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“La principal riqueza de México son sus jóvenes”

“Me animo a decir, que la principal riqueza de México hoy tiene rostro joven; sí, son sus jóvenes”. Lo dijo el Papa Francisco en el primer discurso de su 12° Viaje Apostólico Internacional, durante el Encuentro con las Autoridades, la Sociedad Civil y el Cuerpo Diplomático. “Vengo como misionero de misericordia y de paz, pero también como hijo que quiere rendir homenaje a su madre, la Virgen de Guadalupe”, y “quiero a su vez, rendirle homenaje a este pueblo y a esta tierra rica en culturas historia y diversidad”.

Saludando y agradeciendo en la persona del Presidente al pueblo mexicano por recibirlo en su tierra, el Papa habló de la grandeza y riquezas del país. Entre estas últimas, evidenció aquella que considera la principal: los jóvenes. Una riqueza que permite “pensar y proyectar un futuro, da esperanza y proyección, y constituye un desafío positivo en el presente”.

De ahí la alusión a reflexionar sobre la responsabilidad a la hora de construir el país que se desea legar a las generaciones venideras, y la puesta en guardia sobre el camino del privilegio o beneficio “para pocos”, que “tarde o temprano”, “se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte”, que causan sufrimiento y frenan el desarrollo, además de aquella de encontrar nuevas formas de diálogo, negociación y de puentes que sean una “guía por la senda del compromiso solidario”.

Por otra parte, indicó la ayuda al acceso efectivo a los bienes materiales y espirituales indispensables, una tarea que corresponde a los dirigentes de la vida social, cultural y política, a saber, “vivienda adecuada, trabajo digno, alimento, justicia real, seguridad efectiva, un ambiente sano y de paz”. “Una tarea  – agregó – que involucra a todo el pueblo mexicano en las distintas instancias tanto públicas como privadas, tanto colectivas como individuales”.

En ese sentido, aseguró la colaboración de la Iglesia Católica y renovó el compromiso y voluntad de servicio a la gran causa del hombre: “la edificación de la civilización del amor”.

(GM  -RV)

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Texto completo del discurso del Papa en el Palacio Nacional de Ciudad de México,

Señor Presidente,
Miembros del Gobierno de la República,
Distinguidas Autoridades,
Representantes de la sociedad civil,
Hermanos en el Episcopado,
Señoras y señores.

Le agradezco, señor Presidente, las palabras de bienvenida que me ha dirigido. Es motivo de alegría poder pisar estas tierras mexicanas que ocupan un lugar especial en el corazón de las Américas. Hoy vengo como misionero de misericordia y paz pero también como hijo que quiere rendir homenaje a su madre, la Virgen de Guadalupe, y dejarse mirar por ella.

Buscando ser buen hijo, siguiendo las huellas de la madre, quiero, a su vez, rendirle homenaje a este pueblo y a esta tierra tan rica en culturas, historia y diversidad. En su persona, Señor Presidente, quiero saludar y abrazar al pueblo mexicano en sus múltiples expresiones y en las más diversas situaciones que le toca vivir. Gracias por recibirme hoy en su tierra.

México es un gran País. Bendecido con abundantes recursos naturales y una enorme biodiversidad que se extiende a lo largo de todo su vasto territorio. Su privilegiada ubicación geográfica lo convierte en un referente de América; y sus culturas indígenas, mestizas y criollas, le dan una identidad propia que le posibilita una riqueza cultural no siempre fácil de encontrar y especialmente valorar. La sabiduría ancestral que porta su multiculturalidad es, por lejos, uno de sus mayores recursos biográficos. Una identidad que fue aprendiendo a gestarse en la diversidad y, sin lugar a dudas, constituye un patrimonio rico a valorar, estimular y cuidar.

Pienso, y me animo a decir, que la principal riqueza de México hoy tiene rostro joven; sí, son sus jóvenes. Un poco más de la mitad de la población está en edad juvenil. Esto permite pensar y proyectar un futuro, un mañana. Eso da esperanza y proyección. Un pueblo con juventud es un pueblo capaz de renovarse, transformarse; es una invitación a alzar con ilusión la mirada hacia el futuro y, a su vez, nos desafía positivamente en el presente. Esta realidad nos lleva inevitablemente a reflexionar sobre la propia responsabilidad a la hora de construir el México que queremos, el México que deseamos legar a las generaciones venideras. También a darnos cuenta de que un futuro esperanzador se forja en un presente de hombres y mujeres justos, honestos, capaces de empeñarse en el bien común, este «bien común» que en este siglo XXI no goza de buen mercado. La experiencia nos demuestra que cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano, la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo.

El pueblo mexicano afianza su esperanza en la identidad que ha sido forjada en duros y difíciles momentos de su historia por grandes testimonios de ciudadanos que han comprendido que, para poder superar las situaciones nacidas de la cerrazón del individualismo, era necesario el acuerdo de las Instituciones políticas, sociales y de mercado, y de todos los hombres y mujeres que se comprometen en la búsqueda del bien común y en la promoción de la dignidad de la persona.

Una cultura ancestral y un capital humano esperanzador, como el vuestro, tiene que ser la fuente de estímulo para que encontremos nuevas formas de diálogo, de negociación, de puentes capaces de guiarnos por la senda del compromiso solidario. Un compromiso en el que todos, comenzando por los que nos llamamos cristianos, nos entreguemos a la construcción de «una política auténticamente humana» (Gaudium et spes, 73) y una sociedad en la que nadie se sienta víctima de la cultura del descarte.

A los dirigentes de la vida social, cultural y política, les corresponde de modo especial trabajar para ofrecer a todos los ciudadanos la oportunidad de ser dignos actores de su propio destino, en su familia y en todos los círculos en los que se desarrolla la sociabilidad humana, ayudándoles a un acceso efectivo a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda adecuada, trabajo digno, alimento, justicia real, seguridad efectiva, un ambiente sano y de paz.

Esto no es sólo un asunto de leyes que requieran de actualizaciones y mejoras —siempre necesarias—, sino de una urgente formación de la responsabilidad personal de cada uno, con pleno respeto del otro como corresponsable en la causa común de promover el desarrollo nacional. Es una tarea que involucra a todo el pueblo mexicano en las distintas instancias tanto públicas como privadas, tanto colectivas como individuales.

Le aseguro señor Presidente que, en este esfuerzo, el Gobierno mexicano puede contar con la colaboración de la Iglesia católica, que ha acompañado la vida de esta Nación y que renueva su compromiso y voluntad de servicio a la gran causa del hombre: la edificación de la civilización del amor.

Me dispongo a recorrer este hermoso y gran País como misionero y peregrino que quiere renovar con ustedes la experiencia de la misericordia como un nuevo horizonte de posibilidad que es inevitablemente portador de justicia y de paz.

Y me pongo bajo la mirada de María, la Virgen de Guadalupe, para que, por su intercesión, el Padre misericordioso nos conceda que estas jornadas y el futuro de esta tierra sean una oportunidad de encuentro, de comunión y de paz. Muchas gracias.

(from Vatican Radio)

SIGUE LA TRANSMISION EN VIVO por http://papafranciscoenmexico.org/ y http://cristoenlinea.com/radiow/index.php

I DOMINGO DE CUARESMA

Jesús, lleno del Espíritu Santo,… se internó en el desierto, donde permaneció durante cuarenta días y fue tentado por el demonio

Deuteronomio 26,4-10
Romanos 10,8-13
Lucas 4,1-13

La Palabra de Dios en este Primer Domingo de Cuaresma nos sugiere algunas actitudes que debemos considerar, a fin de iniciar adecuadamente este tiempo litúrgico que nos prepara para la Solemnidad de la Pascua que celebramos, año tras año, en la Semana Santa.

Una primera actitud consiste en evocar nuestra historia personal con sus luces y sus sombras, siempre a la luz de la fe, como lo expresa el autor del libro del Deuteronomio (primera lectura). Se trata de repasar nuestro pasado descubriendo que Dios nos ha ido acompañando con misericordia, con paciencia y con providencia a través de los años. Esta contemplación que podemos hacer durante estas semanas favorecerá, en nosotros, una actitud de adoración: “… te postrarás ante él para adorarlo”; y junto con el salmista exclamaremos: “Tú eres mi Dios y en ti confío”.

San Pablo en un texto muy conocido de la Carta a los Romanos (segunda lectura) nos invita, por otra parte, a orar al Señor, invocándolo con fe, a fin de poder alcanzar salvación de su parte. En este año de la Misericordia, no olvidemos que la fe que profesamos con los labios, celebramos en la liturgia, vivimos en los múltiples ámbitos de nuestra existencia, la debemos convertir en oración intensa y fervorosa, de manera especial durante la Cuaresma.

En el evangelio, por último, tenemos el relato de las tentaciones de Jesús en el desierto. Un texto que siempre, en el primer domingo de Cuaresma, escuchamos, ya sea en san Mateo, san Marcos, o bien, como en este año, en san Lucas. Repasando la narración, destacamos algunas cosas interesantes como, por ejemplo, los tres medios que utilizó Jesús para salir victorioso de las tentaciones. En primer lugar, estaba lleno del Espíritu Santo; en segundo lugar, ayunó durante esos cuarenta días y, en tercer lugar, se apoyó con la fuerza de la Sagrada Escritura.

En efecto, sólo siendo hombres y mujeres llenos del Espíritu de Dios, de una permanente vida ascética (sacrificio y mortificación), y escuchando asiduamente la Palabra de Dios, podremos, al igual que el Señor, vencer el poder del Maligno y así no sucumbir ante la tentación.

Tenemos, pues, durante esta Cuaresma, un camino largo por recorrer. Hoy el Señor, en su Palabra, nos da las herramientas necesarias para llegar, bien preparados, a la Pascua. Aprovechemos sus propuestas y con una fe inquebrantable iniciemos, con ánimo, este tiempo litúrgico. Amén.

 + Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

El Papa toca suelo mexicano

Con alegría el viernes 12 de febrero a las 7:22 pm aterrizó en el aeropuerto de la Ciudad de México el Papa Francisco, acompañado de su séquito papal y mas de 70 periodistas de diversos medios de comunicación.

