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Comunicado con motivo de la visita del Papa

México, DF. Comunicado en ocasión del anuncio de la visita del Papa a nuestro País.

En el día en que celebramos el amor y la ternura que Dios nos manifiesta en Santa María de Guadalupe, los Obispos de México con gran alegría y esperanza hemos escuchado de labios del Papa Francisco la confirmación de su Viaje Apostólico a nuestro país del 12 al 17 de febrero del próximo año, en el marco del Jubileo Extraordinario de la Misericordia.

La visita del Santo Padre es a la República Mexicana. Por tanto, las sedes en las que se llevará a cabo –la Arquidiócesis Primada de México, la Diócesis de Ecatepec, la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, la Arquidiócesis de Morelia y la Diócesis de Ciudad Juárez– tendrán la gracia de ser anfitrionas del Papa, así como de los laicos, laicas, consagrados, consagradas, clérigos y todas las personas de buena voluntad que llegarán en representación de las diferentes diócesis y regiones del país.

Estamos seguros que la presencia del Santo Padre nos confirmará en la fe, la esperanza y la caridad, ayudará a la Iglesia a seguir adelante en la Misión Permanente, y alentará a creyentes y no creyentes a comprometernos en la construcción de un México justo, solidario, reconciliado y en paz que haga posible a todos un desarrollo integral, respetuoso del medio ambiente.

Llenos de gratitud para con Dios por este gran anuncio, agradecemos al Papa Francisco la cercanía y el cariño que nos muestra en la decisión de visitarnos. Desde ahora ponemos en manos de Jesucristo, por intercesión de Santa María de Guadalupe, este Viaje Apostólico, e invitamos a todos a prepararnos para aprovechar las gracias que el Señor nos concederá en esos días que seguramente serán inolvidables para todos.

A fin de contribuir a ello, la Conferencia del Episcopado Mexicano pone al servicio de todos el sitio web oficial: www.papafranciscoenmexico.org y las redes sociales: @ConElPapa en Twitter, Con el Papa en México en YouTube, ConElPapa en Facebook, Instagram y Snapchat, donde encontrarán catequesis, subsidios e información relevante en torno a esta histórica visita, la primera de un Papa latinoamericano a México, que viene a nosotros como Misionero de misericordia y paz.

Por los obispos de México:

+José Francisco, Cardenal Robles Ortega
Arzobispo de Guadalajara
Presidente de la CEM

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo Auxiliar de Puebla
Secretario General de la CEM

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO

Alégrense siempre en el Señor; se lo repito: ¡alégrense!… El Señor está cerca

Sofonías 3,14-18
Filipenses 4,4-7
Lucas 3,10-18

En el tercer domingo de Adviento, conocido éste con el nombre de “domingo gaudete”, el tema de la alegría cristiana se hace presente. En efecto, no sólo los textos bíblicos de hoy, sino también las oraciones de la Misa de este día, insisten en la importancia de permanecer alegres porque la Navidad está ya cerca.

La primera lectura del libro del profeta Sofonías dice a propósito de este tema: “Canta, hija de Sión, da gritos de júbilo, Israel, gózate y regocíjate de todo corazón, Jerusalén”. La razón para que se invite a los israelitas a estar llenos de gozo es porque: “El Señor, tu Dios, tu poderoso salvador, está en medio de ti…”. Nosotros debemos entender, por consiguiente, que sólo cuando el Señor está a nuestro lado, en nuestro corazón, es cuando realmente rebosaremos de una verdadera alegría, que nada ni nadie nos podrá arrebatar nunca jamás.

El texto de san Pablo es magistral, sin duda alguna. El apóstol, estando en prisión, exhorta a los cristianos de la comunidad de Filipos a que se mantengan alegres; esto lo repite una y otra vez. Y, de nuevo, la razón es la misma: “El Señor está cerca”. Nosotros debemos empezar desterrando, de nuestro lado, tantos y tantos miedos que nos ahogan y no nos dejan disfrutar de la cercanía de Dios. Muy bien san Pablo afirma: “No se inquieten por nada”; recomendándonos, además, la oración de súplica y de acción de gracias: “presenten en toda ocasión sus peticiones a Dios en la oración y la súplica, llenos de gratitud”.

El evangelio de san Lucas continúa el texto de hace ocho días. Nos presenta, de nuevo, la figura de Juan el Bautista; se resalta su predicación clara, concisa, directa, práctica y actual. Por ejemplo, a la gente le recomendaba: “Quien tenga dos túnicas, que dé una al que no tiene ninguna, y quien tenga comida, que haga lo mismo”. A los publicanos: “No cobren más de lo establecido”. A los soldados: “No extorsionen a nadie, ni denuncien a nadie falsamente…”. A todo el pueblo en general: “ya viene otro más poderoso que yo, a quien no merezco desatarle las correas de sus sandalias…”. Estas palabras de Juan Bautista son un llamado de Dios para que llevemos, en el Adviento, un estilo de vida especial: practicando la misericordia hacia los más necesitados; no abusando de los demás; no extorsionando ni engañando a nadie; viviendo con sencillez y humildad como Juan lo hacía.

En la Eucaristía de este domingo, preguntémosle al Señor con un corazón humilde, sincero y recto: Y nosotros ¿Qué tenemos que hacer en este Adviento? Él no tardará en respondernos. Amén.

 

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

 

 

Apertura de la Puerta Santa en la Diócesis

El domingo 13 de diciembre de 2015 se tendrá la paertura de la Puerta Santa en varias ciudades de la Diócesis: en Catedral de Nuestra Señora del Refugio de Matamoros en la Misa de 11:30 am; en el templo parroquial de Nuestra Señora de Guadalupe de Reynosa en la Misa de 12:00 pm; en el templo parroquial del Sagrado Corazón de Valle Hermoso en la Misa de 12:00 pm; en el templo parroquial de San Fernando de San Fernando, Tamaulipas en la Misa de 6:00 pm.

Además como comunidad vivir y compartir el itinerario de cada mes sugerido para este año Jubilar dedicado a una o dos obras de misericordia, corporales o espirituales:

Diciembre (2015):Perdonar las injurias

Enero: Dar techo a quien no lo tiene

Febrero: Visitar y cuidar a los enfermos

Marzo: Dar de comer al hambriento

Abril: Vestir al desnudo

Mayo: Dar de beber al sediento

Junio: Consolar al triste

Julio: Visitar a los presos. Corregir al que está en error

Agosto: Aconsejar al que lo necesita

Septiembre: Sufrir con paciencia los defectos de los demás

Octubre: Enseñar al que no sabe

Noviembre: Enterrar a los muertos. Rogar a Dios por vivos y muertos

 

LA MISA DE 11:30 AM EN CATEDRAL SERA TRANSMITIDA COMO CADA DOMINGO POR W1420 AM PARA LA REGION. SIGELA TAMBIEN POR WWW.W1420.COM

w1420 misaEscucha todos los domingos en vivo desde la Catedral, La Santa Misa,

en punto de las 11:30 am con Mons. Ruy Rendón, Obispo de Matamoros

 

logo-jubileo-misericordia

Inicio del año de la misericordia en la Diócesis

H. Matamoros. En punto de las 11 am del 8 de diciembre en la Catedral de Matamoros se tuvo la Misa de apertura presidida por el Sr. Obispo Mons. Ruy Rendón para dar inicio al año de la misericordia.

ORACIÓN PARA EL AÑO SANTO DE LA MISERICORDIA

Señor Jesucristo,
tú nos has enseñado a ser misericordiosos como el Padre del cielo,
y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a Él.
Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación.
Tu mirada llena de amor liberó a Zaqueo y a Mateo de la esclavitud del dinero;
a la adúltera y a la Magdalena del buscar la felicidad solamente en una creatura;
hizo llorar a Pedro luego de la traición,
y aseguró el Paraíso al ladrón arrepentido.
Haz que cada uno de nosotros escuche como propia la palabra que dijiste a la samaritana:
¡Si conocieras el don de Dios!
Tú eres el rostro visible del Padre invisible,
del Dios que manifiesta su omnipotencia sobre todo con el perdón y la misericordia:
haz que, en el mundo, la Iglesia sea el rostro visible de Ti, su Señor, resucitado y glorioso.
Tú has querido que también tus ministros fueran revestidos de debilidad
para que sientan sincera compasión por los que se encuentran en la ignorancia o en el error:
haz que quien se acerque a uno de ellos se sienta esperado, amado y perdonado por Dios.
Manda tu Espíritu y conságranos a todos con su unción
para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor
y tu Iglesia pueda, con renovado entusiasmo, llevar la Buena Nueva a los pobres,
proclamar la libertad a los prisioneros y oprimidos
y restituir la vista a los ciegos.
Te lo pedimos por intercesión de María, Madre de la Misericordia,
a ti que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.
Amén.

inicio año misericordia

Mons. Ruy Rendón junto con sacerdotes, religiosos, laicos y seminaristas en la apertura del año de la misericordia

padres 8 dic 15http://diocesisdematamoros.org/programa-diocesano

MENSAJE DE ADVIENTO 2015

El Señor Obispo comparte su mensaje para este tiempo que la Iglesia celebra y vive, el Adviento, espera gozosa del nacimiento de Jesús.

A todo el Pueblo de Dios que peregrina en la Diócesis de Matamoros
¡Gracia y paz!

 

Queridos hermanos y hermanas:

Estamos iniciando el tiempo de Adviento que nos marca el inicio de un nuevo año litúrgico, y que nos prepara, personal y comunitariamente, a la gran celebración del Nacimiento del Hijo de Dios en la solemnidad de la Navidad.

El Adviento es un tiempo lleno de signos y realidades que, sin duda, nos ayudarán a disponer nuestro corazón para recibir al Salvador del mundo. Entre los elementos que más favorecerán nuestra preparación, destaca la Palabra de Dios que, diaria o semanalmente, estaremos leyendo y escuchando en diferentes lugares, sobre todo en la celebración eucarística.

Este tiempo de Adviento estará caracterizado por 3 actitudes principales que irán conduciendo nuestro caminar hacia el encuentro con nuestro Señor: esperanza, alegría, misericordia.

El tiempo de Adviento nos invita a reflexionar sobre la peculiaridad de la esperanza cristiana; ésta, es algo más que un mero consuelo en el futuro, consiste, ni más ni menos, en la pretensión de transformar históricamente las relaciones entre los hombres. San Juan Pablo II señalaba que este tiempo mantiene viva la espera de Cristo, que vendrá a visitarnos con su salvación, realizando en plenitud su reino de justicia y paz… por tanto, el Adviento es un fuerte anuncio de esperanza, que toca en lo más hondo nuestra experiencia personal y comunitaria (cfr. Audiencia General, 17 de diciembre de 2003).

El tiempo del Adviento es, además, alegría. Una alegría que es interiorizada, una alegría que se hace manifiesta en nuestra vida, una alegría que se expresa a los que nos rodean, una alegría que ningún sufrimiento puede borrar. Esta alegría que nace por el hecho de que Dios se ha hecho niño en medio de la pobreza, nos invita permear cada uno de los ambientes en que nos desenvolvemos, manifestando nuestra identidad cimentada en el Señor que nos está por nacer. Esta alegría, invisiblemente presente en nosotros, nos anima a caminar confiados, nos prepara para el encuentro con el Salvador (cfr. Homilía de las Primeras Vísperas del I Domingo de Adviento, Benedicto XVI, 28 de noviembre de 2009).

Pero más que nada, este tiempo de Adviento estará caracterizado por la misericordia. El Santo Padre, el Papa Francisco, nos ha convocado a vivir un Año Jubilar extraordinario, el Año Santo de la Misericordia, que inicia en este tiempo de Adviento. De esta manera, este tiempo litúrgico deberá impregnarse de esa misericordia que emana de la espera gozosa y de la alegría por el próximo nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, el rostro de la misericordia del Padre. Es por eso que, en este tiempo de Adviento, estamos llamados a tener la mirada fija en la misericordia para poder ser también nosotros mismos signos eficaces del obrar del Padre, para que haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes (cfr. Misericordiae Vultus, 1). Nos acompañará, en este año litúrgico que iniciamos, el Evangelio de Lucas, evangelio impregnado de la misericordia de Jesús, que viene a mostrar el verdadero rostro de Dios.

Alimentemos, por tanto, queridos hermanos y hermanas, estos días de preparación inmediata para la Navidad de Cristo, con la luz y el calor de la esperanza, con las actitudes que manifiestan la alegría del nacimiento del Salvador y mostrando a los que nos rodean, la misericordia de Dios que nos nace para nuestra Salvación.

Dado en la Sede Episcopal de Nuestra Señora del Refugio de Pecadores, en H. Matamoros, Tamaulipas, Año de la Interpretación de la Realidad Diocesana, y de la Vida Consagrada.

 

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

Nuevos Diáconos para la Diócesis

H. Matamoros. Mons. Ruy Rendón ordenó a tres seminaristas como Diáconos transitorios en la Catedral de Matamoros.

En punto de las 11 am del 5 de diciembre la Iglesia y el Seminario se alegraron por Oscar Costilla, Braulio Méndez y Mario Cruz quienes recibieron el Orden del Diaconado.

“Ordenados para servir en todo momento” expresó Mons. Rendón en la alocución ofrecida durante la homilía. Participaron sacerdotes del presbiterio en la concelebración, así como familiares, amistades, religiosas y seminaristas. Estos nuevos Diáconos estarán en su ministerio profundizando su siguiente paso, el Orden del Presbiterado para el próximo año Dios mediante.

Sigamos en oración por las vocaciones.

dianoso dic15

Al servicio de la comunidad…

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos, y todos los hombres verán al Salvador

Baruc 5,1-9
Filipenses 1,4-6.8-11
Lucas 3,1-6

El Adviento es un camino que nos conduce a la celebración del Nacimiento del Hijo de Dios. En este camino que recorremos, Dios nos acompaña con su palabra viva y amorosa, la cual va iluminando nuestros pasos a fin de que, bien dispuestos, recibamos, en su momento, al Salvador que nace en el portal de Belén.

Este domingo la palabra de Dios nos propone meditar acerca del tema del camino que el pueblo de Israel recorrió en tiempos antiguos al volver del exilio en Babilonia. Este regreso da pie para que los profetas no sólo hablen de él como un acontecimiento histórico, sino le den, además, un sentido espiritual más profundo. En efecto, Baruc, en la primera lectura, expresa que Dios acompaña a los exiliados que vuelven, llenos de alegría, a su tierra; el retorno no tiene obstáculo alguno: “Dios ha ordenado que se bajen todas las montañas y todas las colinas, que se rellenen todos los valles hasta aplanar la tierra para que Israel camine seguro bajo la gloria de Dios”. El salmista concluye poniendo en boca de los paganos una bella frase: “¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!”.

San Lucas, en el evangelio, nos presenta a un gran personaje del tiempo de la espera: Juan el Bautista. A él, san Lucas le aplica el texto del profeta Isaías que es muy semejante al de Baruc (primera lectura). Juan el Bautista predica en el desierto e invita a varias cosas: preparar el camino del Señor, rectificar los senderos, rellenar los valles, rebajar las montañas y colinas, enderezar lo que esté tortuoso, allanar los caminos ásperos.

Al preguntarnos: y todo esto ¿para qué?, el evangelio nos da la respuesta: “y todos los hombres verán la salvación de Dios”. Así es, en efecto, sólo si cada uno de nosotros en este Adviento busca sinceramente preparar la llegada de Jesús en la Navidad, y se esfuerza en rectificar su vida, quitar obstáculos, tener ánimo, practicar la humildad, etc., podrá contemplar la salvación de Dios en el recién nacido.

San Pablo, por último, al hablar a los filipenses, señala que es Dios quien va perfeccionando la vida del creyente hasta la venida de Cristo. Así mismo, el Apóstol ora por la comunidad pidiéndole a Dios que su amor siga creciendo en ellos, más y más, a fin de que puedan llegar limpios e irreprochables al día de la venida de Cristo, llenos de frutos de justicia. Nosotros, durante este Adviento, con la ayuda del Señor y con nuestro mejor empeño, podremos ir perfeccionando nuestra vida cristiana, experimentando el amor inefable de Dios y llevando una conducta limpia e irreprochable.

Pidamos a Dios nuestro Señor, en la Eucaristía de este domingo, que nuestras preocupaciones terrenas no nos impidan prepararnos debidamente, con un corazón en gracia, para recibir y poder contemplar la salvación que Jesús nos trae con su nacimiento. Amén.

 

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

Programa diocesano del Año de la Misericordia

PROGRAMA DIOCESANO, CELEBRACIÓN DEL AÑO DE LA REFLEXIÓN DOCTRINAL Y DE LA MISERICORDIA.

