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SOLEMNIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

Pilato le dijo: ¿Conque tú eres rey? Jesús le contestó: Tú lo has dicho. Soy rey

Daniel 7,13-14
Apocalipsis 1,5-8
Juan 18,33-37

Este domingo, como cada año, la Iglesia culmina la celebración de los diversos misterios de la vida de nuestro Señor Jesucristo; misterios que van desde su Encarnación y Nacimiento, hasta su gloriosa Ascensión, Pentecostés y la expectativa de su dichosa Venida, al final de los tiempos. A este ciclo completo le llamamos Año Litúrgico, el cual se cierra con esta Solemnidad de Cristo Rey.

Dentro de este gran marco celebrativo, con el significado propio del título “Jesucristo, Rey del Universo”, las lecturas bíblicas, de este domingo en particular, nos ofrecen algunos aspectos interesantes. Resaltan, por ejemplo: el reino, la grandeza y el poder eterno del hijo del hombre que el profeta Daniel nos describe en la primera lectura; el reino sacerdotal de Jesucristo y todos los títulos que san Juan en la segunda lectura le da a Jesús: “el testigo fiel”, “el primogénito de entre los muertos”, “el soberano de los reyes de la tierra”, “el Alfa y la Omega”, “el que es, el que era y el que ha de venir”, “el Todopoderoso”; títulos que ciertamente expresan la gloria y el poder eterno del reinado de Jesucristo.

El evangelio, por otra parte, nos presenta a Jesús como rey: “Tú lo has dicho. Soy rey”, le responde el Señor a Pilato; lo curioso es que es rey no al estilo humano, como los reyes de la tierra que poseen palacios lujosos y abundantes bienes materiales, ejércitos y armamentos, y que se distinguen por su prepotencia y triunfalismo, muchas veces desplegando a su alrededor muerte, injusticia, odio y mentira. Jesús es rey, pero es un rey que se entrega y muere por los suyos, un rey pobre y humilde, un rey amante de la paz, la vida, la justicia, el amor y la verdad.

Ahora bien, su reino y quienes forman parte del mismo, poseen las mismas cualidades de Jesús. El prefacio de la Misa de esta Solemnidad dice a la letra: “y sometiendo a su poder la creación entera, entregará a tu majestad infinita un Reino eterno y universal: Reino de la verdad y de la vida, Reino de la santidad y de la gracia, Reino de la justicia, del amor y de la paz”. ¡Qué gran tarea y responsabilidad tenemos en la vida cristiana! Como miembros de la Iglesia, como discípulos de Jesús, debemos esforzarnos, día con día, para pertenecer al Reino que él vino a establecer entre nosotros. Solo perteneciendo a su Reino podremos ser verdaderos misioneros suyos, propagadores de sus valores en todo el mundo.

Al profesar este domingo nuestra fe, no pasemos por alto esa pequeña parte del credo que dice: “y su reino no tendrá fin”. Pidamos también a Jesús: que él reine en nuestro corazón, que él sea, de verdad, nuestro Rey y Señor. Amén.

 

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

 

 

Mons. Christophe Pierre visita nuestra Diócesis

H. Matamoros. El Sr. Nuncio Apostólico en México participa en la Asamblea diocesana invitado por Mons. Ruy Rendón para compartir la fe con las diversas comunidades los días 19 y 20 de noviembre.

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Mons. Ruy Rendón, Mons. Christophe Pierre

Se iniciaron los trabajos de la Asamblea con la Santa Misa presidida por Mons. Rendón, Obispo diocesano, estando presentes el Sr. Nuncio Apostólico, sacerdotes, diáconos, religiosas, laicos en el Salón Buen Hogar de esta ciudad. “Aceptar y creer en Jesús, camino verdadero… vivir comprometidos día con día” expresó en su homilía Mons. Ruy Rendón.

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Participantes de todas las parroquias, presentes en la Asamblea

En el transcurso de la Asamblea, Mons. Christophe Pierre ha tenido la oportunidad de dialogar con diversos grupos de Iglesia.

Nuncio vida religiosa

Representantes de la Vida Consagrada

Posteriormente Mons. Christophe Pierre develó una placa en la Universidad del Noreste de México, Universidad de la Diócesis, siendo recibido por el Rector de esta Casa de estudios Pbro. Dr. Eduardo González y directivos del plantel.

UNM NuncioEl Sr. Nuncio en la Universidad del Noreste de México

Más tarde se dirigió a las instalaciones del Seminario de Matamoros para bendecir la etapa del filosofado, mediante el primer edificio del Instituto de Filosofía. “El estudio de la filosofía nos debe llevar a la búsqueda de la verdad” enfatizó Mons. Pierre en su alocución previa a la bendición.

 filosofia NunicoMons. Christophe Pierre bendice Instituto de Filosofía en el Seminario de Matamoros

edifico filosPrimera sección del edificio de Filosofía

El Sr. Nuncio Apostólico se dirigió a los medios de comunicación para invitarlos a difundir esperanza, ante un panorama desafiante y seguir fortaleciendo procesos educativos a todos niveles.

 prensa NuncioAlgunos de los periodistas participantes en conferencia de prensa

Finalmente se reunió con el presbiterio de la Diócesis invitando a cada sacerdote “vivir con autenticidad la vida” y seguir trabajando por el Reino de Dios y su justicia con tenacidad.

 presbiterio NuncioPresbiterio de la Diócesis

pbrio Nuncio

La visita del Sr. Nuncio es motivo alentador, para que cada quien, según su vocación en el ser y quehacer, reavivemos la fe. Sigamos en oración por los frutos presentes y futuros de la Asamblea.

Nombramiento Obispo de Nuevo Laredo

Felicitamos a nuestra hermana Diócesis de Nuevo Laredo, en Tamaulipas, por el nombramiento de su Obispo. La Secretaría General de la Conferencia del Episcopado Mexicano comunica que Su Santidad Francisco se ha dignado nombrar Obispo de Nuevo Laredo a S.E. Mons. Enrique SÁNCHEZ MARTÍNEZ, al presente Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Durango y Obispo Titular de Thamugadi.

 La noticia fue publicada en L’Osservatore Romano en Roma al mediodía del lunes 16 de noviembre de 2015.

