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DOMINGO II DEL TIEMPO ORDINARIO

Domingo II Del Tiempo Ordinario

“Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él”.Reflexión de Mons. Ruy Rendón para el domingo 18 de enero de 2015.

“Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él”.

1Samuel 3,3-10.19
1Corintios 6,13-15.17-20
Juan 1,35-42

Dejado ya el tiempo de Navidad en el que estuvimos contemplando, con ternura y devoción, al recién nacido, nuestro Salvador, nos encaminamos ahora, en el así llamado tiempo Ordinario, a escuchar y contemplar, con atención, las palabras, obras y actitudes de Jesús durante su vida pública. Recorramos junto con el Señor este camino; acompañémoslo como discípulos disfrutando de cada una de sus enseñanzas.

No cabe duda que, dentro del plan salvífico de Dios, los intermediarios juegan un papel importante para conocer los designios que él tiene para nosotros. Así, por ejemplo, el sacerdote Elí le ayuda al joven Samuel a descubrir que es Dios quien le está hablando. Juan el Bautista, por otra parte, encamina a dos de sus discípulos para que, dejándolo a él, sigan ahora a Jesús, el Cordero de Dios. Benditos intermediarios que Dios pone en nuestro camino y que nos dan la mano para descubrir y seguir al Maestro.

La experiencia de encontrar al Señor y permanecer con él es fundamental en la vida de todo creyente. Algunas actitudes para el encuentro son básicas y deben darse en cada uno de nosotros. Samuel (primera lectura) le expresa a Dios su disposición para escucharlo: “Habla, Señor; tu siervo te escucha”. Los dos discípulos del evangelio manifiestan, en un primer momento, cuatro actitudes (acciones) importantes: siguen a Jesús, le hablan, lo conocen, se quedan con él; toda una experiencia completa de encuentro con el Señor. Nosotros también, para poder disfrutar plenamente del amor de Dios y tener en nuestra vida tal experiencia, requerimos: buscar, escuchar, contemplar, seguir y permanecer con el Señor.

Pero no acaba todo en el encuentro con Jesús. La experiencia de fe, espontánea y naturalmente, se comparte con los demás. Así lo hace Andrés en el evangelio; va con su hermano Simón y le dice: “hemos encontrado al Mesías”; pero no sólo le habla de Jesús, también “lo llevó a donde estaba Jesús…”. Compartamos, pues, nuestra experiencia de Dios con palabras y obras. Hagamos que los alejados conozcan al Señor, facilitemos su encuentro con él.

Supliquemos a Cristo, en la Eucaristía de este domingo, que todos los bautizados seamos, de verdad, sus discípulos misioneros. Amén.

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

Oración por la Unidad de los Cristianos

H. Matamoros. Del 18 al 25 de enero se lleva a cabo el Octavario de Oración para la Unidad de los Cristianos, que en este año 2015, el tema central será: «Jesús le dice: «Dame de beber» Jn 4,7

A TODO EL PUEBLO DE DIOS QUE PEREGRINA EN LA DIÓCESIS DE MATAMOROS
¡GRACIA Y PAZ!

Queridos hermanos y hermanas:

Les saludo con afecto al inicio de este nuevo año y pido a Dios Nuestro Señor que bendiga abundantemente a cada uno de ustedes.

Como ya es del conocimiento de todos ustedes, cada año del 18 al 25 de enero se lleva a cabo el Octavario de Oración para la Unidad de los Cristianos, que en este año 2015, el tema central será: «Jesús le dice: «Dame de beber» Jn 4,7; sin embargo, es necesario recordarles e invitarles a que todos realicemos lo que el Santo Padre nos pide: la celebración de la Semana de la Unidad; que sea una semana de oración y reflexión que nos ayude a estar en comunión con las demás comunidades cristianas que tienen a Jesucristo como Salvador del mundo, además para pedir por la unidad de los demás hermanos nuestros que viven separados del espíritu ecuménico.

No está de más exhortarlos encarecidamente a que unamos nuestro esfuerzo para que la realización de esta Semana de Oración, sea más viva, más fuerte, más intensa, siguiendo las directrices del material preparado por el Consejo Pontificio para la promoción de la Unidad de los Cristianos y la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias, para cada día del Octavario por la Unidad de los Cristianos. Oremos juntos para que la unidad de todas las iglesias sea una realidad profesando una sola fe, la fe en Cristo Resucitado.

Que la Epifanía del Señor, que todavía nos abraza, nos anime a realizar con renovada fe este Octavario de Oraciones por la Unidad de los Cristianos. Los bendice en Cristo y María.

Dado en la Sede Episcopal de Nuestra Señora del Refugio de Pecadores de H. Matamoros, Tamaulipas, a los 12 días del mes de enero de 2015, Año de la Interpretación de la Realidad Diocesana, y de la Vida Consagrada.

+Ruy Rendón leal
Obispo de Matamoros

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SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

 

EL BAUTISMO DEL SEÑOR

El Bautismo del Señor

“Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo”.Reflexión de Mons. Ruy Rendón para el domingo 11 de enero de 2015.

“Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo”.

Isaías 55,1-11
1 Juan 5,1-9
Marcos 1,7-11

La fiesta del Bautismo del Señor cierra el tiempo de Navidad y abre el así llamado tiempo ordinario. Dejamos a Jesús niño y ahora acompañamos a Jesús que inicia su vida pública, su ministerio, la misión que Dios Padre le encomendó. El primer gran acontecimiento que los evangelios nos presentan es su bautismo, realizado por Juan Bautista en el río Jordán. A partir de este domingo conviene estar muy atentos para escuchar sus palabras y contemplar sus acciones y actitudes.

El texto del evangelio de san Marcos que leemos este domingo (Ciclo B) nos presenta, en primer lugar, la figura de Juan el Bautista. Él es un personaje muy conocido por nosotros; en el tiempo del Adviento nos ayudó a preparar la venida del Salvador. Ahora él nos expresa algo muy importante y, además, bautiza a nuestro Señor. En efecto, sus palabras llenas de humildad resuenan en nuestros oídos aclarándonos dos cosas: primero, que Jesús es más poderoso que él: “ya viene detrás de mí uno que es más poderoso que yo, uno ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de sus sandalias”; segundo, que hay una gran diferencia entre el bautismo que él lleva a cabo y el bautismo de Jesús: “Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo”.

La misión y el bautismo de Juan en nada se comparan con la misión y el bautismo que Jesús instituye al final de su vida. Juan es el precursor de Jesús; quien le prepara el camino; él dirá en alguna ocasión: “yo no soy la luz, sino testigo de la luz…”. Por ello, cuando Jesús empieza a “crecer”, él empieza a “disminuir”. Hombre humilde, sencillo, austero y valiente que tuvo una clara conciencia de su identidad y de su papel en relación con Jesucristo. Mucho tenemos que aprender nosotros de este notable personaje del Evangelio.

Jesús, solidario con todos los seres humanos, es bautizado por Juan: “Por esos días, vino Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán”. Bien sabemos que el Señor no necesitaba recibir el bautismo de Juan, ya que éste era signo de arrepentimiento y conversión, cosas que nuestro Señor sencillamente no requería, puesto que, siendo el Hijo de Dios, el pecado estaba excluido de su persona.

En la escena del bautismo del Señor podemos considerar cómo las tres personas divinas están presentes: Jesús quien es bautizado, el Padre en la voz que se escucha desde el cielo, el Espíritu Santo en la paloma que baja sobre Jesús. Concluimos que Jesús está lleno del Espíritu Santo, es ungido como los profetas, sacerdotes y reyes del Antiguo Testamento, iniciando así, formalmente, su triple ministerio a favor de los seres humanos. Dios Padre, por otra parte, da testimonio de que él es el Hijo de sus complacencias: “Tú eres mi Hijo amado; yo tengo en ti mis complacencias”.

La fiesta del Bautismo del Señor es una buena oportunidad para reflexionar en nuestro bautismo, en lo que sucedió el día en que fuimos bautizados: cómo quedamos constituidos en hijos adoptivos de Dios, hermanos de Jesucristo y templos del Espíritu Santo; cómo recibimos un triple ministerio: profético, sacerdotal y regio que debemos ejercer con responsabilidad.

Renovemos pues, en la Eucaristía de este domingo, nuestros compromisos bautismales, y agradezcamos al Señor el don precioso de la fe recibida en el bautismo y que profesamos, de manera especial, cada domingo. Amén.

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

La Epifanía del Señor

“Que te adoren, Señor, todos los pueblos”.Reflexión de Mons. Ruy Rendón para el domingo 04 de enero de 2015.

“Que te adoren, Señor, todos los pueblos”.

Isaías 60,1-6
Efesios 3,2-3.5-6
Mateo 2,1-12

En la fiesta de la Epifanía del Señor, la Iglesia celebra la manifestación de Dios a través de Jesús niño “que acaba de nacer”. De hecho la palabra “epifanía” significa manifestación (divina). Dios, pues, en su Hijo recién nacido, se revela, se da a conocer a unos magos venidos de Oriente. El centro de la fiesta es el Dios hecho hombre, nuestro Salvador. Los magos, en realidad, son personajes secundarios, que simbolizan a los pueblos paganos, es decir, a las naciones no judías.

Los textos bíblicos están “salpicados” de expresiones de luz y alegría; y no es para menos, la llegada del Niño Dios es motivo de gozo, Él es la luz que resplandece sobre Jerusalén y que ilumina a todos los pueblos de la tierra: “Levántate y resplandece, Jerusalén, porque ha llegado tu luz y la gloria del Señor alborea sobre ti…”. ¡Dejémonos iluminar por la Palabra hecha carne!

Los magos nos dan ejemplo de cómo debemos buscar al Señor. A ellos no les importa dejar la comodidad de su casa y recorrer caminos desconocidos, peligrosos y distantes, con la única intención de encontrar a Jesús. Dios los va guiando en su búsqueda. Ellos se dejan guiar, confiadamente, por las señales divinas a pesar de las sorpresas y los desconciertos. ¡Busquemos al Señor de todo corazón!, no escatimemos esfuerzo alguno por encontrarlo.

Qué cosa más paradójica: en Jerusalén, la capital, la ciudad santa, nadie sabía del recién nacido; a sus habitantes les había “pasado de noche” el nacimiento del Redentor. Qué pena y, a la vez, qué tristeza…, los que deberían dar ejemplo de estar atentos y vigilantes ante la llegada del Mesías, estaban ignorando uno de los acontecimientos más importantes en la historia de la humanidad. ¡Que a nosotros no nos pase lo mismo!

Los magos, una vez que la estrella los vuelve a guiar, “encontraron al niño con María, su madre, y postrándose lo adoraron”. Le ofrecen tres regalos: oro porque Jesús es rey, incienso porque Jesús es Dios, y mirra porque Jesús es un hombre que experimentará, tarde o temprano, el sufrimiento.

En la Misa de este domingo, ofrezcámosle a nuestro Salvador toda nuestra vida como el mejor de los regalos que podamos poner a sus pies. Amén.

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

FELIZ AÑO 2015

Feliz Año 2015

“Al empezar este nuevo año elevamos a Dios nuestro Señor una plegaria fervorosa pidiéndole el don de la paz, para el mundo, para nuestro país, para nuestros pueblos y ciudades”. Reflexión de Mons. Ruy Rendón para el 01 de enero de 2015.

“El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz”

Tres importantes temas de reflexión nos sugiere la liturgia de este primero de enero: en primer lugar la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios; en segundo lugar, la Jornada mundial de la paz; y, por último, el año nuevo 2015 que iniciamos.

El título de “María, Madre de Dios” es el título más antiguo dado a la Santísima Virgen María. En verdad ella es la Madre de Dios puesto que es madre de Jesús, el Dios hecho hombre. Su prima Santa Isabel cuando la recibe en su casa le dice: “¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a verme?”. Llamarle “madre de mi Señor”, significa “madre de mi Dios”. María es pues Madre de Dios Hijo. Y a ella nos encomendamos en este inicio de año, teniendo presente que a través de su poderosa intercesión recibiremos, de parte de Jesús, muchas bendiciones.

Cada primero de enero la Iglesia celebre una Jornada especial por la paz del mundo. Por este motivo, al empezar este nuevo año elevamos a Dios nuestro Señor una plegaria fervorosa pidiéndole el don de la paz, para el mundo, para nuestro país, para nuestros pueblos y ciudades. No olvidemos que la paz es un don de Dios que exige esfuerzo personal y social, así como también un serio compromiso en la construcción de ambientes más fraternos. Empecemos por nosotros mismos y por los que nos rodean. Desterremos del corazón la ira, la animosidad, el rencor, el odio y la venganza. Seamos hombres y mujeres pacíficos, recordemos que el Señor llama bienaventurados a los constructores de la paz.

Por último, el inicio del año 2015 nos da la oportunidad de proponernos, con esperanza, nuevos planes y proyectos. Empecemos el año con una actitud optimista y positiva. Consideremos que el ser pesimistas y negativos en nada nos ayuda. Si a lo largo de este año nos mostramos más alegres, con más confianza en Dios, en los demás y en nosotros mismos, sin duda será un excelente año.

Que María Santísima, la Madre del Hijo de Dios, interceda por nosotros; y que
El Señor nos bendiga y nos guarde, ilumine su rostro sobre nosotros y nos sea propicio, nos muestre su rostro y nos conceda la paz. Amén.

Con mis mejores deseos para que 2015 sea un año venturoso.

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

Basta a la violencia que viven nuestros pueblos

H. Matamoros. Mons. Ruy Rendón invita a orar por el eterno descanso de sacerdote asesinado en la Diócesis de Ciudad Altamirano.

A TODO EL PUEBLO DE DIOS QUE PEREGRINA EN LA DIÓCESIS DE MATAMOROS
¡GRACIA Y PAZ!

Como nos hemos enterado por los diversos medios de comunicación y uniéndome al dolor que vive la Diócesis de Ciudad Altamirano, elevo a Dios mi oración para pedir por el alma del P. Gregorio López Gorostieta, quien perdiera la vida a causa de la ola de violencia que está viviendo, injustamente, nuestro país.

Me sigo uniendo al clamor de todos los Obispos de México que, en la anterior Asamblea Plenaria del Episcopado Mexicano, manifestamos un ¡Basta ya!; ¡Basta ya! a la violencia que viven nuestros pueblos; ¡Basta ya! a la corrupción, impunidad e injusticia; ¡Basta ya! a quienes provocan sufrimiento y muerte.

Los invito a que intensifiquemos, en nuestras comunidades, en nuestras familias y de manera personal, la oración por la paz, a que luchemos por ella, a que seamos promotores e impulsores de la paz.

Que en este tiempo de Navidad, el Niño Dios aliente nuestra esperanza y nos permita disfrutar de la paz verdadera que él nos trae.

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

Mensaje de Navidad 2014

H. Matamoros. Mons. Ruy Rendón Leal, Obispo de Matamoros, envía mensaje navideño a toda la comunidad.

A todo el Pueblo de Dios que peregrina en la Diócesis de Matamoros
¡Gracia y Paz!

“¡Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad!”

(Lc 2,14).

Muy queridos hermanos y hermanas:

El tiempo de Adviento que hemos concluido nos ha ayudado, sin duda, a preparar nuestros corazones para el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios. La Navidad que empezamos a celebrar, debe estar caracterizada por esas actitudes que durante los días pasados fuimos adquiriendo y que nos han servido para ser otros “belenes” en los que el Niño Dios ha querido nacer.

En efecto, en la Navidad, la Iglesia, con gozo, celebra el misterio de la manifestación del Señor: su humilde nacimiento en Belén, anunciado a los pastores, primicia de Israel que acoge al Salvador; la manifestación a los Magos, “venidos de Oriente” (Mt 2,1), primicia de los gentiles, que en Jesús recién nacido reconocen y adoran (cfr. Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia. Principios y Orientaciones, 106).

Es pues en la noche de Navidad donde los hombres y mujeres de fe nos unimos a la voz de los ángeles que proclaman ¡Gloria a Dios en el cielo!, porque Él es infinitamente bueno, porque cumple sus promesas. Este tiempo es una muy buena oportunidad para detenernos a conocer el verdadero rostro de Dios, que en las facciones de ternura de un niño recién nacido, se ve manifiesta la infinita misericordia de un Dios que se entrega, para que sigamos el ejemplo de humildad y busquemos, con nuestra vida y actitudes, entregarnos a los demás (cfr. Mensaje Urbi et Orbi del Santo Padre Francisco, Navidad 2013, Miércoles 25 de diciembre de 2013).

Por otra parte, al unirnos al coro de los ángeles que, ante los pastores, aparecen alabando a Dios, elevamos nuestra oración para pedir paz, paz en la tierra a los hombres que ama el Señor. Es pues el tiempo de Navidad un momento en el que Él viene a dar al mundo el don de la paz. El don precioso de la Navidad es, pues, la paz, de manera que Cristo es nuestra verdadera y única paz (cfr. Papa Francisco, Angelus, 21 de diciembre de 2014, Plaza San Pedro). Abramos las puertas a Cristo y dejemos que su paz inunde nuestros corazones y nuestras vidas para que, como discípulos, sigamos siendo constructores e impulsores de esa paz que con su nacimiento ha querido ofrecernos.

Detengámonos durante este tiempo a contemplar, en nuestros hogares, en nuestras parroquias, en nuestras comunidades, el nacimiento; hagámonos parte de él, presentémonos como los pastores con todas las preocupaciones, problemas, angustias, desilusiones, pero alegres por el nacimiento del Salvador y esperanzados en que Él solucionará nuestras carencias.

Contemplemos con un corazón lleno de alegría al niño que nos ha nacido para que la ternura, la paz y la tranquilidad del portal de Belén, lleguen a nuestros corazones y transformen nuestras vidas.

Que Jesús, que nos ha nacido para nuestra salvación, nos colme de gracia y paz. Con mi bendición. ¡Feliz Navidad a todos!

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

Mensaje de Navidad 2014

 

 

Año de la Interpretación de la Realidad

H. Matamoros. Mons. Ruy Rendón envía circular sobre el Año de la Interpretación de la Realidad Diocesana y de la Vida Consagrada.

A TODA LA IGLESIA
QUE PEREGRINA EN LA DIÓCESIS DE MATAMOROS.
¡GRACIA Y PAZ!

Muy queridos hermanos y hermanas:

Estando a punto de clausurar el Año del Conocimiento de la Realidad Diocesana, nos disponemos ahora a iniciar, como diócesis, otro momento importante dentro de la etapa de elaboración de nuestro Plan Pastoral. Este momento, que corresponde al año 2015, lo hemos llamado: AÑO DE LA INTERPRETACIÓN DE LA REALIDAD DIOCESANA.

Sin abandonar las acciones propias de la etapa de sensibilización que desde el año 2013 hemos venido realizando (oración, reflexión, caridad, promoción), y una vez que hemos estado conociendo y procesando la información sobre la realidad social y eclesial recabada en este año 2014 al aplicar las encuestas, nos dedicaremos ahora a profundizar las causas y las tendencias, positivas y negativas, de los resultados del análisis (datos de primera mano) y, además, a estudiar y clasificar la información ya realizada por organismos oficiales (datos de segunda mano).

Se trata, como lo decíamos hace un año, “de mirar, como discípulos misioneros, nuestra realidad social y eclesial (Cfr. Documento de Aparecida, Capítulo 2). Será un trabajo ingente, nada sencillo, en el que todos: laicos, consagrados(as), diáconos, sacerdotes y obispo, deberemos estar en sintonía, poniendo nuestro mejor esfuerzo en este proyecto diocesano” (Decreto del Inicio de la Segunda Etapa del Plan Pastoral). Sin duda que todo esto ya lo empezamos a constatar desde este año en la investigación de la realidad diocesana. En efecto, todos los sectores de la Iglesia están ya en movimiento, en diálogo, en análisis, en discernimiento, en reflexión, en toma de decisiones y, sobre todo, en oración.

De esta manera, habiendo hecho las consultas necesarias y tomando en cuenta las anteriores consideraciones, por las presentes letras

DECRETO
El inicio del segundo momento de la etapa de elaboración del Plan Pastoral.

Algunas de las acciones que acompañarán e impulsarán este segundo momento de la segunda etapa serán:
1. Completar el análisis de la realidad en las parroquias rezagadas.
2. Capacitar a los agentes pastorales para la interpretación de la realidad.
3. Procesar y elaborar los instrumentos para la interpretación de la realidad.
4. Interpretar la realidad en todos los niveles.
5. Verificar la interpretación en todos los niveles.
6. Redactar y difundir el marco de la realidad.
7. Evaluar durante el año la marcha del proceso.

Otras acciones y sugerencias importantes que deberemos tomar en cuenta en este segundo paso o momento de la elaboración del Plan serán, sin duda, expresadas en los trabajos y conclusiones de nuestra Asamblea diocesana de Pastoral 2014, así como también dentro de la Comisión del Plan Pastoral y/o en el Consejo diocesano de Pastoral.

Considerando, además, que el Papa Francisco ha dedicado el año 2015 a la Vida Consagrada, vemos conveniente que todo el año, a partir del próximo 30 de noviembre de 2014, primer domingo de Adviento, lo consagremos en la Diócesis de Matamoros como Año de la Interpretación de la Realidad Diocesana, y de la Vida Consagrada.

Con nuestro mejor deseo para que en esta etapa de elaboración sigamos cultivando un verdadero espíritu de comunión, nos encomendamos a la Santísima Virgen María, Refugio de Pecadores, implorando su poderosa intercesión, a fin de continuar asumiendo intensa y vigorosamente todas las iniciativas que vayan surgiendo en este camino. De esta forma, con la fe fortalecida, ELABORAMOS EN COMUNIÓN EL PLAN PASTORAL.

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

Mensaje de nuestro Obispo sobre el Adviento

H. Matamoros. Envía circular Mons. Ruy Rendón sobre el tiempo litúrgico que habremos de vivir.

A TODO EL PUEBLO DE DIOS QUE PEREGRINA EN LA DIÓCESIS DE MATAMOROS
¡GRACIA Y PAZ!

Queridos hermanos y hermanas.

El tiempo del Adviento que estamos por iniciar marca el inicio de un nuevo año litúrgico; año que, sin duda, nos ayudará a impregnarnos del Misterio de Cristo, “desde la Encarnación y la Navidad hasta la Ascensión, Pentecostés y la expectativa de la dichosa esperanza y venida del Señor” (Sacrosanctum Concilium No. 102).

Este tiempo de adviento tiene un atractivo especial, ya que nos hace experimentar un sentimiento profundo del sentido de la historia, nos hace redescubrir la belleza de estar todos en camino (cfr. Papa Francisco, Ángelus, Plaza de San Pedro, I Domingo de Adviento, 1 de diciembre de 2013).

La preparación a la llegada de Jesús, la viviremos en 2 partes: la primera inicia con el primer domingo de Adviento y termina el 16 de diciembre, en la que la misma Palabra de Dios, con marcado carácter escatológico, nos preparará a la venida del Señor al final de los tiempos; y la segunda parte inicia el 17 de diciembre y culmina el 24 de diciembre, orientándonos a preparar más explícitamente la venida de Jesucristo en la historia y en la Solemnidad de la Navidad.

En este tiempo las lecturas que nos acompañarán, nos presentan a personajes clave: Isaías, figura de espera por la Salvación, Juan Bautista, figura de preparación, y María, Virgen de la esperanza y Madre del Salvador.

Resulta importante descubrir que el Adviento está tocado, de una forma muy particular, por la esperanza, que es la virtud que sostiene al alma, que consuela al ser humano; la esperanza que transforma y que renueva las realidades humanas, construyendo desde ahora el Reino de Dios, Reino de justicia y de paz.

Démonos la oportunidad en este Adviento de redescubrir el sentido de la esperanza, el sentido de que hay necesidad de comenzar de nuevo, de volver a levantarse, de volver a encontrar el sentido de la meta de nuestra propia existencia, de encontrar la verdadera esperanza puesta en Dios.

Démonos la oportunidad de reconciliarnos con Dios, buscando el sacramento de la penitencia, que nos limpia y purifica, que crea en nosotros un corazón puro y nos renueva el espíritu (cfr. Sal 50), que nos reconduce por el camino de la espera gozosa y nos prepara a recibir al Señor en nuestro corazón.

Démonos la oportunidad de seguir transformando nuestra Iglesia, nuestra sociedad, dejando que el Rey de la paz nazca en nuestro corazón, pues con su nacimiento, que nos trae la verdadera paz, nos permite seguir siendo constructores de paz, de esa paz que perdura, de esa paz que transforma, de esa paz que solo el Señor con su nacimiento trae

Que Dios, nuestro Señor, nos permita prepararnos de manera plena para el nacimiento de su Hijo, y nuestros corazones sean otros “belenes” en los que Cristo, nuestra esperanza y nuestra paz, reine por siempre.

Dado en la Sede Episcopal de H. Matamoros de Nuestra Señora del Refugio de Pecadores, Tamaulipas, a los 28 días del mes de noviembre de 2014, Año del Conocimiento de la Realidad Diocesana.

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

Campaña del Diezmo 2014

H. Matamoros. El Señor Obispo invita a colaborar en tan importante acción de la Iglesia: el diezmo.

A TODA LA IGLESIA QUE PEREGRINA EN LA DIÓCESIS DE MATAMOROS.
¡GRACIA Y PAZ!

Muy queridos hermanos y hermanas:

Cada año, por estas fechas, nuestra Iglesia católica promueve, entre sus fieles, la campaña del DIEZMO o COOPERACIÓN DIOCESANA. En esta ocasión, con la bella frase del apóstol san Pablo: “Dios ama al que da con alegría” (2Cor 9,7), invito a todos los que formamos parte de la Diócesis de Matamoros, a que de manera generosa participemos en esta campaña del Diezmo 2014. De esta manera cumpliremos con el quinto mandamiento de la Iglesia, que dice: “Apoyar a la Iglesia en sus necesidades”.

Durante este año Dios nos ha bendecido con sus bienes. Ahora nos toca devolverle, con gratitud, algo de lo que él, en su Providencia, nos ha concedido; de esta manera podremos apoyar aquellos sectores y actividades de nuestra Iglesia que así lo requieren, principalmente: la evangelización, la salud de los sacerdotes, las obras de caridad y demás necesidades pastorales de la diócesis.

La norma o criterio que desde hace tiempo se ha sugerido respecto a la cantidad que podemos aportar es: un día de nuestro salario o ingreso. Sin duda que habrá personas que podrán dar más que eso, y otras, en cambio, desde su pobreza, sabrán ofrecer al Señor, como la viuda del evangelio, unas cuantas monedas (cfr. Mc 12,41-44). Lo importante en estos casos será hacerlo con amor y responsabilidad.

Hemos considerado oportuno fijar el último domingo del mes noviembre, este año el DOMINGO 30, para llevar a cabo la colecta del Diezmo en cada uno de nuestros templos, capillas y rectorías de toda la diócesis de Matamoros. Por tal motivo, la ofrenda que cada uno de nosotros aportemos en las misas de este domingo se destinará íntegramente a este fin. Así mismo, durante los meses de DICIEMBRE Y ENERO se realizará, como de costumbre, la colecta domiciliaria del Diezmo, la cual será organizada y coordinada desde nuestra propia parroquia; en ella participarán personas conocidas, autorizadas y debidamente identificadas de la comunidad parroquial, las cuales portarán un gafete oficial de la diócesis.

En este año 2014, con la finalidad de ir fortaleciendo desde la infancia la cultura de apoyar periódicamente a la Iglesia y a sus instituciones de servicio, realizaremos una actividad complementaria denominada: “5A”. El número 5 significa que con 5 pesos, durante 5 días, se ayudará a 5 instituciones; la letra A, encabeza la siguiente oración: “AYUDEMOS, Ayúdame A Ayudar Ahora”. Esta acción va dirigida, principalmente, a los niños y niñas de nuestras Escuelas de la Fe esparcidas en todo el territorio diocesano. Cada uno de ellos y ellas tendrá la oportunidad de ofrecer, durante una semana, un poco de lo suyo para apoyar alguna obra de servicio que se brinda en “las casas” de nuestra diócesis.

Pido a todos los sacerdotes que lean, o bien, comenten, el contenido de esta carta circular a todos sus fieles en las diversas celebraciones litúrgicas de los próximos domingos. Así como también, promuevan esta actividad entre los miembros de los grupos, asociaciones y movimientos laicales, organizando con entusiasmo la campaña del Diezmo 2014.

A mitad del mes de noviembre se les estará proporcionando el material para esta actividad diocesana. Así mismo les proporciono las cuentas en que podrán depositar el diezmo, o bien enviarlo directamente al Departamento de Economía. Para quienes requieran o soliciten comprobante fiscal digital (CFDI), favor de dirigirse a la siguiente dirección electrónica: facturaciondiocesismatamoros@hotmail.com Bancomer 0150985872 Clabe 012818001509858725 Afirme 117000532 Clabe 062818001170005326

Finalmente envío, de antemano, un agradecimiento sincero a todas las personas que generosamente colaborarán, de una u otra manera, en esta obra de nuestra Iglesia diocesana. Dios les recompense el ciento por uno.

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

Campaña del Diezmo 2014

 

Comentario a la película: Los Miserables

Comentario a la película: Los Miserables PDF Imprimir Correo electrónico
La película Los Miserables es la versión fílmica de la obra de teatro musical, inspirada a su vez en la novela de Víctor Hugo. Ésta es su novela más llevada al cine; la primera versión fue en 1907. Cuentan que a Víctor Hugo no le disgustaba que sus obras inspiraran ya bastantes óperas o que sus poemas fueran musicalizados. Vale el dato para los que creyeran que el comprometido escritor se pudiera ofender por otra versión musical de su literatura, cuando él mismo lo sentía como propio de su aporte.Ahora el cine trata de acercarnos a un musical que se ha mantenido en cartelera en Londres desde 1985; que ha sido llevado a 38 países, en 22 idiomas, y que en México duró en el escenario casi dos años (2002-2004), como ninguna otra obra. El éxito quizás esté en el espíritu de sus personajes, los ideales de cambio social y de esperanza, y en la fuerza de su música y sus canciones. Éste puede ser el hilo conductor para ver y sentir la obra musical, seguir sus canciones, ayudados por los planos cercanos y de conjunto que nos ofrece la película.Los Miserables es una historia de redención, de apuesta por lo mejor de cada ser humano, de esperanza por alcanzar una vida mejor para todos. Su personaje principal, Jean Valjean, es un ex convicto que ha pasado 19 años en prisión por robar un pan y luego tratar de escapar. La impresionante escena inicial de la película nos pone junto a aquellos que serán protagonistas -de diversos modos- en toda la obra: los miserables, es decir, los desamparados, los excluidos, los esclavizados. Cuando Valjean es puesto en libertad condicionada, encuentra que no es verdaderamente libre en una sociedad así que crea pobreza y exclusión. Pero cuando el Obispo de Digne no sólo lo perdona sino le regala más, Valjean descubre qué es ser libre: practicar misericordia ante el miserable. Y emprende el difícil camino de vivirlo, siempre perseguido por Javert, el representante oficial de la ley, de la condena, del orden sin misericordia.

Ayudar a Fantine, la prostituta en desgracia, adoptar a la pequeña Cosette huérfana, apoyar a Marius y los jóvenes revolucionarios, perdonar la vida a Javert, serán parte de esta misión de Valjean; misión a contracorriente, en la persecución, el desprendimiento, la misericordia. Y todavía más, en el conflicto interior de no saber si ésa es la verdadera libertad que la gracia del perdón cristiano le ha regalado: “¿Quién soy yo? Mi alma pertenece a Dios pues Él me dio esperanza cuando ya no la tenía, me dio fuerzas para seguir; pero al mismo tiempo soy Jean Valjean y soy el 24601”. El proceso espiritual de Valjean tiene mucho de aceptación de la fe y la gracia, como una liberación que se encarna en amor a los demás, tal como lo transmite san Pablo (ver Gálatas, capítulo 5), porque “amar a otro es ver el rostro de Dios”, es vivir según su Espíritu.

Practicar el amor solidario, apostar en esperanza por romper el yugo de toda opresión, “es la música de un pueblo que no volverá a ser esclavo”, que se abre al mañana, que despierta a una vida nueva, que ve el rostro de Dios. “Es el futuro que empieza hoy”.

Luis García Orso, S.J.

Comentario a la película: LA CRISTIADA

La película refleja la fe que mueve la actuación de los diversos actores sociales de este hecho histórico, pero no la fe en sentido sólo católico, sino la fe en las propias convicciones, en la libertad, en la voz del pueblo, en la lucha contra el poder, y la fe en Dios y en Cristo. Igualmente, el filme muestra cómo los seres humanos y los creyentes también somos contaminados por intenciones negativas de violencia, intolerancia, lucha de poder, y cómo ambos bandos de la guerra cometieron atrocidades inhumanas. La guerra nunca es ni será la solución a los conflictos y al logro de la paz, y la pérdida de vidas humanas es un precio que no habría que pagar. Pero es un hecho que muchos católicos mexicanos tomaron ese camino de la guerra, y que no hubo unidad y consenso en la Iglesia sobre cómo resolver el conflicto con el gobierno federal.

Esta gran producción cinematográfica se enfoca más en la lucha armada de los cristeros, queriendo transmitir su motivación religiosa. Pero trata también al final los intereses económicos y políticos de los gobiernos de México y de Estados Unidos para no perder sus  negocios en la explotación del petróleo, y los arreglos que en ese contexto hacen los obispos mexicanos, sin atender a la opinión de los cristeros y accediendo a los intereses del gobierno norteamericano. En 1929 los templos vuelven a abrirse, pero pareciera que los creyentes se encierran en ellos; cuando los cristeros habían dado la vida en campos abiertos, llevando su fe a los problemas sociales, dando la vida por el reinado de Dios en su patria. La historia tendría mucho que enseñarnos hoy, si no reducimos la fe cristiana a tomar las armas o a una fe que se encierra en el culto. Lúcidamente lo señaló el Papa Benedicto en su homilía reciente en Silao aludiendo a Cristo Rey: “Su realeza no es como muchos la entendieron y la entienden. Su reinado no consiste en el poder de sus ejércitos para someter a los demás por la fuerza o la violencia. Se funda en un poder más grande que gana los corazones: el amor de Dios que él ha traído al mundo con su sacrificio y la verdad de la que ha dado testimonio”. Y concluyó el Papa: “Para que Cristo reine en sus vidas y les ayude a promover audazmente la paz, la concordia, la justicia y la solidaridad”

Luis García Orso, S.J.

La Epifanía del Señor: Dios en el cine

La Epifanía del Señor: Dios en el cine PDF Imprimir Correo electrónico
El 6 de enero o el domingo más cercano celebramos la Epifanía del Señor, es decir el día de la manifestación de Jesús, el Hijo de Dios, el Salvador; no sólo a los magos de Oriente y a los pastores de Belén (Cf. Mt 2, 1-12; Lc 2, 8-20), sino a todo el mundo, a todas las culturas. Presentamos a continuación tres películas en las que podemos descubrir una luz y un espíritu para nuestros tiempos; cómo lo fue y es Jesús para muchos.Tocando el viento (Brassed Off) de Mark Herman (Gran Bretaña, 1997, 107 min.)Durante el gobierno neoliberal de Margaret Tatcher (1979-1990), una ola de cierres de minas de carbón recorre el norte de Inglaterra. Con frescura, humor y conmovedoras escenas Tocando el viento nos cuenta lo que vive el pueblo de Grimley ante el inminente cierre de su mina. La banda de música del pueblo es un bastión de la identidad local y también está en crisis. Danny (Peter Postlethwaite, excelente), el director de la banda, insiste en la importancia de no apagar el espíritu, de no perder la esperanza, de no dejar de tocar… Gloria (Tara Fitzgerarld), hija de un afamado músico de Grimley, llega de visita al pueblo para hacer un estudio de viabilidad y evitar el cierre de la mina. A la par se incorporará a la banda para sorprender con su música, entusiasmo, alegría y un espíritu de gloria. Por supuesto -como en toda buena película-habrá conflictos, momentos intensos y críticos, y un bien logrado y emotivo desenlace que nos sorprenderá.

En esta fiesta de la Epifanía del Señor podemos recordar el acontecimiento de la visita de los pastores al portal de Belén (Cf. Lc 2, 8-20), donde encontraron al Hijo del Altísimo, a Dios mismo hecho niño, “envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (v. 12). Pero también tantos lugares, personas, hechos en los que Dios se nos ha manifestado, tocado, dado su espíritu. No podemos evitar pensar también en la situación de pobreza, exclusión, injusticia que vive la clase trabajadora y tantos desempleados a causa del sistema económico imperante. Muchos valores humanos y cristianos podemos encontrar en esta cinta para hacerle frente a situaciones tan adversas. El misterio de la Encarnación nos recuerda lo importante que es el hombre para Dios y la manera en que ha querido salvarnos y darnos gloria. “La gloria de Dios es que el hombre viva”, escribió San Ireneo. Tocando el viento es un canto a la humanidad, una historia para dar gloria a los hombres y mujeres en general.

Pequeña Miss Sunshine de Jonathan Dayton, Valerie Faris (E.U., 2006, 101 min.)

Con un excelente guión (Oscar a mejor guión original), buenas actuaciones (Oscar a mejor actor de reparto: Alan Arkin) y una exquisita banda sonora Pequeña Miss Sunshine nos habla de valores como el amor, el respeto, la reconciliación y la belleza que puede haber en todo tipo de familia. Los Hoover son una familia muy peculiar: un abuelo adicto a la heroína y malhablado (Alan Arkin); un padre responsable que intenta construir una carrera como motivador profesional (Greg Kinnear); una madre amorosa ya agotada por el ritmo de vida (Toni Collette); Frank (Steve Carell), el tío homosexual que se integra a la familia después de un intento de suicidio; Dwayne (Paul Dano), adolescente que ha hecho voto de silencio hasta cumplir su sueño de convertirse en piloto de pruebas; y, Olive (Abigail Breslin, estupenda), niña de siete años que sueña con ganar un concurso de belleza. Para ayudar a cumplir el sueño de la pequeña, toda la familia viaja a bordo de una Combi Volkswagen desde Albuquerque, Nuevo México hasta Redondo Beach, California, donde se realizará el concurso Little Miss Sunshine. Durante el viaje salen a relucir las tensiones de la familia y los problemas mecánicos de la vieja Combi; pero también lo mejor de cada uno de los miembros de la familia.

En Mt 2, 1-12 podemos leer cómo unos magos de Oriente se ponen en camino siguiendo una estrella. Quieren buscar y encontrar al Rey de los judíos que ha nacido. Una fe, una esperanza los mueve; caminan, preguntan, se abren al misterio… y descubren al Mesías, a Dios mismo, ahí donde El ha querido revelarse: en Belén, en un portal, en un Pequeño Niño. Pequeña Miss Sunshine es una película para adolescentes y adultos que puede ayudarnos a reflexionar sobre los roles en la familia, los valores que encontramos en ésta; así como a descubrir la luz y la belleza más allá de los concursos o cánones que dicta la sociedad de consumo. Con esta misma apertura podemos encontrar a Dios en el arte como en el cine.

El baño de Zhang Yang (China, 1999, 92 min.)

No hay lugar en que Dios no pueda entrar y llevar ahí su luz y salvación. Lo importante es reconocerlo, aceptarlo, abrazarlo ahí donde El ha querido manifestarse: en un pesebre (Cf. Lc 2, 12), junto a un pozo (Cf. Jn 4, 5-7), en las comidas con los pecadores (Cf. Mc 2, 15), en un camino (Cf. Lc 24, 13-15). El baño es una película ingeniosa, entrañable, llena de magia y buen espíritu. Abandonado por su hijo mayor Daming, que se ha ido de Pekín en busca de fortuna, el Señor Liu continúa su trabajo como propietario, administrador, médico, masajista y terapeuta en unos baños públicos: vocación de toda su vida. Además cuida de su otro hijo Erming, que sufre un retraso mental. Daming, creyendo que su padre ha muerto, regresa a Pekín para descubrir –y nosotros con él-, la magia, el encanto, todos los valores y relaciones fraternas que se pueden dar en un baño público.

Entre la comedia y el drama, entre el individualismo (recordemos la ducha individual y automatizada al comienzo de la cinta) y el sentido de comunidad, entre las rivalidades y reconciliaciones, entre la corrupción y los jabones y friegas de agua que todo lo limpian, podemos encontrar en El baño un espacio sagrado como los que hemos mencionado. Todo está en saber ver y acoger el espíritu que se nos comunica. Podemos compartir aquí también la alegría de los magos de Oriente al ver la “estrella” de Belén y “al niño con María su madre”; ante quien “se postraron y adoraron” (Lc 2, 10-11), a quien le ofrecieron dones de oro (porque es rey), incienso (porque es Dios) y mirra (porque trae salud).

Sergio Guzmán, S.J.

Comentario a la película: El Gran Milagro

EL GRAN MILAGRO

El Gran Milagro (de Bruce Morris, 2011) tiene un buen inicio, con tres personajes que nos captan la atención porque nos resultan cercanos: una anciana que se siente sola y sin ánimos de vivir, una viuda joven abrumada por el trabajo y con un niño que le pide atención, un chofer de microbús angustiado por su hijo con enfermedad terminal; y un cuarto personaje, un adolescente que de repente entra en sus vidas, y aparece simpático y extraño al mismo tiempo.  Los cuatro llegan a  una iglesia y, a partir de ahí, la  película se convierte en discurso. El ángel-adolescente se dedica a explicar todo, paso por paso, lo que sucede o puede suceder. La importancia la toma la palabra oral; la historia deja de ser cine.

El cine es el arte de contar historias con un lenguaje propio, el cinematográfico, hecho de imágenes, ángulos, planos, sonidos, colores, música, actuación, movimientos, edición, escenarios, etc. Si el texto predomina, el cine pierde su significado y se convierte en discurso. El ‘mensaje’ de una película está en lo que sucede en la historia, en la pantalla, no en el texto solo. Todo cuenta para comunicar un mensaje: las acciones y actitudes, los gestos, el lugar, la hora, los colores, los ángulos de la cámara, los desplazamientos, los silencios, etc.  En El Gran Milagro se pretender dar una enseñanza sobre Dios y la fe puesta mayoritariamente en el discurso, cuando el mismo anuncio del Evangelio pide la vida en actuación y el testimonio que se transmite con todos los sentidos, no sólo con palabras.

Para rellenar ese vacío de narración cinematográfica, la película llena muchas escenas con ángeles que vuelan por toda la nave del templo y llegan hasta los cielos. En realidad, el filme no necesitaría el formato de 3D a no ser por este despliegue muy visual de ángeles en movimiento; en todo lo demás, el recurso tridimensional no agrega nada. Más aún, le quita color a la buena factura del filme por el uso de anteojos opacos y de mala calidad.

En este filme, el espectador tiene que estar siempre oyendo una explicación, en lugar de que la historia misma se ‘explique’ en lo que va pasando con los protagonistas. (Además, lo que se oye no coincide nunca con el movimiento de los labios, lo cual lo hace menos  creíble).  En ninguna escena el chofer interactúa con su familia, ni la anciana con la suya, y poco lo hace la mamá con su hijo. La fe o el amor puestos en las obras, Dios actuando en la vida cotidiana de los personajes, no aparecen en la historia pues todo se va ‘diciendo’.

Más allá del discurso o catequesis oral, la película también ‘dice’ con lo que presenta visualmente. La mayor parte sucede en una enorme basílica gótica donde un sacerdote celebra la misa ante unos pocos fieles separados del altar por una gran distancia. Cuando se alude a Dios, éste se halla en las alturas, muy lejos. El posible discurso de una ‘cercanía’ de Dios queda negado por lo que vemos. Esta enorme distancia se llena con ángeles que tienen más tiempo y visionado que Cristo mismo, y casi necesarios para poder llevar a Dios lo que viene de las personas. Con las explicaciones del ángel, al final cambia la vida de los tres protagonistas como mágicamente. Es muy positivo que tres personas en necesidad hallen la paz, pero falta aquel “aprendizaje gradual en el conocimiento, amor y seguimiento de Jesucristo” (Documento de Aparecida, 291) en el proceso de iniciación cristiana, así como la inserción en una comunidad viva de testigos.

Los productores del filme han hecho un gran trabajo de preparación al estreno y de distribución. Y no sólo han dejado la sinopsis del filme sino que también su valoración: “una inspiradora historia de fe”, “encuentra la paz”, “sus vidas cambiarán para siempre”; además de su inteligente mercadotecnia para acudir a parroquias y colegios católicos. Lo llamativo es que los periódicos y portales católicos se han dedicado a repetir esta publicidad y no han hecho comentarios propios. ¿Es comunicación católica reproducir pasivamente una publicidad? ¿También aquí la fe es repetir palabras? Algo nos tiene que decir que muchos han acudido al cine. Ha sucedido “el gran milagro”: en las taquillas.

Luis García Orso, SJ

Comentario a la película: El Arbol de la Vida

El Árbol de la vida

el-arbol-de-la-vida-cartelEl árbol de la vida(TheTree of Life) es una plegaria en cine, no una película convencional. Igual que en la oración cristiana, has de ir a ella con tu presencia abierta, dispuesta, humilde, en escucha, dialogante, amorosa; para seguir el aliento del Espíritu, sin saber a dónde te llevará; sin querer comprenderlo todo, dispuesto a rendirte ante el Misterio. Así es El árbol de la vida.

La historia que da la materia para este ejercicio espiritual es la de una familia texana en los años 50s, los O’Brien, con papá, mamá, y tres hijos, donde el mayor, Jack, será el hilo conductor. Nada extraordinario: un papá trabajador, responsable, enérgico, exigente; una mamá tierna, dedicada, prudente, sumisa, religiosa, y tres chicos que juegan en el río, y con las ranas, y con resorteras, y que van de compras con sus padres, y que no entienden todo lo que les mandan y se rebelan. Y también está cada espectador y su propia historia de la infancia, y su propia familia, y sus recuerdos, sentimientos, mociones interiores, preguntas. Cada uno, cada una, como hijo, hermano, padre, madre. El árbol de la vida va ofreciendo, a lo largo de 140 minutos, algunos puntos e imágenes para que cada quien vaya haciendo su propio ejercicio espiritual frente a la pantalla.

Terrence Malick (1943) sólo ha filmado cinco películas en su valiosa trayectoria profesional: Malas tierras (Badlands, 1973), Días de cielo (Days of Heaven, 1978), Ladelgada línea roja (TheThin Red Line, 1998), El nuevo mundo (TheNew World, 2005), y ahora El árbol de la vida (TheTree of Life, 2011), ganadora de la Palma de Oro en el pasado festival de Cannes. Su atrevida propuesta visual y meditativa tiene aquí el apoyo sobresaliente del mexicano Emmanuel Lubezki en la fotografía, de Alexandre Desplat en la dirección musical, y de una muy cuidada edición. Todo formando un extraordinario poema cinematográficode inusitada belleza (que no dudo a algunos les parecerá aburrido y confuso), que nos pide atrevernos a vivir una experiencia y dejar que ella nos lleve. Por eso, repito, se necesita la disposición personal, el tiempo, la apertura de corazón y de sensibilidad, la conciencia de lo que está sucediendo en el alma, y no engancharse con el engaño de querer explicaciones racionales, complacencias, materia fácil y digerida, acción inmediata y pasajera. Por tanto, no cualquier espectador estará en su momento para hacer este ejercicio espiritual, y no todos serán ‘sujetos’, ejercitantes, para ver El árbol de la vida.

Alguno de los puntos que dirigen esta plegaria cinematográfica es la pregunta por Dios y la búsqueda de su presencia y de su voluntad. La pregunta a Dios, a la vida, a los otros, al Misterio, en medio del dolor, de la pérdida, del desconcierto, de la duda, como lo van haciendo Jack y su madre:“¿Por qué sucedió? ¿Dónde estabas Tú?”. “¿Por qué ser bueno si tú no lo eres?”. “¿Por qué vine al mundo?”

Es la búsqueda de comunión con el hermano, con la madre, con el padre, con Dios, de un Jack adulto, un arquitecto de éxito profesional en Houston, perdido y solitario en un mundo frío e inhumano. Es la relación personal con Dios mediada por las representaciones, imágenes y experiencias de la infancia y de la vida: papá o mamá que me transmiten mi imagen de Dios, y el cosmos imponente del que formo parte.Y es también la interpelación de Dios a Job en la tormenta: “¿Quién es éste que empaña mi consejo con palabras sin sentido? Si eres valiente, prepárate. Yo te preguntaré y tú me responderás: ¿Dónde estabas tú cuando cimenté la tierra? Habla, si es que sabes tanto” (Job 38, 1-3). Éste es el epígrafe con que inicia la película, para reconocernos con toda nuestra pequeñez y nuestra grandeza en medio de un universo que nos sobrecoge y nos rebasa, y de un Dios Creador que nos interpela pero no nos abandona.

¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Por dónde andar?… “Hay dos caminos para andar en la vida –dirá la señora O’Brien- : el camino de la naturaleza y el camino de la gracia”. “En el primero, el camino de la naturaleza, sólo buscas complacerte a ti mismo y que los demás te complazcan, y pierdes el ser feliz aun cuando el mundo brilla alrededor de ti. En el camino de la gracia, no buscas complacerte a ti mismo, y aceptas incluso ser olvidado, echado a un lado, menospreciado y humillado. Cada quien ha de elegir cuál camino quiere seguir. Pero nos enseñaron que quien ama el camino de la gracia, no llegará a un mal final”. “La única manera de ser feliz es amar; si no amas, tu vida pasa como un destello”.

Pero el camino de la gracia, del amor, no es fácil: hay que aprenderlo, transitarlo, perderlo, equivocarse, buscarlo, reandarlo, y volver siempre a aquellas experiencias donde se nos regaló la vida, la confianza, la ternura, el cuidado, el perdón…Quizás entonces, en ese camino espiritual, a través de tantas experiencias, podamos exclamar como Job: “Yo te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos” (Job 42, 5).
Luis García Orso, SJ

Comentario a la película: Submarino

SUBMARINO
La mano de un bebé se aferra fuertemente al dedo de alguien. El vínculo de amor con el niño pequeño puede ser la única fuente de esperanza ante el peso de la culpa y de la muerte. Es la primera imagen de  Submarino, la última película de Thomas Vinterberg (Dinamarca, 1969), uno de los creadores de la controvertida propuesta de cine Dogma 95, director de Festen: La celebración (1998), y reconocido ahora con Submarino como mejor película del cine nórdico en 2010.

Nick y su hermano son dos adultos jóvenes que viven distanciados y hundidos en el fondo de un océano sin luz, como no queriendo recordar el trágico accidente de su hermanito pequeño, uno veinte años atrás. Nick va arrastrando su existencia entre cervezas, soledad, encuentros sexuales ocasionales, malhumor, peleas. El sentimiento de culpabilidad que le acompaña desde su adolescencia es el que le obliga a alejarse de las personas, a portarse mal con ellas para evitar todo vínculo emocional, para no hacerles daño, para no hacerse más daño él mismo. El reencuentro con su hermano menor le da una pequeña esperanza: volver a ser inseparables, volver a construir algo juntos. Pero esta esperanza se pierde cuando, tras varios intentos, no consigue hablar con él. La herida en la mano que se hace al golpearla contra la cabina del teléfono, y que no consigue ni quiere que cicatrice, es un claro símbolo de la carga de culpa que no se perdona, del sufrimiento permanente que le hiere pero que no quiere abandonar.

Su hermano –sin nombre- es un padre soltero amoroso que atiende a su pequeño hijo de seis años y, al mismo tiempo, consume y vende heroína. Una vida que se va hundiendo cada vez más, como un submarino a la deriva. Dos hombres tristes en medio de una realidad danesa igualmente triste, gris, deprimente; dos hombres hundidos, atormentados, oprimidos por el pasado, que buscan redención y esperanza y no saben cómo alcanzarla.

El director abandona el rodaje cámara al hombro para centrar sus secuencias en encuadres estáticos que endurecen lo que se nos está mostrando y nos obligan a concentrarnos en las imágenes sin perder detalle. Imágenes que nos dicen que sus vidas no son importantes. Por eso en muchos encuadres ellos se nos presentan en una esquina, dando más peso a la vida que les rodea, a paisajes de ciudades que parecen abandonadas. En contraposición, en momentos puntuales del filme, se nos sorprende con primeros planos de los protagonistas mirando a la cámara, como si nos dijeran: “Mírame, dime algo. ¿Me merezco esto?”

Nick pasa casi toda la película con una mano herida y vendada, como efecto de los golpes que se dio enojado. Casi al final, ante el riesgo de gangrena, la mano de Nick será amputada, como un signo de redención de su soledad y de su rabia. Como un signo de ser redimido de su culpa y de que puede ahora ser responsable de una vida.

El final de la historia es un servicio litúrgico en una capilla intensamente iluminada y clara, que nos relaciona con la otra única secuencia de luz en toda la película: al principio, en el bautismo de un bebé por los dos hermanos adolescentes, en una capilla improvisada entre blancas sábanas.  El signo sacramental de que somos hijos en el Hijo, de que toda paternidad viene de Dios Padre, y que siempre seguimos siendo hijos pese a toda adversidad y mal, ilumina de sentido nuestra pobre realidad humana y nos redime.

Luis García Orso
México, 2011

Homilía de la Misa de ordenaciones de Diáconos permanentes

b4H. Matamoros. Presentamos la homilía que Mons. Armendáriz pronunció en la Catedral de Matamoros el día 5 de junio.

 

HOMILÍA
ORDENACIÓN DE DIÁCONOS PERMANENTE
5 DE JUNIO DE 2011

diacsQueridos hermanos sacerdotes que nos acompañan en esta celebración, queridos candidatos al Diaconado permanente que dentro de poco tiempo el Espíritu Santo se posará sobre ustedes para transformarlos en servidores de Dios en el Pueblo, queridos fieles que se encuentran aquí para participar todos juntos de este acontecimiento histórico y gozoso para nuestra amada Diócesis de Matamoros, en especial saludo a las familias de los candidatos que con generosidad ofrecen a Dios la cabeza de la familia para el servicio de la Iglesia.

La Ordenación de estos cinco hermanos nuestros es una gran bendición de parte de Dios y viene a ser un parte aguas en la historia de la Diócesis, ya que por primera vez tendremos en nuestra Iglesia, Diáconos permanente, que con un ministerio peculiar estarán para el bien y en servicio de la comunidad.

Es importante resaltar que la figura del Diacono permanente no es algo innovador que la Iglesia ha instituido recientemente, la Sagrada Escritura y la Tradición de la Iglesia nos dan testimonio de este servicio. El Diácono tiene como fin principal el servicio, de ahí viene su nombre mismo, de la diaconía, del  oficio al que fueron elegidos; la misma Palabra de Dios en el libro de los Hechos de los Apóstoles (6,1-6) nos habla que debido a que el número de fieles aumentaba y no había quien atendiera a los más necesitados, se escogieron a 7 varones de buena fama, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría para que se les encargara dichas tareas.

De esta forma la tarea principal del Diacono es la de servir a los más necesitados, estar atento a las necesidades de aquellos rostros sufrientes de Cristo que se encuentran en medio de nosotros. De igual forma la literatura patrística atestigua la presencia de diáconos en medio de una comunidad cristiana, puestos para el servicio de la misma. Incluso el concilio de Trento, quien lo restableció después de un tiempo de desaparecido, y el Concilio Vaticano II, que le dio un fuerte impulso, para enriquecer a la Iglesia con este peculiar servicio (cfr. Declaración Conjunta e Introducción a las Normas Básicas de la Formación de los Diáconos Permanente y el Directorio para el Ministerio yla vida de los Diáconos Permanentes, Congregación para la Educación Católica y Congregación para el Clero, 22 febrero 1998, 2).

Hoy el Señor quiere compartir este servicio a ustedes, queridos hijos, que después de un largo tiempo de preparación y de discernimiento, los llama a que se entreguen por los más necesitados, a que vivan, de forma permanente, el servicio a Dios en aquellos que les rodean. Vivir de forma permanente la diaconía, es un don que Dios les quiere dar por medio de la sacramento del orden, una configuración con Cristo mediante una gracia especial del Espíritu Santo a fin de que sirvan de instrumento a Cristo en favor de su Iglesia. Así por la ordenación recibirán la capacidad de actuar como representantes de Cristo.

Deben darse cuenta que el ministro diacono, está llamado a vivir la triple funcionalidad por medio del Espíritu Santo. En primer lugar tiene el oficio de ENSEÑAR, esto es que el diácono está llamado a proclamar la Escritura, la Palabra de Dios, e instruir y exhortar al pueblo. Por otra parte tiene el oficio de SANTIFICAR, esto es que el diácono se desarrolla por medio de la oración, sobretodo en la administración del sacramento del bautismo, en la distribución de la Eucaristía, en la asistencia y bendición de los matrimonios, en presidir el rito de los funerales y de la sepultura y en la administración de los sacramentales. Y por último el Diacono tiene el oficio de REGIR, que se manifiesta particularmente en el servicio, pues se ejerce de forma especial en las obras de caridad y de asistencia, así como en la animación de comunidades a vivir la caridad (cfr. Normas Básicas, 9).

Sin embargo así como participan de esta triple funcionalidad, la ordenación diaconal va acompañada de ciertas características anejas a dicho sacramento, ya que desde ahora participarán de la fraternidad clerical ya que todos, diáconos y sacerdotes, participan de la edificación del Cuerpo de Cristo, bajo la autoridad del obispo (cfr. Directorio, 6; DA 206). Es ahí en donde el Diacono se va forjando como un discípulo de Cristo, dispuesto a llevar el evangelio a todos los lugares, convirtiéndose en un misionero de su mensaje de amor, de justicia y de paz. Es así que el Diacono Permanente, fortalecido por la doble sacramentalidad del matrimonio y del Orden, es ordenado para el servicio de la Palabra, de la caridad y de la liturgia (cfr. DA 205).

Queridos hijos, ustedes que van a ser ordenados Diáconos permanentes, deberán vivir de forma permanente la Diaconía de la Palabra, es decir, que deben colaborar con el obispo y con los sacerdotes en el ejercicio del ministerio, no de la propia sabiduría, sino de la Palabra de Dios, invitando a todos a la conversión y a la santidad. Esto implica que deben tener un contacto íntimo con Cristo a través de su Palabra para que la comuniquen de manera eficaz y de forma integral en la comunidad a la que van a servir. De manera especial deberán predicar la Palabra de Dios con el ejemplo en el ambiente en el que se desenvuelven, en su familia, en su trabajo, en todo lugar (cfr. Directorio, 23-27). Este es el mandato de Jesús antes de su Ascensión esta es la orden, Ir a todo el mundo a anunciar el evangelio, a enseñar, a Bautizar; sumerjan en la Palabra de Dios a sus hermanos en la predicación misionera sin claudicar; orienten al pueblo de Dios y ayúdenles con el ejemplo a asumir el compromiso de todos,  que “la iglesia existe para evangelizar” y a cuestionarse como San Pablo “Ay de mi si no evangelizo”, ya que son “sal de la tierra y luz del mundo”.

También deben de vivir la Diaconía de la Liturgia, es decir, deben ayudar a que el pueblo se santifique, ya que están llamados a la santificación de la Iglesia en cada uno de sus miembros, de forma especial en los misterios sagrados sabiendo que la liturgia es fuente de gracia y de santificación. Así mismo deben familiarizarse con el rezo de la liturgia de las horas, ya que a través de ella se unen a la oración de la Iglesia y piden por ella (cfr. Directorio, 28-36).

Y por último deberá vivir la Diaconía de la Caridad, asemejándose a Cristo el pastor que ve por las necesidades de los que le rodean, es por eso que están llamados a servir a todos sin discriminaciones y prestando particular atención a los que más sufren y a los pecadores (cfr. Directorio, 37-38). La práctica de las obras de caridad deberán ser su punto de referencia y su itinerario de vida como Diáconos Permanentes, buscando realizar lo que Jesús declaro de su misión “El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos” (Mc. 10, 45; Mt. 20, 28).  Esta vocación a la santidad significa el seguimiento de Jesús en actitud de humilde servicio que no se manifiesta sólo en las obras de caridad, sino que afecta y modela toda su manera de pensar, de vivir y de actuar, por lo tanto, si su ministerio es coherente con este servicio, pondrán más claramente de manifiesto el rasgo distintivo del rostro de Cristo: el servicio, para ser no sólo “siervos de Dios”, sino el de ser siervos de Dios en los propios hermanos” (cfr. Directorio, 45).

Queridos Hijos, Dios los ha escogido para ser discípulos y misioneros de su mensaje de amor en medio de la realidad en la que vivimos; Dios lo ha llamado para ser hombres portadores de un mensaje de esperanza para su propia familia y para la comunidad a la que van a entregar su vida; Dios lo ha llamado para ser hombres de justicia y de paz en el ambiente desafiante que estamos viviendo; Dios los llama a la santidad en esta vocación a la que los ha elegido.

Me dirijo también a las comunidades en donde estarán sirviendo para que eleven a Dios sus oraciones por el ministerio de estos hermanos nuestros que Dios los ha puesto en medio de ustedes para servirlos y para ser un puente entre ustedes y Dios. Ayúdenlos a ser verdaderos servidores de Cristo a ser ejemplos vivos del amor de Dios en medio de su pueblo. Fórmenlos como verdaderos discípulos misioneros de evangelio de paz.

Por último pido a María Santísima, Refugio de Pecadores, los acompañe con su protección maternal a lo largo de su ministerio diaconal y sean fieles testigos de su Hijo y un verdadero impulso misionero en sus familias, en sus trabajos y en sus comunidades. Que así sea.