Con gritos de júbilo las personas que se dieron cita en el Hangar presidencial gritaban “porras” entre jóvenes, adultos y ancianos. El Papa al abrirse el avión con gran sonrisa saludó emotivamente.

El Presidente de México, autoridades civiles y eclesiásticas entre ellos el Nuncio Apostólico Christhope Pierre le dieron el saludo de bienvenida. Además fueron los primeros en acercarse 4 niños de Oaxaca, Puebla, Veracruz y Jalisco con trajes regionales.

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“Bendito hermano, ya eres mexicano”, se escuchaba en los patios del Hangar, donde el Papa se detuvo con niños, jóvenes y adultos, entre ellos artistas mexicanos. Luego el Papa dió un recorrido cerca de la valla de protección acompañado de la Primera Dama y el Sr. Presidente; se le veía muy contento, dando la bendición entre los cuales le acrecaron a un niño enfermo.

Y el tradicional “sombrero de charro” no faltó, colocándoselo el Papa por unos segundos en su cabeza, a petición del público presente. Posteriormente saludó a los Señores Cardenales y a la Comitiva de los Señores Obispos para el recibimiento, así como autoridades civiles y gubernamentales.

¡Bienvenido Santo Padre a nuestras tierras!

http://papafranciscoenmexico.org/

Declaración conjunta del Papa Francisco y del Patriarca Kiril de Moscú y Toda Rusia

Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la participación del Espíritu Santo estén con todos vosotros” (2 Corintios 13,13).

1. Por la voluntad de Dios Padre, de quien procede todo don, en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, con la ayuda del Espíritu Santo Consolador, nosotros, Francisco, Papa y Obispo de Roma, y Kiril, Patriarca de Moscú y Toda Rusia, reunimos hoy en La Habana. Damos gracias a Dios, glorificado en la Santísima Trinidad, por este encuentro, el primero en la historia.
Con alegría, nos reunimos como hermanos en la fe cristiana que se encontraron para “hablar… personalmente” (2 Juan, 12), de corazón a corazón, y discutir las relaciones mutuas entre las Iglesias, los problemas palpitantes de nuestro rebaño y las perspectivas del desarrollo de la civilización humana.

2. Nuestro encuentro fraterno se llevó a cabo en Cuba, en la encrucijada entre el Norte y el Sur, el Este y el Oeste. Desde esta isla, un símbolo de esperanza del Nuevo Mundo y de los dramáticos acontecimientos de la historia del siglo XX, dirigimos nuestras palabras a todas las naciones de América Latina y de otros continentes.
Nos alegra el hecho de que hoy en día aquí la fe cristiana evoluciona dinámicamente. El potencial religioso de gran alcance en América Latina, sus tradiciones cristianas multiseculares, manifestadas en la experiencia personal de millones de personas, son clave para un gran futuro de esta región.

3. Al reunirnos a distancia de las antiguas disputas del Viejo Mundo, sentimos muy fuertemente la necesidad de colaboración entre los católicos y los ortodoxos, que deben estar siempre preparados para responder a cualquiera que les pida razón de la esperanza (1 Pedro 3, 15).

4. Damos gracias a Dios por los dones que hemos recibido a través de la venida al mundo de su Hijo Unigénito. Compartimos la Tradición espiritual común del primer milenio del cristianismo. Los testigos de esta Tradición son la Santísima Madre de Dios, la Virgen María, y los santos a quienes veneramos. Entre ellos están innumerables mártires que mostraron su fidelidad a Cristo y se convirtieron en “la semilla de cristianos”.

5. A pesar de tener la Tradición común de diez primeros siglos, los católicos y los ortodoxos, durante casi mil años, están privados de comunicación en la Eucaristía. Permanecimos divididos dado a las heridas causadas por los conflictos del pasado lejano y reciente, por las diferencias heredadas de nuestros antepasados, en la comprensión y la explicación de nuestra fe en Dios, un ser único que existe como tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Lamentamos la pérdida de la unidad, que era una consecuencia de la debilidad y la pecaminosidad humana, que se produjo a despecho de la oración del Primer Sacerdote, Cristo Salvador: “Te pido que todos ellos estén unidos; que como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17, 21).

6. Conscientes de muchos obstáculos que hay que superar, esperamos que nuestro encuentro contribuya a la obtención de la unidad mandada por Dios, por la que Cristo había rezado. Que nuestro encuentro inspire a los cristianos de todo el mundo para invocar con el nuevo fervor al Señor, orando sobre la plena unidad de todos sus discípulos. Que ésta, en el mundo que espera de nosotros no sólo palabras, sino acciones, sea un signo de esperanza para todas las personas de buena voluntad.

7. Teniendo firmeza en hacer todo lo necesario para superar las diferencias históricas heredadas por nosotros, queremos reunir nuestros esfuerzos a fin de dar testimonio del Evangelio de Cristo y del patrimonio común de la Iglesia del primer milenio, respondiendo conjuntamente a los desafíos del mundo moderno. Los ortodoxos y los católicos deben aprender a llevar el testimonio común de la verdad en aquellas áreas, en las que es posible y necesario. La civilización humana ha entrado en un período de cambios epocales. La conciencia cristiana y la responsabilidad pastoral no nos permiten que permanezcamos indiferentes ante los desafíos que requieren una respuesta conjunta.

8. Nuestra atención está dirigida principalmente hacia aquellas regiones del mundo donde los cristianos están sometidos a persecución. En muchos países de Oriente Medio y África del Norte, se exterminan familias completas de nuestros hermanos y hermanas en Cristo, pueblos y ciudades enteros habitados por ellos. Sus templos están sometidos a la destrucción bárbara y a los saqueos, los santuarios – a la profanación, los monumentos – a la demolición. En Siria, Irak y otros países de Oriente Medio observamos con dolor el éxodo masivo de cristianos de la tierra donde nuestra fe comenzó a extenderse, y donde ellos vivían a partir de los tiempos apostólicos, junto con otras comunidades religiosas.

9. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a tomar medidas inmediatas para evitar un mayor desplazamiento de los cristianos de Oriente Medio. Levantando nuestras voces en defensa de los cristianos perseguidos, también solidarizamos con sufrimientos de seguidores de otras tradiciones religiosas, que se han convertido en víctimas de la guerra civil, el caos y la violencia terrorista.

10. En Siria e Irak esta violencia ha cobrado miles de vidas, dejando sin hogares y medios de vida a unos millones de personas. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a unirse para poner fin a la violencia y al terrorismo y al mismo tiempo, a través del diálogo, a contribuir a la pronta obtención de la paz civil. Se requiere una ayuda humanitaria de gran escala para el pueblo que sufre, y para muchos refugiados en los países vecinos.
Solicitamos a todos los que pueden, influir en el destino de todos los secuestrados, incluyendo a los Metropolitas de Alepo, Pablo y Juan Ibrahim, capturados en abril de 2013, para hacer todo lo necesario a fin de su pronta liberación.

11. Enviamos oraciones a Cristo, Salvador del mundo, sobre el establecimiento en suelo de Oriente Medio de la paz, que es producto de la justicia (Isaías 32, 17), sobre el fortalecimiento de la convivencia fraterna entre diversos pueblos, Iglesias y religiones situados en esta tierra, sobre el regreso de los refugiados a sus casas, sobre la curación de los heridos y el reposo de almas de las víctimas inocentes.
Dirigimos a todas las partes que puedan estar involucradas en los conflictos, un ferviente llamamiento para manifestar buena voluntad y llegar a la mesa de negociación. Al mismo tiempo, es necesario que la comunidad internacional haga todos los esfuerzos posibles para poner fin al terrorismo mediante acciones comunes, conjuntas y sincronizadas. Hacemos un llamamiento a todos los países involucrados en la lucha contra el terrorismo, a las acciones responsables y prudentes. Hacemos un llamado a todos los cristianos y a todos los creyentes en Dios para rezar al Señor Creador y Providente que cuida el mundo, que guarde su creación de la destrucción y no permita una nueva guerra mundial. Para que la paz sea duradera y fiable, se requieren esfuerzos especiales destinadas al regreso a los valores comunes, que nos unen, basados en el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.

12. Admiramos la valentía de aquellos que entregan sus vidas por haber dado testimonio de la verdad del Evangelio, prefiriendo la muerte ante la abjuración de Cristo. Creemos que los mártires de nuestros tiempos, procedentes de diferentes Iglesias, pero unidos por un sufrimiento común, son la clave para la unidad de los cristianos. A vosotros, los que sufren por Cristo, dirige su palabra el Apóstol del Señor: “Queridos hermanos,… alegraos de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también os llenéis de alegría cuando su gloria se manifieste” (1 Pedro 4, 12-13).

13. En esta época turbadora se necesita el diálogo interreligioso. Las diferencias en comprensión de las verdades religiosas no deben impedir que las personas de diversas religiones vivan en paz y armonía. En las circunstancias actuales, los líderes religiosos tienen una responsabilidad especial por la educación de su rebaño en el espíritu de respeto por las creencias de aquellos que pertenecen a otras tradiciones religiosas. Los intentos de justificar actos criminales por consignas religiosas son absolutamente inaceptables. Ningún crimen puede ser cometido en el nombre de Dios, “porque Dios es Dios de paz y no de confusión” (1 Corintios 14, 33).

14. Atestiguando el alto valor de la libertad religiosa, damos gracias a Dios por el renacimiento sin precedentes de la fe cristiana que ahora se lleva a cabo en Rusia y muchos países de Europa del Este, donde por décadas han gobernado regímenes ateos. Hoy en día, las cadenas del ateísmo militante cayeron, y en muchos lugares los cristianos son libres de profesar su fe. Durante un cuarto de siglo, aquí se erigieron decenas de miles de nuevos templos, se abrieron cientos de monasterios y escuelas teológicas. Las comunidades cristianas realizan amplias actividades caritativas y sociales, prestando diversa asistencia a los necesitados. Los ortodoxos y los católicos a menudo trabajan hombro con hombro. Ellos defienden la base espiritual común de la sociedad humana, dando testimonio de los valores evangélicos.