 

+ Eugenio Lira Rugarcía

Obispo Auxiliar de Puebla, Secretario General de la CEM

Curriculum vitae

MONS. ENRIQUE SÁNCHEZ MARTÍNEZ

Nació el 2 de diciembre de 1960 en Cuencamé, Dgo.

Hijo de José Isabel Sánchez Vázquez (difunto) y de María Guadalupe Martínez Contreras.

Es el segundo de una familia de nueve hermanos.

Realizó sus estudios de primaria y secundaria en Cuencamé su pueblo de origen.

Recibió la formación sacerdotal en el Seminario Conciliar de Durango (1975-1985).

Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1986 en la Catedral de Durango, de manos del Excmo. Sr. Arz. Antonio López Aviña.

Realizó estudios en Ciencias Sociales y la Licenciatura en Sociología en la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma (1986-1989).

 

 

DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

Velen y oren, para que puedan presentarse sin temor ante el Hijo del hombre

Daniel 12,1-3
Hebreos 10,11-14.18
Marcos 13,24-32

Estando casi por concluir el Año Litúrgico, la palabra de Dios nos presenta a nuestra consideración uno de los temas más inquietantes para los seres humanos, me refiero al tema acerca del “fin del mundo”.

El texto de Daniel (primera lectura), hablando del final de la historia, nos dice cómo Dios, por medio de su arcángel San Miguel hará “despertar” a los que duermen en el polvo, “unos para la vida eterna y otros para el eterno castigo”. Más que detenernos en los aspectos de temor: “será aquél un tiempo de angustia, como no lo hubo desde el principio del mundo”, la lectura nos invita a la esperanza en la victoria definitiva de Dios y en la salvación que les aguarda a “todos aquellos cuyos nombres están escritos en el libro”. El texto de Daniel termina diciendo: “Los guías sabios brillarán como el esplendor del firmamento, y los que enseñan a muchos la justicia, resplandecerán como estrellas por toda la eternidad”.

Jesús en el evangelio, en un lenguaje llamado “apocalíptico” (lenguaje que para transmitirnos un mensaje particular, utiliza mucho de los símbolos: números, colores, imágenes, seres diversos, convulsiones cósmicas, cuerpos celestes, etc.) nos habla, mezclando los hechos, sobre el fin de los tiempos y sobre la destrucción de la ciudad de Jerusalén. Debemos insistir que lo importante no es entrar en pánico, deteniéndonos en los fenómenos descritos, sino, más bien, destacar la finalidad que encierra la segunda venida de Cristo: “congregar a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales…”, es decir, se trata de un final esperanzador que nos debe llenar el corazón de una profunda alegría, ya que las promesas divinas de salvación serán cumplidas.

La aclamación antes del evangelio: “Velen y oren, para que puedan presentarse sin temor ante el Hijo del hombre”, nos da la pauta práctica en torno a este acontecimiento que la palabra de Dios nos ofrece este domingo. En realidad, lo importante, que no debemos pasar por alto, es estar preparados para cuando el Señor nos llame a cuentas.

El texto de hebreos (segunda lectura), corona, por así decirlo, parte de la historia de la salvación, hablándonos de cómo Cristo, una vez ofrecido el sacrificio de su vida por los pecados de toda la humanidad, “se sentó para siempre a la derecha de Dios”. El autor de este escrito del nuevo testamento, deja abierta una importante etapa de esta misma historia: “no le queda sino aguardar a que sus enemigos sean puestos bajo sus pies”.

Que al rezar el credo este domingo, pongamos atención en esa parte de nuestra profesión de fe que habla acerca de la segunda venida de nuestro Señor: “y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin…”. Amén.

 

 

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

Asamblea Diocesana 2015

H. Matamoros. Mons. Ruy Rendón Leal, Obispo de Matamoros convoca a la Asamblea durante los días jueves 19 y viernes 20 de noviembre.

Muy queridos hermanos y hermanas: Desde el inicio de este año hemos convocado a la participación de todas las comunidades parroquiales y de los distintos Equipos para el análisis de la realidad, a la reflexión sobre la realidad diocesana, con la finalidad de llegar a la redacción del marco de la realidad.

Ha sido un tiempo de Dios, que nos ha permitido abordar los 13 ámbitos del campo social y eclesial en nuestra Diócesis, profundizando en las raíces y tendencias en los dinamismos y necesidades de dichos ámbitos.

Los resultados nos han llevado a descubrir las principales causas y tendencias de los dinamismos y necesidades comunes en nuestra Diócesis. La información recibida en los primeros meses del año se ha regresado a las comunidades y desde las Asambleas Parroquiales y Decanales se ha tenido la oportunidad de integrar las correcciones y nuevas aportaciones sobre las causas y tendencias que pudieran estar pendientes de considerar en la redacción del marco de la realidad.

Por ello, convoco a todos los sacerdotes, diáconos, miembros de la vida consagrada y laicos a la Asamblea Diocesana de Pastoral que se celebrará en el Salón de Eventos el “Buen Hogar” de la Ciudad de H. Matamoros, Tam., durante los días jueves 19 y viernes 20 de noviembre la Asamblea en pleno, contando con la presencia de Mons. Christophe Pierre, Nuncio Apostólico en México, en los dos días, como ya se los había comentado y la Post-Asamblea el sábado 28 en la Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes solamente los sacerdotes miembros de la Comisión del Plan y los miembros del Consejo Diocesano de Pastoral.

La participación en esta Asamblea es fundamental ya que integra toda la información diocesana que va conformando toda la base de reflexión para la elaboración del plan.

La información recibida muestra las necesidades que deberán ser iluminadas desde la Palabra de Dios y el Magisterio preparando así el siguiente momento en nuestro caminar diocesano: el de la Reflexión doctrinal.

Pido a Dios para que los trabajos que realicemos en estos días nos ayuden a encontrar los caminos pastorales que hemos de tomar para que a todos llegue el mensaje de Salvación.

Dado en la Sede Episcopal de Nuestra Señora del Refugio de Pecadores, en H. Matamoros, Tamaulipas, a los 11 días del mes de noviembre de 2015, Año de la Interpretación de la Realidad Diocesana, y de la Vida Consagrada.

 

 

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

 

 

MENSAJE DE LOS OBISPOS EN SU 100 ASAMBLEA PLENARIA

Los Obispos de México reunidos en nuestra Centésima Asamblea Plenaria, saludamos a todo el pueblo de Dios, y a todos los mexicanos, deseándoles toda clase de bendiciones.