 

ANEXO
SECCIÓN: AÑO DE LA MISERICORDIA…

 

  1. Inicio del Año de la Reflexión doctrinal y de la Misericordia. Celebración Eucarística el martes 8 de diciembre de 2015 en la Santa Iglesia Catedral a las 11:00 horas.
  1. Apertura de la Puerta Santa el domingo 13 de diciembre de 2015. En la Catedral de Nuestra Señora del Refugio de Matamoros en la Misa de 11:30 am; en el templo parroquial de Nuestra Señora de Guadalupe de Reynosa en la Misa de 12:00 pm; en el templo parroquial del Sagrado Corazón de Valle Hermoso en la Misa de 12:00 pm; en el templo parroquial de San Fernando de San Fernando, Tam., en la Misa de 6:00 pm.
  1. Celebraciones eucarísticas con formularios de misa en el contexto de la misericordia, por ejemplo: De la reconciliación, por la concordia, por la remisión de los pecados, para pedir caridad, por los familiares y amigos, por los que nos afligen, por los cautivos, por los encarcelados, por los enfermos, por los moribundos, por cualquier necesidad, de la Divina Misericordia.
  1. Celebración del miércoles de ceniza (10 de febrero 2016) teniendo, junto con la imposición de la ceniza, una reflexión sobre el tema de la misericordia.
  1. Celebración del sacramento de la reconciliación con más periodicidad, teniendo horarios adecuados de confesiones y usando lugares apropiados como el confesionario o la capilla de la reconciliación.
  1. Durante este Año de la Misericordia todos los sacerdotes tendrán la facultad de absolver pecados reservados, como el aborto, invitando a los fieles que hayan incurrido en estas faltas graves a favorecer una verdadera contrición o arrepentimiento, imponiendo una adecuada penitencia medicinal.
  1. Celebración de las 24 horas para el Señor, teniendo en las parroquias el sacramento de la reconciliación el viernes 4 y el sábado 5 de marzo de 2016.
  1. “La misericordia” será la temática de los ejercicios espirituales de cuaresma 2016 y demás retiros espirituales que se tengan durante el año. Podremos utilizar el material Misericordiosos como el Padre. Claves y propuestas para la comunidad evangelizadora, editado por PPC y difundido a través de la Pastoral Catequética de las diócesis de la Provincia eclesiástica de Monterrey.
  1. Ganar la indulgencia plenaria. Reuniendo las siguientes condiciones: Ir expresamente con esta intención a uno de los cuatro templos (ver actividad núm. 2), cruzar la puerta santa, estar en gracia de Dios (habiéndonos confesado recientemente), participar en la celebración eucarística, recibir la sagrada comunión, profesar nuestra fe, orar por las intenciones del Papa Francisco, meditar y practicar ese día alguna de las obras de misericordia.
  1. Cada mes estará dedicado a una o dos obras de misericordia, corporales o espirituales, buscando practicar tal obra en dicho mes:

Diciembre (2015):Perdonar las injurias

Enero: Dar techo a quien no lo tiene

Febrero:Visitar y cuidar a los enfermos

Marzo:Dar de comer al hambriento

Abril:Vestir al desnudo

Mayo: Dar de beber al sediento

Junio: Consolar al triste

Julio: Visitar a los presos. Corregir al que está en error

Agosto: Aconsejar al que lo necesita

Septiembre: Sufrir con paciencia los defectos de los demás

Octubre: Enseñar al que no sabe

Noviembre: Enterrar a los muertos. Rogar a Dios por vivos y muertos

  1. Detectar y acompañar, desde las parroquias, a personas mayores abandonadas, buscando solucionar su situación.
  1. Visitar, atender y acompañar a personas y/o familias que están viviendo alguna situación de sufrimiento, ya sea en hogares, casas o instituciones asistenciales, barrios y comunidades; en especial: enfermos, pobres, víctimas de la violencia, migrantes, indigentes, internos de los centros penitenciarios, víctimas de catástrofes naturales, etc.
  1. Organizar en nuestras comunidades parroquiales misiones populares teniendo en cuenta el tema de la misericordia y el material de PPC (ver actividad núm. 8).
  1. Celebrar el sábado 1 u 8 de octubre de 2016 una Jornada por la Paz.
  1. Cada comunidad o sector de la diócesis vea otras acciones que puedan contribuir a una mejor celebración del Año de la Misericordia.

ORACIÓN PARA EL AÑO SANTO DE LA MISERICORDIA

Señor Jesucristo,

tú nos has enseñado a ser misericordiosos como el Padre del cielo,

y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a Él.

Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación.

Tu mirada llena de amor liberó a Zaqueo y a Mateo de la esclavitud del dinero;

a la adúltera y a la Magdalena del buscar la felicidad solamente en una creatura;

hizo llorar a Pedro luego de la traición,

y aseguró el Paraíso al ladrón arrepentido.

Haz que cada uno de nosotros escuche como propia la palabra que dijiste a la samaritana:

¡Si conocieras el don de Dios!

Tú eres el rostro visible del Padre invisible,

del Dios que manifiesta su omnipotencia sobre todo con el perdón y la misericordia:

haz que, en el mundo, la Iglesia sea el rostro visible de Ti, su Señor, resucitado y glorioso.

Tú has querido que también tus ministros fueran revestidos de debilidad

para que sientan sincera compasión por los que se encuentran en la ignorancia o en el error:

haz que quien se acerque a uno de ellos se sienta esperado, amado y perdonado por Dios.

Manda tu Espíritu y conságranos a todos con su unción

para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor

y tu Iglesia pueda, con renovado entusiasmo, llevar la Buena Nueva a los pobres,

proclamar la libertad a los prisioneros y oprimidos

y restituir la vista a los ciegos.

Te lo pedimos por intercesión de María, Madre de la Misericordia,

a ti que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.

Amén.

 

 

 

Año de la Reflexión doctrinal y de la Misericordia

Este momento, que corresponde al año 2016, lo hemos llamado: AÑO DE LA REFLEXIÓN DOCTRINAL, Y DE LA MISERICORDIA.

A TODA LA IGLESIA
QUE PEREGRINA EN LA DIÓCESIS DE MATAMOROS.
¡GRACIA Y PAZ!

Muy queridos hermanos y hermanas:

Estando a punto de clausurar el Año de la Interpretación de la Realidad diocesana, y de la Vida Consagrada, nos disponemos ahora a iniciar, como diócesis, el tercer momento dentro de la etapa de elaboración de nuestro Plan Pastoral. Este momento, que corresponde al año 2016, lo hemos llamado: AÑO DE LA REFLEXIÓN DOCTRINAL, Y DE LA MISERICORDIA.

Sin abandonar las acciones propias de la etapa de sensibilización que desde el 2013 hemos venido realizando (oración, reflexión, caridad, promoción), y una vez que hemos conocido y procesado la información sobre la realidad social y eclesial recabada en el 2014, así como también el haber profundizado en las causas y tendencias de los resultados del análisis, y haber valorado el estudio y clasificación de la información realizada por organismos oficiales en este 2015, nos preparamos ahora en el año 2016 a reflexionar desde la Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia, cuáles son los elementos doctrinales que nos ayudarán a descubrir el modelo de Iglesia diocesana que el Espíritu Santo nos propone hoy en día. De esta forma nos introducimos de lleno en el marco doctrinal, tercer momento de la etapa de elaboración del Plan Pastoral.

Se trata, una vez concluida la elaboración del marco de la realidad, darnos la oportunidad como diócesis de profundizar nuestra fe, intercambiar ideas, fomentar el diálogo entre diversos sectores y con ello conocer los principios doctrinales más importantes que iluminarán nuestra visión de la realidad expuesta en los ámbitos analizados.

El trabajo en comunión, desde los diferentes niveles de Iglesia como las comunidades o grupos de trabajo en nuestras Parroquias y Decanatos, permitirá sumar los aportes y sugerencias para la redacción final del Marco Doctrinal.

De esta manera, habiendo hecho las consultas necesarias y tomando en cuenta las anteriores consideraciones, por las presentes letras

DECRETO

El inicio del tercer momento de la etapa de elaboración del Plan Pastoral.

Algunas de las acciones que acompañarán e impulsarán este tercer momento de la segunda etapa serán:

  1. Reflexionar sobre los elementos doctrinales más importantes que iluminan nuestra visión de la realidad, a nivel parroquia y decanato.
  2. Reflexionar sobre los elementos doctrinales más importantes que iluminan nuestra visión de la realidad, en todos los sectores de nuestra Iglesia diocesana (organismos laicales, vida consagrada, diaconado permanente, presbiterio), así como también en las instituciones diocesanas y comisiones pastorales.
  3. Procesar y elaborar las conclusiones doctrinales, a nivel Zona, Consejo Diocesano de Pastoral y Vicaría de Pastoral.
  4. Hacer el diagnóstico pastoral.
  5. Evaluar durante el año la marcha del proceso.

Otras acciones y sugerencias importantes que deberemos tomar en cuenta en este tercer paso o momento de la elaboración del Plan serán, sin duda, expresadas en los trabajos y conclusiones de nuestra Asamblea diocesana de Pastoral 2015, así como también dentro de la Comisión del Plan Pastoral y/o en el Consejo diocesano de Pastoral.

Considerando, además, que el Papa Francisco ha proclamado el año 2016 “Año de la Misericordia”, vemos conveniente que todo el año, a partir del próximo 8 de diciembre de 2015, Solemnidad de la Inmaculada Concepción y quincuagésimo aniversario de la conclusión del Concilio Ecuménico Vaticano II, lo consagremos en la Diócesis de Matamoros como Año de la Reflexión doctrinal, y de la Misericordia.

Como Año de la Misericordia, durante este 2016 favoreceremos todas aquellas iniciativas que nos ayuden a nivel personal, familiar, comunitario y diocesano, a ser misericordiosos como Dios Padre es misericordioso (cfr. Lc 6,36). Para tal efecto, las comisiones de pastoral profética, litúrgica y social, han elaborado un programa de acciones (cfr. Anexo) que estaremos implementando en toda la diócesis.

Con nuestro mejor deseo para que en este año sigamos cultivando un verdadero espíritu de comunión, nos encomendamos a la Santísima Virgen María, Refugio de Pecadores, implorando su poderosa intercesión, a fin de continuar asumiendo intensa y vigorosamente las iniciativas que vayan surgiendo en este caminar diocesano. De esta forma, con la fe, la esperanza y la caridad fortalecidas, ELABORAMOS EN COMUNIÓN EL PLAN PASTORAL, buscando reflejar en nuestras palabras y obras el rostro misericordioso de Dios.

Dado en la Sede Episcopal de Nuestra Señora del Refugio de Pecadores, en H. Matamoros, Tamaulipas, a los 3 días del mes de diciembre de 2015, Año de la Interpretación de la Realidad Diocesana, y de la Vida Consagrada.

 

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

Aniversario episcopal de Mons. Ruy Rendón

H. Matamoros. La comunidad de la Diócesis felicita a Sr. Obispo por sus diez años de vida espiscopal.

 

RRL_2015

Nació el 27 de octubre de 1953 en la ciudad de Cadereyta Jiménez, en el Estado de Nuevo León. Fue ordenado sacerdote el 08 de septiembre de 1979 por el Excmo. Señor Obispo Don José de Jesús Tirado Pedraza, en la Basílica de la Purísima Concepción de Monterrey, Nuevo León.

El 28 de septiembre de 2005 fue nombrado Obispo de la Prelatura de El Salto por S.S. Benedicto XVI y recibió la Ordenación Episcopal el 30 de noviembre del 2005. S.S. Benedicto XVI lo nombra Obispo electo de la Diócesis de Matamoros el 16 de julio de 2011.

Que Dios bendiga a nuestros obispos y rezamos por nuestro Padre y Pastor de esta gran comunidad.

 

 

 

Pbro. Javier Flores Garibay, descanse en paz

H. Matamoros. Condolencias para los familiares del Padre Floritos en este momento de dolor, y a todos nos llene de esperanza.

 

A todo el Pueblo de Dios que peregrina en la Diócesis de Matamoros
¡Gracia y Paz!

 

Con gran tristeza les comunico que el Padre Javier Flores Garibay, a la edad de 72 años, ha sido llamado por Jesús, el Buen Pastor, a la casa eterna del Padre, el día 30 de noviembre, a la 1:15 am.

Elevemos nuestra oración a Dios para pedirle el consuelo y la fortaleza necesarios para los familiares del Padre Floritos en este momento de dolor, y a todos nos llene de esperanza en que nos reuniremos, algún día, en el Reino de los cielos para celebrar en el Banquete celestial. En un comunicado posterior les informaremos sobre los funerales.

Dado en la Sede Episcopal de Nuestra Señora del Refugio de Pecadores, en H. Matamoros, Tamaulipas, a los 30 días del mes de noviembre de 2015, Año de la Interpretación de la Realidad Diocesana, y de la Vida Consagrada.

 

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO

Se acercan los días, dice el Señor, en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá

Jeremías 33,14-16
1 Tesalonicenses 3,12 – 4,2
Lucas 21,25-28.34-36

El tiempo de Adviento que iniciamos este domingo nos prepara, personal y comunitariamente, a la celebración del Nacimiento del Hijo de Dios, solemnidad que conocemos con el nombre de NAVIDAD. La palabra de Dios que escucharemos durante este tiempo litúrgico nos irá llevando de la mano, con sugerencias muy prácticas, para celebrar dignamente tan gran festividad.

El texto del profeta Jeremías nos expresa cómo Dios promete a su pueblo enviar un vástago santo, que nacerá del tronco (descendencia) de David. Este enviado de Dios traerá la salvación: “Judá estará a salvo, Jerusalén estará segura…”. Además, promoverá la justicia y el derecho en la tierra. Esta misión que aplicamos a nuestro Señor Jesucristo, el “Mesías prometido”, vendrá a transformar las estructuras y los ambientes contrarios a Dios de los hombres y mujeres de todos los tiempos.

En efecto, hoy en día, el Evangelio de Jesús sigue ayudando a erradicar la maldad reinante en nuestra sociedad; maldad que se traduce, por ejemplo, en inseguridad, violencia y tráfico de personas, injusticia, corrupción y lavado de dinero, extorciones, robos y secuestros. Para lograr que el Evangelio transforme la realidad en que vivimos, purifique nuestros ambientes sociales y sane los corazones que obran el mal, se requiere que todos los seres humanos nos demos tiempo para escuchar atentamente el mensaje que Jesús, nuestro salvador, vino a traer a este mundo. Esto es sencillo ¿no creen?

San Pablo, en la segunda lectura, nos ofrece algunas recomendaciones prácticas que conviene considerar en este tiempo de la espera gozosa de nuestro salvador: “Que el Señor los llene y los haga rebosar de un amor mutuo y hacia todos… para que él conserve sus corazones irreprochables en la santidad… vivan como conviene…”. En este Adviento podemos nosotros esforzarnos por practicar la caridad hacia los más necesitados, así como también, perseverar en la vida de la gracia, viviendo como verdaderos hombres y mujeres de fe.

El evangelio, por otra parte, nos presenta un discurso acerca de la segunda venida de Jesús. Quitado el ropaje literario (símbolos propios del lenguaje apocalíptico), el Señor, con mucha claridad, nos exhorta a lo siguiente: “Estén alerta, para que los vicios, con el libertinaje, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente… Velen, pues, y hagan oración continuamente…”. Traduciendo estas palabras, se nos invita a llevar una vida sobria, austera, libre de apegos que apartan nuestra mente de las cosas realmente valiosas e importantes a los ojos de Dios. La vigilancia y la oración, durante estas semanas del Adviento, serán dos buenas prácticas para prepararnos al Nacimiento del Niño Jesús.

Que en la Eucaristía del primer domingo de Adviento, nos comprometamos con el Señor a intensificar la justicia, la caridad, la vida de gracia, la sobriedad, el desapego a las cosas materiales, la vigilancia y la oración. Amén.

 

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

Tiempo de Adviento: preparación para celebrar la Navidad

En la Iglesia católica estamos iniciando un nuevo Año Litúrgico. Como cada año, por estas fechas (fines de noviembre), comenzamos a recordar los sucesos más importantes del plan de salvación de Dios para el hombre y, claro está que el primero de ellos es el Nacimiento de Jesucristo: la hermosa fiesta de Navidad.

La redención del hombre se debe a la muerte y Resurrección de Jesús, es decir a la Pascua, pero es lógico celebrar el inicio de esa gran manifestación del amor de Dios, o sea, su venida al mundo, “Adviento”. Navidad y Adviento no son fiestas independientes. El Adviento nació como tiempo de preparación para celebrar la fiesta de la Navidad, igual que la Cuaresma respecto a la Pascua.

Significado del Adviento

Al celebrar la Iglesia el Adviento, te invita a meditar en la venida del Señor. Esta venida se nos presenta en tres dimensiones:

Adviento Histórico. Es la espera en que vivieron los pueblos que ansiaban la venida del Salvador. Va desde Adán hasta la encarnación, abarca todo el Antiguo Testamento. Escuchar en las lecturas a los Profetas, nos deja una enseñanza importante para preparar los corazones a la llegada del Señor. Acercarse a esta historia es identificarse con aquellos hombres que deseaban con vehemencia la llegada del Mesías y la liberación que esperaban de él.

Adviento Místico. Es la preparación moral del hombre de hoy a la venida del Señor. Es un Adviento actual. Es tiempo propicio para la evangelización y la oración que dispone al hombre, como persona, y a la comunidad humana, como sociedad, a aceptar la salvación que viene del Señor. Jesús es el Señor que viene constantemente al hombre. Es necesario que el hombre se percate de esta realidad, para estar con el corazón abierto, listo para que entre el Señor. El Adviento, entendido así, es de suma actualidad e importancia.

Adviento Escatológico. Es la preparación a la llegada definitiva del Señor, al final de los tiempos, cuando vendrá para coronar definitivamente su obra redentora, dando a cada uno según sus obras. La Iglesia invita al hombre a no esperar este tiempo con temor y angustia, sino con la esperanza de que, cuando esto ocurra, será para la felicidad eterna del hombre que aceptó a Jesús como su salvador.

Esta celebración manifiesta cómo todo el tiempo gira alrededor de Cristo, el mismo ayer, hoy y siempre; Cristo el Señor del tiempo y de la Historia.

Esquema del adviento

Inicia con las vísperas del domingo más cercano al 30 de Noviembre y termina antes de las vísperas de la Navidad. Los domingos de este tiempo se llaman 1°, 2°, 3° y 4° de Adviento. Los días del 16 al 24 de diciembre (la Novena de Navidad) tienden a preparar más específicamente las fiestas de la Navidad.

El color de los ornamentos del altar y la vestidura del sacerdote es el morado, igual que en Cuaresma, que simboliza austeridad y penitencia. Son cuatro los temas que se presentan durante el Adviento:

I Domingo, la vigilancia en espera de la venida del Señor.

Durante esta primer semana las lecturas bíblicas y la predicación son una invitación con las palabras del Evangelio: “Velen y estén preparados, que no saben cuándo llegará el momento”.

Es importante que, como familia nos hagamos un propósito que nos permita avanzar en el camino hacia la Navidad; ¿qué te parece si nos proponemos revisar nuestras relaciones familiares? Como resultado deberemos buscar el perdón de quienes hemos ofendido y darlo a quienes nos hayan ofendido para comenzar el Adviento viviendo en un ambiente de armonía y amor familiar. Desde luego, esto deberá ser extensivo también a los demás grupos de personas con los que nos relacionamos diariamente, como la escuela, el trabajo, los vecinos, etc. Esta semana, en familia al igual que en cada comunidad parroquial, encenderemos la primer vela de la Corona de Adviento, color morada, como signo de vigilancia y deseos de conversión.

II Domingo, la conversión, nota predominante de la predicación de Juan Bautista.

Durante la segunda semana, la liturgia nos invita a reflexionar con la exhortación del profeta Juan Bautista: “Preparen el camino, Jesús llega” y, ¿qué mejor manera de prepararlo que buscando ahora la reconciliación con Dios? En la semana anterior nos reconciliamos con las personas que nos rodean; como siguiente paso, la Iglesia nos invita a acudir al Sacramento de la Reconciliación (Confesión) que nos devuelve la amistad con Dios que habíamos perdido por el pecado. Encenderemos la segunda vela morada de la Corona de Adviento, como signo del proceso de conversión que estamos viviendo.

Durante esta semana puedes buscar en los diferentes templos que tienes cerca, los horarios de confesiones disponibles, para que cuando llegue la Navidad, estés bien preparado interiormente, uniéndote a Jesús y a los hermanos en la Eucaristía.

III Domingo, el testimonio, que María, la Madre del Señor, vive, sirviendo y ayudando al prójimo.

Coincide este domingo con la celebración de la Virgen de Guadalupe, y precisamente la liturgia de Adviento nos invita a recordar la figura de María, que se prepara para ser la Madre de Jesús y que además está dispuesta a ayudar y servir a quien la necesita. El evangelio nos relata la visita de la Virgen a su prima Isabel y nos invita a repetir como ella: “Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme?.

Sabemos que María está siempre acompañando a sus hijos en la Iglesia, por lo que nos disponemos a vivir esta tercer semana de Adviento, meditando acerca del papel que la Virgen María desempeñó. Te proponemos que fomentes la devoción a María, rezando el Rosario en familia, uno de los elementos de las tradicionales posadas, que inician el próximo día 16. Encendemos como signo de espera gozosa, la tercer vela, color rosa, de la Corona de Adviento.

IV Domingo, el anuncio del nacimiento de Jesús hecho a José y a María.

Las lecturas bíblicas y la predicación, dirigen su mirada a la disposición de la Virgen María, ante el anuncio del nacimiento de su Hijo y nos invitan a “Aprender de María y aceptar a Cristo que es la Luz del Mundo”. Como ya está tan próxima la Navidad, nos hemos reconciliado con Dios y con nuestros hermanos; ahora nos queda solamente esperar la gran fiesta del Nacimiento del Salvador. Como familia debemos vivir la armonía, la fraternidad y la alegría que esta cercana celebración representa. Todos los preparativos para la fiesta debieran vivirse en este ambiente, con el firme propósito de aceptar a Jesús en los corazones, las familias y las comunidades. Encendemos la cuarta vela color morada, de la Corona de Adviento.

 

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Papa Francisco en Africa

«Proclamar en África el amor de Jesucristo y su mensaje de paz y reconciliación», es el anhelo del Papa Francisco, como señaló él mismo, en la víspera del XI Viaje Apostólico internacional de su pontificado, para visitarKenia, Uganda y la República Centroafricana, del 25 al 30 de noviembre.

En dos vídeo mensajes, uno en inglés para las poblaciones keniata y ugandesa, y uno en francés para los centroafricanos, el Obispo de Roma, con su saludo y amistad, hace hincapié en su deseo de llevar en nombre de Jesús consolación y esperanza, con especial atención a los que sufren y a los pobres. Así como de impulsar el diálogo interreligioso y de alentar el perdón, la solidaridad y el progreso para todos los miembros de la familia humana, animando asimismo el compromiso de todos para lograr un mundo más justo y fraterno. (CdM – RV)

 

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25-11-2015 12.11.2 1Click para ir al sitio

Homilía Misa de clausura de la Asamblea Diocesana

H. Matamoros. Mons. Christophe Pierre Nuncio Apostólico en México nos comparte el texto de su homilía en la clausura de la Asamblea Diocesana de Pastoral.

 

Queridas hermanas y hermanos,

“Mis ovejas escuchan mi voz;
yo las conozco y ellas me siguen”.

Son palabras de Jesús que la liturgia aclama hoy antes de la proclamación del Evangelio. “¡Yo las conozco!”, afirma categóricamente Jesús. Conoce a cada una de sus ovejas, a cada una y a cada uno de nosotros; y nos conoce en profundidad.

Afirmación reveladora de Jesús que podría movernos al temor. Pues Él –dice-, conoce todo de todos, de cada uno, y nos conoce individualmente. Conoce nuestros aciertos y nuestros errores, nuestros esfuerzos y nuestras caídas. Y saber que Él nos conoce, podría, sí, justamente hacer que nos sintiéramos temerosos ante su presencia.

Pero, lo que realmente interesa a Jesús no es provocarnos miedo, sino todo lo contrario: infundirnos confianza. ¡Él nos conoce! Y aún así, nos habla. Nos conoce, y por ello nos invita a no quedarnos estancados en lo triste de nuestra propia realidad individual y comunitaria; nos invita, por tanto, a escuchar su voz y a seguirle.

Y lo hace con ternura y con insistencia. Nos habla como Buen Pastor y, al hacerlo, espera que nosotros, sus ovejas, lo escuchemos. Porque, de sus ovejas Jesús dice que ellas “escuchan mi voz”. Pero, ¿esto es verdad en nosotros? ¿Nosotros verdaderamente lo escuchamos? Pues, fijémonos bien, no se trata solo de oír, sino de escuchar. Oír es dejar que los sonidos, los ruidos, las palabras entren a nuestros oídos; escuchar, en cambio, es el acto de acoger libre y conscientemente la palabra que viene del Otro para, a semejanza de la Virgen María, meterla en nuestra mente, pensarla, reflexionarla y meditarla, aprender de ella, guardarla y conservarla en el corazón, para, día a día, hacerla norma de nuestra misma vida; hacerla vida.

Quien simplemente oye, al rato olvida. Quien, en cambio, escucha, se alimenta, vive y se deja modelar por lo escuchado. Por ello solo escuchando verdaderamente a Jesús es que resulta posible tener y experimentar vivo el encuentro íntimo y profundo con Él, Buen Pastor que cuida de sus ovejas, que busca a la extraviada, cura a la herida, carga en sus hombros a la extenuada; el Buen Pastor que por amor da la vida por sus ovejas y que también da vida a sus ovejas, porque las ama; porque nos ama; porque para Él, cada una y cada uno es importante.

Ojalá, queridas hermanas y hermanos, pudiéramos comprender cabalmente lo que significa que Jesús mismo, en persona; que el Hijo de Dios, nuestro Señor y Salvador se digne seguirnos hablando, invitándonos a escucharlo y a seguirlo. Y es que, si verdaderamente logramos tomar conciencia de esto, de siervos perezosos y temerosos, de cristianos indiferentes, pasivos o superficiales lograremos convertirnos en dinámicos discípulos misioneros de Jesús, y de alguna manera lograremos ser efectiva y eficazmente, en nuestra historia y en nuestro mundo, cristianos convencidos, decididos, apostólicos; discípulos misioneros que llenos de dinamismo por la fuerza de la palabra, no dudarán echar las redes para pescar (Cfr. Lc 5, 5), esperando aún contra toda esperanza.

Porque, en efecto, escuchar la voz de Jesús y seguirle implica también colaborar con Él en la realización del proyecto de salvación del Padre a favor de toda la humanidad. Colaboración nuestra que misteriosa y eficazmente se une, prolongándola de alguna manera, a la de los primeros apóstoles y discípulos de Jesús, quienes estando día a día con Él, permaneciendo unidos a Él como el sarmiento a la vid, enviados a proclamar “la buena nueva” del Evangelio, llegado el momento se pusieron en obra para evangelizar, llevando la buena noticia, a la persona misma de Jesús, a todos los hombres y por todas las latitudes del mundo conocido.

Escuchando, reflexionando y meditando la palabra del Señor, acogiendo con siempre renovado entusiasmo su mandato, al igual que los primeros discípulos y siguiendo los pasos de quienes los han precedido, ustedes, hermanas y hermanos, se han estado preparando para proseguir con creciente conciencia y dinamismo su propio servicio evangelizador en estas tierras. Tarea para nada fácil. Porque evangelizar, proclamar fielmente el nombre de Jesús en la Iglesia y siendo Iglesia, también hoy comporta ir al encuentro inevitable de las persecuciones e insidias que fabrican quienes se oponen al plan de Dios.

Pero Jesús nos dice: “Yo las conozco y ellas me siguen”. Jesús sabe lo que ha tomado en sus manos al llamarnos a trabajar en su obra; más aún, en su realización no estamos solo, pues, siguiéndolo, nosotros estamos con Él, o mejor, es Él quien está con nosotros, como Buen Pastor.

Por tanto, aún de frente a los mayores retos tenemos suficientes motivos para no amedrentarnos y sí para ser valientes. Valientes como Cristo Jesús, que en la proclamación de la verdad y en la defensa del derecho del hombre y de su mismo Padre, no rehuyó enfrentarse a los importantes de su tiempo, con palabras y actitudes que nos enseñan a ser valientes, a no convertirnos en cómplices de la oscuridad y de la confusión, a ser amigos de la luz y de la verdad sin ambigüedades. Porque el amor a la verdad es irrenunciable compromiso del cristiano, llamado a dar testimonio de ella: de la verdad de Dios, de la verdad del mundo, de la verdad de la revelación, de la verdad de Cristo, de la verdad del hombre.

Una valentía, una parresía, que jamás debería faltar a ninguno de los discípulos misioneros de Jesús. Clarividencia y valentía ante los desafíos del mundo de hoy, y valentía y coherencia también ante los retos que se presentan al interior de nuestras comunidades y de la Iglesia. Porque misterio no es constatar cómo, entre otras cosas, en ellas no está del todo ausente uno de los fenómenos que suele debilitar nuestro testimonio y nuestra acción: el provocado por la fragilidad y la inconstancia de los miembros que se confiesan cristianos, pero que en sus actitudes y comportamientos cristianos y de fe, dejan mucho que desear o hasta manifiestan todo lo contrario.

Nuestra vida de fe, queridos hermanos, no debería conformarse ni puede conformarse con la simple aceptación mental y abstracta de un Dios hecho hombre llamado Jesucristo. La verdadera vida de fe, en cambio, se conforma y fundamenta sólo en la acogida radical e indisoluble de la Persona de Jesús, nuestro Buen Pastor, el único Salvador que, resucitado, vive, habla, fatiga, enseña, levanta, trabaja, camina entre nosotros, con nosotros, en nosotros. Vida dinámica y eficaz de fe, que parte de la conciencia de que Jesucristo no es una idea; de que el Evangelio, ni es solo un mensaje ni mucho menos una ideología; de que el cristianismo no nace de una decisión ética. Nuestra vida de fe parte de la consciencia de que, ella, tiene su firme, total y comprometedor fundamento, solo en el encuentro real con una Persona: con la Persona de Jesucristo Cristo resucitado, nuestro Buen Pastor.

Como a los apóstoles, hoy también a nosotros Jesús nos anima a ser mensajeros fieles y apasionados. Nos anima a ser discípulos que escuchan la palabra y a ser misioneros y apóstoles que la proclaman. En este sentido es que San Pablo llegó a decir a Timoteo: “Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo (…). Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas” (2Tim 4, 2-4).

Escuchar, por tanto, la palabra. Escucharla permanentemente para, asumiéndola personal y comunitariamente, proclamarla a todos con la propia voz, actitudes y obras, siguiendo a Cristo Jesús y asumiendo “un dinamismo nuevo” que nos lleve a salir de nosotros mismos y de nuestros costumbrismos; que nos mueva a salir y a llegar hasta las diversas periferias existenciales del ser humano; a elevar la mirada ante el vasto desierto del mundo que, si bien inconscientemente, también a través de la mediación de nuestro servicio está en espera de encontrar a Jesucristo. Lo que hoy se nos pide es, pues, conversión y renovación. Y es esto lo que el Espíritu quiere impulsar también en esta Iglesia particular.

¡Cristo es la esperanza que no defrauda! Él, resucitado y glorioso se hace presente en la Iglesia a través de la Palabra, los sacramentos y el testimonio de los santos.

Tengamos confianza y tengamos esperanza. Con el esfuerzo de cada uno podemos mantener vivo el sueño de que un día, muy pronto, Cristo, escuchado y seguido, reine verdadera y totalmente en estas tierras y reine en todo México. Soñamos y esperamos que, con la colaboración generosa de todos y de cada uno de los hombres y mujeres que acogen a Cristo en su vida, México logrará vivir en paz; sus habitantes podrán ver el sol que alumbra y da calor a todos sin distinción cada mañana; ver las nubes, los valles y los mares seguros de que nadie atropellará la dignidad de nadie y se sabrán respetar y valorar los derechos y la vida de los otros. Es un sueño ciertamente. Pero con la ayuda del Señor que incesantemente imploramos con la oración, podrá convertirse en maravillosa realidad. Pidámosle que así sea.

Y, ¡adelante! Sigamos avanzando tras las huellas de Jesús en la construcción del Reino. En nuestro camino y al alcance de nuestras fuerzas podemos siempre alimentarnos con el “pan de vida” y contar con la compañía de la Virgen Santa María. A Ella, que encarnó la esperanza de Israel y donó al mundo al Salvador, le pedimos que interceda por nosotros, que nos modele, nos guíe e ilumine en la oscuridad de nuestras dificultades hacia el alba radiante del encuentro definitivo con el Resucitado. A Ella le rogamos nos ayude a imitarla en el saber ir, “caminando juntos” y escuchándonos, al encuentro del mundo y de los hombres, para ofrecerles desde la coherente y fiel vivencia de nuestra propia vocación, con el testimonio de vida y con el anuncio, el mayor de los tesoros, la mayor de las noticias: a Jesucristo, Buen Pastor, “Rostro de la misericordia del Padre”.

Que Él, queridos hermanos y hermanas, regale a todos un gran celo apostólico por la misión y la evangelización. Les conceda abundantemente su gracia y, con ella, el don de la paz, fruto de la justicia, de la solidaridad, de la fraternidad, del perdón, de la misericordia, del amor.

¡Ánimo! Él les acompaña porque Él les ama; porque Él ama la paz: porque Él es nuestra paz. ¡Ánimo y adelante! Amén.

 

S.E.R. Mons. Christophe Pierre
Nuncio Apostólico en México
Clausura de la Asamblea Diocesana
(H. Matamoros, Tam. 20 de noviembre de 2015)

Homilía Misa de apertura de la Asamblea Diocesana

H. Matamoros. Mons. Ruy Rendón nos comparte el texto de la homilía que pronunció en la apertura de la Asamblea Diocesana de Pastoral llevada a cabo los días 19 y 20 de noviembre de 2015.

 

HOMILÍA
MISA DE APERTURA
ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL 2015

 

1 Mac 2,15-19
Lc 19,41-44

 

MUY QUERIDAS HERMANAS Y HERMANOS EN CRISTO JESÚS:

El evangelista san Lucas nos presenta, el día de hoy, el final del recorrido que nuestro Señor realiza desde la región del norte, su tierra Galilea, hasta la ciudad de Jerusalén, meta de su largo camino. Él durante este itinerario fue predicando la Buena Nueva de la Salvación, fue presentando un nuevo estilo de vida en nuestra relación con Dios y con nuestros semejantes. De modo particular, con sus palabras y obras, nos fue manifestando a un Dios cercano, compasivo y misericordioso, lento para la ira y pronto para perdonar.

Ahora, al estar cerca de Jerusalén, contempla la ciudad, llora por ella y le habla, exclamando: “Si en este día comprendieras tú lo que puede conducirte a la paz”. Tres acciones significativas: contemplar, llorar, hablar con el corazón…

1.Jesús contempla la ciudad, se da cuenta de la realidad que envuelve la vida de sus habitantes: enemistades, hipocresías, injusticias, faltas de caridad, falsa religiosidad, culto carente de amor fraterno y solidaridad, egoísmos, indiferencias… ¿Qué contemplaría Jesús en la vida de los ciudadanos de Jerusalén? El Papa Francisco en Evangelii Gaudium al hablar de la ciudad expresa los sufrimientos y pesares por los que pasan miles y miles de personas hoy en día, habitantes de las muchas ciudades del mundo.

¿Qué realidad contemplará Jesús en la vida de los hombres y mujeres de los pueblos y ciudades de nuestra diócesis: Camargo, Díaz Ordaz, Reynosa, Valle Hermoso, Río Bravo, Matamoros, Méndez, San Fernando? Indiferencia religiosa, ateísmo práctico, materialismo, cultura de muerte, pobreza, marginación, inseguridad, violencia, sufrimiento. Sin duda Jesús contempla todo aquello que nos quita la paz y que no nos hace vivir plenamente nuestra dignidad humana de hijos de Dios.

Hoy estamos reunidos aquí: hermanas y hermanos laicos, hombres y mujeres de la vida consagrada, diáconos permanentes, sacerdotes y obispos, en el inicio de nuestra Asamblea Anual de Pastoral; queremos contemplar con ojos de discípulos la realidad de nuestra Iglesia diocesana de Matamoros. Queremos ver los dinamismos y necesidades, lo bueno y las así llamadas áreas de oportunidad. Contemplemos como Jesús nuestra querida diócesis de Matamoros; contemplemos con amor y con profundidad las causas y las tendencias de lo que está sucediendo en nuestras parroquias, instituciones y comunidades; lo que está pasando por nuestras calles, por nuestras plazas, colonias, barrios y casas, por nuestros pueblos, por nuestros ejidos y campos pesqueros. Pidámosle a Jesús que contemplemos con sus ojos lo que nos llena de felicidad, pero también lo que nos preocupa y nos hace perder la paz.

2. Jesús llora por la ciudad. Jesús es el Dios hecho hombre, su corazón vibra de emoción, se da cuenta que sus habitantes andan más preocupados por sus afanes cotidianos que por lo verdaderamente importante. Jesús llora por Jerusalén porque se da cuenta que no ha habido respuesta positiva a su ministerio: “vino a los suyos y los suyos no lo recibieron”, nos dice san Juan en su evangelio. Jesús llora por las personas, no por las construcciones, murallas, calles o plazas de la ciudad, llora por los niños, los huérfanos y las viudas, por los enfermos, por los pecadores, por los pobres. Jesús llora por las actitudes de sus dirigentes y poderosos, quienes se han apartado del camino de Dios y han hecho que muchos se aparten de la verdadera observancia de la Ley.

Jesús llora porque es el Buen Pastor, porque conoce a cada una de sus ovejas y carga sobre sus hombros los sufrimientos que les afligen. Llora porque tiene un corazón compasivo y misericordioso: “Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera”.

Todos los agentes de pastoral, quienes estamos hoy aquí en el inicio de nuestra Asamblea diocesana, debemos imitar a Jesucristo, no solo en su actitud contemplativa, sino también en sus sentimientos que conmueven sus entrañas. El apóstol san Pablo en su carta a los Filipenses nos exhorta: “Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo”. Por esto, un laico comprometido, una religiosa, un diácono, un sacerdote párroco o un obispo pastor de una Iglesia que no haya llorado alguna vez por su pueblo, por sus hermanos a quienes sirve y acompaña, seguramente o no ha entendido las palabras “los amó hasta el extremo”, o no ha llegado aún a vivir plenamente la imitación de Cristo, haciendo suyas las palabras del apóstol: “vivo yo, ya no soy yo, es Cristo quien vive en mí”. El Papa Francisco en su viaje a Filipinas nos decía que las lágrimas son la respuesta de Dios ante los grandes sufrimientos y problemáticas por los que atraviesa nuestra gente y que muchas veces son situaciones que no tienen solución.

Pidámosle a Jesús que con sus ojos y con su corazón lloremos emocionados por todo lo que nos llena de felicidad, pero también por lo que nos preocupa y nos hace perder la paz. Que nosotros, agentes de pastoral, tengamos siempre un corazón comprensivo, compasivo y misericordioso para con nuestros semejantes. Y que en todos nuestros proyectos y acciones pastorales estén involucrados la razón, pero también y sobre todo, el corazón.

3. Jesús, por último, le habla a la ciudad, exclamando: “Si en este día comprendieras tú lo que puede conducirte a la paz”

Si en este día comprendieras, es decir, se trata del hoy de la salvación que el evangelista san Lucas nos refiere constantemente. Ese día que Jesús contempla, llora y le habla a los habitantes de Jerusalén, es una nueva oportunidad para escuchar a Jesús, para aceptar su mensaje, para convertirse a él. Recordemos aquella parábola del trabajador de la viña que le pide a su patrón no cortar la higuera infecunda, y él mismo se ofrece cuidar de ella un año más para que pueda dar fruto. Así es el Señor, paciente, ofreciendo una y otra vez la salvación a su pueblo, dando una nueva oportunidad, como a Zaqueo o al ladrón arrepentido: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa”, “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. ¡Qué hermosas palabras! Hoy es el día, no ayer, no mañana, HOY… “Si en este día comprendieras tú”. Los habitantes de Jerusalén recibían de Jesús, con etas palabras, una nueva oportunidad.

Lo que puede conducirte a la paz, es decir, lo que podía dar a los judíos bienestar, felicidad plena, armonía, salvación, paz. Sin duda estas palabras nos recuerdan todo lo que Jesús nos ofrece también a nosotros si lo aceptamos, si creemos en él, si ponemos en práctica sus enseñanzas. No olvidemos que Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida. El camino verdadero que nos lleva a la vida eterna.

Hermanos y hermanas: HOY ES PARA NOSOTROS EL DÍA DE LA SALVACIÓN. Vivamos intensamente el presente, comprometidos con Dios, con la Iglesia, con los seres humanos. Aprovechemos este nuevo día que el Señor nos regala. No nos quedemos en el pasado, no pensemos tanto en el mañana, que cada día tiene su propio afán. Vivamos con entusiasmo esta Asamblea diocesana de pastoral involucrando todo nuestro ser, con la seguridad que Jesús nos dará lo que más requiere hoy en día nuestra Iglesia diocesana de Matamoros.

Nos duele, ciertamente, el sufrimiento de tanta gente a consecuencia de la violencia que impera en nuestros pueblos y ciudades. Anhelamos la paz, deseamos la paz, no como resultado de acuerdos, sino como fruto de nuestro esfuerzo y como un don de Dios. No olvidemos que ¡Cristo es nuestra paz! Esforcémonos por seguir construyendo la paz que tanto necesitamos, que tanto necesita nuestro mundo.

Que cada uno de nosotros cultivemos pensamientos y sentimientos de paz, palabras y gestos de paz, acciones y actitudes de paz. AMÉN.

 

MONS. RUY RENDON

Apoyemos el diezmo 2015 en la Diócesis

H. Matamoros. Mons. Ruy Rendón Leal mediante una circular exhorta a todos los fieles para participar en la colecta del diezmo parroquial en la Diócesis el 29 de noviembre y durante los meses de diciembre 2015 y enero 2016 en la colecta por domicilio.

 

A toda la Iglesia que peregrina en la Diócesis de Matamoros.
¡Gracia y Paz!

 

Muy queridos hermanos y hermanas:

Como cada año, nuestra Iglesia diocesana promueve, entre sus fieles, la actividad del DIEZMO o COLECTA ANUAL DIOCESANA. Ya desde el año pasado hemos tomado, del apóstol san Pablo, el texto: “Dios ama al que da con alegría” (2Cor 9,7), con la finalidad de que promovamos juntos esta gran actividad.

De esta manera, con el ánimo de proseguir con las múltiples tareas evangelizadoras en nuestra amada Diócesis de Matamoros, hoy me dirijo a ustedes para exhortarles oportuna y encarecidamente a manifestar su espíritu de corresponsabilidad y solidaridad eclesial, imprescindible también desde la perspectiva económica.

En este sentido el Diezmo 2015 constituye una hermosa oportunidad para colaborar ampliamente en el sostenimiento de nuestra Iglesia diocesana de Matamoros. Tengamos en cuenta que la norma o criterio que desde hace tiempo se ha sugerido respecto a la cantidad que podemos aportar es: un día de nuestro salario o ingreso, aunque habrá personas que, con amor a la Iglesia y sintiendo la gran responsabilidad de los discípulos del Señor, podrán dar más.

Así, el próximo DOMINGO 29 DE NOVIEMBRE, de acuerdo a la agenda diocesana, se realizará la colecta del Diezmo en cada uno de nuestras parroquias, cuasiparroquias, rectorías y capillas de toda la Diócesis de Matamoros, de manera que la ofrenda con la que contribuyamos en las misas de este domingo, se destine íntegramente a este fin. Unida a esta actividad, durante los meses de DICIEMBRE Y ENERO se realizará, la colecta domiciliaria del Diezmo, la cual será organizada y coordinada por cada una de las comunidades, como se acostumbra.

Desde el año pasado se impulsó la actividad complementaria denominada: “5A”, en donde el número 5 significa que, con 5 pesos, durante 5 días, se ayudará a 5 instituciones; la letra A, encabeza la siguiente oración: “AYUDEMOS, Ayúdame A Ayudar Ahora”. Esta actividad va dirigida, principalmente, a los niños y niñas de nuestras comunidades. Es importante enseñarles que, con esto, tendrán la oportunidad de ofrecer, durante una semana, un poco de lo suyo para apoyar alguna obra de servicio que se brinda en “las casas” de nuestra diócesis.

Ya desde hace algunos días los Señores Decanos han recordado, en cada decanato, sobre esta actividad; así mismo en la Asamblea Diocesana se les distribuyó el material que el Departamento de Economía preparó para esta ocasión.

Les proporciono las cuentas en que podrán depositar el diezmo, enviando la respectiva ficha de depósito, o bien podrán enviarlo directamente a la Economía Diocesana. Para quienes requieran o soliciten comprobante fiscal digital (CFDI), favor de dirigirse a la siguiente dirección electrónica: facturaciondiocesismatamoros@hotmail.com

 

Bancomer Afirme Banamex (dólares)
No. cuenta 0150985872 117000532 7979020222
Clabe 012818001509858725 062818001170005326 002818079790202229

Pido a Dios que cada una de nuestras actividades encaminadas al bien de nuestra Iglesia, fructifique en la expansión del Reino de Dios.

Dado en la Sede Episcopal de Nuestra Señora del Refugio de Pecadores, de H. Matamoros, Tamaulipas, a los 23 días del mes de noviembre de 2015, Año de la Interpretación de la Realidad Diocesana, y de la Vida Consagrada.

 

 

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

SOLEMNIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

Pilato le dijo: ¿Conque tú eres rey? Jesús le contestó: Tú lo has dicho. Soy rey

Daniel 7,13-14
Apocalipsis 1,5-8
Juan 18,33-37

Este domingo, como cada año, la Iglesia culmina la celebración de los diversos misterios de la vida de nuestro Señor Jesucristo; misterios que van desde su Encarnación y Nacimiento, hasta su gloriosa Ascensión, Pentecostés y la expectativa de su dichosa Venida, al final de los tiempos. A este ciclo completo le llamamos Año Litúrgico, el cual se cierra con esta Solemnidad de Cristo Rey.

Dentro de este gran marco celebrativo, con el significado propio del título “Jesucristo, Rey del Universo”, las lecturas bíblicas, de este domingo en particular, nos ofrecen algunos aspectos interesantes. Resaltan, por ejemplo: el reino, la grandeza y el poder eterno del hijo del hombre que el profeta Daniel nos describe en la primera lectura; el reino sacerdotal de Jesucristo y todos los títulos que san Juan en la segunda lectura le da a Jesús: “el testigo fiel”, “el primogénito de entre los muertos”, “el soberano de los reyes de la tierra”, “el Alfa y la Omega”, “el que es, el que era y el que ha de venir”, “el Todopoderoso”; títulos que ciertamente expresan la gloria y el poder eterno del reinado de Jesucristo.

El evangelio, por otra parte, nos presenta a Jesús como rey: “Tú lo has dicho. Soy rey”, le responde el Señor a Pilato; lo curioso es que es rey no al estilo humano, como los reyes de la tierra que poseen palacios lujosos y abundantes bienes materiales, ejércitos y armamentos, y que se distinguen por su prepotencia y triunfalismo, muchas veces desplegando a su alrededor muerte, injusticia, odio y mentira. Jesús es rey, pero es un rey que se entrega y muere por los suyos, un rey pobre y humilde, un rey amante de la paz, la vida, la justicia, el amor y la verdad.

Ahora bien, su reino y quienes forman parte del mismo, poseen las mismas cualidades de Jesús. El prefacio de la Misa de esta Solemnidad dice a la letra: “y sometiendo a su poder la creación entera, entregará a tu majestad infinita un Reino eterno y universal: Reino de la verdad y de la vida, Reino de la santidad y de la gracia, Reino de la justicia, del amor y de la paz”. ¡Qué gran tarea y responsabilidad tenemos en la vida cristiana! Como miembros de la Iglesia, como discípulos de Jesús, debemos esforzarnos, día con día, para pertenecer al Reino que él vino a establecer entre nosotros. Solo perteneciendo a su Reino podremos ser verdaderos misioneros suyos, propagadores de sus valores en todo el mundo.

Al profesar este domingo nuestra fe, no pasemos por alto esa pequeña parte del credo que dice: “y su reino no tendrá fin”. Pidamos también a Jesús: que él reine en nuestro corazón, que él sea, de verdad, nuestro Rey y Señor. Amén.

 

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

 

 

Mons. Christophe Pierre visita nuestra Diócesis

H. Matamoros. El Sr. Nuncio Apostólico en México participa en la Asamblea diocesana invitado por Mons. Ruy Rendón para compartir la fe con las diversas comunidades los días 19 y 20 de noviembre.

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Mons. Ruy Rendón, Mons. Christophe Pierre

Se iniciaron los trabajos de la Asamblea con la Santa Misa presidida por Mons. Rendón, Obispo diocesano, estando presentes el Sr. Nuncio Apostólico, sacerdotes, diáconos, religiosas, laicos en el Salón Buen Hogar de esta ciudad. “Aceptar y creer en Jesús, camino verdadero… vivir comprometidos día con día” expresó en su homilía Mons. Ruy Rendón.

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Participantes de todas las parroquias, presentes en la Asamblea

En el transcurso de la Asamblea, Mons. Christophe Pierre ha tenido la oportunidad de dialogar con diversos grupos de Iglesia.

Nuncio vida religiosa

Representantes de la Vida Consagrada

Posteriormente Mons. Christophe Pierre develó una placa en la Universidad del Noreste de México, Universidad de la Diócesis, siendo recibido por el Rector de esta Casa de estudios Pbro. Dr. Eduardo González y directivos del plantel.

UNM NuncioEl Sr. Nuncio en la Universidad del Noreste de México

Más tarde se dirigió a las instalaciones del Seminario de Matamoros para bendecir la etapa del filosofado, mediante el primer edificio del Instituto de Filosofía. “El estudio de la filosofía nos debe llevar a la búsqueda de la verdad” enfatizó Mons. Pierre en su alocución previa a la bendición.

 filosofia NunicoMons. Christophe Pierre bendice Instituto de Filosofía en el Seminario de Matamoros

edifico filosPrimera sección del edificio de Filosofía

El Sr. Nuncio Apostólico se dirigió a los medios de comunicación para invitarlos a difundir esperanza, ante un panorama desafiante y seguir fortaleciendo procesos educativos a todos niveles.

 prensa NuncioAlgunos de los periodistas participantes en conferencia de prensa

Finalmente se reunió con el presbiterio de la Diócesis invitando a cada sacerdote “vivir con autenticidad la vida” y seguir trabajando por el Reino de Dios y su justicia con tenacidad.

 presbiterio NuncioPresbiterio de la Diócesis

pbrio Nuncio

La visita del Sr. Nuncio es motivo alentador, para que cada quien, según su vocación en el ser y quehacer, reavivemos la fe. Sigamos en oración por los frutos presentes y futuros de la Asamblea.

Nombramiento Obispo de Nuevo Laredo

Felicitamos a nuestra hermana Diócesis de Nuevo Laredo, en Tamaulipas, por el nombramiento de su Obispo. La Secretaría General de la Conferencia del Episcopado Mexicano comunica que Su Santidad Francisco se ha dignado nombrar Obispo de Nuevo Laredo a S.E. Mons. Enrique SÁNCHEZ MARTÍNEZ, al presente Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Durango y Obispo Titular de Thamugadi.

 La noticia fue publicada en L’Osservatore Romano en Roma al mediodía del lunes 16 de noviembre de 2015.

 

+ Eugenio Lira Rugarcía

Obispo Auxiliar de Puebla, Secretario General de la CEM

Curriculum vitae

MONS. ENRIQUE SÁNCHEZ MARTÍNEZ

Nació el 2 de diciembre de 1960 en Cuencamé, Dgo.

Hijo de José Isabel Sánchez Vázquez (difunto) y de María Guadalupe Martínez Contreras.

Es el segundo de una familia de nueve hermanos.

Realizó sus estudios de primaria y secundaria en Cuencamé su pueblo de origen.

Recibió la formación sacerdotal en el Seminario Conciliar de Durango (1975-1985).

Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1986 en la Catedral de Durango, de manos del Excmo. Sr. Arz. Antonio López Aviña.

Realizó estudios en Ciencias Sociales y la Licenciatura en Sociología en la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma (1986-1989).