15. Al mismo tiempo, nos preocupa la situación que tiene lugar en tantos países, donde los cristianos enfrentan cada vez más la restricción de la libertad religiosa y del derecho a dar testimonio sobre sus creencias y a vivir de acuerdo con ellas. En particular, vemos que la transformación de algunos países en las sociedades secularizadas, ajenas de cualquier memoria de Dios y su verdad, implica una grave amenaza para la libertad religiosa. Estamos preocupados por la limitación de los derechos de los cristianos, por no hablar de la discriminación contra ellos, cuando algunas fuerzas políticas, guiadas por la ideología del secularismo que en numerosos casos se vuelve agresivo, tienden a empujarles a los márgenes de la vida pública.

16. El proceso de la integración europea, que comenzó después de siglos de conflictos sangrientos, fue acogido por muchas personas con esperanza, como prenda de paz y seguridad. Al mismo tiempo, advertimos en contra de aquella clase de integración que no respeta la identidad religiosa. Respetamos la contribución de otras religiones a nuestra civilización, pero estamos convencidos de que Europa debe mantener la fidelidad a sus raíces cristianos. Hacemos un llamamiento a los cristianos en Europa Occidental y Europa Oriental a unirse a fin de dar testimonio conjunto sobre Cristo y el Evangelio, para que Europa mantenga su alma formada por dos mil años de la tradición cristiana.

17. Nuestra atención está destinada a las personas que se encuentran en una situación desesperada, viven en la pobreza extrema en el momento en que la riqueza de la humanidad está creciendo. No podemos permanecer indiferentes al destino de millones de migrantes y refugiados que tocan a las puertas de los países ricos. El consumo incontrolado, típico para algunos estados más desarrollados, agota rápidamente los recursos de nuestro planeta. La creciente desigualdad en la distribución de bienes terrenales, aumenta el sentido de la injusticia del sistema de las relaciones internacionales que se está implantando.

18. Las Iglesias cristianas están llamadas a defender exigencias de la justicia, del respeto a las tradiciones nacionales y de la solidaridad efectiva con todos los que sufren. Nosotros, los cristianos, no debemos olvidar que “para avergonzar a los sabios, Dios ha escogido a los que el mundo tiene por tontos; y para avergonzar a los fuertes ha escogido a los que el mundo tiene por débiles. Dios ha escogido a la gente despreciada y sin importancia de este mundo, es decir, a los que no son nada, para anular a los que son algo. Así nadie podrá presumir delante de Dios” (1 Corintios 1, 27-29).

19. La familia es el centro natural de la vida de un ser humano y de la sociedad. Estamos preocupados por la crisis de la familia en muchos países. Los ortodoxos y los católicos, compartiendo la misma visión de la familia, están llamados a testificar acerca de la familia como de un camino hacia la santidad, que se manifiesta en la fidelidad mutua de los cónyuges, su disponibilidad para dar a luz a los niños y formarles, en la solidaridad entre las generaciones y el respeto hacia los enfermizos.

20. La familia es fundada sobre el matrimonio que es un acto libre y fiel de amor entre un hombre y una mujer. El amor fortalece su unión, les enseña a aceptar uno a otros como a un don. El matrimonio es la escuela del amor y de la fidelidad. Lamentamos que otras formas de convivencia se equiparan ahora con esta unión, y la visión de la paternidad y la maternidad como de especial vocación del hombre y de la mujer en el matrimonio, santificada por la tradición bíblica, se expulsa de la conciencia pública.

21. Hacemos un llamamiento a todos para respetar el derecho inalienable a la vida. Unos millones de bebés están privados de la propia posibilidad de aparecer a la luz. La sangre de los niños no nacidos pide a gritos a Dios que haga justicia. (Génesis 4, 10).
La divulgación de la así llamada eutanasia conduce al hecho de que los ancianos y enfermos comienzan a sentirse carga excesiva para su familia y la sociedad en conjunto.
Expresamos nuestra preocupación por el uso cada vez más extendido de las tecnologías biomédicas de reproducción, porque la manipulación de la vida humana es un ataque contra los fundamentos del ser de la persona creada a imagen de Dios. Consideramos que nuestro deber es hacer acordarse sobre la inmutabilidad de los principios morales cristianos, basados en el respeto por la dignidad de la persona que está destinada a la vida de acuerdo con el plan de su Creador.

22. Queremos hoy dirigir unas palabras especiales a la juventud cristiana. Vosotros, los jóvenes, no debéis esconder dinero en la tierra (Mateo 25, 25), sino usar todas las dotes dadas por Dios, para afirmar la verdad de Cristo en el mundo, realizar los mandamientos evangélicos del amor a Dios y al prójimo. No tengáis miedo de ir contra la corriente, defendiendo la verdad de Dios, con la que no siempre se ajustan las normas seculares modernas.

23. Dios os ama y espera de cada uno de vosotros que seáis sus discípulos y apóstoles. Sed la luz de este mundo, para que otros, viendo el bien que hacéis, alaben todos a vuestro Padre que está en el cielo (Mateo 5, 14-16). Educad a los niños en la fe cristiana para entregarles la perla preciosa de la fe (Mateo 13, 46) que recibisteis de vuestros padres y antepasados. No olvidéis que “Dios os ha comprado por un precio” (1 Corintios 6, 20), el precio de la muerte en la cruz de Dios Hombre, Jesucristo.

24. Los ortodoxos y los católicos están unidos no sólo por la Tradición común de la Iglesia del primer milenio, sino también por la misión de predicar el Evangelio de Cristo en el mundo contemporáneo. Esta misión requiere respeto mutuo entre los miembros de las comunidades cristianas, excluye cualquier forma del proselitismo.
No somos competidores, sino hermanos: debemos arrancar de este concepto ejecutando todas actividades relacionadas con nuestros lazos y contactos con el mundo exterior. Instamos a los católicos y a los ortodoxos de todo el mundo para aprender a vivir juntos en paz, amor y armonía unos con otros (Romanos 15, 5). Es inaceptable el uso de medios incorrectos para obligar a los fieles a pasar de una Iglesia a otra, dejando de lado su libertad religiosa y sus propias tradiciones. Estamos llamados a poner en práctica el mandamiento de San Pablo Apóstol y “anunciar el evangelio donde nunca antes se había oído hablar de Cristo, para no construir sobre cimientos puestos por otros” (Romanos 15, 20).

25. Esperamos que nuestro encuentro contribuya a la reconciliación donde hay tensiones entre los greco-católicos y los ortodoxos. Hoy en día es obvio que el método de “la unión” de los siglos pasados que implica la unidad de una comunidad con la otra a costa de la separación de su Iglesia, no es la manera de restaurar la unidad. Al mismo tiempo, las comunidades eclesiásticas que han aparecido como resultado de circunstancias históricas tienen derecho a existir y hacer todo lo necesario para satisfacer menesteres espirituales de sus fieles, buscando la paz con sus vecinos. Los ortodoxos y los greco-católicos necesitan la reconciliación y la búsqueda de formas de convivencia mutuamente aceptables.

26. Lamentamos el enfrentamiento en Ucrania que ya cobró muchas vidas, causó sufrimientos innumerables a los civiles, hundió la sociedad en una profunda crisis económica y humanitaria. Hacemos un llamamiento a todas las partes del conflicto a tener prudencia, mostrar la solidaridad social y trabajar activamente para el establecimiento de la paz. Instamos a nuestras Iglesias en Ucrania a trabajar para lograr la armonía social, abstenerse de participar en la confrontación y de apoyar el desarrollo del conflicto.

27. Esperamos que la división entre los creyentes ortodoxos en Ucrania sea vencida sobre la base de las normas canónicas existentes, que todos los cristianos ortodoxos de Ucrania vivan en paz y armonía, y que las comunidades católicas del país contribuyan a ello, para que nuestra hermandad cristiana sea aún más evidente.

28. En el mundo de hoy, multifacético y al mismo tiempo unido por el destino común, los católicos y los ortodoxos están llamados a colaborar fraternamente para anunciar el Evangelio de la salvación, dar testimonio común de la dignidad moral y la auténtica libertad humana, “para que el mundo crea” (Juan 17, 21). Este mundo, en el que se están socavando rápidamente los fundamentos morales de la existencia humana, espera de nosotros el fuerte testimonio cristiano en todos los ámbitos de la vida personal y social. ¿Podremos en la época crucial dar testimonio conjunto del Espíritu de la verdad? De esto depende, en gran medida, el futuro de la humanidad.

29. Que Jesucristo, Dios Hombre, Nuestro Señor y Salvador, nos ayude en el anuncio valiente de la verdad de Dios y de la Buena Noticia de salvación. El Señor nos fortalece espiritualmente con su promesa infalible: “No tengáis miedo, pequeño rebaño, que el Padre, en su bondad, ha decidido daros el reino” (Lucas 12, 32).
Cristo es una fuente de alegría y de esperanza. La fe en él transfigura la vida del ser humano, la llena de significado. Lo han vivido por su propia experiencia todos aquellos de los que se puede decir con las palabras de San Pedro Apóstol: “Antes, ni siquiera erais pueblo, pero ahora sois pueblo de Dios; antes Dios no os tenía compasión, pero ahora tiene compasión de vosotros” (1 Pedro 2, 10).

30. Llenos de gratitud por el don de comprensión mutua que se manifestó en nuestra reunión, nos dirigimos con esperanza a la Santísima Madre de Dios, haciendo solicitud con las palabras de la antigua oración: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios”. Que la Santísima Virgen María con su amparo fortalezca la hermandad de todos que la veneran, para que ellos, en un momento determinado por Dios, se junten, en paz y concordia, en el único pueblo de Dios, ¡sea glorificado el nombre de la Trinidad Consustancial e Inseparable!

Francisco
Obispo de Roma,
Papa de la Iglesia Católica

Kiril
Patriarca de Moscú
y Toda Rusia

12 de febrero de 2016, La Habana (Cuba)

Oración por el eterno descanso del Sr. Jesús Palacios

A todo el Pueblo de Dios que peregrina en la Diócesis de Matamoros ¡Gracia y paz!

 

Con profundo pesar les informo que el Sr. Jesús Palacios Cano, papá del Padre Jesús Carlos Palacios Peña, fue llamado a la Casa del Padre, el día de hoy, viernes 12 de febrero, a las 3:00 am.

Estará siendo velado a partir del día de mañana, sábado 13 de febrero, en la Sunset Memorial Funeral Home (ubicada en el 657 Springmart Blvd, Brownsville, TX), a partir de las 12 md y hasta las 9 pm; sus restos mortales serán cremados.

Así mismo, el próximo jueves 18 de febrero, se celebrará una eucaristía, con las cenizas presentes, a las 6:00 pm en la Rectoría de San Judas Tadeo, en H. Matamoros, Tam.

A los sacerdotes les pido que tengamos en cuenta esta intención en nuestras eucaristías y juntos elevemos a Dios nuestra oración, para que el Dios del consuelo, fortalezca al P. Jechu y a la Familia Palacios Peña en estos momentos.

Dado en la Sede Episcopal de Nuestra Señora del Refugio de Pecadores, en H. Matamoros, Tamaulipas, a los 12 días del mes de febrero de 2016, Año de la Reflexión Doctrinal, y de la Misericordia.

 

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

 

El Papa llega Cuba para histórico encuentro

El Papa Francisco es recibido por el Cardenal Jaime Ortega de la Habana, el Cardenal Kurt Koch, Fr. Visvaldas y el Presidente Raúl Castro en el aeropuerto para luego dirigirse al histórico encuentro con el Patriarca Kirill.

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«La Iglesia Ortodoxa rusa es la más numerosa entre las Iglesias ortodoxas», dijo también el P. Lombardi, añadiendo «que se calcula que cerca de dos tercios de los ortodoxos del mundo, es decir cerca de doscientos millones de fieles dependen del Patriarcado de Moscú». (RV)

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http://www.news.va/es

http://es.catholic.net/papafranciscoenmexico/

Bendición del Centro Internacional de Prensa

Ciudad de México. “La labor de la prensa es fundamental”, reconoció este 10 de febrero de 2016 Mons. Eugenio Lira Rugarcía, Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y Coordinador General de la Visita Apostólica del Papa Francisco a México, al bendecir el Centro Internacional de Prensa habilitado en la Ciudad de México para los periodistas que harán la cobertura del primer viaje pastoral del Santo Padre Francisco a nuestro país.

Mons. Lira felicitó a los periodistas por el trabajo que realizan, el cual les permite convertirse en puentes entre la sociedad y las personas, instituciones y acontecimientos; remarcó que su labor en esta visita permitirá que todos aquellos que no podrán acudir a ver al Santo Padre, ya sea en vallas o en los diferentes eventos organizados, se sientan parte de este acontecimiento.

“Dios, rico en misericordia, que eres Padre, Hijo y Espíritu Santo. Tú, que eres la mismísima comunión porque comunicas amor, primero al interior de ti y luego fuera de ti, y que nos has creado con la capacidad y la responsabilidad de comunicarnos para entrar en comunión contigo y entre nosotros, te rogamos que te dignes  bendecir esta agua y te dignes bendecir también este Centro Internacional de Prensa que servirá para transmitir la alegría del Evangelio y tantas experiencias positivas que viviremos en el Viaje Apostólico de tu Vicario, el Papa Francisco. Te suplicamos que asistas a todas las personas que ingresen en este lugar, al equipo que estará para servirles; bendice también y santifica todos los instrumentos y ayúdanos para que en todo momento sintamos tu presencia, para que siempre, de modo amable, sepamos convivir, de tal manera que esta experiencia la hagamos vida y podamos transmitirla a los demás”. Con estas palabras Mons. Lira bendijo el recinto habilitado como Centro Internacional de Prensa.

El Secretario General de la CEM recordó que el Papa Francisco viene a México como misionero de misericordia y paz. “El mismo Papa -dijo- nos ha hecho llegar el mensaje de que viene para compartir con nosotros la fe en Jesús y para llenarse de todo lo bueno que los mexicanos podemos compartir”. Comentó que el Cardenal Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara y Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, difundió un mensaje en el que agradece al Papa el gesto de visitarnos, que es una manifestación del amor de Dios, que siempre se ocupa de todos nosotros.

Participaron en la bendición del Centro de Prensa la Mtra. Georgia Cid, Coordinadora de prensa, difusión e información de la Visita del Papa Francisco; Mtra. Marilú Esponda, Vicecoordinadora; Lic. Cristina Gavira, Coordinadora de los centros de prensa; Dra. Teresa Nicolás, Coordinadora de la oficina de prensa y Mtro. Osvaldo Moreno, Coordinador de la estrategia digital.

El Centro Internacional de Prensa de la Ciudad de México, alojado en el Hotel Presidente Intercontinental, fue montado con el apoyo de Telmex. Al terminar la bendición y por ser Miércoles de Ceniza, Mons. Lira llevó a cabo la imposición de ceniza a periodistas y al equipo de trabajo.

 

 

 

 

Colecta Anual del Seminario 2016

A todo el Pueblo de Dios que peregrina en la Diócesis de Matamoros
¡Gracia y paz!

Cada año, durante el mes de febrero, nuestra Iglesia diocesana centra sus esfuerzos en las diversas actividades que nuestra bendita casa de formación, el Seminario de Matamoros, nos propone.

Nuestros seminaristas ya han realizado algunas actividades en las que nuestra gente ha participado, como el Boteo que se efectuó en algunas ciudades de nuestra diócesis o la Pre colecta en las parroquias, cuasi parroquias y rectorías, promoviendo, lo que sin duda es uno de los grandes pilares para el sostenimiento del seminario, la Colecta Anual, que año con año se celebra el I domingo de Cuaresma y que en esta ocasión será este 14 de febrero. Así como la visita a las escuelas y colegios católicos durante esta semana.

Sin embargo, no solo el sostenimiento material es importante, resulta más importante aún el sostenimiento espiritual de nuestros seminaristas, por lo que es un buen tiempo para hacer también una Colecta espiritual, pidiendo al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos, pues las necesidades de nuestra Iglesia son apremiantes.

Sin duda alguna el próximo encuentro del Papa Francisco con los Sacerdotes, Religiosas y Religiosos, y con los seminaristas en la ciudad de Morelia, Mich., será un gran aliciente que ayude a nuestros jóvenes a seguir los pasos del Maestro.

Elevemos a Dios nuestra oración para que esta bendita casa de formación, siga formando, a imagen del Buen Pastor, muchos y muy santos sacerdotes.

Dado en la Sede Episcopal de Nuestra Señora del Refugio de Pecadores, en H. Matamoros, Tamaulipas, a los 9 días del mes de febrero de 2016, Año de la Reflexión Doctrinal, y de la Misericordia.

 

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

Jornada Mundial del Enfermo

La Oficina de Prensa de la Santa Sede dio a conocer el mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial del Enfermo que se celebrará el próximo 11 de febrero de 2016, en la fiesta de la Virgen de Lourdes.

 

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MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA XXIV JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO 2016

Confiar en Jesús misericordioso como María:
“Haced lo que Él os diga” (Jn 2,5)

 

Queridos hermanos y hermanas:

La XXIV Jornada Mundial del Enfermo me ofrece la oportunidad de estar especialmente cerca de vosotros, queridos enfermos, y de todos los que os cuidan.

Debido a que este año dicha Jornada será celebrada solemnemente en Tierra Santa, propongo meditar la narración evangélica de las bodas de Caná (Jn 2,1-11), donde Jesús realizó su primer milagro gracias a la mediación de su Madre. El tema elegido, «Confiar en Jesús misericordioso como María: “Haced lo que Él os diga”» (Jn 2,5), se inscribe muy bien en el marco del Jubileo extraordinario de la Misericordia. La Celebración eucarística central de la Jornada, el 11 de febrero de 2016, memoria litúrgica de Nuestra Señora de Lourdes, tendrá lugar precisamente en Nazaret, donde «la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros» (Jn 1,14). Jesús inició allí su misión salvífica, aplicando a sí mismo las palabras del profeta Isaías, como dice el evangelista Lucas: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor» (Lc 4,18-19).

La enfermedad, sobre todo cuando es grave, pone siempre en crisis la existencia humana y nos plantea grandes interrogantes. La primera reacción puede ser de rebeldía: ¿Por qué me ha sucedido precisamente a mí? Podemos sentirnos desesperados, pensar que todo está perdido y que ya nada tiene sentido…

En esta situación, por una parte la fe en Dios se pone a prueba, pero al mismo tiempo revela toda su fuerza positiva. No porque la fe haga desaparecer la enfermedad, el dolor o los interrogantes que plantea, sino porque nos ofrece una clave con la que podemos descubrir el sentido más profundo de lo que estamos viviendo; una clave que nos ayuda a ver cómo la enfermedad puede ser la vía que nos lleva a una cercanía más estrecha con Jesús, que camina a nuestro lado cargado con la cruz. Y esta clave nos la proporciona María, su Madre, experta en esta vía.

En las bodas de Caná, María aparece como la mujer atenta que se da cuenta de un problema muy importante para los esposos: se ha acabado el vino, símbolo del gozo de la fiesta. María descubre la dificultad, en cierto sentido la hace suya y, con discreción, actúa rápidamente. No se limita a mirar, y menos aún se detiene a hacer juicios, sino que se dirige a Jesús y le presenta el problema tal como es: «No tienen vino» (Jn 2,3). Y cuando Jesús le hace presente que aún no ha llegado el momento para que Él se revele (cf. v. 4), dice a los sirvientes: «Haced lo que Él os diga» (v. 5). Entonces Jesús realiza el milagro, transformando una gran cantidad de agua en vino, en un vino que aparece de inmediato como el mejor de toda la fiesta. ¿Qué enseñanza podemos obtener del misterio de las bodas de Caná para la Jornada Mundial del Enfermo?

El banquete de bodas de Caná es una imagen de la Iglesia: en el centro está Jesús misericordioso que realiza la señal; a su alrededor están los discípulos, las primicias de la nueva comunidad; y cerca de  Jesús y de sus discípulos está María, Madre previsora y orante. María participa en el gozo de la gente común y contribuye a aumentarlo; intercede ante su Hijo por el bien de los esposos y de todos los invitados. Y Jesús no rechazó la petición de su Madre. Cuánta esperanza nos da este acontecimiento. Tenemos una Madre con ojos vigilantes y compasivos, como los de su Hijo; con un corazón maternal lleno de misericordia, como Él; con unas manos que quieren ayudar, como las manos de Jesús, que partían el pan para los hambrientos, que tocaban a los enfermos y los sanaba. Esto nos llena de confianza y nos abre a la gracia y a la misericordia de Cristo. La intercesión de María nos permite experimentar la consolación por la que el apóstol Pablo bendice a Dios: «¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que nos consuela en cualquier tribulación nuestra hasta el punto de poder consolar nosotros a los demás en cualquier lucha, mediante el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios! Porque lo mismo que abundan en nosotros los sufrimientos de Cristo, abunda también nuestro consuelo gracias a Cristo» (2 Co 1,3-5). María es la Madre «consolada» que consuela a sus hijos.

En Caná se perfilan los rasgos característicos de Jesús y de su misión: Él es Aquel que socorre al que está en dificultad y pasa necesidad. En efecto, en su ministerio mesiánico curará a muchos de sus enfermedades, dolencias y malos espíritus, dará la vista a los ciegos, hará caminar a los cojos, devolverá la salud y la dignidad a los leprosos, resucitará a los muertos y a los pobres anunciará la buena nueva (cf. Lc 7,21-22). La petición de María, durante el banquete nupcial, puesta por el Espíritu Santo en su corazón de madre, manifestó no sólo el poder mesiánico de Jesús sino también su misericordia.

En la solicitud de María se refleja la ternura de Dios. Y esa misma ternura se hace presente también en la vida de muchas personas que se encuentran junto a los enfermos y saben comprender sus necesidades, aún las más ocultas, porque miran con ojos llenos de amor. Cuántas veces una madre a la cabecera de su hijo enfermo, o un hijo que se ocupa de su padre anciano, o un nieto que está cerca del abuelo o de la abuela, confían su súplica en las manos de la Virgen. Para nuestros seres queridos que sufren por la enfermedad pedimos en primer lugar la salud; Jesús mismo manifestó la presencia del Reino de Dios precisamente a través de las curaciones: «Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los cojos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan» (Mt 11,4-5). Pero el amor animado por la fe hace que pidamos para ellos algo más grande que la salud física: pedimos la paz, la serenidad de la vida que parte del corazón y que es don de Dios, fruto del Espíritu Santo que el Padre no niega nunca a los que se lo piden con confianza.

En la escena de Caná, además de Jesús y su Madre, están también los que son llamados «sirvientes», que reciben de Ella esta indicación: «Haced lo que Él os diga» (Jn 2,5). Naturalmente el milagro tiene lugar por obra de Cristo; sin embargo, Él quiere servirse de la ayuda humana para realizar el prodigio. Habría podido hacer aparecer directamente el vino en las tinajas. Sin embargo, quiere contar con la colaboración humana, y pide a los sirvientes que las llenen de agua. Cuánto valora y aprecia Dios que seamos servidores de los demás. Esta es de las cosas que más nos asemeja a Jesús, el cual «no ha venido a ser servido sino a servir» (Mc 10,45). Estos personajes anónimos del Evangelio nos enseñan mucho. No sólo obedecen, sino que lo hacen generosamente: llenaron las tinajas hasta el borde (cf. Jn 2,7). Se fían de la Madre, y con prontitud hacen bien lo que se les pide, sin lamentarse, sin hacer cálculos.

En esta Jornada Mundial del Enfermo podemos pedir a Jesús misericordioso por la intercesión de María, Madre suya y nuestra, que nos conceda esta disponibilidad para servir a los necesitados, y concretamente a nuestros hermanos enfermos. A veces este servicio puede resultar duro, pesado, pero estamos seguros de que el Señor no dejará de transformar nuestro esfuerzo humano en algo divino. También nosotros podemos ser manos, brazos, corazones que ayudan a Dios a realizar sus prodigios, con frecuencia escondidos. También nosotros, sanos o enfermos, podemos ofrecer nuestros cansancios y sufrimientos como el agua que llenó las tinajas en las bodas de Caná y fue transformada en el mejor vino. Cada vez que se ayuda discretamente a quien sufre, o cuando se está enfermo, se tiene la ocasión de cargar sobre los propios hombros la cruz de cada día y de seguir al Maestro (cf. Lc 9,23); y aún cuando el encuentro con el sufrimiento sea siempre un misterio, Jesús nos ayuda a encontrarle sentido.

Si sabemos escuchar la voz de María, que nos dice también a nosotros: «Haced lo que Él os diga», Jesús transformará siempre el agua de nuestra vida en vino bueno. Así, esta Jornada Mundial del Enfermo, celebrada solemnemente en Tierra Santa, ayudará a realizar el deseo que he manifestado en la Bula de convocación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia: «Este Año Jubilar vivido en la misericordia pueda favorecer el encuentro con [el Hebraísmo, el Islam] y con las otras nobles tradiciones religiosas; nos haga más abiertos al diálogo para conocernos y comprendernos mejor; elimine toda forma de cerrazón y desprecio, y aleje cualquier forma de violencia y de discriminación» (Misericordiae Vultus, 23). Cada hospital o clínica puede ser un signo visible y un lugar que promueva la cultura del encuentro y de la paz, y en el que la experiencia de la enfermedad y del sufrimiento, así como también la ayuda profesional y fraterna, contribuyan a superar todo límite y división.

Son un ejemplo para nosotros las dos monjas canonizadas en el pasado mes de mayo: santa María Alfonsina Danil Ghattas y santa María de Jesús Crucificado Baouardy, ambas hijas de la Tierra Santa.  La primera fue testigo de mansedumbre y de unidad, ofreciendo un claro testimonio de la importancia que tiene el que seamos unos responsables de los otros importante es que seamos responsables unos de otros, de que vivíamos al servicio de los demás. La segunda, mujer humilde e iletrada, fue dócil al Espíritu Santo y se convirtió en instrumento de encuentro con el mundo musulmán.

A todos los que están al servicio de los enfermos y de los que sufren, les deseo que estén animados por el ejemplo de María, Madre de la Misericordia. «La dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo, a fin de que todos podamos descubrir la alegría de la ternura de Dios» (ibíd., 24) y llevarla grabada en nuestros corazones y en nuestros gestos. Encomendemos a la intercesión de la Virgen nuestras ansias y tribulaciones, junto con nuestros gozos y consolaciones, y dirijamos a ella nuestra oración, para que vuelva a nosotros sus ojos misericordiosos, especialmente en los momentos de dolor, y nos haga dignos de contemplar hoy y por toda la eternidad el Rostro de la misericordia, su Hijo Jesús. Acompaño esta súplica por todos vosotros con mi Bendición Apostólica.

Francisco

 

 

 

 

Bendicen los papamóviles que usará el papa Francisco

Este lunes 8 de febrero, en el Hangar Presidencial del Aeropuerto de la Ciudad de México, Su Excelencia Mons. Christophe Pierre, Nuncio Apostólico en México, y Mons. Eugenio Lira Rugarcia, Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y Coordinador General de la visita del Papa Francisco a México, bendijeron cinco los papamóviles, así como los seis Fiat 500L, que transportarán a Su Santidad en los recorridos que hará en nuestro país.

Participaron en la bendición el C.P. Héctor Mena Abascal, Director General del Grupo Continental Automotriz, quien estuvo acompañado de Héctor Mena Alisedo, Gerente de nuevos proyectos; el Ing. Bruno Cattori, Presidente de Chrysler México; y el Dr. Mariano Palacios Alcocer, embajador de México ante la Santa Sede.

“Señor, que eres Padre, Hijo y Espíritu Santo, todo lo bueno viene de ti, que nos has creado y nos has redimido. Sabemos también que la visita del Papa Francisco a nuestra patria es una más de las muchas muestras de tu amor misericordioso. Preparándonos para este gran momento e invocando la intercesión de Nuestra Madre de Guadalupe, te pedimos que bendigas estos vehículos en los que el Santo Padre se trasladará durante sus recorridos en México, como Misionero de misericordia y de paz, y te rogamos que, como fruto de este Viaje Apostólico, todos te descubramos como camino y término de toda peregrinación humana, y seamos misericordiosos como tú. Amén”, dijo Mons. Christophe Pierre.

Por su parte, Mons. Eugenio Lira recordó que el papa llegará a México el próximo 12 de febrero a las 19:30. Durante la ceremonia se detallaron algunas características de los vehículos:

 Dos Jeeps fueron traídos directamente de Estados Unidos. Los vehículos que fueron fabricados en México –en la planta de Chrysler de Saltillo– son tres camionetas Ram Sport, las cuales fueron modificadas por la empresa Uniconstrucciones. Los vehículos, totalmente abiertos, no están blindados a petición del Papa. En los recorridos, el Papa estará acompañado por el obispo de la sede en turno y por su asistente personal.

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En bendición… Sr. Nuncio Christophe Pierre, Mons. Eugenio Lira

 

 

 

MENSAJE PARA LA CUARESMA 2016

Mons. Ruy Rendón nos comparte el mensaje de este tiempo litúrgico para la Iglesia diocesana.

 

La Cuaresma: Tiempo de Misericordia

 

 

Muy queridos hermanos y hermanas:

De nuevo iniciamos el sagrado tiempo de la cuaresma recibiendo sobre nuestra cabeza la ceniza que expresa: debilidad, pequeñez, limitación, fragilidad, imperfección, contingencia. Esta práctica, tan arraigada en nuestro pueblo, deberá ser una gran oportunidad para adentrarnos, de lleno, en la dinámica de la misericordia divina. En efecto, la recepción de la ceniza manifiesta, por una parte, la llamada que el Señor nos hace a la conversión a fin de otorgarnos su amor compasivo y misericordioso: “Arrepiéntete…”; pero, por otra parte, refleja el compromiso nuestro de asumir el Evangelio como norma de vida, haciendo del amor la ley suprema: “… y cree en el Evangelio”.