Con gran alegría hemos recibido la noticia de la próxima visita pastoral del Papa Francisco. Para los católicos el Sucesor de Pedro es el principio visible de la unidad de la Iglesia. Estamos contentos porque la visita pastoral del Santo Padre fortalecerá nuestra fe, alentará nuestra esperanza y nos impulsará a ser testigos del amor misericordioso. Nos da gusto saber que nuestra alegría es compartida por muchos mexicanos que reconocen el liderazgo moral y aprecian el testimonio del Papa Francisco.

El Papa viene a confirmarnos en la fe que, como él mismo nos ha enseñado, «nace del encuentro con el Dios vivo, que nos llama y nos revela su amor, un amor que nos precede y en el que nos podemos apoyar para estar seguros y construir la vida» Por ello, la visita del Papa nos consuela y nos conforta. La fe tiene la capacidad de iluminar toda la existencia, es como una luz que orienta nuestro camino. Estamos seguros que en medio de las situaciones difíciles que vivimos en nuestra patria, el mensaje del Papa renovará en nosotros las ganas de luchar por un mundo y un México mejor.

El Papa viene a alentarnos en la esperanza que nos permite recorrer el camino de la vida con alegría. Hoy más que nunca, en medio de tanto sufrimiento de nuestro pueblo, no podemos permitir que nada ni nadie nos robe la esperanza, que es regalo de Dios, que nos da impulso y fuerza nueva para vivir cada día y que nos proyecta hacia un futuro cierto, de amor, de justicia y de paz. Esperamos al Papa Francisco como mensajero de la paz. Su ministerio pastoral nos abrirá nuevos horizontes al comunicarnos la alegría del evangelio de donde brota el entusiasmo y la generosidad para que todos los discípulos del Señor seamos constructores de comunidad y artesanos de la paz.

El Papa viene a impulsarnos en la caridad, pues «las manos de la fe se alzan al cielo, pero a la vez edifican, en la caridad, una ciudad construida sobre relaciones, que tienen como fundamento el amor de Dios.» Esperamos al Papa como misionero de la misericordia, pues viene a anunciar a Cristo, el rostro visible de la misericordia de Dios. ¡Qué necesitados estamos en México de renovarnos en el amor benevolente de Dios que abre para nosotros caminos de reconciliación y de paz que se recorren a través de la cercanía, el consuelo, la compasión y el perdón!

Este pueblo de México que visita el Papa vive situaciones de desconcierto y de esperanza. A los Obispos mexicanos nos duele profundamente todo lo que lesiona o amenaza la vida digna de las personas. Nos preocupa la posible legalización del uso lúdico o recreativo de la marihuana, el deterioro ecológico, la desigualdad social, la acentuación de la pobreza, el calvario de los migrantes y las diferentes violencias que atentan contra la dignidad de las personas.

Reconocemos los esfuerzos de distintos actores sociales comprometidos en la transformación de esta compleja realidad. La crisis que pesa sobre el país es también una oportunidad para estimular nuestra creatividad, para tejer redes de solidaridad, para construir condiciones de paz y para cuidar nuestra casa común. Ojalá cada día sean más quienes se sumen a estos esfuerzos.

Los Obispos de México queremos hacerlo desde nuestra misión pastoral y nos inspira el tiempo de gracia del Año de la Misericordia. Este año jubilar nos permite poner nuestra atención en aspectos esenciales de la vida cristiana. Jesús nos muestra el rostro misericordioso del Padre y nos pide ser misericordiosos como Él, al salir al encuentro del dolor y sufrimiento de los enfermos, ancianos, presos, migrantes, de las familias, de los jóvenes y de toda persona que pasa necesidad. La cultura del encuentro nos pide desarrollar nuestra capacidad de escucha, crecer en nuestra compasión para consolar y ofrecer acompañamiento a las víctimas de las violencias y fortalecer nuestras capacidades para seguir aportando en la construcción de la paz.

La visita del Papa Francisco a nuestra patria en el Año de la Misericordia nos fortalece en estos propósitos, pues viene a confirmarnos en la fe y ésta, por su conexión con el amor «se pone al servicio concreto de la justicia, del derecho y de la paz.»

Para recibir al Papa hemos de prepararnos adecuadamente. No sólo de manera logística y mediática sino principalmente espiritual, eclesial y pastoral; de modo que se abra nuestro corazón, nuestra mente y todo nuestro ser para reconocer en las palabras del Vicario de Cristo, la voz de Dios que nos invita a una conversión pastoral para continuar con  dinamismo misionero la transformación de nuestra Iglesia.

Confiamos que la alegría de la visita del Papa a México sea un acontecimiento significativo. Invitamos a todos los fieles católicos y personas de buena voluntad a estar atentos a su enseñanza, en la que sin duda encontraremos inspiración y aliento para contribuir al progreso de nuestra Patria por caminos de justicia y de paz.

Que las celebraciones guadalupanas nos dispongan a iniciar el Año de la Misericordia en cada una de las diócesis con la presencia y el testimonio de María, Madre  Misericordiosa, que vino a nuestro pueblo para acercarnos la ternura de Dios.

José Francisco, Card. Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, Presidente de la CEM.

Eugenio Andrés Lira Rugarcía, Obispo Auxiliar de Puebla, Secretario General de la CEM

México, D.F., a 12 de noviembre de 2015

CEM /2015

DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO

Esa pobre viuda…, en su pobreza, ha echado todo lo que tenía para vivir

1 Reyes 17,10-16
Hebreos 9,24-28
Marcos 12,38-44

Las lecturas bíblicas en este domingo nos proponen, para nuestra reflexión, el ejemplo de dos mujeres, pobres y además viudas, que con toda generosidad le ofrecen a Dios todo lo que ellas tienen, sin importarles, incluso, tener que morir.

El profeta Elías, al llegar a la ciudad de Sarepta, le pide a una viuda que tenía en casa un puñado de harina y un poco de aceite, que le prepare un pan para comer, con la promesa de que Dios no la abandonaría a pesar de su extrema pobreza: “La tinaja de harina no se vaciará, la vasija de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra”. Ella confía en las palabras del profeta, hace lo que le pide y la promesa de Dios no se deja esperar: “a partir de ese momento ni la tinaja de harina se vació, ni la vasija de aceite se agotó”.

Dos grandes enseñanzas encontramos en este texto de la primera lectura: a Dios hay que darle todo lo que somos y tenemos, que él no se deja ganar en generosidad; el Señor, además, es siempre fiel a su palabra, debemos confiar en él.

El evangelio nos relata cómo en una ocasión, estando Jesús en el templo, observa que las personas ricas echaban en las alcancías lo que les sobraba, incluso daban en abundancia; en cambio, una pobre viuda echa dos moneditas de muy poco valor. Jesús, al comentar con sus discípulos lo que estaba mirando, les dice: “esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos. Porque los demás han echado de lo que les sobraba; pero ésta, en su pobreza, ha echado todo lo que tenía para vivir”.

El Señor nos invita, pues, a que le ofrezcamos no lo que nos sobra: tiempo, recursos, amor, etc. Él quiere que le entreguemos nuestra vida, lo que nosotros somos, todo lo que somos y tenemos, por su Reino, por la Iglesia, por la humanidad. La recompensa es el ciento por uno: gozo, bendición, felicidad, amor, gracia, paz.

Pidamos al Señor que nos dé un corazón generoso al estilo de estas dos grandes mujeres que nos presenta la palabra de Dios hoy domingo. Y que el ejemplo de Cristo, sumo y eterno sacerdote que ofreció su vida en sacrificio por nuestra salvación, nos mueva a entregar también nuestra propia vida al servicio de Dios y de los hermanos. Amén.

 

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

Intenciones del Papa para noviembre 2015

El director general del Apostolado de la oración, el padre Frederic Fornos SJ explica a Radio Vaticano las intenciones de oración del Papa para este mes de noviembre.

“El Apostolado de la oración es la red mundial de oración del Papa, es una misión confiada a la Compañía de Jesús, cada mes da a conocer los grandes desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia que el Papa confía a toda la Iglesia”.

“En el mes de noviembre nos confía dos orientaciones para nuestra vida y para la misión de la Iglesia, es decir, para mi parroquia, mi grupo y movimiento eclesial. Una de ellas es sobre el diálogo, sobre la cultura del encuentro, sobre la capacidad de acogida y de escucha del otro. Por ejemplo, esa insistencia sobre el hecho de poder abrirse a los demás aunque piensen de manera distinta a nosotros”.

“El Papa ha dicho muchas veces cuánto es necesario entrar en el diálogo, sino crecen los muros, y siempre es más difícil la reconciliación. Entonces este mes nos invita a entrar en este diálogo y apertura a los demás que solo puede ir con una capacidad de escucha”.

La intención universal es “para que nos abramos al encuentro personal y al diálogo con todos, también con quienes piensan distinto de nosotros”.

La intención para la evangelización es “para que los pastores de la Iglesia con profundo amor por su rebaño, acompañen su camino y animen su esperanza”.

(Mercedes De La Torre – Radio Vaticano)

 

 

 

En oración por nuestros difuntos

Ayer hemos celebrado a todos los santos, no sólo los del Cielo, sino también los del Purgatorio y los de la Tierra (Iglesia triunfante, purgante y militante). Hoy detenemos nuestra consideración y nuestra oración en nuestros hermanos, los fieles difuntos.

Oración por nuestros difuntos

Señor, Maestro Bueno,
recibe en tu paz a los que mueren, especialmente a aquellos
con quienes estamos ligados por la justicia y el amor:
nuestros parientes, bienhechores, hermanos de comunidad y amigos.
Te pedimos por las personas que en el mundo tuvieron mayor responsabilidad:
los sacerdotes, los gobernantes de las naciones, las autoridades religiosas,
las personas consagradas a tu servicio.
Te pedimos también por los que mueren abandonados sin la asistencia sacerdotal,
y luego son olvidados por todos.
Por las víctimas de los accidentes de tránsito, por los suicidas,
y los que mueren a causa del odio entre los hermanos.
Por los niños inocentes, cuyas vidas fueron cercenadas antes de nacer.
Te pedimos por todos aquellos que se entregaron con un amor grande
a Ti y a los hombres.
Jesús Maestro, recíbelos pronto a todos en la felicidad de tu Reino,
por mediación de María.

Amén

http://es.catholic.net/

 

 

SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS

Esta es la clase de hombres que te buscan y vienen ante ti, Dios de Jacob…

Apocalipsis 7,2-4.9-14
1 Juan 3,1-3
Mateo 5,1-12

Cada año, el día primero de noviembre, la Iglesia celebra la solemnidad de Todos los Santos. Esta es una gran fiesta litúrgica que debe mover nuestra mente y nuestro corazón para comprender y contemplar la santidad como una especial vocación que todos los bautizados hemos recibido de parte de Dios nuestro Señor.

Los santos que la Iglesia celebra este día son todos aquellos hermanos nuestros en la fe que entendieron perfectamente de qué se trataba la vida cristiana; no se contentaron con un estilo de vida mediocre, sino que, escuchando la invitación del Señor: “Sean santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo” (Lev 19,2), “Sean perfectos como su Padre celestial es perfecto” (Mt 5,48), tomaron la mejor decisión de su vida y, buscando agradar plenamente a Dios poniendo en práctica su Palabra, reprodujeron en sus personas los mismos sentimientos que tuvo Cristo, llegando al extremo de dar la vida por la causa del Evangelio.

Ellos ya murieron y ahora gozan de la presencia de Dios en la vida eterna, y la Iglesia, una vez que los ha canonizado, los propone como dignos de ser venerados, como ejemplos y como intercesores nuestros. ¿Quién de nosotros no recuerda con cariño y admiración a san Juan Pablo II, santo de nuestro tiempo?

Los seres humanos tendemos a imitar a quienes por su personalidad, virtudes o comportamiento, representan mucho para nosotros; buscamos incluso ser como ellos, porque los hemos conocido felices, triunfadores y realizados en su vocación. Hoy en día necesitamos, con urgencia, hombres y mujeres de extraordinaria virtud, maduros humanamente hablando, santos en su vivencia cristiana, comprometidos en la transformación de la sociedad. ¡Basta ya de resaltar solo la apariencia y la vanidad, el poder y el prestigio! Esto solo nos conduce a una sociedad egoísta en la que lo importante es lo superficial, lo pasajero, lo agradable a los sentidos y lo que nos es útil.

Las lecturas bíblicas de esta fiesta expresan algunos aspectos significativos que, sin duda, nos ayudarán a optar por el camino a la santidad. Así el autor del Apocalipsis, hablando de la gran muchedumbre de personas salvadas, afirma con un lenguaje lleno de simbolismos: “Todos estaban de pie, delante del trono y del Cordero, iban vestidos con una túnica blanca; llevaban palmas en las manos y exclamaban con voz potente: ‘La salvación viene de nuestro Dios…’”. San Mateo, por último, nos propone el camino de las bienaventuranzas como el camino a la santidad: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos…”.

Pidamos a Dios nuestro Señor, en la Eucaristía de este domingo, que la santidad sea el adorno de su Iglesia. Y que cada uno de nosotros nos esforcemos no solo en pedir favores a los santos, sino en imitar sus ejemplos y virtudes. Amén.

 

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

Papa Francisco confiará el Año de la Misericordia a la Virgen de Guadalupe

Roma. El Papa Francisco presidirá la Celebración Eucarística Solemne en la Basílica de San Pedro por ocasión de la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, el próximo día 12 de diciembre.

Después de la celebración, el Santo Padre confiará el Año de la Misericordia a la Virgen de Guadalupe, así como todas las iglesias y la población de México, país que deberá visitar en el 2016.

La información fue confirmada por el secretario de la Comisión Pontificia para América Latina, Guzmán Carriquiry Lecour, que además declaró que la solemnidad deberá ser transmitida para todo el mundo.

De esta forma, el Papa proseguirá con la tradición iniciada por Benedicto XVI, que el 12 de diciembre de 2011 celebró la misa en la Basílica de San Pedro en memoria de Nuestra Señora Guadalupe, amada por toda América Latina.

Vale recordar que anualmente, el santuario dedicado la Madre Santísima y Patrona de México atrae multitudes de fieles por todo el continente americano. (LMI)

Gaudium Press/Aleteia

DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO

¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!

Jeremías 31,7-9
Hebreos 5,1-6
Marcos 10,46-52

Dios se muestra siempre lleno de misericordia, ternura y compasión, en las situaciones de sufrimiento y de dolor que experimentamos los seres humanos. La palabra de Dios de este domingo nos ofrece este tema de reflexión.

Dios, por medio del profeta Jeremías, anuncia una acción salvífica extraordinaria al pueblo de Israel que vive en el exilio, lejos de su tierra. A los judíos que pasan por una experiencia dolorosa en la tierra de Babilonia, Dios les promete el retorno a la tierra que años atrás habían perdido a consecuencia de sus infidelidades.

La última palabra de Dios no es de “castigo” sino de perdón y salvación; por ello, con todo poder, el Señor les promete conducirlos de nuevo a su patria. El lenguaje utilizado expresa, por una parte, la condición anímica y física de los exiliados y, por otra parte, la cercanía bondadosa de Dios que acompaña a estos sobrevivientes de Israel. El texto de la primera lectura está salpicado de esperanza, alegría y consuelo, por esta intervención salvadora de Dios.

El salmo responsorial, que trata esta misma temática, refleja lo que significó para el pueblo el regreso del exilio. Los sentimientos de los israelitas se expresan con bellas imágenes que conviene meditar.

San Marcos, por último, nos narra un milagro de Jesús realizado en las afueras de Jericó, a orillas del camino. Todo comienza con el grito desgarrador del ciego que, pidiendo limosna, se da cuenta que Jesús pasa por el camino: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!”. Este grito manifiesta, sin duda, la gran fe de aquel hombre que, sin tener la luz de sus ojos, tenía en cambio, la luz de una fe llena de confianza y de humilde súplica al Señor.

El ciego, tirando su manto, de un salto se pone en pie y se acerca a Jesús cuando los acompañantes del Señor le dicen que el Maestro lo está llamando. Ahora está de pie, ya no está sentado, se ha quitado el manto de la aflicción y Jesús le pregunta: “¿Qué quieres que haga por ti?”. La respuesta era obvia: “Maestro, que pueda ver”. El Señor le dice entonces: “Vete; tu fe te ha salvado”. Y el milagro no se deja esperar: “Al momento recobró la vista”. El relato termina presentándonos al hombre, ya sanado, convertido en discípulo de Jesús: “y comenzó a seguirlo por el camino”. El cambio es total: el que estaba sentado al borde del camino, se puso en pie y ahora, ya sanado (salvado), sigue a Jesús por el camino.

Nosotros, al igual que el ciego de Jericó, debemos tener una gran fe en Jesús. En la oración de este domingo debemos expresarle al Señor el dolor que sufre nuestro pueblo por tantas situaciones difíciles. Pidámosle que tenga compasión de nosotros, que nos mire con benevolencia y que nos conceda la paz tan anhelada. Amén.

 

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

DOMINGO MUNDIAL DE LAS MISIONES 2015

Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura

Zacarías 8,20-23
Romanos 10,9-18
Marcos 16,15-20

Cada año, el tercer domingo de octubre, la Iglesia celebra el “Domingo Mundial de las Misiones”, llamado popularmente DOMUND. Esta fecha es una excelente oportunidad para ver más allá de nuestras fronteras y entender que Dios nuestro Señor quiere que la salvación que nos ha dado en su Hijo Jesucristo esté al alcance de todos los seres humanos, hombres y mujeres de todas las naciones de la tierra.

Dios a través del profeta Zacarías nos recuerda que su salvación es para todas las naciones del mundo, no solo para el pueblo de Israel: “Vendrán numerosos pueblos y naciones poderosas a orar ante el Señor Dios en Jerusalén y a implorar su protección”. Ciertamente Israel, como pueblo elegido, tendrá un papel protagónico, ya que a través de él los paganos conocerán al Dios verdadero: “En aquellos días, diez hombres de cada lengua extranjera tomarán por el borde del manto a un judío y le dirán <Queremos ir contigo, pues hemos oído decir que Dios está con ustedes>”. Con el salmo 66 oramos a Dios y le decimos con emoción: “Que todos los pueblos conozcan tu bondad”.

Dios realiza este plan universal de salvación de manera extraordinaria enviando al mundo a su Hijo Jesucristo. Esto sucedió históricamente hace 2000 años. Jesucristo es “el primer misionero” en cuanto que Dios Padre lo envía (missio = envío) y le confía una “misión”: la de salvar a la humanidad del pecado y de la muerte. Esta salvación la lleva a cabo por medio de palabras (su predicación) y obras (sus milagros) que culminan en su pasión, muerte y gloriosa resurrección; a esto le llamamos “Misterio Pascual”. Su sangre ha borrado ya nuestros pecados, quedando así reconciliados con Dios.

Ahora bien, nuestro Señor en el evangelio de san Marcos (Mc 16,15-20) aparece enviando a los Once, es decir, a la Iglesia (recordemos que el grupo de los apóstoles son el cimiento de nuestra Iglesia, así lo dice san Pablo en Efesios 2,20). En este envío, Jesús les dice a sus apóstoles: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura”. La obra de Jesús se ha continuado a través de los siglos por medio de su Iglesia. Por ello afirmamos que la Iglesia es misionera por naturaleza en cuanto que ella ha sido enviada a todas las naciones con una misión muy específica: anunciar y realizar la salvación de Dios en la persona de Jesucristo. Esto lo hace por medio de la predicación del Evangelio, la celebración de los sacramentos, y la caridad hacia los más necesitados.

San Pablo en la carta a los romanos (segunda lectura) nos insiste en la necesidad de que haya personas concretas que anuncien el Evangelio: “Todo el que invoque al Señor como a su Dios será salvado por él… Ahora bien, ¿cómo van a invocar al Señor, si no creen en él? ¿Y cómo van a creer en él… si no hay nadie que se lo anuncie?…”. En este punto, nos toca a cada uno de nosotros, los bautizados, entender con el corazón que la vida cristiana comporta una exigencia ineludible: ser misioneros llevando a todos el mensaje del Evangelio.

Oremos al Señor en la Eucaristía de este domingo por cada uno de nosotros, los bautizados, para que seamos verdaderos discípulos misioneros de Jesucristo. Amén.

 

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

 

El Papa llama a la paz en Oriente Medio

Roma, It. En el contexto del Sínodo sobre la familia expresó el dolor de toda la Iglesia por los últimos episodios de violencia en Oriente y en África

El Papa Francisco ha realizado un llamamiento por la paz de Oriente Medio este viernes, 9 de octubre, en el marco del Sínodo Ordinario sobre la familia que se lleva a cabo en el Vaticano (4-25 octubre).

El Papa ha invitado a los 270 padres sinodales a dedicar la oración de la mañana a la intención de la reconciliación y por la paz en Oriente Medio, al mismo tiempo ha dirigido un apelo a la comunidad internacional para resolver los conflictos en curso.

Durante la oración de la Hora Tercera sostuvo: “Estamos dolorosamente afectados y seguimos con gran preocupación lo que está sucediendo en Siria, en Irak, en Jerusalén y Cisjordania, donde vemos una escalada de violencia que involucra a civiles inocentes y continúa alimentando una crisis humanitaria de enormes proporciones”.

El Pontífice abrió la VI Congregación de la Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos, indicando el flagelo de la guerra que golpea las familias en Oriente Medio y algunas zonas de África. Una guerra que “trae destrucción y multiplica el sufrimiento del pueblo”.

“La esperanza y el progreso son las únicas opciones para la paz. Unámonos, pues, en una oración intensa y con confianza al Señor, una oración que tiene la intención de ser a la vez una expresión de solidaridad con los hermanos Patriarcas y Obispos aquí presentes, que provienen de esas regiones, a sus sacerdotes y fieles, y para todos aquellos que viven allí”, agregó.

A su vez, junto al Sínodo, el Papa dirigió “un sentido llamamiento a la comunidad internacional, para que encuentre una manera efectiva de ayudar a las partes interesadas, a ampliar sus horizontes más allá de los intereses inmediatos y a utilizar los instrumentos del derecho internacional, la diplomacia, para resolver los conflictos actuales”.

Por último, expresó su oración también por África, y por aquellas zonas “que están pasando por situaciones similares de conflicto”. Así encomendó a la Virgen María a quienes sufren.

A.Ramos, Aleteia.org

DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

Ve y vende lo que tienes… Después, ven y sígueme

Sabiduría 7,7-11
Hebreos 4,12-13
Marcos 10,17-30

Este domingo comenzamos la reflexión teniendo en cuenta el texto de la segunda lectura que nos invita a valorar la grandeza de la palabra de Dios. Cada ocho días, en el día del Señor, escuchamos dentro de la celebración eucarística varias lecturas tomadas de la Sagrada Escritura. No hay que perder de vista que es la palabra de Dios la que escuchamos, una palabra que “es viva, eficaz y más penetrante que una espada de doble filo. Llega hasta lo más íntimo del alma,…descubre los pensamientos e intenciones del corazón. Toda creatura es transparente para ella…”.

Por otra parte la primera lectura y el evangelio nos ayudan a centrarnos en la persona de Jesucristo. Él es esa sabiduría que debe ser preferida a los cetros, tronos, riquezas, al oro, plata, salud y belleza. Poseyendo la sabiduría todos los bienes vienen con ella, sus manos nos traen riquezas incontables. No cabe duda que teniendo a Jesús con nosotros, en nuestro corazón, lo tenemos todo, aunque nos falten los bienes materiales. Pero si tenemos todos los bienes terrenos y no tenemos a Jesús con nosotros, en realidad no tenemos nada.

El evangelio de san Marcos nos presenta a nuestro Señor dialogando con un hombre (el joven rico). La inquietud de aquel hombre era saber qué tenía que hacer para entrar a la vida eterna. La respuesta de Jesús no se hace esperar: “Ya sabes los mandamientos…”. Luego, cuando la persona le replica a Jesús que los mandamientos los ha cumplido desde muy joven, Jesús le responde: “Sólo una cosa te falta: Ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos. Después, ven y sígueme”.

Me parece que en estas palabras del Señor tenemos el centro del mensaje de este domingo. No basta con el solo cumplimiento de los mandamientos de la ley de Dios para sentirnos satisfechos con nuestra religiosidad. En realidad la vida cristiana va mucho más allá que una simple observancia de los preceptos divinos. El creyente no sólo se debe preocupar por esto, debe también lograr un desprendimiento pleno de los bienes materiales a fin de poder llenar su corazón de la presencia del Señor Jesús y convertirse en verdadero discípulo suyo.

El hombre del evangelio, al escuchar la invitación de Jesús “se entristeció y se fue apesadumbrado, porque tenía muchos bienes”, no fue capaz de desprenderse de su riqueza, su corazón estaba lleno de lo material, y por lo mismo no siguió al Maestro.

El evangelio termina diciendo, en boca de Jesús, que las personas que han sido capaces de dejarlo todo por seguirlo a él, recibirán en esta vida el ciento por uno, y en el otro mundo, la vida eterna. ¡Qué mejor riqueza que ésta! Jesús no se deja ganar en generosidad; él nos da más de lo que nosotros le entregamos. Él es la Sabiduría divina. Teniéndolo a él lo tenemos todo.

Pidamos a Dios Padre en la Eucaristía de este domingo, que la persona de Jesucristo ocupe para cada uno de nosotros el centro de nuestra vida, de tal manera que nuestro corazón no esté apegado a los bienes de la tierra. Amén.

 

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

 

Apoyemos el domingo Mundial de las Misiones

H. Matamoros. Mons. Ruy Rendón invita para que durante este mes de octubre, que ya hemos iniciado, nos permitamos asumir nuestra condición misionera con actividades concretas que nos pueden ayudar a sensibilizarnos: rosario misionero, hora santa misionera y la Colecta del día 18.

 

A todo el Pueblo de Dios que peregrina en la Diócesis de Matamoros
¡Gracia y Paz!

 

El Papa Francisco en este año, en su mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones, invita a toda la Iglesia a que viva una pasión por el Evangelio, a que constantemente se diga ¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio! (1Cor 9,16). El Evangelio es fuente de alegría, de liberación y de salvación para todos los hombres. La Iglesia es consciente de este don, por lo tanto, no se cansa de proclamar sin cesar a todos «lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos» (1Jn 1,1). De ella, la Palabra, es donde surge la misión de los que son los discípulos misioneros: obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, y laicos, que es llevar a todos a una relación personal con Cristo (cfr. Mensaje del Santo Padre Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones 2015).

Ser misionero en nuestros días es nutrirse de la Palabra de Dios y llevarla a los demás con alegría, impregnando toda la realidad y manifestando el gozo de la salvación. Ser misionero en nuestros días es alimentarse con la gracia que dan los sacramentos, en especial la eucaristía, de donde surge la pasión por llevar a Jesús a los demás. Ser misionero en nuestros días es una invitación clara y directa que nuestro Señor nos hace para anunciar el evangelio del amor, de la paz.

Nuestra Iglesia diocesana que ha asumido la misión permanente como un dinamismo propio, busca llevar la Palabra de Dios a todos los rincones de las comunidades parroquiales con la finalidad de que el mensaje de salvación de Cristo penetre en los corazones de los hombres y mujeres, de los niños, adolescentes, jóvenes y ancianos, y conozcamos el gran amor de Dios.

De esta manera los invito para que durante este mes de octubre, que ya hemos iniciado, nos permitamos asumir nuestra condición misionera con actividades concretas que nos pueden ayudar a sensibilizarnos: rosario misionero, hora santa misionera y la Colecta del DOMUND.

El domingo 18 de octubre en toda nuestra Iglesia celebramos el Domingo Mundial de las Misiones. En este día nuestra responsabilidad es ayudar al Papa Francisco en el proyecto misionero. Es por eso que la colecta que en este día se obtenga en los templos se enviará a Roma para que la misión en los diversos pueblos sea sostenida y el mensaje de Cristo llegue a todos.

Así pues lo que se recaude en ese día, les pido que lo hagan llegar inmediatamente a la Economía diocesana, o depositarlo en la Cta. No. 0150985872 del Banco Bancomer BBVA, a nombre de DIOCESIS DE MATAMOROS, A.R., haciendo llegar la respectiva ficha de depósito.

Pido a Dios que nuestros esfuerzos misioneros den los frutos necesarios para que el mensaje de la salvación llegue a todos los rincones de la tierra.

Dado en la Sede Episcopal de Nuestra Señora del Refugio de Pecadores, en H. Matamoros, Tamaulipas, a los 6 días del mes de octubre de 2015, Año de la Interpretación de la Realidad Diocesana, y de la Vida Consagrada.

 

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

 

DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO

Por eso, lo que Dios unió, que no lo separe el hombre

Génesis 2,18-24
Hebreos 2,8-11
Marcos 10,2-16

Las lecturas bíblicas de este domingo nos ofrecen un interesante tema de reflexión presentado en un doble aspecto: El matrimonio en el plan de Dios y el divorcio en el plan del hombre.

El libro del Génesis describe algunas características fundamentales del matrimonio tal como Dios lo diseñó desde el principio: se trata, en primer lugar, de una pareja de seres humanos iguales y, a la vez, diferentes; iguales porque tienen la misma naturaleza, son seres humanos, Dios los ha creado, tienen el mismo origen; la mujer es formada de la costilla del varón, son del mismo barro, digámoslo de esta manera; Adán llega a exclamar: “Esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne… Será llamada mujer, porque ha sido formada del hombre”.

El nombre en hebreo de “mujer” es, en la práctica, casi igual que el nombre de “hombre”, es la misma raíz lingüística. Esto nos hace concluir que, tanto el hombre como la mujer, poseen la misma dignidad a los ojos de Dios, su Creador. El varón no es más que la mujer; ambos proceden de Dios, y en Dios tienen una igual grandeza y dignidad. Sin embargo, ambos son diferentes; Jesús responde a la pregunta que le hacen sobre la posibilidad de que el hombre se divorcie de su esposa, diciendo: “desde el principio, al crearlos, Dios los hizo hombre y mujer”, es decir, seres diferentes, que se complementan el uno y el otro.

Dejar a su padre y a su madre como lo expresa el libro del Génesis y el evangelio de san Marcos: “por eso dejará el hombre a su padre y a su madre…”, significa la fundación de una nueva familia a partir del desprendimiento que, tanto el hombre como la mujer, hacen de sus familias de origen. “Y se unirá a su mujer y serán los dos una sola cosa”, son dos afirmaciones que manifiestan la comunión estrecha e íntima de los dos seres que se convierten en un solo ser por el amor. Esto, sin duda, no es otra cosa que la indisolubilidad del matrimonio en el plan de Dios. En efecto, el amor crea un vínculo tan fuerte y permanente que el ser humano no es capaz de romper: “Por eso, lo que Dios unió, que no lo separe el hombre”, expresa Jesús en el evangelio.

¿Qué decir, pues, del divorcio? El divorcio es una realidad con la que nos enfrentamos muy frecuentemente en nuestro tiempo. Sin embargo, hay que decirlo, no tiene origen en Dios, sino más bien en los seres humanos que fallan en dos momentos cruciales: antes de contraer matrimonio y/o después de haber contraído matrimonio. Hay parejas que no debieron haberse casado por diferentes razones: por inmadureces, por la edad, por la rapidez con que lo hicieron, por el poco tiempo de noviazgo, por las presiones externas, por su poca preparación humana y cristiana, por sus falsas motivaciones, etc.

Pero también es cierto que, ya casados, los cónyuges no cuidan, no protegen su vida matrimonial: no hay oración, no hay vida sacramental, no se escucha la Palabra de Dios, no hay amor de donación, se vive el matrimonio con criterios meramente humanos y materiales, con egoísmos, sin capacidad de sacrificio y abnegación, con poca comunicación y fidelidad a la palabra dada. El desenlace es inevitable: divorcio.

La Iglesia, sin embargo, mira con benevolencia y amor, a quienes por diversas circunstancias han llegado a la separación y/o al divorcio. Para ellos(as), el acceso a la Palabra de Dios, a la oración, a las obras de caridad y de compromiso social, la participación en la santa Misa y otras acciones meritorias, serán ocasión para mantener una buena relación con Dios nuestro Señor; quizá el acceso a algunos sacramentos sea complicado (es obvio), pero de todas maneras la Iglesia les ofrece acompañamiento y atención.

Concluimos la reflexión elevando a Dios una súplica fervorosa: Haz, Señor, que cada pareja de esposos contemple en cada Eucaristía tu inmenso amor por todos los seres humanos, a fin de que, a ejemplo tuyo, estén siempre dispuestos a sacrificar sus intereses particulares y a entregar la vida el uno por el otro. Amén.

 

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

 

Misa por la paz en Matamoros

H. Matamoros. Hace un año, en torno a la fiesta de san Francisco de Asís, nos preparábamos para tener, en nuestra Zona Pastoral de Matamoros, la Marcha por la Paz. Este año los invito a que, en la misma sintonía, tengamos una MISA POR LA PAZ el próximo sábado 3 de octubre a las 12:00 horas en la Santa Iglesia Catedral.

Les pido (a los párrocos), que envíen una representación de fieles de su comunidad a fin de poder reunir una significativa asamblea que celebre con fe, esperanza y caridad la eucaristía, teniendo en cuenta esta importante intención; así como ir vestidos de blanco.

Será, además, una buena oportunidad para recibir juntos la imagen del Cristo crucificado (Santo Cristo) que se venera en la Parroquia de San Miguel Arcángel, en Bustamante, N.L., y que está cumpliendo 300 años. Esta imagen permanecerá en nuestra ciudad 24 horas, llegando el sábado a las 12:00 pm y partiendo el domingo 4 de octubre a la 1:00 pm.

Que Santa María, Reina de la paz, siga custodiando nuestros pueblos y nuestras comunidades, y nos ayude a ser promotores e impulsores de la paz.

 

+Mons. Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

 

DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO

Todo aquel que no está contra nosotros, está a nuestro favor

Números 11,25-29
Santiago 5,1-6
Marcos 9,38-43.45.47-48

El Señor nos ofrece, este domingo, varios puntos de reflexión que, sin duda, nos ayudarán enormemente en nuestra vida cristiana.

En primer lugar, y como tema central, el libro de los Números y el evangelio de san Marcos nos ayudan a entender que existen, a nuestro alrededor, muchos hombres y mujeres que, sin ser de “los nuestros”, buscan agradar a Dios y darlo a conocer a través de sus palabras y de su testimonio de vida. ¿Qué actitud tomar hacia ellos? ¿Hay que rechazarlos? ¿Debemos oponernos a la labor que, con rectitud de conciencia, llevan a cabo?

Moisés responde, en la primera lectura, a Josué, cuando Eldad y Medad estaban profetizando en el Pueblo de Israel: “¿Crees que voy a ponerme celoso? Ojalá que todo el pueblo de Dios fuera profeta y descendiera sobre todos ellos el espíritu del Señor”. Nuestro Señor, en el evangelio, ante una situación parecida, dice: “No se lo prohíban, porque no hay ninguno que haga milagros en mi nombre, que luego sea capaz de hablar mal de mí. Todo aquel que no está contra nosotros, está a nuestro favor”.

Habrá que pedirle al Señor que nos ayude a valorar y reconocer el bien que tantos y tantos seres humanos realizan a favor de los demás. Y, aunque no sean de “los nuestros”, no por ello sus obras carecen de mérito a los ojos de Dios.

Junto con este tema principal, el evangelio de este domingo nos ofrece otro punto de meditación muy interesante. Se trata acerca del mandato que Jesús nos hace de quitar, de nuestro lado, todo aquello que sea, para nosotros, ocasión de pecado. No se trata de interpretar al pie de la letra el texto: “Si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela… Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo… Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo…”. En realidad el Señor nos invita a rechazar todo aquello (las ocasiones) que nos pueda(n) hacer caer en pecado.

Por último, atendiendo a la segunda lectura, Dios arremete fuertemente contra todas aquellas personas que se enriquecen, en esta vida, a costa de injusticias practicadas contra los más pobres. Habrá que hacer un serio examen de conciencia para reflexionar acerca de cómo tratamos y cómo correspondemos a quienes colaboran o trabajan con nosotros, o bien, dependen de nosotros.

En la Eucaristía de este domingo ponemos, en las manos del Señor, una oración ferviente por nosotros, a fin de quitar de nuestro corazón los “celos” que, frecuentemente, nos invaden cuando vemos el bien que los demás hacen. Así mismo, pidamos fuerza de voluntad para rechazar todo aquello que pueda ser ocasión para ofender a Dios; no olvidemos, además, suplicarle al Señor que nuestro corazón esté siempre libre de todo apego a los bienes materiales. Amén.

 

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros