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MENSAJE PARA LA CUARESMA 2015

H. Matamoros. Circular del Sr. Obispo con motivo de la Cuaresma, tiempo litúrgico que comienza el miércoles de ceniza.

A TODO EL PUEBLO DE DIOS QUE PEREGRINA EN LA DIÓCESIS DE MATAMOROS
¡GRACIA Y PAZ!

Hermanas y hermanos en Cristo Jesús:

La cuaresma es un tiempo de gracia que el Señor nos ofrece para renovar, fortalecer y comprometer nuestra vida personal, familiar y eclesial.

Como tiempo de preparación para la Pascua, la cuaresma comienza el miércoles de ceniza y concluye el jueves santo por la mañana.

Es un tiempo favorable para intensificar la oración, practicar el ayuno y desbordarnos en caridad hacia el hermano necesitado.

Así mismo, escuchando con el corazón la palabra que Dios nos estará compartiendo en la sagrada escritura, en la liturgia y en el prójimo, sin duda tendremos muchos elementos a nuestro alcance para descubrir lo que el Señor hoy en día quiere de nosotros.

Les propongo para esta cuaresma:

1. Renovar con fe nuestra vida personal, familiar y eclesial.

Se trata de convertir nuestra mente y nuestro corazón de tal manera que los criterios que nos muevan sean los criterios del Evangelio de Jesús y no los criterios particulares que muchas veces están marcados por el egoísmo. Un buen examen de conciencia, hecho con responsabilidad y honestidad, nos ayudará a detectar esas limitaciones que conviene, arrepentidos, poner en la presencia de Dios por medio de una buena confesión.

Renovar el entorno familiar, quitando aquellas actitudes pesimistas y negativas que nos desunen o que nos hacen indiferentes a las necesidades de nuestra gente. Los padres y los hijos tienen aquí una gran tarea por realizar. Durante la cuaresma habrá que reunirnos y, en ambiente de oración, ponernos de acuerdo para reavivar nuestros ideales familiares que con el correr del tiempo se van apagando.

Renovar el ambiente de nuestra comunidad eclesial, buscando que la Iglesia aparezca como signo claro de la presencia del Reino en medio de una sociedad que vive sin Dios. Qué importante es que en las comunidades parroquiales se vivan los valores del Reino: vida, amor, gracia, justicia, unidad, verdad y paz. Todos los que formamos parte de una comunidad tenemos el compromiso de luchar permanentemente por estos valores.
2. Fortalecer con esperanza nuestra vida personal, familiar y eclesial.

Hoy más que nunca necesitamos el don de fortaleza que nos haga capaces de afrontar con valentía los grandes retos personales del tiempo presente. La gran tentación, al no ver un mañana prometedor, es claudicar, abandonando nuestros principios e ideales. No estamos solos. El Señor es nuestra fuerza, perseveremos en el buen camino.

Y, ¿qué decir de nuestra vida familiar, muchas veces dañada por la desesperanza y la frustración? ¡Ánimo! Tenemos que reconstruir sólidos lazos familiares ya que es en el hogar donde se enseña y se aprende a dialogar, a compartir, a perdonar, a orar, a ser solidarios.

Debemos también fortalecer el ambiente de Iglesia fijándonos no tanto en las debilidades y problemáticas, sino sobre todo en aquello positivo que tenemos en nuestra comunidad: predicación de la palabra, celebraciones litúrgicas, obras de servicio, movimientos y asociaciones laicales. Así también, aprovechando lo que se nos ofrece en este tiempo litúrgico, como por ejemplo: ejercicios de piedad, retiros espirituales, homilías, reuniones parroquiales.

3. Comprometer con caridad nuestra vida personal, familiar y eclesial.

La cuaresma no solo es tiempo para recibir gracias de Dios; también, y sobre todo, es tiempo para dar y compartir. En efecto, el Señor nos invita de manera particular a que nos acerquemos a los hermanos y hermanas que pasan por situaciones difíciles y que abramos nuestro corazón ofreciéndoles una palabra, un gesto, una ayuda concreta y efectiva que les haga sentirse reconfortados y motivados para continuar su diario camino de lucha y de esfuerzo.

En este compartir, nuestra familia puede involucrarse participando en algún proyecto fraterno a favor de algún sector de la población; los hijos deben ser testigos del corazón bondadoso de sus padres, incluso como familia se puede llevar a cabo alguna obra de misericordia que contribuya para mitigar el dolor o la necesidad de los demás.

El compromiso, por último, como comunidad eclesial, conviene dirigirlo a una obra especial de nuestra Iglesia. Tantas instituciones e iniciativas de carácter social que tenemos en la diócesis de Matamoros: casas de migrantes, casas de indigentes, casas hogar, centros de rehabilitación, pastoral de la salud, etc. La cuaresma, sin duda, es el tiempo oportuno para abrir el corazón de nuestras comunidades y volcarnos en ayuda solidaria con estos grupos humanos más vulnerables.
Con mi mejor deseo de que todos vivamos una excelente cuaresma y que lleguemos bien dispuestos a celebrar los Misterios que nos han dado nueva vida. Y que la Santísima Virgen María interceda por nosotros ante su Hijo Jesucristo. Amén.
Dado en la Sede de Nuestra Señora del Refugio de Pecadores de H. Matamoros, Tamaulipas, a los 14 días del mes de febrero 2015, Año de la Interpretación de la Realidad Diocesana, y de la Vida Consagrada.

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO

“Jesús se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo…” Reflexión de Mons. Ruy Rendón para el domingo 15 de febrero de 2015.

“Jesús se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo…”

Levítico 13,1-2.44-46
1Corintios 10,31 – 11,1
Marcos 1,40-45

Continuamos la secuencia narrativa del evangelio de san Marcos. Los domingos anteriores hemos acompañado a nuestro Señor junto al mar de Galilea; hemos escuchado su predicación; lo hemos visto llamar a varios pescadores para que lo sigan; hemos sido testigos de un sinnúmero de curaciones; nos hemos dado cuenta, además, cómo se retiraba a lugares solitarios para orar; en fin, su actividad ha sido intensa, completa, sin tregua alguna.

Ahora nos encontramos con una magnífica y pedagógica enseñanza que el Maestro nos da, al curar a un enfermo de lepra.

Lo primero que debemos considerar es el sufrimiento que experimentaban los leprosos en el tiempo de Jesús. En realidad era un doble sufrimiento, ya que, por una parte, sus cuerpos presentaban malformaciones, llagas, manchas que afeaban la apariencia externa; era, sin duda, un sufrimiento físico terrible. Sin embargo, sus mayores dolores eran, sobre todo, de tipo moral puesto que tenían que soportar el desprecio, la soledad y la lejanía de los suyos. Moralmente hablando eran catalogados “impuros” por la misma ley, sintiéndose incluso, abandonados por Dios.

La oración que hace aquel hombre enfermo de lepra es una oración de súplica: humilde (“de rodillas”), madura (“si tú quieres…”) y llena de fe (“puedes curarme”). Oración ejemplar, digna de ser imitada.

¿Cómo reacciona Jesús ante esta oración de súplica? Nuestro Señor reacciona magistralmente, contrastando con la mentalidad de su tiempo: “se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo: ¡Sí quiero: sana!”. Aquí tenemos toda una gran enseñanza para la atención de nuestros hermanos enfermos. Primero debe estar presente en nosotros un sentimiento de compasión y amor por quienes sufren. Este sentimiento nos llevará a acercarnos a ellos, a tocarlos con delicadeza y ternura, y a hablarles con seguridad y confianza.

Jesús, pues, al hacer todo esto por el leproso, nos enseña cómo debemos proceder con toda persona marginada o excluida por la sociedad: niños, indígenas, enfermos, presos, migrantes, pobres, etc.

Le pedimos al Señor en la Eucaristía de este domingo que suscite en nuestro corazón los más vivos sentimientos de compasión y ternura para con nuestros hermanos enfermos. Amén.

 

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO

Jesús se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo…

Reflexión de Mons. Ruy Rendón para el domingo 15 de febrero de 2015.

Levítico 13,1-2.44-46
1Corintios 10,31 – 11,1
Marcos 1,40-45

Continuamos la secuencia narrativa del evangelio de san Marcos. Los domingos anteriores hemos acompañado a nuestro Señor junto al mar de Galilea; hemos escuchado su predicación; lo hemos visto llamar a varios pescadores para que lo sigan; hemos sido testigos de un sinnúmero de curaciones; nos hemos dado cuenta, además, cómo se retiraba a lugares solitarios para orar; en fin, su actividad ha sido intensa, completa, sin tregua alguna.

Ahora nos encontramos con una magnífica y pedagógica enseñanza que el Maestro nos da, al curar a un enfermo de lepra.

Lo primero que debemos considerar es el sufrimiento que experimentaban los leprosos en el tiempo de Jesús. En realidad era un doble sufrimiento, ya que, por una parte, sus cuerpos presentaban malformaciones, llagas, manchas que afeaban la apariencia externa; era, sin duda, un sufrimiento físico terrible. Sin embargo, sus mayores dolores eran, sobre todo, de tipo moral puesto que tenían que soportar el desprecio, la soledad y la lejanía de los suyos. Moralmente hablando eran catalogados “impuros” por la misma ley, sintiéndose incluso, abandonados por Dios.

La oración que hace aquel hombre enfermo de lepra es una oración de súplica: humilde (“de rodillas”), madura (“si tú quieres…”) y llena de fe (“puedes curarme”). Oración ejemplar, digna de ser imitada.

¿Cómo reacciona Jesús ante esta oración de súplica? Nuestro Señor reacciona magistralmente, contrastando con la mentalidad de su tiempo: “se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo: ¡Sí quiero: sana!”. Aquí tenemos toda una gran enseñanza para la atención de nuestros hermanos enfermos. Primero debe estar presente en nosotros un sentimiento de compasión y amor por quienes sufren. Este sentimiento nos llevará a acercarnos a ellos, a tocarlos con delicadeza y ternura, y a hablarles con seguridad y confianza.

Jesús, pues, al hacer todo esto por el leproso, nos enseña cómo debemos proceder con toda persona marginada o excluida por la sociedad: niños, indígenas, enfermos, presos, migrantes, pobres, etc.

Le pedimos al Señor en la Eucaristía de este domingo que suscite en nuestro corazón los más vivos sentimientos de compasión y ternura para con nuestros hermanos enfermos. Amén.

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

Obispos Solidarios

Los obispos de la Provincia Eclesiástica de Monterrey envían carta solidaria a nuestra Diócesis por los recientes acontecimientos de violencia suscitados en nuestra región.

Provincia Eclesiástica de Monterrey

Miércoles 11 de febrero del 2015

“Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.” Mt 5, 9.

 

S.E.R. Mons. Ruy Rendón Leal

Muy estimado hermano en el episcopado, le saludamos con afecto deseándole todo bien en el Señor.

Enterados de los hechos de violencia que se han acentuado en la querida Diócesis de Matamoros en las últimas semanas, y que han enlutado a numerosas familias, queremos hacer llegar por su medio, un saludo solidario a todas las personas que han sufrido la pérdida de algún ser querido, y ofrecerles nuestras oraciones por el eterno descanso de todos los que han fallecido, y por ellos mismos, para que el Señor les fortalezca en la fe y en la esperanza de reencontrar a sus seres queridos en la Casa del Padre.

Sabemos del dolor que muchos otros están sufriendo por sus familiares desaparecidos, los que se han tenido que desplazar a otros lugares, y quienes viven sometidos a amenazas y extorsión. A todos ellos también les expresamos nuestra solidaridad.

A toda la población les ofrecemos igualmente nuestra oración para que tengan el ánimo de la esperanza de que un día pueda llegar la anhelada paz. También pedimos al Señor que les inspire las acciones convenientes para la construcción de la paz, la cual es don de Dios y tarea de todos los ciudadanos. Creemos que es muy importante estar cercanos a los niños y jóvenes, para ayudarles a expresar sus sentimientos y sus propuestas en favor de la paz, tanto en la familia, como en la escuela y en los grupos de Iglesia.

El Señor inspire a nuestras autoridades las acciones más convenientes para la paz, y que inspire el arrepentimiento y cambio de vida a los que han ejercido la violencia. Nuestra Señora del Refugio, Reina de la paz, interceda por todos ustedes.

Con el saludo fraterno de los obispos de la Provincia Eclesiástica de Monterrey.

S.E.R. Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey.
S.E.R. Mons. José Luis Dibildox, Obispo de Tampico.
S.E.R. Mons. Gustavo Rodríguez Vega. Obispo de Nuevo Laredo
S.E.R. Mons. Alonso G. Garza Treviño, Obispo de Piedras Negras
S.E.R. Mons. Raúl Vera López, Obispo de Saltillo.
S.E.R. Mons. Antonio González Sánchez, Obispo de Ciudad Victoria
S.E.R. Mons. Hilario González García, Obispo de Linares.
S.E.R. Mons. Ramón Calderón Batres, Obispo Emérito de Linares.
S.E.R. Mons. Jorge A. Cavazos Arizpe, Obispo Auxiliar de Monterrey.
S.E.R. Mons. J. Armando Pérez Talamantes Obispo Auxiliar de Monterrey
S.E.R. Mons. Alfonso G. Miranda Guardiola Obispo Auxiliar de Monterrey

DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO

Cristo hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores.

Reflexión de Mons. Ruy Rendón para el domingo 08 de febrero de 2015.

Job 7,1-4.6-7
1Corintios 9,16-19.22-23
Marcos 1,29-39

 

El evangelio de este domingo nos presenta una jornada completa de trabajo pastoral realizada por nuestro Señor. En esta jornada contemplamos a Jesús desgastando su vida con el único afán de servir; para ello: cura a los enfermos, hace oración y predica la Palabra.

Todo comienza con la noticia de que Jesús, saliendo de la sinagoga (recordamos el evangelio del domingo pasado), va a la casa de Simón y Andrés (al parecer, Jesús convirtió esta casa, en su propia casa). Allí cura a la suegra de Simón “se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó…”. Al atardecer continúa su labor de curar a los enfermos y expulsar los demonios. Concluimos cómo el Señor se compadecía de los enfermos, manteniendo una actividad desgastante, buscando siempre mitigar el sufrimiento de las personas. Nosotros, siguiendo su ejemplo, debemos comprometernos en la atención de aquellas personas más vulnerables de nuestra sociedad.

La acción de Jesús es complementada con algo que para muchos pudiera ser “pérdida de tiempo”. El Señor, muy de madrugada, “se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar”. Esta es otra gran enseñanza que nos da el Maestro; enseñanza que nos lleva, necesariamente, a valorar los tiempos formales que le dedicamos a la oración. No sólo “trabajar y trabajar”; el discípulo misionero requiere de momentos en los que él se encuentre a solas con Aquél que sabemos que nos ama.

Ante el comentario que Simón y sus compañeros le hace: “todos te andan buscando”. Él les responde invitándolos a ir a otros pueblos para predicar en ellos la Buena Nueva. Al final, el evangelio de este domingo nos habla de que Jesús recorría toda Galilea, “predicando en las sinagogas”. Esta actividad de Jesús es también digna de resaltar. En efecto, cada uno de nosotros, junto con la acción dirigida a los más necesitados y la oración dirigida a nuestro Padre Dios, tenemos, en la predicación de la Palabra, una tarea imprescindible.

San Pablo, en la segunda lectura, nos recuerda precisamente la gran responsabilidad que tiene todo bautizado de predicar el Evangelio. La frase del apóstol es magistral: “¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio!”. Recorriendo su vida y leyendo sus escritos, nos daremos cuenta de lo que representó para él esta tarea de predicar a Jesucristo.

Le pedimos a Dios nuestro Señor, en la Misa de este domingo, que nunca nos falte en cada jornada de nuestra vida: las buenas acciones, la oración, y la predicación de la Palabra. Amén.

 

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

Colecta Anual del Seminario

Carta Circular. Nuestro Seminario Diocesano tiene la hermosa misión de ser el lugar en el que los jóvenes, que sintiendo el llamado de Dios a la entrega total, se van formando a imagen de Jesús, el Buen Pastor, para ser los futuros pastores que apacienten el rebaño de Dios.

A TODO EL PUEBLO DE DIOS QUE PEREGRINA EN LA DIÓCESIS DE MATAMOROS
¡GRACIA Y PAZ!

Una de mis mayores preocupaciones como pastor de esta Iglesia diocesana, es la formación integral de nuestros seminaristas, pues, para llegar a tener el mejor presbiterio de México, es necesario empezar por los formandos, para que vayan adquiriendo aquellas actitudes propias del fiel discípulo del Señor.

No obstante la reciente y sensible pérdida del Padre Santiago Enríquez Rangel, Rector del Seminario, que ha sacudido el ánimo de nuestro pueblo, especialmente de la familia del Seminario, se mantiene firme en nosotros la esperanza de la vida eterna que el Señor nos ha prometido.

Así mismo, la acción evangelizadora de todos los sectores de la Iglesia diocesana debe continuar siguiendo los pasos del Maestro, promoviendo, especialmente, la cultura vocacional en los diferentes espacios y ámbitos pastorales, como son: la familia, la escuela de la fe, los movimientos y asociaciones de adolescentes y de jóvenes, la comunidad parroquial, etc.  De esta manera, quienes son llamados(as) podrán más fácilmente responderle al Señor con la propia vida.

Este mes de febrero, el Seminario Diocesano de Matamoros realizará algunas actividades que debemos tener en cuenta, pues con ellas se logran subsidiar muchas de las necesidades que se presentan en el diario vivir. Es por esto que les invito a que, con responsabilidad y amor, apoyemos esta importante Institución diocesana:
•    15 de febrero: Pre-Colecta Anual,
•    16-20 de febrero: Visita a los Colegios católicos de nuestra diócesis
•    22 de febrero (I Domingo de Cuaresma): Colecta Anual.

Pongamos en manos de Dios cada una de las actividades que nuestro Seminario va a estar realizando, pero, sobre todo, sigamos impulsando la cultura vocacional que lleva a los jóvenes a responder decididamente al llamado de Cristo; y elevemos nuestra oración para que esta bendita casa de formación siga siendo el corazón de nuestra Iglesia Diocesana que provea de muchos y muy santos sacerdotes para el Pueblo de Dios.

Dado en la Sede Episcopal de Nuestra Señora del Refugio de Pecadores, de H. Matamoros Tamaulipas, a los 6 días del mes de febrero de 2015, Año de la Interpretación de la Realidad Diocesana, y de la Vida Consagrada.

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

Renovación de Ministerios Laicales

Carta Circular. Cada año celebramos, en nuestra diócesis, la Liturgia de Reconocimiento y Renovación de Ministerios Laicales. Esta ceremonia es de suma importancia, ya que permite asegurar y fortalecer nuestra marcha decidida hacia una Iglesia ministerial, servidora, a la manera de Cristo Servidor, y avanzar hacia una Iglesia en la que los laicos tengan un papel relevante.

A TODOS LOS PÁRROCOS, ADMINISTRADORES PARROQUIALES, CUASI PÁRROCOS, RECTORES, MIEMBROS DE LA VIDA CONSAGRADA Y MINISTROS LAICOS
DE LA DIÓCESIS DE MATAMOROS.
¡GRACIA Y PAZ!

Los saludo con afecto, esperando se encuentren bien, en el Señor Jesús.

Espero que ya para estas fechas los interesados hayan cumplido todos los requisitos y presentado la documentación correspondiente ante la Secretaría Diocesana del IDITEP – IITD, que es la misma de la Comisión Diocesana de Ministerios Laicales.

Agradezco a la Comisión Diocesana de Ministerios Laicales, integrada por el Director General y los Directores Locales del IDITEP – IITD, todo el trabajo desempeñado durante el año pasado para seleccionar y formar a los fieles que desean servir como ministros laicos. Sin embargo, los ministerios laicales son responsabilidad de todo el pueblo de Dios. Los exhorto, pues, a todos y a cada uno, a cumplir, responsable y gustosamente, con la parte que nos corresponde en este aspecto tan importante de nuestra misión eclesial.

Debido a las circunstancias de inseguridad y violencia que estamos viviendo en estos días y que se ha recrudecido especialmente en el tramo carretero Matamoros – Reynosa, y sólo por esta ocasión, he decidido celebrar esta Liturgia de Reconocimiento y Renovación en dos fechas y lugares: La primera el 14 de Febrero, a las 11:00 horas, en la santa iglesia Catedral de H. Matamoros; a ésta deberán acudir las zonas pastorales de Matamoros y Valle Hermoso; la segunda será el 28 de Febrero, a las 10:30 horas, en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe de Cd. Reynosa; a ésta deberán acudir los que pertenecen a la zona pastoral de Reynosa.

Recuerden los Directores Locales del IDITEP y los que van a recibir o a renovar ministerios, que deben hacerse presentes al menos una hora antes de la ceremonia litúrgica.

Que bajo el amparo y la protección de nuestra Señora del Refugio de Pecadores, el Señor bendiga y haga fecundos nuestros trabajos.

Dado en la Sede Episcopal de Nuestra Señora del Refugio de Pecadores, de H. Matamoros, Tamaulipas, a los 6 días del mes de febrero de 2015, Año de la Interpretación de la Realidad Diocesana, y de la Vida Consagrada.

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

Jornada Mundial del Enfermo

Carta Circular. La festividad mariana de la advocación de Nuestra Señora de Lourdes, que celebramos el 11 de febrero, enmarca la Jornada Mundial del enfermo, a la que los Santos Padres, desde San Juan Pablo II, nos han invitado a vivir eficazmente

A TODO EL PUEBLO DE DIOS QUE PEREGRINA EN LA DIÓCESIS DE MATAMOROS
¡GRACIA Y PAZ!

Esta jornada de oración por aquellos que viven una situación de enfermedad corporal, nos llama a la solidaridad, de manera especial, atendiendo sus necesidades más apremiantes, pero sobre todo a estar cercanos en su dolor y saber ofrecerles compasión.

La enfermedad, que en la experiencia diaria se percibe como una frustración de la fuerza vital natural, se convierte para los creyentes en una invitación a leer la nueva y difícil situación, en la perspectiva propia de la fe. De esta manera, a la luz de la muerte y resurrección de Cristo, la enfermedad no aparece ya como hecho exclusivamente negativo: más bien, se contempla como una visita de Dios, como una ocasión para provocar amor, para hacer nacer obras de caridad, para transformar toda la civilización humana en la civilización del amor (cfr. Mensaje para la I Jornada Mundial del Enfermo, San Juan Pablo II, 21 de octubre de 1992).

Es pues necesario poner nuestros ojos en aquellos que más nos necesitan y se encuentran en esta situación. El Papa Francisco en el mensaje para esta próxima jornada, nos invita a saber usar la sabiduría del corazón, para poder estar con el hermano, para poder salir hacia el hermano, para poder servir al hermano; esta sabiduría, que procede de Dios, nos impulsa a ser los “ojos del ciego” y “del cojo los pies”, tal como lo expresa el libro de Job (29,15), para encontrar nuestro camino de santificación y ayudar a aquellos que están en esta situación a conocer la misericordia de Dios (cfr. Mensaje del Santo Padre Francisco con ocasión de la XXIII Jornada Mundial del Enfermo 2015, 30 de diciembre de 2014).

Animados con estas palabras, preparemos esta jornada de oración de manera personal y en nuestras comunidades, teniendo como intención principal para la eucaristía de este día 11 de febrero a nuestros enfermos y a aquellas personas que dedican su vida a ellos. Visitemos a los enfermos, teniendo la certeza de aquellas palabras de Jesús: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mt 25,40).

Que Dios nuestro Señor nos permita seguir entregándonos por nuestros enfermos, que nos permita ser instrumentos de su misericordia para aquellos que más la necesitan, pero sobre todo que, en la situación de enfermedad, nos llene de su paciencia, consuelo y esperanza.

Aprovecho la ocasión para convocar a todos los agentes de la Pastoral de la Salud de la diócesis de Matamoros a que participen en el Encuentro anual que tendremos, Dios mediante, el sábado 21 de febrero en el gimnasio del Instituto Colón de la Cd. de Reynosa, Tam. Comenzaremos a las 9 am y culminaremos el evento con la Eucaristía a la 1:30 pm, para luego tener una sencilla convivencia y concluir hacia las 3 pm.

Dado en la Sede Episcopal de Nuestra Señora del Refugio de Pecadores, de H. Matamoros Tamaulipas, a los 6 días del mes de febrero de 2015, Año de la Interpretación de la Realidad Diocesana, y de la Vida Consagrada.

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

DOMINGO IV DEL TIEMPO ORDINARIO

“Enseñaba como quien tiene autoridad”. Reflexión de Mons. Ruy Rendón para el domingo 01 de febrero de 2015.

“Enseñaba como quien tiene autoridad”.

Deuteronomio 18,15-20
1Corintios 7,32-35
Marcos 1,21-28

Dos importantes temas de reflexión nos sugiere este domingo la Palabra de Dios. En primer lugar se destaca la predicación (enseñanza) que Jesús hace del Evangelio y, en segundo lugar, la valoración que hace san Pablo respecto de la vida de soltería.

Jesús enseña la Palabra divina con una maravillosa pedagogía. Aprovecha la reunión semanal de los judíos en la sinagoga de Cafarnaúm. Les habla al corazón tomando para ello, seguramente, los mismos textos bíblicos que ese sábado habían sido leídos ante la asamblea. El hablar de Jesús es un hablar claro, sencillo, entendible y, a la vez, profundo. La gente lo escuchaba con gusto y con asombro; había algo en sus palabras predicadas que sonaban totalmente diferentes a como ellos estaban acostumbrados oír cuando los escribas enseñaban la Ley de Moisés. La gente decía que Jesús enseñaba con autoridad y no como lo hacían los escribas.

Pero, ¿qué significa enseñar con autoridad? La predicación de la Palabra de Dios hecha por Jesús era, sin duda, una predicación respaldada por una vida congruente, honesta, transparente, bien intencionada, llena de buenas acciones a favor del prójimo más necesitado. Esto, y además el hecho de oponerse radicalmente al mal en sus diversas manifestaciones, como lo constatamos en el evangelio de este domingo al expulsar un demonio, le daban a Jesús tal autoridad: “Jesús le ordenó: ¡Cállate y sal de él! El espíritu inmundo, sacudiendo al hombre con violencia y dando un alarido, salió de él”.

Nosotros, como bautizados, tenemos una clara invitación de parte del Señor. En efecto, nuestra misión de transmitir el Evangelio, hablar de Dios a los demás, compartir a los hermanos nuestra experiencia de fe, enseñar la doctrina cristiana, necesariamente debe estar apoyada por una vida intachable de amor a Dios y al prójimo. ¡Qué gran responsabilidad!

San Pablo, en la segunda lectura, nos presenta una reflexión interesante y que en ocasiones no ha sido muy bien comprendida. Se trata de la oportunidad tan grande que tienen las personas solteras, célibes, de orientar toda su vida hacia Dios nuestro Señor, Supremo Bien, consagrándose a él en cuerpo y alma. San Pablo comparte, en cierta forma, su propia experiencia celibataria, y lo hace convencido que es el mejor estado de vida, ya que de esta manera el corazón de un(a) consagrado(a) se mantiene indiviso, totalmente para Dios.

Hoy le suplicamos al Señor, con el salmista: “Señor, que no seamos sordos a tu voz”, recordando que, antes de predicar la Palabra de Dios a nuestros hermanos, debemos escucharla atentamente y ponerla en práctica. Amén.

No olvidemos orar también por los hombres y mujeres de la vida consagrada.

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

Semana de estudio para sacerdotes

Cd. Reynosa. Del 26 al 30 de enero los sacerdotes junto con el Sr. Obispo tendrán un ciclo de conferencias y charlas enfocadas a la formación permanente del presbiterio.

 

En un clima de fraternidad y oración se inició la semana de estudio sacerdotal, teniendo como centro de reuniones el salón de la Parroquia Sagrado Corazón.

Mons. Ruy Rendón, como Obispo diocesano, enfatizó la importancia de estos espacios para la permanente actualización y formación del clero, necesaria en los tiempos actuales.

El presbiterio de la Diócesis de Matamoros cuenta con 121 sacerdotes y el Sr. Obispo. Cabe destacar que entre el presbiterio hay sacerdotes de diversas órdenes religiosas y diáconos, quienes atienden las 72 comunidades (Parroquias, Cuasiparroquias y Rectorías) distribuídas en 8 Municipios que conforman la Diócesis (Camargo, Díaz Ordaz, Reynosa, Río Bravo, Matamoros, Valle Hermoso, San Fernando, Villa de Méndez).

Les invitamos para acompañar a nuestros sacerdotes con la oración.

DOMINGO III DEL TIEMPO ORDINARIO

Domingo III Del Tiempo Ordinario

“Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios”. Reflexión de Mons. Ruy Rendón para el domingo 25 de enero de 2015.

“Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios”.

Jonás 3,1-5.10
1Corintios 7,29-31
Marcos 1,14-20

Las lecturas bíblicas de este domingo nos presentan dos personajes importantes, expertos en predicar la Palabra de Dios: Jonás y Jesús. Ambos nos hacen un llamado explícito a la conversión.

Jonás, en la primera lectura, es enviado por Dios a la ciudad de Nínive para invitar a los ninivitas a que, dejando su mala conducta, se conviertan a Dios, haciendo el bien y evitando el mal. La respuesta de ellos fue muy positiva ya que escucharon la predicación de Jonás, creyeron en Dios e hicieron penitencia.

Jesús, en el evangelio, empieza su predicación a orillas del mar de Galilea anunciando la cercanía del Reino de Dios, la conversión, y la fe en este nuevo mensaje que vino a traernos: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Conviértanse y crean en el Evangelio”. San Marcos no nos dice cuál fue la respuesta que en ese momento le dieron a Jesús, pero suponemos que mucha gente, a partir de estas primeras enseñanzas, lo empezó a seguir, llevando una vida de obediencia a Dios.

Nuestro Señor, además de este importante tema de predicación, invita a varios pescadores a que lo sigan, transformándolos en pescadores de hombres: “Síganme y haré de ustedes pescadores de hombres”. Este llamado es bien recibido por ellos, ya que con prontitud y con un gran desapego lo empiezan a seguir, convirtiéndose en sus primeros discípulos.

Por lo demás, no podemos pasar por alto lo que hoy san Pablo nos dice al final de la segunda lectura. Es una frase maravillosa que encierra una gran enseñanza: “este mundo que vemos es pasajero”. Bien meditada esta frase, nos ayuda a ubicar lo verdaderamente importante y trascendente de la vida. No son las cosas o situaciones que se nos presentan diariamente y que, con frecuencia, hacen que nuestro corazón se apegue a ellas pensando que es lo único y verdadero. San Pablo nos invita a levantar la mirada y descubrir a Dios detrás de las cosas, detrás de cada evento, detrás de cada situación y persona.

Elevemos al Señor en la Eucaristía dominical una ferviente oración por cada uno de nosotros, pidiéndole: una auténtica conversión, un perseverante seguimiento y un sincero desapego de las cosas materiales. Amén.

No olvidemos, además, orar por la unidad de todos los cristianos.

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

Nuevo Obispo para Linares

H. Matamoros. Nos alegramos por el nuevo Obispo para la hermana Diócesis de Linares, Nuevo León, Mons. Hilario González.

Linares, N.L., a 22 de enero de 2015
Con la participación de gran cantidad de fieles, este mediodía fue ordenado Obispo de Linares S.E. Mons. Hilario González García. Participaron también más de 20 obispos y decenas de sacerdotes. Al comenzar la Santa Misa, S.E. Mons. Ramón Calderón Batres, ahora Obispo emérito de Linares, agradeció a Dios las bendiciones que ha concedido a esta Iglesia particular y compartió lo que ha sido su caminar desde su fundación. En la homilía, S.E. Mons. Christophe Pierre, Nuncio Apostólico en México, recordando que Jesús es el Buen Pastor, pidió al nuevo Obispo ser presencia suya e invitó a todos a ser alegres discípulos misioneros de Cristo. Al término de la celebración, S.E. Mons. Hilario González, agradeciendo a Dios y a los presentes, invitó al clero, a las religiosas, seminaristas y fieles laicos a ser acomedidos con Dios y el prójimo, con alegría, “buena cara” y haciéndolo bien. Finalmente, emocionado hasta las lágrimas, consagró su ministerio episcopal a la Madre de Dios.

 

Rezamos por todos los comunicadores

H. Matamoros. El 24 de enero celebramos la fiesta patronal de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas y escritores, a cuyo amparo e intercesión la Iglesia confía a todas aquellas personas que se dedican a la noble profesión del periodismo y la comunicación.

La devoción y la defensa de la fe que caracterizaron a este santo y doctor de la Iglesia son puestas como modelo para los periodistas y escritores, cuyo norte debe ser siempre la difusión de la verdad y la edificación de la humanidad.

Tanto el periodismo como la literatura necesitan del don de la palabra, y a través de ella manifestar la belleza y transmitir toda noticia que sirva para el progreso y el crecimiento espiritual e intelectual de los pueblos. Ambos oficios reclaman, de quien los ejerce, una particular vocación que se antepone ante cualquier interés malsano o sectario.

Felicitamos a todos los comunicadores y deseamos para todos aquellos y aquellas que ejercen esa tarea que Dios Padre, por la intercesión de san Francisco de Sales, les infunda la sabiduría y la caridad en sus quehaceres y les conduzca hacia Jesucristo, camino, verdad y vida.

catholic.net

DOMINGO II DEL TIEMPO ORDINARIO

Domingo II Del Tiempo Ordinario

“Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él”.Reflexión de Mons. Ruy Rendón para el domingo 18 de enero de 2015.

“Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él”.

1Samuel 3,3-10.19
1Corintios 6,13-15.17-20
Juan 1,35-42

Dejado ya el tiempo de Navidad en el que estuvimos contemplando, con ternura y devoción, al recién nacido, nuestro Salvador, nos encaminamos ahora, en el así llamado tiempo Ordinario, a escuchar y contemplar, con atención, las palabras, obras y actitudes de Jesús durante su vida pública. Recorramos junto con el Señor este camino; acompañémoslo como discípulos disfrutando de cada una de sus enseñanzas.

No cabe duda que, dentro del plan salvífico de Dios, los intermediarios juegan un papel importante para conocer los designios que él tiene para nosotros. Así, por ejemplo, el sacerdote Elí le ayuda al joven Samuel a descubrir que es Dios quien le está hablando. Juan el Bautista, por otra parte, encamina a dos de sus discípulos para que, dejándolo a él, sigan ahora a Jesús, el Cordero de Dios. Benditos intermediarios que Dios pone en nuestro camino y que nos dan la mano para descubrir y seguir al Maestro.

La experiencia de encontrar al Señor y permanecer con él es fundamental en la vida de todo creyente. Algunas actitudes para el encuentro son básicas y deben darse en cada uno de nosotros. Samuel (primera lectura) le expresa a Dios su disposición para escucharlo: “Habla, Señor; tu siervo te escucha”. Los dos discípulos del evangelio manifiestan, en un primer momento, cuatro actitudes (acciones) importantes: siguen a Jesús, le hablan, lo conocen, se quedan con él; toda una experiencia completa de encuentro con el Señor. Nosotros también, para poder disfrutar plenamente del amor de Dios y tener en nuestra vida tal experiencia, requerimos: buscar, escuchar, contemplar, seguir y permanecer con el Señor.

Pero no acaba todo en el encuentro con Jesús. La experiencia de fe, espontánea y naturalmente, se comparte con los demás. Así lo hace Andrés en el evangelio; va con su hermano Simón y le dice: “hemos encontrado al Mesías”; pero no sólo le habla de Jesús, también “lo llevó a donde estaba Jesús…”. Compartamos, pues, nuestra experiencia de Dios con palabras y obras. Hagamos que los alejados conozcan al Señor, facilitemos su encuentro con él.

Supliquemos a Cristo, en la Eucaristía de este domingo, que todos los bautizados seamos, de verdad, sus discípulos misioneros. Amén.

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

Oración por la Unidad de los Cristianos

H. Matamoros. Del 18 al 25 de enero se lleva a cabo el Octavario de Oración para la Unidad de los Cristianos, que en este año 2015, el tema central será: «Jesús le dice: «Dame de beber» Jn 4,7

A TODO EL PUEBLO DE DIOS QUE PEREGRINA EN LA DIÓCESIS DE MATAMOROS
¡GRACIA Y PAZ!

Queridos hermanos y hermanas:

Les saludo con afecto al inicio de este nuevo año y pido a Dios Nuestro Señor que bendiga abundantemente a cada uno de ustedes.

Como ya es del conocimiento de todos ustedes, cada año del 18 al 25 de enero se lleva a cabo el Octavario de Oración para la Unidad de los Cristianos, que en este año 2015, el tema central será: «Jesús le dice: «Dame de beber» Jn 4,7; sin embargo, es necesario recordarles e invitarles a que todos realicemos lo que el Santo Padre nos pide: la celebración de la Semana de la Unidad; que sea una semana de oración y reflexión que nos ayude a estar en comunión con las demás comunidades cristianas que tienen a Jesucristo como Salvador del mundo, además para pedir por la unidad de los demás hermanos nuestros que viven separados del espíritu ecuménico.

No está de más exhortarlos encarecidamente a que unamos nuestro esfuerzo para que la realización de esta Semana de Oración, sea más viva, más fuerte, más intensa, siguiendo las directrices del material preparado por el Consejo Pontificio para la promoción de la Unidad de los Cristianos y la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias, para cada día del Octavario por la Unidad de los Cristianos. Oremos juntos para que la unidad de todas las iglesias sea una realidad profesando una sola fe, la fe en Cristo Resucitado.

Que la Epifanía del Señor, que todavía nos abraza, nos anime a realizar con renovada fe este Octavario de Oraciones por la Unidad de los Cristianos. Los bendice en Cristo y María.

Dado en la Sede Episcopal de Nuestra Señora del Refugio de Pecadores de H. Matamoros, Tamaulipas, a los 12 días del mes de enero de 2015, Año de la Interpretación de la Realidad Diocesana, y de la Vida Consagrada.

+Ruy Rendón leal
Obispo de Matamoros

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SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

 

EL BAUTISMO DEL SEÑOR

El Bautismo del Señor

“Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo”.Reflexión de Mons. Ruy Rendón para el domingo 11 de enero de 2015.

“Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo”.

Isaías 55,1-11
1 Juan 5,1-9
Marcos 1,7-11

La fiesta del Bautismo del Señor cierra el tiempo de Navidad y abre el así llamado tiempo ordinario. Dejamos a Jesús niño y ahora acompañamos a Jesús que inicia su vida pública, su ministerio, la misión que Dios Padre le encomendó. El primer gran acontecimiento que los evangelios nos presentan es su bautismo, realizado por Juan Bautista en el río Jordán. A partir de este domingo conviene estar muy atentos para escuchar sus palabras y contemplar sus acciones y actitudes.

El texto del evangelio de san Marcos que leemos este domingo (Ciclo B) nos presenta, en primer lugar, la figura de Juan el Bautista. Él es un personaje muy conocido por nosotros; en el tiempo del Adviento nos ayudó a preparar la venida del Salvador. Ahora él nos expresa algo muy importante y, además, bautiza a nuestro Señor. En efecto, sus palabras llenas de humildad resuenan en nuestros oídos aclarándonos dos cosas: primero, que Jesús es más poderoso que él: “ya viene detrás de mí uno que es más poderoso que yo, uno ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de sus sandalias”; segundo, que hay una gran diferencia entre el bautismo que él lleva a cabo y el bautismo de Jesús: “Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo”.

La misión y el bautismo de Juan en nada se comparan con la misión y el bautismo que Jesús instituye al final de su vida. Juan es el precursor de Jesús; quien le prepara el camino; él dirá en alguna ocasión: “yo no soy la luz, sino testigo de la luz…”. Por ello, cuando Jesús empieza a “crecer”, él empieza a “disminuir”. Hombre humilde, sencillo, austero y valiente que tuvo una clara conciencia de su identidad y de su papel en relación con Jesucristo. Mucho tenemos que aprender nosotros de este notable personaje del Evangelio.

Jesús, solidario con todos los seres humanos, es bautizado por Juan: “Por esos días, vino Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán”. Bien sabemos que el Señor no necesitaba recibir el bautismo de Juan, ya que éste era signo de arrepentimiento y conversión, cosas que nuestro Señor sencillamente no requería, puesto que, siendo el Hijo de Dios, el pecado estaba excluido de su persona.

En la escena del bautismo del Señor podemos considerar cómo las tres personas divinas están presentes: Jesús quien es bautizado, el Padre en la voz que se escucha desde el cielo, el Espíritu Santo en la paloma que baja sobre Jesús. Concluimos que Jesús está lleno del Espíritu Santo, es ungido como los profetas, sacerdotes y reyes del Antiguo Testamento, iniciando así, formalmente, su triple ministerio a favor de los seres humanos. Dios Padre, por otra parte, da testimonio de que él es el Hijo de sus complacencias: “Tú eres mi Hijo amado; yo tengo en ti mis complacencias”.

La fiesta del Bautismo del Señor es una buena oportunidad para reflexionar en nuestro bautismo, en lo que sucedió el día en que fuimos bautizados: cómo quedamos constituidos en hijos adoptivos de Dios, hermanos de Jesucristo y templos del Espíritu Santo; cómo recibimos un triple ministerio: profético, sacerdotal y regio que debemos ejercer con responsabilidad.

Renovemos pues, en la Eucaristía de este domingo, nuestros compromisos bautismales, y agradezcamos al Señor el don precioso de la fe recibida en el bautismo y que profesamos, de manera especial, cada domingo. Amén.

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

La Epifanía del Señor

“Que te adoren, Señor, todos los pueblos”.Reflexión de Mons. Ruy Rendón para el domingo 04 de enero de 2015.

“Que te adoren, Señor, todos los pueblos”.

Isaías 60,1-6
Efesios 3,2-3.5-6
Mateo 2,1-12

En la fiesta de la Epifanía del Señor, la Iglesia celebra la manifestación de Dios a través de Jesús niño “que acaba de nacer”. De hecho la palabra “epifanía” significa manifestación (divina). Dios, pues, en su Hijo recién nacido, se revela, se da a conocer a unos magos venidos de Oriente. El centro de la fiesta es el Dios hecho hombre, nuestro Salvador. Los magos, en realidad, son personajes secundarios, que simbolizan a los pueblos paganos, es decir, a las naciones no judías.

Los textos bíblicos están “salpicados” de expresiones de luz y alegría; y no es para menos, la llegada del Niño Dios es motivo de gozo, Él es la luz que resplandece sobre Jerusalén y que ilumina a todos los pueblos de la tierra: “Levántate y resplandece, Jerusalén, porque ha llegado tu luz y la gloria del Señor alborea sobre ti…”. ¡Dejémonos iluminar por la Palabra hecha carne!

Los magos nos dan ejemplo de cómo debemos buscar al Señor. A ellos no les importa dejar la comodidad de su casa y recorrer caminos desconocidos, peligrosos y distantes, con la única intención de encontrar a Jesús. Dios los va guiando en su búsqueda. Ellos se dejan guiar, confiadamente, por las señales divinas a pesar de las sorpresas y los desconciertos. ¡Busquemos al Señor de todo corazón!, no escatimemos esfuerzo alguno por encontrarlo.

Qué cosa más paradójica: en Jerusalén, la capital, la ciudad santa, nadie sabía del recién nacido; a sus habitantes les había “pasado de noche” el nacimiento del Redentor. Qué pena y, a la vez, qué tristeza…, los que deberían dar ejemplo de estar atentos y vigilantes ante la llegada del Mesías, estaban ignorando uno de los acontecimientos más importantes en la historia de la humanidad. ¡Que a nosotros no nos pase lo mismo!

Los magos, una vez que la estrella los vuelve a guiar, “encontraron al niño con María, su madre, y postrándose lo adoraron”. Le ofrecen tres regalos: oro porque Jesús es rey, incienso porque Jesús es Dios, y mirra porque Jesús es un hombre que experimentará, tarde o temprano, el sufrimiento.

En la Misa de este domingo, ofrezcámosle a nuestro Salvador toda nuestra vida como el mejor de los regalos que podamos poner a sus pies. Amén.

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

FELIZ AÑO 2015

Feliz Año 2015

“Al empezar este nuevo año elevamos a Dios nuestro Señor una plegaria fervorosa pidiéndole el don de la paz, para el mundo, para nuestro país, para nuestros pueblos y ciudades”. Reflexión de Mons. Ruy Rendón para el 01 de enero de 2015.

“El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz”

Tres importantes temas de reflexión nos sugiere la liturgia de este primero de enero: en primer lugar la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios; en segundo lugar, la Jornada mundial de la paz; y, por último, el año nuevo 2015 que iniciamos.

El título de “María, Madre de Dios” es el título más antiguo dado a la Santísima Virgen María. En verdad ella es la Madre de Dios puesto que es madre de Jesús, el Dios hecho hombre. Su prima Santa Isabel cuando la recibe en su casa le dice: “¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a verme?”. Llamarle “madre de mi Señor”, significa “madre de mi Dios”. María es pues Madre de Dios Hijo. Y a ella nos encomendamos en este inicio de año, teniendo presente que a través de su poderosa intercesión recibiremos, de parte de Jesús, muchas bendiciones.

Cada primero de enero la Iglesia celebre una Jornada especial por la paz del mundo. Por este motivo, al empezar este nuevo año elevamos a Dios nuestro Señor una plegaria fervorosa pidiéndole el don de la paz, para el mundo, para nuestro país, para nuestros pueblos y ciudades. No olvidemos que la paz es un don de Dios que exige esfuerzo personal y social, así como también un serio compromiso en la construcción de ambientes más fraternos. Empecemos por nosotros mismos y por los que nos rodean. Desterremos del corazón la ira, la animosidad, el rencor, el odio y la venganza. Seamos hombres y mujeres pacíficos, recordemos que el Señor llama bienaventurados a los constructores de la paz.

Por último, el inicio del año 2015 nos da la oportunidad de proponernos, con esperanza, nuevos planes y proyectos. Empecemos el año con una actitud optimista y positiva. Consideremos que el ser pesimistas y negativos en nada nos ayuda. Si a lo largo de este año nos mostramos más alegres, con más confianza en Dios, en los demás y en nosotros mismos, sin duda será un excelente año.

Que María Santísima, la Madre del Hijo de Dios, interceda por nosotros; y que
El Señor nos bendiga y nos guarde, ilumine su rostro sobre nosotros y nos sea propicio, nos muestre su rostro y nos conceda la paz. Amén.

Con mis mejores deseos para que 2015 sea un año venturoso.

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

Basta a la violencia que viven nuestros pueblos

H. Matamoros. Mons. Ruy Rendón invita a orar por el eterno descanso de sacerdote asesinado en la Diócesis de Ciudad Altamirano.

A TODO EL PUEBLO DE DIOS QUE PEREGRINA EN LA DIÓCESIS DE MATAMOROS
¡GRACIA Y PAZ!

Como nos hemos enterado por los diversos medios de comunicación y uniéndome al dolor que vive la Diócesis de Ciudad Altamirano, elevo a Dios mi oración para pedir por el alma del P. Gregorio López Gorostieta, quien perdiera la vida a causa de la ola de violencia que está viviendo, injustamente, nuestro país.

Me sigo uniendo al clamor de todos los Obispos de México que, en la anterior Asamblea Plenaria del Episcopado Mexicano, manifestamos un ¡Basta ya!; ¡Basta ya! a la violencia que viven nuestros pueblos; ¡Basta ya! a la corrupción, impunidad e injusticia; ¡Basta ya! a quienes provocan sufrimiento y muerte.

Los invito a que intensifiquemos, en nuestras comunidades, en nuestras familias y de manera personal, la oración por la paz, a que luchemos por ella, a que seamos promotores e impulsores de la paz.

Que en este tiempo de Navidad, el Niño Dios aliente nuestra esperanza y nos permita disfrutar de la paz verdadera que él nos trae.

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

Mensaje de Navidad 2014

H. Matamoros. Mons. Ruy Rendón Leal, Obispo de Matamoros, envía mensaje navideño a toda la comunidad.

A todo el Pueblo de Dios que peregrina en la Diócesis de Matamoros
¡Gracia y Paz!

“¡Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad!”

(Lc 2,14).

Muy queridos hermanos y hermanas:

El tiempo de Adviento que hemos concluido nos ha ayudado, sin duda, a preparar nuestros corazones para el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios. La Navidad que empezamos a celebrar, debe estar caracterizada por esas actitudes que durante los días pasados fuimos adquiriendo y que nos han servido para ser otros “belenes” en los que el Niño Dios ha querido nacer.

En efecto, en la Navidad, la Iglesia, con gozo, celebra el misterio de la manifestación del Señor: su humilde nacimiento en Belén, anunciado a los pastores, primicia de Israel que acoge al Salvador; la manifestación a los Magos, “venidos de Oriente” (Mt 2,1), primicia de los gentiles, que en Jesús recién nacido reconocen y adoran (cfr. Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia. Principios y Orientaciones, 106).

Es pues en la noche de Navidad donde los hombres y mujeres de fe nos unimos a la voz de los ángeles que proclaman ¡Gloria a Dios en el cielo!, porque Él es infinitamente bueno, porque cumple sus promesas. Este tiempo es una muy buena oportunidad para detenernos a conocer el verdadero rostro de Dios, que en las facciones de ternura de un niño recién nacido, se ve manifiesta la infinita misericordia de un Dios que se entrega, para que sigamos el ejemplo de humildad y busquemos, con nuestra vida y actitudes, entregarnos a los demás (cfr. Mensaje Urbi et Orbi del Santo Padre Francisco, Navidad 2013, Miércoles 25 de diciembre de 2013).

Por otra parte, al unirnos al coro de los ángeles que, ante los pastores, aparecen alabando a Dios, elevamos nuestra oración para pedir paz, paz en la tierra a los hombres que ama el Señor. Es pues el tiempo de Navidad un momento en el que Él viene a dar al mundo el don de la paz. El don precioso de la Navidad es, pues, la paz, de manera que Cristo es nuestra verdadera y única paz (cfr. Papa Francisco, Angelus, 21 de diciembre de 2014, Plaza San Pedro). Abramos las puertas a Cristo y dejemos que su paz inunde nuestros corazones y nuestras vidas para que, como discípulos, sigamos siendo constructores e impulsores de esa paz que con su nacimiento ha querido ofrecernos.

Detengámonos durante este tiempo a contemplar, en nuestros hogares, en nuestras parroquias, en nuestras comunidades, el nacimiento; hagámonos parte de él, presentémonos como los pastores con todas las preocupaciones, problemas, angustias, desilusiones, pero alegres por el nacimiento del Salvador y esperanzados en que Él solucionará nuestras carencias.

Contemplemos con un corazón lleno de alegría al niño que nos ha nacido para que la ternura, la paz y la tranquilidad del portal de Belén, lleguen a nuestros corazones y transformen nuestras vidas.

Que Jesús, que nos ha nacido para nuestra salvación, nos colme de gracia y paz. Con mi bendición. ¡Feliz Navidad a todos!

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

Mensaje de Navidad 2014