La misericordia es un camino de ida y vuelta, tiene dos direcciones, ambas tienen que darse en nosotros durante esta cuaresma de 2016. En primer lugar, la misericordia brota de esa fuente inagotable que es Dios: “El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar” (Sal 145,8). Nosotros somos los destinatarios de la misericordia divina. Dejémonos abrazar con ternura por este Padre lleno de amor que siempre está dispuesto a perdonarnos y que solo espera que nosotros, arrepentidos, volvamos a casa; no olvidemos la parábola del hijo pródigo que muy bien puede ser llamada parábola del padre misericordioso (cf. Lc 15,11-32).

Ahora bien, si Dios es misericordioso y nos da ejemplo de bondad haciendo salir el sol sobre buenos y malos, y enviando la lluvia sobre justos e injustos (cf. Mt 5,45), a nosotros nos toca corresponder de la misma manera e imitar su proceder. En efecto, la invitación de Jesús en el Evangelio es muy clara: “Sean misericordiosos como el Padre de ustedes es misericordioso” (Lc 6,36); no olvidemos, además, su bienaventuranza: “Bienaventurados los misericordiosos, porque obtendrán misericordia” (Mt 5,7).

Que en esta cuaresma favorezcamos, pues, estos dos aspectos de la misericordia. Disfrutemos gozosos y agradecidos la misericordia que Dios nos ofrece, pero también practiquemos la misericordia en favor de nuestros hermanos más necesitados. Las obras de misericordia, corporales y espirituales, serán una guía excelente en este tiempo de preparación para la Pascua.

Que María Santísima, Madre de gracia y Madre de misericordia, nos acompañe con su poderosa intercesión a lo largo del camino cuaresmal. Amén.

Dado en la Sede Episcopal de Nuestra Señora del Refugio de Pecadores, en H. Matamoros, Tamaulipas, a los 8 días del mes de febrero de 2016, Año de la Reflexión Doctrinal y de la Vida Consagrada.

 

+Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

 

PAPA FRANCISCO México te recibe con los brazos abiertos

La Iglesia está en oración por la próxima visita del Papa a nuestro País. Las diversas Diócesis se preparan pare este encuentro, entre ellas nuestra Diócesis, representada por aquellos que participarán en las Misas con el Santo Padre: familias, jóvenes, sacerdotes, seminaristas, religiosas, feligreses en general. Ya se comenzó la distribución de los boletos, de quienes habían solicitado su pase al evento en la ciudad específica: Morelia, Ecatepec, Tuxtla Gutiérrez principalmente. Sigamos en oración y atentos a la voz del Papa, mediante los diversos medios de comunicación con  una actitud crítica, de gozo, de esperanza.

 

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SITIO OFICIAL VISITA: http://papafranciscoenmexico.org/

 

 

 

DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO

No temas; desde ahora serás pescador de hombres

Isaías 6,1-2.3-8
1 Corintios 15,1-11
Lucas 5,1-11

Tres personajes bíblicos nos presenta la Palabra de Dios para nuestra reflexión en este domingo: el profeta Isaías, san Pablo y san Pedro. De los tres se habla acerca del llamado que recibieron de parte de Dios y la misión que se les encomendó.

Las tres lecturas comienzan describiendo un hecho prodigioso que se sitúa en el contexto de lo sagrado. En efecto, en la primera lectura se describe una visión donde Dios recibe, por parte de los ángeles (serafines), un culto de adoración: “Santo, santo, santo es el Señor, Dios de los ejércitos… Temblaban las puertas al clamor de su voz y el templo se llenaba de humo…”. San Pablo, en la segunda lectura, hace referencia a la muerte, sepultura, resurrección y apariciones de Jesús: “que Cristo murió por nuestros pecados,…; que fue sepultado y que resucitó al tercer día…; que se le apareció a…”. Y, por último, san Lucas nos narra la así llamada “pesca milagrosa” realizada por nuestro Señor en el Lago de Genesaret: “estaban llenos de asombro al ver la pesca que habían conseguido”.

Dios llama a cada uno de estos personajes y le encomienda una misión particular. Así, por ejemplo, Isaías escucha la voz del Señor que decía: “¿A quién enviaré? ¿Quién irá de parte mía?”. San Pablo dice en la segunda lectura: “Finalmente, se me apareció también a mí…”; estas palabras evocan, bien lo sabemos, la experiencia de encuentro y llamado que tuvo camino a Damasco persiguiendo a los cristianos. San Lucas, después de narrarnos la pesca milagrosa, nos cuenta cómo Jesús le dice a Simón Pedro: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”.

La conciencia de indignidad ante el encuentro, ante el llamado y ante la misión que el Señor encomienda a cada uno de estos personajes, no se deja esperar. Cada uno de ellos le expresa a Dios su condición de debilidad; los tres se manifiestan indignos ante su grandeza. Isaías dice: “soy un hombre de labios impuros…”. San Pablo, a su vez, afirma: “soy como un aborto… yo perseguía a la Iglesia de Dios y por eso soy el último de los apóstoles e indigno de llamarme apóstol”. Y Simón Pedro, postrado ante Jesús, le dice: “¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!”.

Para Dios, sin embargo, la conciencia de indignidad de sus elegidos, no es un obstáculo en el llamado que les hace y en la misión que les encomienda, al contrario, este gesto de humildad de estos tres grandes personajes bíblicos es motivo de ejemplo para cada uno de nosotros. Al final, Dios remedia tal aparente impedimento. A Isaías, uno de los serafines purifica su boca y le dice: “Mira: esto ha tocado tus labios. Tu iniquidad ha sido quitada y tus pecados están perdonados”. San Pablo, en la segunda lectura, afirma: “Sin embargo, por la gracia de Dios, soy lo que soy, y su gracia no ha sido estéril en mí”. Y Jesús, en el evangelio, le responde a Simón Pedro: “No temas…”.

Le pedimos al Señor, en la Eucaristía de este domingo, que siga suscitando en la Iglesia vocaciones para todos los sectores del Pueblo de Dios: laicos, consagrados(as) y sacerdotes. Amén.

 

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

 

 

 

Preparemos nuestro corazón para la venida del Papa Francisco

Como ya sabemos estamos en la cuenta regresiva para recibir al Papa Francisco que nos trae un mensaje de amor y de esperanza para todo el pueblo mexicano.

Pero a nosotros, como católicos , nos toca prepararnos para recibirlo de una forma adecuada, es por esto que hoy te dejo 5Tips para preparar nuestros corazones para tal visita y sobre todo en familia.

PRIMERO. Investiga un poco sobre quién es el Papa Francisco.

Nadie puede amar lo que no conoce y es muy importante saber quién es el Papa Francisco, Jorge Mario Bergoglio; su vida antes y después de ser sacerdote, etc.

También es bueno conocer algo de su trayectoria ya como Papa y todo lo que ha hecho y a donde ha viajado, así no será un extraño al que hay que conocer, sino un ser cercano al que hay que escuchar y seguir.

Para eso tenemos un recurso muy bueno que es la página www.vatican.va que nos puede proveer de esta, y mucha más información clara y segura, porque no todo lo que se dice del Papa es cierto o está en el contexto adecuado.

SEGUNDO. Prepara material didáctico para tus hijos.

Para que nuestros hijos estén en sintonía con nosotros, es bueno que les transmitamos todo lo que hemos investigado por medio de material didáctico adecuado a su edad.

Hay muchas páginas que nos pueden ayudar en esto y también es bueno que busquemos sus escritos para nuestros hijos que ya estén un poco más grandes los puedan leer.

Por otro lado podemos implementar una estrategia que involucre a todos los miembros de la familia y así podamos ver alguna película sobre el Papa o jugar algún juego de mesa que nos ayude a entender la forma de pensar del Papa.

Recordemos que aun tenemos un poco menos de un mes para prepararnos.

TERCERO. Busca la catequesis que la CEM ha preparado.

La Conferencia del Episcopado Mexicano, por medio de la Comisión Episcopal de Pastoral Profética, han preparado una catequesis con temas muy específicos y muy sencillos de entender que nos pueden ser de mucha ayuda ya que además de presentarnos los temas, nos proponen algunas actividades para realizar durante este tiempo de preparación para la visita del Papa.

La pregunta obligada es ¿dónde las puedo encontrar? Se ha creado una página oficial donde encontramos todo lo referente a la visita papal. Ahí están también estas catequesis, en la sección de “Material de apoyo”. La página es www.papafranciscoenmexico.org

En esta página también podemos encontrar videos e información de los lugares donde estará el Papa y mucho material más.

Nosotros como familia hemos decidido que revisaremos un tema cada dos días para alcanzar a revisarlos todos antes de que llegue el Papa.

CUARTO. Conoce los escritos del Papa

Yo se que el tema es muy complicado porque no siempre tenemos el tiempo necesario para leer los escritos que el Papa nos proporciona, ya que el ritmo de vida que llevamos es muy movido, pero te recomiendo buscar algunos resúmenes donde nos demos una idea de que trata cada uno de ellos.

Por ejemplo, te puedo decir que la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium nos habla de la Alegría del Evangelio, la Encíclica Lumen Fidei trata de la luz de la Fe y la Encíclica Laudato Si trata sobre el cuidado de la casa común.

Esto nos puede ser de gran ayuda para entender y comprender lo que el Papa nos viene a decir y el mensaje que nos trae.

Es claro que este tipo de lecturas son difíciles para nuestros hijos pequeños, pero ahora hay versiones adaptadas para niños en video y también podemos nosotros hacer algo de material para compartirlo con nuestros hijos.

QUINTO. Trata de hacerlo vida.

Como siempre les comento, si no hacemos esto vida, de casi nada sirve ya que se queda en pura teoría y no logramos grandes cambios en nuestra vida, tanto en lo personal como en lo familiar.

Ahora que estamos en el año de la Misericordia podemos llevar a la práctica muchas de las cosas que hemos conocido de las enseñanzas del Papa y lo que más nos puede ayudar, por ejemplo, es el perdón.

Debemos encontrar dos o tres puntos que nos sean fáciles de practicar en familia para que busquemos después algunas estrategias para hacerlos vida.

Por ejemplo, nosotros como familia, después de leer la Laudato Si, hemos llegado a la conclusión de que vamos a separar la basura sin importar que los demás no lo hagan ya que es una forma de poner nuestro granito de arena para cuidar nuestra casa común que es la Tierra.

También comprendimos, después de leer la Evangelii Gaudium, que debemos vivir alegres y transmitir esa alegría por todos los medios; por eso hemos implementado una estrategia para ayudarnos a vivir la alegría del Evangelio. Estamos tratando de leer un trozo del Evangelio diario y meditarlo.

También nos ha ayudado mucho que un querido sacerdote, amigo nuestro, nos envía una pequeña reflexión del evangelio diario y ahora la oímos en familia para que por lo menos, eso nos quede para todo el día y podamos tratar de hacerlo vida.

Queridos amigos los invito a prepararse para que esta visita del Papa transforme nuestros corazones y deje una huella duradera.

Silvia del Valle

http://www.comcatolicos.net/

Los Papas que han visitado México

México ha sido distinguido por la presencia de los dos últimos Papas y por el anuncio de la próxima visita del Santo Padre Francisco para el 12 de febrero de 2016.

Este privilegio solo es compartido por siete países que han recibido a San Juan Pablo II, Benedicto XVI y a Francisco: Brasil, Estados Unidos, Cuba, Francia, Turquía, Israel y Jordania, y a partir de febrero de 2016, se sumará México. Esto significa que los más recientes pontífices han visitado países de mayoría cristiana, judía y musulmana, cuyos gobiernos son tanto de derecha como de izquierda.

A estos viajes se podrían sumar los realizados por el beato Paulo VI a partir del 4 de enero de 1954, quien fue el primer Papa de los tiempos modernos en realizar viajes internacionales, en total 10, en los que abarcó los cinco continentes. Así, los países más visitados por estos cuatro papas han sido Israel, Jordania, Estados Unidos y Turquía.

En cuanto al número de días que han permanecido en México tanto San Juan Pablo II como Benedicto XVI suman 27; a esto habría que sumar los días que el Papa Francisco permanecerá en la República Mexicana (del 12 al 17 de febrero).

Juan Pablo II, en su primer viaje apostólico a México que tuvo lugar en 1979, permaneció en el país del 26 de enero al 1 de febrero. En total pronunció 36 discursos. En su segundo viaje de 1990, el Papa permaneció del 6 de mayo al 12 y pronuncio unos 30 discursos; en su tercer viaje de 1993, estuvo en Yucatán los días 11 y 12 de agosto y pronunció 3 discursos; en su cuarto viaje de 1999 estuvo del 22 al 26 de enero y ofreció 4 discursos, y finalmente en su quinto viaje del 2002, permaneció en México el 30 y 31 de julio y el 1 de agosto, y dio 3 discursos, lo que da un total de 24 días.

Benedicto XVI estuvo en México del 23 al 25 de marzo de 2012, donde estuvo en las ciudades de Guanajuato, León y Silao, lo que da un total de 3 días, y pronunció 5 discursos.

En total, el número de discursos dados en México son más de 80, de acuerdo a las memorias publicadas en México y la página Web de la Santa Sede.

A estas fechas se podría sumar de manera simbólica el 21 de mayo del año 2000, ya que en pleno Jubileo de la Encarnación, esa fecha estuvo dedicada a México y en Roma se canonizó aquel día a San Cristóbal Magallanes y sus 24 compañeros mártires, siendo nuestro país el único que tuvo un día especial en el marco de esas celebraciones.

Las entidades que han sido visitadas en México son: Distrito Federal: Basílica de Guadalupe, Catedral Metropolitana, Biblioteca de México, Instituto Miguel Ángel, Hospital Adolfo López Mateos, Nunciatura Apostólica; Estado de México: Chalco y Cuautitlán -Lago de Guadalupe; Chihuahua, Durango, Guanajuato; Puebla; Jalisco, San Juan de los Lagos; Nuevo León, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; Oaxaca, Tabasco, Veracruz, Yucatán y Zacatecas.

Tentativamente, las únicas entidades que habrían sido visitadas dos veces son con la gira del Papa Francisco serán Chiapas, Estado de México y el Distrito Federal/Ciudad de México.

Todos estos viajes han tenido un carácter pastoral. El primero tuvo como “justificación” la inauguración de la Tercera Conferencia de la CELAM en Puebla; en el segundo se beatificó a Juan Diego Cuautlatoatzin, los Tres Niños Mártires de Tlaxcala, el Padre Yermo y Parres; el tercero, Juan Pablo II hizo una escala en su viaje a los Estados Unidos, donde asistió a la VIII Jornada Mundial de la Juventud; en el cuarto, entregó en la Basílica de Guadalupe a los obispos del continente el documento postsinodal Ecclesia in America; el quinto, fue para Canonizar a San Juan Diego.

Por su parte, Benedicto XVI estuvo en el Santuario de Cristo Rey, en Guanajuato, en el corazón simbólico de México, y algunos de sus mensajes en contra del narcotráfico y la violencia fueron oportunos para nuestra patria.

De igual modo, la visita del Papa Francisco corresponde a una insistente invitación de las autoridades y de los propios obispos y cardenales.

México es uno de los países más visitados por los Papas, al lado de Francia, Polonia, Alemania, España, Brasil y los Estados Unidos. Esto es, sin duda, una distinción especial, y la Basílica de Guadalupe, al lado de las de Lourdes y Fátima, son las más frecuentadas por los pontífices fuera de Italia.

Contenido: Conferencia del Episcopado Mexicano y Arquidiócesis Primada de México

Boletín de Prensa en ocasión del viaje Apostólico del Papa Francisco a México

“La misericordia puede contribuir realmente a la edificación de un mundo más humano.” Papa Francisco

El Santo Padre ha recordado que la esencia de Dios es su misericordia; amor gratuito, generoso, siempre fiel, capaz de perdonar, de restaurar y de llevar a plenitud. Dado que gracias a Jesucristo, muerto y resucitado para salvarnos, hemos llegado a ser hijos de Dios, estamos llamados a ser misericordiosos como el Padre. Quien es misericordioso sabe comprender, actúa con justicia, perdona, se reconcilia y es solidario, ayudando a los demás a alcanzar un desarrollo integral del que nadie quede excluido. Así, siendo misericordiosos contribuimos a la paz.

Una situación mundial a la que estamos llamados a responder con misericordia es la migración. Millones de personas se desplazan de un país a otro buscando mejores condiciones de vida. Datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estiman que existen 214 millones de migrantes en el mundo. En el caso de México, se calcula que anualmente ingresan de manera irregular por la frontera sur de México unos 150,000 migrantes con la intención de llegar a Estados Unidos de América. La edad promedio de la población que emigra es de 26 años, y de la que inmigra es de 28 años; la proporción es de tres hombres por cada mujer (cf. OIM, 2014)

A pesar de los esfuerzos de las autoridades, de la sociedad civil y de la Iglesia por apoyar a los migrantes, la mayoría de los indocumentados enfrentan situaciones muy difíciles. Frente a esta realidad, el Papa ha dicho: “La falta de reacciones ante estos dramas de nuestros hermanos y hermanas es un signo de la pérdida de aquel sentido de responsabilidad por nuestros semejantes sobre el cual se funda toda sociedad civil” (Laudato Si’,13). Para hacer frente a esta situación la Iglesia en México les ofrece a los migrantes atención en más de 100 centros dedicados a ellos y está atenta a la defensa de sus derechos fundamentales.

Con el deseo de manifestar su cercanía y solidaridad con los migrantes, así como de hacer conciencia de la necesidad de respuestas humanas ante la realidad de la migración, el Papa presidirá en Ciudad Juárez una Misa el miércoles 17 de febrero. Esta celebración litúrgica está también dirigida a las víctimas de las violencias. Además de las más de 200 mil personas que participarán en la Misa en Ciudad Juárez, miles lo estarán haciendo del otro lado del río y cerca de 50 mil migrantes seguirán la transmisión por televisión en el Estadio Sun Bowl de El Paso, Texas. Un momento muy significativo será cuando el Papa se acerque a la línea fronteriza para orar y saludar a los fieles congregados en la frontera de Estados Unidos de América. Con este gesto, el Santo Padre recordará a todos que “quien recibe al otro recibe a Dios en persona” (Mensaje para la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, 2016).

Conforme se acerca la llegada del Santo Padre a nuestro país, la alegría por encontrarse con él crece en los corazones de los mexicanos. Hemos sido testigos del interés cada vez más mayor que tienen millones de compatriotas por acercarse al Santo Padre y por escuchar sus mensajes de misericordia y paz. Les comunicamos con alegría que ya se están repartiendo los boletos en las diócesis y será el Obispo del lugar el encargado de distribuirlos -de modo gratuito- entre los fieles.

Otra posibilidad para ver al Santo Padre será durante los trayectos que realice en papamóvil. Se tienen 5 distintos vehículos para las sedes: Ciudad de México y Ecatepec, San Cristobal de Las Casas, Tuxtla Gutiérrez, Morelia y Ciudad Juárez. Dos unidades -Jeep Wrangler- se han traído de Estados Unidos y tres han sido armadas en nuestro país por Fiat Chrysler México, estas son modelo pick-up Dodge Ram. Los vehículos son descubiertos con el sillón giratorio para el Papa en el centro y dos sillones laterales para sus acompañantes.

Ciudad de México a 31 de Enero de 2016

Presentación de Jesús al templo (Fiesta de la Candelaria)

San José y la Virgen María llevaron a Jesús al templo de Jerusalén; se conoce esto como Fiesta de la Candelaria. La Iglesia lo celebra el 2 de febrero.

Origen de la fiesta

Esta costumbre tiene su origen en la celebración litúrgica de la fiesta de la purificación y la presentación del Niño Dios al templo. En tiempo de Jesús, la ley prescribía en el Levítico que toda mujer debía presentarse en el templo para purificarse a los cuarenta días que hubiese dado a luz. Si el hijo nacido era varón, debía ser circuncidado a los ocho días y la madre debería permanecer en su casa durante treinta y tres días más, purificándose a través del recogimiento y la oración.

Ya que se cumpliera la fecha, acudía en compañía de su esposo a las puertas del templo para llevar una ofrenda: un cordero y una paloma o tórtola. Con respecto al niño, todo primogénito debía ser consagrado al Señor, en recuerdo de los primogénitos de Egipto que había salvado Dios. Lo mismo pasaba con los animales primogénitos.

José y María llevaron a Jesús al templo de Jerusalén. Como eran pobres, llevaron dos palomas blancas. Al entrar al templo, el anciano Simeón, movido por el Espíritu Santo, tomó en brazos a Jesús y lo bendijo diciendo que Él sería la luz que iluminaría a los gentiles. Después, le dijo a María que una espada atravesaría su alma, profetizando los sufrimientos que tendría que afrontar.

Explicación de la fiesta

El día 2 de febrero de cada año, se recuerda esta presentación del Niño Jesús al templo, llevando a alguna imagen del Niño Dios a presentar a la iglesia o parroquia. También ese día, se recuerdan las palabras de Simeón, llevando candelas (velas hechas de parafina pura) a bendecir, las cuales simbolizan a Jesús como luz de todos los hombres. De aquí viene el nombre de la “Fiesta de las candelas” o el “Día de la Candelaria”.

En México, se acostumbra que aquellos a quienes les tocó el muñeco de la rosca de reyes, son los que deberán presentarlo en el templo el día de la Candelas. Para esto, hay que vestirlo y engalanarlo. También, comprarle un trono para sentarlo. En esta celebración se bendicen la imagen del Niño Dios y las candelas, que representan la luz de Cristo en los hogares. Las velas benditas se pueden prender cuando surjan las dificultades de la vida durante el año.

Esta fiesta termina con una merienda familiar y de amigos, en la cual se sirven tamales y atole de sabores y chocolate caliente. Es una fiesta que podemos aprovechar para reflexionar acerca de la obediencia de María y para agradecer a Jesús que haya venido a iluminar nuestros corazones en el camino a nuestra salvación eterna.

La Virgen de la Candelaria

Es una de las muchas advocaciones (nombres) de la Virgen María. Tuvo su origen en Tenerife, una de las islas Canarias. Según la tradición, la Virgen se le apareció en 1392 a dos indios guanches que pastoreaban su rebaño, quienes, al llegar a la boca de un barranco, notaron que el ganado no avanzaba, como si algo impidiera seguir adelante. Para ver qué era lo que pasaba, uno de los pastores avanzó y vio en lo alto de una peña una imagen de madera como de un metro de alto de una mujer. Traía una vela en la mano izquierda y cargaba a un niño en el brazo derecho. El niño llevaba en sus manos un pajarito de oro.

Los indios, como tenían prohibido hablar con mujeres que estuvieran solas, le hicieron señas para que se apartara del camino. Como no les hacía caso, uno de los indios tomó una piedra para lanzársela, pero el brazo se le paralizó. Su compañero tomó la imagen e intentó romperla, pero en el intento, se cortó sus propios dedos.

Los indios corrieron a avisar al rey, quien de inmediato fue con todos sus guardias al lugar del acontecimiento. Tomaron la figura y la llevaron a la casa del rey. Los encargados de llevársela fueron los pastores que la encontraron, quienes al instante de tomarla en sus manos, quedan curados del brazo uno y de los dedos, el otro. Ante este milagro, el rey ordenó que todo el pueblo honrara a aquella figura de mujer, a quien le llamaron “La Extranjera”.

Cuando la gente se acercaba a Ella, se oían armonías celestiales, se percibían aromas exquisitos y la imagen despedía una luz resplandeciente. Infundía en las personas temor y respeto, pero ellos no sabían a quién representaba. Años después, los españoles conquistaron la isla de Lanzarote y soñaban con conquistar la isla de Tenerife.

En uno de sus intentos de conquista, apresaron a un niño guanche y lo llevaron a Lanzarote. Ahí lo bautizaron con el nombre de Antón, lo catequizaron y un tiempo después, lo llevaron de regreso a su isla natal de Tenerife. Antón fue a la casa del rey a contarle todo lo que le había sucedido y el rey le dio permiso de ver a La Extranjera.

Cuando Antón la vio, se puso de rodillas y les dijo a todos que hicieran lo mismo. Les explicó que aquella Señora, era la representación de la Virgen María cuando llevaba a Jesús a presentar al templo. Le explicó que la Virgen María era la Madre del Dios y de todos los hombres y que era una gran suerte tener ese gran tesoro.

Antón le pidió al Rey permiso para buscar un lugar en el que todos la pudieran venerar. El Rey accedió y llevaron la imagen a la cueva de Achbinico, un templo subterráneo, que parecía una Iglesia natural. Antón cuidó por un tiempo de la Basílica. Alrededor de 1530, encargaron el Santuario a los padres dominicos que se les conocía como “Los frailes de la Virgen”.

En noviembre de 1826, una tormenta terrible azotó a la isla de Tenerife, llegando al Santuario de la Virgen y las aguas se llevaron la Imagen. Se hizo todo por tratar de recuperarla, pero no fue posible encontrarla. Los padres dominicos acordaron mandar a hacer una imagen nueva. Así lo hicieron y en la festividad del día 2 de Febrero de 1830, bendijeron la nueva imagen de Nuestra Señora de la Candelaria.

Desde el año 1599 se nombró a la Virgen de la Candelaria patrona de todo el archipiélago canario. Su devoción se ha extendido por la península y por toda Hispanoamérica, principalmente por Venezuela. Sus milagros y favores son constantes. Cada año acuden a visitarla miles de personas de todas clases sociales para darle gracias y pedirle beneficios.

Le cantan:
Muchas flores la fortuna
Regaló a las Canarias;
Pero como Tú ninguna.
Virgen de la Candelaria.

Virgen de Candelaria,
la más bonita, la más morena,
la que extiende su manto
desde la cumbre hasta la arena

En México, en Tlacotalpan, en el Estado de Veracruz, tienen como patrona a la Virgen de la Candelaria. Su traje es muy significativo: bajo el manto de azul profundo, lleva un vestido blanco resplandeciente, bordado con motivos vegetales y volutas (flores y espigas de trigo grandes). La Virgen se encuentra en la Iglesia y el día 2 de Febrero se acostumbra sacarla de la Iglesia, cantarle las Mañanitas por la mañana y por la tarde, llevarla en procesión por el río Papaloapan. Tlacotalpan es un lugar que se encuentra al margen izquierdo del río Papaloapan, que quiere decir “río de mariposas”.

Teresa Vallés | Fuente: Catholic.net

Colecta Anual del Seminario 2016

H. Matamoros. El próximo 14 de febrero se realizará la colecta a favor del Seminario de Matamoros en todas las parroquias principalmente, con la finalidad de ser solidarios en el sostenimiento de la formación para los futuros sacerdotes en la Iglesia.

Además de la colecta en los templos parroquiales, en algunos cruceros de las ciudades de Matamoros, Valle Hermoso y Río Bravo estarán seminaristas con grupos juveniles colectando el día 30 de enero.

El Seminario de Matamoros como casa de formación, tiene tres Institutos: Seminario Menor, Instituto de Filosofía e Instituto de Teología. Actualmente se tienen 85 seminaristas, 7 sacerdotes de tiempo completo para la formación integral y 4 religiosas de la congregación Agustinas de la Enseñanza, quienes coordinan los alimentos.

Les invitamos a orar por las vocaciones y como Iglesia apoyar generosamente para el sostenimiento de esta bendita casa de formación.

colecta semi 2016

 

 

 

 

 

DOMINGO IV DEL TIEMPO ORDINARIO

Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira…, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta un precipicio… para despeñarlo…

Jeremías 1,4-5.17-19
1 Corintios 12,31 – 13,13
Lucas 4,21-30

La Palabra de Dios nos sugiere en este domingo dos temas de reflexión. El primero de ellos acerca de la vocación profética y sus consecuencias; y el segundo, acerca de la importancia y trascendencia del amor como un don de Dios.

El profeta Jeremías es llamado por Dios para predicar su palabra a los israelitas. El Señor, desde un principio, le hace ver a Jeremías que esta vocación no es fácil ni cómoda, ya que implicaba persecuciones, críticas e incomprensiones; sin embargo, hay que decirlo con toda claridad, Dios no lo envía desarmado y solo, sino que le promete darle fortaleza y acompañarlo en su ministerio: “No temas, no titubees delante de ellos… Te hago ciudad fortificada, columna de hierro y muralla de bronce…Te harán la guerra, pero no podrán contigo, porque yo estoy a tu lado para salvarte”.

San Lucas nos cuenta en el evangelio cómo Jesús, el profeta ungido por Dios para anunciar la Buena Nueva, es rechazado por la gente de Nazaret, la tierra donde se había criado. La razón de las críticas de sus paisanos fue a causa de su predicación en la sinagoga, ya que les hizo ver su poca fe y su indiferencia para las cosas de Dios; les recordó algunos pasajes del antiguo testamento en los que se dice que Dios envió a sus profetas a realizar algunos prodigios a favor de personas no judías, pero que tenían una gran fe.

Esta predicación los incomodó a tal grado, que intentaron quitarle la vida: “Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira…, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta un precipicio… para despeñarlo…”. Sin embargo, al igual que al profeta Jeremías, Dios no abandonó a Jesús, al contrario, lo protegió para que no le sucediera nada: “Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de ahí”.

Nosotros, por nuestro bautismo-consagración, recibimos la vocación para ser profetas de Dios y predicar a los demás su Palabra, anunciando la Buena Nueva y denunciando las situaciones de pecado presentes a nuestro alrededor. En este servicio, se nos presentarán, con frecuencia, críticas e incomprensiones, en mayor o menor grado. No olvidemos que el Señor no nos abandona, nos acompaña, confiemos en su palabra: “yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mateo 28,20).

El contenido de la segunda lectura, por otra parte, nos recuerda la primacía de la caridad sobre las otras dos virtudes teologales (la fe y la esperanza). Al estar en el Año de la Misericordia, es bueno considerar la relación estrecha entre la fe y la caridad. En efecto, como señalaba el Papa Benedicto XVI en Porta fidei 14: “La fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino…”.

Que nuestras comunidades cristianas se destaquen, de modo especial en este año, por ser comunidades que profesan su fe a través de una predicación comprometida y perseverante, y que viven su fe a través de la misericordia a favor de los más necesitados. Amén.

 

+ Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros