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Colecta para la Tierra Santa 2019

Asunto: Colecta para la Tierra Santa

En H. Matamoros, Tamaulipas, a  16 de abril de 2019,
año jubilar diocesano.

 

Al Pueblo de Dios de la Diócesis de Matamoros:

Cada año, en torno a la Celebración de la Pasión del Señor, nuestro pensamiento se dirige a Tierra Santa, donde el Hijo de Dios encarnado nos redimió amando hasta entregar su vida en la cruz.

La Congregación para las Iglesias Orientales nos invita a que ese pensamiento se convierta en caridad, a través de la Colecta que se realiza el Viernes Santo en toda la Iglesia, a fin de apoyar a las diversas obras de evangelización, liturgia y servicio que esa Iglesia hermana presta en la tierra del Señor.

Es por eso que invito a todos los Párrocos y Administradores parroquiales a que este Viernes Santo se realice la colecta, en el momento más oportuno, y sea depositada en la Cta. 0150985872 del Banco BBVA Bancomer a nombre de Diócesis de Matamoros AR, enviando la respectiva ficha de depósito.

Pido a Dios que la celebración de los misterios de la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo, nos impulse a resucitar con él a una vida animada siempre por el amor.

 

+Eugenio Andrés Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

 

 

Homilía en la Misa Crismal 2019

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido(cf. Lc 4, 16-21)

“Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura, que ustedes acaban de oír”. Con estas palabras, pronunciadas en la Sinagoga de Nazaret, Jesús, dejándonos ver que sabe quién es y cuál es su misión, nos da la gran noticia de que en él Dios cumple su promesa de salvarnos.

Y nosotros, sus sacerdotes, ¿tenemos claro quiénes somos, lo que estamos llamados a ser y la misión que se nos ha confiado? Preguntémonoslo seria y profundamente. Porque de eso depende la forma en que nos comprendamos a nosotros mismos, el sentido que demos a nuestra vida, y nuestra relación con Dios y con los demás.

¿Cuál es el parámetro? ¿Cuál es la medida? No una idea o una teoría, sino una persona: Jesús, que, siendo Dios, se hizo uno de nosotros para que podamos unirnos a él e imitarlo. De ahí que el Concilio afirme que Cristo manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre su vocación[1]. Él nos hace ver lo que somos y lo que podemos llegar ser, y nos ayuda a alcanzarlo.

Jesús sabe que es el Hijo único de Dios, creador de todas las cosas, que es bueno y que lo ama, y vive esta relación filial con total confianza, haciendo la voluntad del Padre. Por eso aceptó encarnarse para, ungido con la fuerza del Espíritu Santo, anunciar la buena nueva a los pobres, curar a los de corazón quebrantado, proclamar el perdón a los cautivos, la libertad a los prisioneros y pregonar el año de gracia del Señor[2]. 

Amando hasta dar la vida, Jesús nos libera de la cárcel del pecado, como dice san Beda[3], nos da su Espíritu, nos hace hijos de Dios y proclama para nosotros el año de gracia del Señor; ese día eterno, que, como explica san Ambrosio, nos dará la recompensa del reposo[4].

Jesús ha comprendido quién es y cuál es su misión, y ha vivido en consecuencia. Queridos padres, salvados e iluminados por él podemos descubrir que somos hijos de Dios; que de él venimos, en él vivimos y hacia él vamos.

Él, nuestro Padre, que nos ama infinita e incondicionalmente, nos ha llamado y nos ha ungido con su Espíritu para hacernos partícipes del sacerdocio de Cristo, confiándonos así prolongar su vida y su misión, anunciando la buena nueva a los pobres, curando a los de corazón quebrantado, proclamando el perdón a los cautivos, la libertad a los prisioneros y pregonando el año de gracia del Señor. 

¿Lo estamos haciendo? ¿Todo lo que somos, pensamos, decimos y hacemos está orientado de acuerdo a nuestra identidad sacerdotal y a nuestra misión ministerial? ¿Al vernos, la gente, nuestros fieles, pueden experimentar que en nosotros y a través de nosotros, Jesús repite cada día la gran y esperanzadora noticia: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura, que ustedes acaban de oír”? 

No tengamos miedo. A pesar de nuestras debilidades, de nuestras caídas, de nuestros malos momentos, el Señor siempre nos sostendrá y nos dará su fortaleza[5]. Él puede consolarnos, curarnos, perdonarnos, liberarnos y llenarnos de su amor. Él puede ayudarnos a recomenzar y hacer bien las cosas. Sólo hace falta que nos demos cuenta que lo necesitamos y que en serio nos dejemos ayudar por él.

Para esto, queridos padres, no basta que sepamos muchas cosas teóricas de Dios; es fundamental que nos relacionemos íntimamente con él; que tengamos la experiencia vital de una amistad profunda con él, escuchando su Palabra, celebrando sus sacramentos, conversando con él en la oración, encontrándolo en las personas, en los acontecimientos y en la creación.

Por favor, ¡hagámoslo! Es por nuestro bien. Es por el bien de nuestros fieles. Es por el bien de un mundo que necesita ver en nosotros instrumentos creíbles y esperanzadores del amor de Dios, y comprobar que, como dice el Papa, todo lo que él toca se hace nuevo, se llena de vida[6].

Esto vale para todos; diáconos permanentes, consagradas y consagrados, seminaristas, hermanas y hermanos laicos. Porque Jesús ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para su Dios y Padre[7]. Somos sus hijos. Y ungiéndonos con su Espíritu mediante los oleos de los catecúmenos, de los enfermos y el santo Crisma, que bendeciremos en unos momentos, nos confía la misión de llevar su amor misericordioso a todos[8].

No se trata, como señala el Papa, de que seamos “bichos raros”, pero sí de atrevernos a ser distintos; “a mostrar otros sueños que este mundo no ofrece, a testimoniar la belleza de la generosidad, del servicio, de la pureza, de la fortaleza, del perdón, de la fidelidad a la propia vocación, de la oración, de la lucha por la justicia y el bien común, del amor a los pobres, de la amistad social”[9].

En este Año Jubilar por el 60 aniversario de nuestra Diócesis, pidamos a Nuestra Madre, Refugio de los pecadores, que interceda por nosotros ante su Hijo para que todos, sacerdotes, diáconos, consagrados y laicos, descubriendo lo mucho que lo necesitamos, nos dejemos consolar, sanar y liberar por él, y llenos de su Espíritu de Amor, como hijos que somos de Dios, llevemos a todos la buena nueva que consuela, libera, sana y hace la vida plena y eterna.

 

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

Catedral de Matamoros, 17 de abril de 2019

 

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[1] Cf. Gaudium et spes, 22.
[2] Cf. 1ª Lectura: Is 61, 1-3.
[3] Cf. In Salm. 125.
[4] Cf. Catena Aurea, 9414.
[5] Cf. Sal 88.
[6] Cf. Vive Cristo, 1.
[7] Cf. 2ª Lectura: Ap 1, 4b-8.
[8] Ídem.
[9] Ibíd., 36.

 

DOMINGO DE RAMOS 2019

Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen (cf. Lc 22, 14-23, 56)

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Con estas palabras comenzó y terminó su vida terrena Jesús. Sabiendo que el Padre, creador de todo, es bueno, se puso siempre en sus manos. Lo escuchaba, sin poner resistencia y sin echarse para atrás[1]. Por eso, siendo Dios, no se aferró a su condición divina, sino que se hizo uno de nosotros para salvarnos del pecado y de la muerte[2], cumpliendo así la voluntad del Padre. 

¿Y cómo nos salvó? Con el poder del amor, que es el mismo Dios. Amando hasta el extremo, se hizo nuestro servidor, aceptando el riesgo de ser negado por un amigo y traicionado por otro; ser abandonado por sus discípulos; ser apresado, malinterpretado, maltratado y víctima de chismes y mentiras por parte de los líderes religiosos; ser condenado injustamente por la autoridad civil; sufrir ingratitudes, insultos, bullying y violencia por parte del pueblo; ser azotado, coronado de espinas y clavado en una cruz.

Pero aún en los peores momentos, permaneció fiel a su identidad de Hijo de Dios, que es amor. Por eso, en medio del dolor, no se enojó con el Padre ni lo negó ¡Al contario! Lo buscó, sabiendo que él siempre nos ayuda[3] ¿Y qué le pidió? “Perdónalos, porque no saben lo que hacen”. No sólo nos perdonó, sino que hizo posible la misión a la que vino: obtenernos el perdón de Dios y reconciliarnos con él.

Por eso, al ladrón que arrepentido de sus pecados le dijo con fe: “Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí”, le respondió: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”. Dice san Ambrosio: “El Señor concede siempre más de lo que se le pide, el ladrón sólo pedía que se acordase de él, pero el Señor le dice: hoy estarás conmigo en el paraíso[4]. Así es él ¡Siempre da más! No cosas pasajeras, sino lo que dura para siempre. Precisamente a eso vino: a llevarnos con Dios.

Todo lo que Jesús toca, como recuerda el Papa, “se hace nuevo, se llena de vida”[5]. Él quiere tocarnos hoy. Quiere tocarnos a cada uno. Quiere tocar a nuestra familia, a nuestros ambientes de vecinos, de amigos, de escuela, de trabajo y nuestra comunidad, para restaurarnos, a pesar de nuestras fallas, de nuestras limitaciones, de nuestros malos momentos y de todos los problemas, por grandes y desesperanzadores que parezcan. Para él nada es imposible.

Dejemos que nos llene de su vida plena y eterna, viviendo como nos enseña: amando a Dios, confiando en su amor y haciendo lo que él nos pide: amar; amar siempre, en las buenas y en las malas, a los que nos quieren y queremos, y a los que no nos quieren y no queremos. No dejemos que nada nos encadene, ni las incomprensiones, ni los malos entendidos, ni las penas, ni los problemas ¡Nada!

Alimentados y fortalecidos con el cuerpo y la sangre de Jesús en la Eucaristía, sigamos siempre adelante, dando lo mejor de nosotros y colaborando para restaurarlo todo, sin perder de vista la meta que nos aguarda: Dios, en quien seremos felices por siempre.

 

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

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[1] Cf. 1ª Lectura: Is 50, 4-7.
[2] Cf. 2ª Lectura: Flp 2, 6-11.
[3] Cf. Sal 21.
[4] Catena Aurea, 11338.
[5] Cf. Vive Cristo, 1.

 

 

¿Qué celebramos el Domingo de Ramos?

El Domingo de Ramos abre solemnemente la Semana Santa, con el recuerdo de las Palmas y de la Pasión, de la entrada de Jesús en Jerusalén y la liturgia de la palabra que evoca la Pasión del Señor en el Evangelio.

En este día, se entrecruzan las dos tradiciones litúrgicas que han dado origen a esta celebración: la alegre, multitudinaria, festiva liturgia de la Iglesia madre de la ciudad santa, que se convierte en mimesis, imitación de los que Jesús hizo en Jerusalén, y la austera memoria – anamnesis – de la pasión que marcaba la liturgia de Roma. Liturgia de Jerusalén y de Roma, juntas en nuestra celebración. Con una evocación que no puede dejar de ser actualizada.

Vamos con el pensamiento a Jerusalén, subimos al Monte de los Olivos para recalar en la capilla de Betfagé, que nos recuerda el gesto de Jesús, gesto profético, que entra como Rey pacífico, Mesías aclamado primero y condenado después, para cumplir en todo las profecías. .

Por un momento la gente revivió la esperanza de tener ya consigo, de forma abierta y sin subterfugios aquel que venía en el nombre del Señor. Al menos así lo entendieron los más sencillos, los discípulos y gente que acompañó a Jesús, como un Rey.

San Lucas no habla de olivos ni palmas, sino de gente que iba alfombrando el camino con sus vestidos, como se recibe a un Rey, gente que gritaba: “Bendito el que viene como Rey en nombre del Señor. Paz en el cielo y gloria en lo alto”.

Palabras con una extraña evocación de las mismas que anunciaron el nacimiento del Señor en Belén a los más humildes. Jerusalén, desde el siglo IV, en el esplendor de su vida litúrgica celebraba este momento con una procesión multitudinaria. Y la cosa gustó tanto a los peregrinos que occidente dejó plasmada en esta procesión de ramos una de las más bellas celebraciones de la Semana Santa.

Con la liturgia de Roma, por otro lado, entramos en la Pasión y anticipamos la proclamación del misterio, con un gran contraste entre el camino triunfante del Cristo del Domingo de Ramos y el Vía Crucis de los días santos. Sin embargo, son las últimas palabras de Jesús en el madero la nueva semilla que debe empujar el remo evangelizador de la Iglesia en el mundo.

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Este es el Evangelio, esta la nueva noticia, el contenido de la nueva evangelización. Desde una paradoja este mundo que parece tan autónomo, necesita que se le anuncie el misterio de la debilidad de nuestro Dios en la que se demuestra el culmen de su amor. Como lo anunciaron los primeros cristianos con estas narraciones largas y detallistas de la pasión de Jesús.

Era el anuncio del amor de un Dios que baja con nosotros hasta el abismo de lo que no tiene sentido, del pecado y de la muerte, del absurdo grito de Jesús en su abandono y en su confianza extrema. Era un anuncio al mundo pagano tanto más realista cuanto con él se podía medir la fuerza de la Resurrección.

La liturgia de las palmas anticipa en este domingo, llamado Pascua florida, el triunfo de la resurrección; mientras que la lectura de la Pasión nos invita a entrar conscientemente en la Semana Santa de la Pasión gloriosa y amorosa de Cristo el Señor.

 

 

V Domingo de Cuaresma, ciclo C (2019)

El que esté libre de pecado que le arroje la primera piedra (cf. Jn 8,1-11)

Sonó un celular en el baño de vapor. Después de unos momentos un hombre lo tomó y contestó. “Mi vida –dijo una mujer–, vi un abrigo muy bonito, pero un poco caro ¿Puedo comprarlo?”. Tras una pausa, el hombre respondió: “Si”. “También vi un vestido y unos zapatos… ¿Puedo comprarlos?. “Si”, dijo él. “Está de buenas”, pensó ella, y aprovechando la ocasión le preguntó: “Hace tiempo que mamá no viene a casa ¿Puedo invitarla a quedarse un mes?”. “Sí”, respondió él y colgó. Entonces levantó el teléfono diciendo: “¿De quién es éste celular?”.

¡Qué sorpresa iba dar el hombre del chiste al dueño del celular! ¿Verdad? Lo que no es chistoso es que no pensó que el otro es un ser humano. Y esto pasa a menudo; vemos a los otros como si fueran cosas en las que podemos descargar nuestros enojos y frustraciones. Así sucedió con los escribas y fariseos que llevan ante Jesús a la mujer adúltera; había fallado y querían acabar con ella, y también tenderle una trampa a él. Como dice Alcuino: “le preguntan, no para aprender, sino para estorbar a la verdad” [1].

Y nosotros, ¿cómo reaccionamos frente a las fallas de la esposa, del esposo, de los hijos, de los papás, de los hermanos, de la suegra, de la nuera, de la novia, del novio, de los vecinos, de los compañeros y de la gente que nos rodea? Quizá, olvidando que son personas, los reduzcamos a lo que no nos gusta de ellos y los condenemos, maltratándolos, exhibiéndolos o castigándolos con la “ley del hielo”.

Pero actuando de esa manera también estamos fallando. Así lo hace ver Jesús cuando, sin negar que lo que hizo la mujer esta mal, invita a tomar conciencia de que es un ser humano; que no hay que destruirla sino restaurarla. Y para eso comienza por guardar silencio y escribir en la tierra. Así, como dice el Papa, nos enseña a no actuar impulsivamente y a reconocer que también somos pecadores[2].

“Aquel que esté sin pecado –dice el Señor–, que le arroje la primera piedra” ¡Qué importante es tener esto presente cuando sentimos ganas de tirarle la piedra de una palabra ofensiva, de un comentario despectivo, de un chisme, de un golpe o de una condena a otra persona, como si nosotros fuéramos perfectos! Porque como señala san Gregorio: “El que no se juzga a sí mismo antes, desconoce lo recto al juzgar a otro[3].

Una copa de plata podrá mancharse, pero no deja de ser plata. Y a nadie se le ocurriría tirarla a la basura porque se manchó ¿Qué se hace? Se le limpia. Todos somos hijos de Dios, que nos ama. Por eso, al ver que nos ensuciamos por el pecado, no nos rechaza sino que se hace uno de nosotros en Jesús para limpiarnos y echarnos la mano a fin de ayudarnos a ser mejores[4]. Así realiza algo nuevo[5] ¡Dejémonos renovar por él! Y comprendamos que, como a la mujer, nos dice: “Vete y no peques más”.

Aunque hayamos pecado, él siempre puede ayudarnos a dejar lo que nos estorba y a lanzarnos hacia delante en busca de la meta eterna a la que Dios nos llama[6]. Con esta confianza, reconozcamos nuestras fallas, pidámosle perdón y procuremos asemejarnos a él, de tal manera que, a los que caen, no los condenemos ni los destruyamos, sino les demos la mano para ayudarlos a levantarse y a seguir adelante, hasta alcanzar el cielo.

 

+Eugenio Andrés Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

 

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[1] Cf. Catena Aurea 12801.
[2] Cf. Ángelus, V Domingo de Cuaresma, 13 de marzo de 2016.
[3] Moralium 14, 15.
[4] Cf. Sal 125.
[5] Cf. 1ª Lectura: Is 43,16-21.
[6] Cf. 2ª Lectura: Flp 3,7-14.

 

 

Médicos y sus colaboradores en zonas de guerra / Video del Papa / abril 2019

En las situaciones más duras y dramáticas, como en una guerra, también podemos encontrar ejemplos de bondad y generosidad. Los médicos y el personal humanitario que trabajan en los conflictos armados son un buen ejemplo. Allá donde unos luchan por matar, ellos pelean por la vida.

“La presencia de los médicos, de los enfermeros y del resto del personal sanitario en las zonas devastadas por los conflictos, es un signo de esperanza. Son personas sabias, valientes, buenas que, siguiendo su vocación, trabajan en condiciones extremadamente peligrosas. Recemos por los médicos y el personal humanitario presente en zonas de guerra, que arriesgan su propia vida para salvar la vida de los otros.”

 

El Video del Papa difunde cada mes las intenciones de oración del Santo Padre por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia. Por la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración) http://www.oraciondelpapa.net.

Si quieres ver más videos sobre las intenciones del Papa los encontrarás en http://www.elvideodelpapa.org. Con la colaboración de Vatican Media: http:/www.vaticannews.va/es.html.

 

 

Colecta de la Caridad 2019

Asunto: Actividades de la Pastoral Social
H. Matamoros, Tam., a 3 de abril de 2019

 

A los fieles de la Diócesis de Matamoros:

El V Domingo de Cuaresma celebramos el domingo de la Caridad. Esto nos invita a poner la mirada en la Pastoral Social de nuestra Iglesia diocesana, que contribuye a dignificar a nuestros hermanos más necesitados.

Por eso, invito a que seamos generosos con la Colecta de la Caridad que se realizará este domingo 7 de abril, siguiendo la dinámica que se ha tenido en años anteriores: de lo recaudado, el 70% se destinará a la Pastoral Social diocesana, y deberá ser depositado en la Cta. 0150985872 del Banco BBVA Bancomer a nombre de Diócesis de Matamoros AR. El 30% restante se asignará a la Pastoral Social de la Parroquia o Rectoría.

También les pido tener presente la Semana de Pastoral Social que se realizará del 6 al 9 de mayo, y que concluirá el sábado 11 de mayo con la Jornada diocesana de Pastoral Social.

Pidamos a Dios, por intercesión de Nuestra Señora del Refugio, que en todo momento manifestemos su misericordia a los que nos rodean.

 

+Eugenio Andrés Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

 

CEM presenta mapa digital de la obra social de la Iglesia

El 2 de abril del 2019 la Conferencia del Episcopado Mexicano dió a conocer mediante un comunicado firmado por Mons. Alfonso Miranda y la Lic. Yuliana Navarrete, del Observatorio Nacional de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) “una herramienta que visibiliza, por una parte, las diócesis que conforman su estructura territorial, y por otra, la Obra Social de la Iglesia católica en México, en un entorno geográfico”.

Menciona que es el fruto de un esfuerzo común entre las diócesis: “Este Mapa muestra a la sociedad, dos aspectos preponderantes en la vida de la Iglesia. Primero: la organización territorial y la información particular de cada Diócesis, así como sus datos cuantitativos: católicos, sacerdotes, templos, seminaristas, servicios sacramentales, entre otros. Segundo: la información de los centros de atención social como son: casas de migrantes, casas para ancianos, hospitales, orfanatos, internados, casas de hogar, albergues, dispensarios médicos, centros de recuperación de adicciones, atención al cuidado de la casa común, albergues para enfermos de VIH, casas de atención a indigentes, atención a reclusos, comedores públicos, centros de atención a mujeres, centros psicológicos, albergues para enfermos terminales, centros de escucha a víctimas, casas de atención a niños de la calle, centros de enseñanza de la Doctrina Social, centros de derechos humanos, centros de atención al abuso infantil, pastoral del mundo del trabajo, atención a familiares desaparecidos, pastoral funerarias y leproserías”.

El mapa de la obra social puede ser encontrado en la página https://www.cem.org.mx/obraSocial.html el cual, será actualizado año con año con información proveniente de cada una de las 95 diócesis del País.

 

 

IV Domingo de Cuaresma, ciclo C (2019)

Parábola de la misericordia (cf. Lc 15,1-3.11-32)

Dios nos quiere mucho. Nos quiere siempre, a pesar de nuestras fallas, de nuestras dudas, de nuestras caídas ¿Por qué? Porque él nos creó ¡Es nuestro Padre!

Y como decía san Juan Pablo II, para este Padre, un hijo, por más perdido que esté, nunca deja de ser su hijo[1].

Esto es lo que Jesús nos hace ver a través de una parábola en la que nos habla de un papá que ama tanto a sus hijos que, además de darles todo, siempre los perdona y les echa la mano para que salgan adelante. Lo hace, tanto con el que le da la espalda y malgasta todo lo que le dio, como con el que se creía bueno y no lo era tanto.

¡Esa es nuestra historia! Porque, siendo sinceros, en algo nos parecemos a esos hijos. Como el menor, hemos recibido de Dios una gran herencia: la vida, el cuerpo, el alma, la salvación, familia, amigos, una comunidad, el medioambiente ¡Tantas cosas! Sin embargo, muchas veces nos hemos alejado de él y lo hemos malgastado todo, hasta sentir tal vacío que estamos dispuestos a lo más degradante con tal de llenarlo.

Pero nuestro Padre no deja de querernos ¡Aunque estemos en nuestro peor momento, seguimos siendo hijos suyos! Y esta confianza debe hacer que nos demos cuenta que no nos merecemos vivir mal; que con su ayuda las cosas pueden ser diferentes ¡Que podemos levantarnos y volver al Padre! “Ir al Padre –dice san Agustín– quiere decir entrar en la Iglesia… donde… puede hacerse una confesión provechosa de los pecados”[2].

En el sacramento de la confesión, Dios nos abraza, nos perdona, nos da el beso de la paz, nos reviste la túnica de la gracia, reitera que somos sus hijos poniéndonos el anillo de su Espíritu, nos “calza” con la fe para que, como dice san Juan Crisóstomo, caminemos con firmeza en medio de las asperezas del mundo, y luego nos ofrece el banquete de la Eucaristía, donde Jesús, que ha muerto y resucitado para salvarnos, se nos da como alimento para hacer nuestra vida plena y eterna[3].

Pero quizá, como el hijo mayor, nos rehusemos a entrar al banquete ¿Por qué lo hizo? Porque en realidad era egoísta. Sólo pensaba en sí mismo. Por eso no se alegra por su papá ni por el hermano que volvió, sino que se enoja y lleno de envidia, creyéndose merecedor de todo y sintiendo que el papá es injusto, hace berrinche al no entrar a la fiesta y trata de poner en mal a su hermano recordándole los errores que ha cometido.

Pero el padre lo sigue amando. Por eso, en lugar de rechazarlo, le hace ver lo mucho que lo quiere y que aquél a quien mira con desprecio e indiferencia, es su hermano. Así lo invita a darse la oportunidad de salir de la marginación del egoísmo y del pecado, y a entrar al banquete, es decir, a la alegría sin fin del amor.

Dios nos quiere. Confiemos en él, que libera del pecado[4], y dejémonos reconciliar con él[5], que nos rescata de nuestras angustias[6] ¡Somos sus hijos! “Nadie –dice el Papa– puede quitarnos esta dignidad”[7]. Y como hijos de Dios, miremos a todos como hermanos, a pesar de su fallas y sus caídas. Y con paciencia y esperanza, echémosles la mano para salir adelante, hasta llegar al Padre, en quien seremos felices por siempre.

 

+Eugenio A.  Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

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[1] Cf. Dives in misericordia, 6.
[2] Catena Aurea, 10517.
[3] Cf. Hom. de patre ed duobus filiis.
[4] Cf. 1ª Lectura: Jos 5,9. 10-12.
[5] Cf. 2ª Lectura: Cor 5, 17-21.
[6] Cf. Sal 33.
[7] Audiencia General, 11 de mayo de 2016.

 

 

El mejor profesor del mundo es un franciscano

Con 179 países y más de 10.000 maestros, esta no es una pequeña victoria que el profesor de Kenia ganó este domingo, 24 de marzo. Peter Tabichi, un franciscano de 36 años, enseña matemáticas y física en la aldea de Pwani, en un valle rural de Kenia. “Su dedicación, trabajo arduo y confianza en el talento de sus estudiantes le permitió a su escuela, en un área remota y rural con pocos recursos, ganar el Premio a la Mejor Escuela en las Competición Nacional Interescolar de Ciencias”, afirman los organizadores del concurso que eligieron recompensarlo, designándolo como mejor maestro del mundo el pasado 24 de marzo en Dubai.

Al optar por enseñar en esta escuela, los religiosos han renunciado por completo a la comodidad de enseñar en una escuela mejor equipada, para atender a familias y niños muy pobres, un tercio de los cuales son huérfanos o solo tienen un progenitor.

Muchos alumnos por profesor, una sola computadora con una conexión a Internet muy mala… las condiciones de enseñanza son precarias. Sobre todo porque los niños tienen que caminar, en su mayor parte, unos 7 kilómetros a pie para ir a la escuela. Un verdadero reto y una lucha diaria para no abandonar la enseñanza.

Generoso e incansable

Esta lucha de los niños se refleja en la que lidera a diario Peter Tabichi. Ejemplo de generosidad, su lucha es también de orden práctico: el joven religioso gasta el 80% de su salario mensual para que los estudiantes puedan comprar uniforme y libros. ¡Esto da una pequeña idea de lo que el generoso franciscano podría hacer con el millón de dólares recibidos como recompensa el 24 de marzo!

Esta generosidad parece ir acompañada de un espíritu celoso e infatigable. La prensa de Kenia cita al director de la escuela, Daniel Mwariri, diciendo: “Peter Tabichi es ese maestro vocacional desinteresado y que se dedica casi por completo al futuro de la escuela. Ya estamos sintiendo los efectos de este cambio. Ser el único africano que ha llegado a esta meta es algo que merece reconocimiento. Con 70 u 80 estudiantes en sus clases, el joven maestro todavía encuentra tiempo para enseñar a las familias con más dificultades.

Se han multiplicado por dos las matrículas en la escuela

Peter Tabichi ha creado un club de desarrollo de ciencia y talento para inspirar a los estudiantes a investigar. Así es como los estudiantes participan en competiciones internacionales y, por ejemplo, ganaron un premio de la Royal Society of Chemistry al proponer un proyecto que muestra cómo las plantas locales pueden producir electricidad.

Ante estos éxitos, en una región donde el abandono escolar es omnipresente, la inscripción en la escuela se ha duplicado en tres años. El número y los resultados de las niñas han progresado mucho, lo que el profesor no deja de mencionar, convencido de que “las niñas jugarán un papel importante en la historia” de empoderamiento de África, una historia que el Jefe de Estado de Kenia evoca, confiando en el futuro: “Tu historia es la de África, un joven continente lleno de talento”.

Al recibir su premio, Peter Tabichi expresó con orgullo: “Este premio les da una oportunidad. Él le dice al mundo que son capaces de hacer cualquier cosa. Este es un hermoso ejemplo de esperanza en una gran lucha, con todos los brazos y todos los días. Los cielos hablan claro. ¡Es la hora de África!”.

 

Constance Ory / Aleteia.org / Foto:Global Education and Skills Forum / AFP

 

 

III Domingo de Cuaresma, ciclo C (2019)

La higuera infecunda (cf. Lc 13,1-9)

Dios, que nos quiere mucho, conoce nuestros sufrimientos. Por eso, como anunció al enviar a Moisés[1], ha enviado a Jesús para liberarnos de la opresión del pecado, causa de todos los males, y llevarnos hasta él, en quien somos felices para siempre.

¡Ese es nuestro Dios! Un Padre bueno y misericordioso que perdona nuestros pecados, rescata nuestra vida del sepulcro y nos llena de amor y de ternura[2]. Sin embargo, quizá nos cueste creerlo al ver tantas tragedias en el mundo. Por eso podemos llegar a pensar son un castigo de Dios y que quienes las sufren se lo merecen por ser pecadores.

¡Cuántas veces escuchamos decir que una enfermedad, un desastre provocado por la naturaleza –como un huracán, un terremoto, un tsunami, una erupción volcánica–, la pobreza y la violencia son un castigo de Dios por los pecados de quienes lo padecen!

Así lo pensaban los que fueron a contarle a Jesús de la matanza de unos galileos y las muertes en el derrumbe de la torre de Siloé, como señala san Cirilo[3]. Pero Jesús les hace ver que Dios no manda las tragedias para castigar las culpas, sino que son una ocasión para que reflexionemos y comprendamos que la vida terrena es fugaz y así nos decidamos a vivir de tal manera que alcancemos la eternidad[4].  

Eso es lo que nos enseña a través de la parábola de la higuera que no daba fruto. Esa higuera, como señala el Papa, representa a la persona que sólo vive para sí misma y que es incapaz de hacer el bien, de hacer algo para ayudar a los demás[5].

Dios, nuestro Padre, nos ha creado y nos ha puesto en su viñedo, que es el mundo y la Iglesia, como explica san Teofilacto[6]. Ha enviado a su Hijo para que, amando hasta dar la vida, nos ofrezca una prórroga liberándonos del pecado y dándonos su Espíritu de Amor, que nos hace hijos suyos ¿Qué nos toca hacer? Dar fruto.

¿Estamos dando fruto con nuestro cuerpo, respetándolo y cuidándolo? ¿Estamos dando fruto con nuestra afectividad, dirigiéndola correctamente? ¿Estamos dando fruto con nuestra inteligencia, buscando la verdad? ¿Estamos dando fruto con la fe, alimentándola con la Palabra de Dios, los sacramentos y la oración? ¿Estamos dando fruto ayudando a construir una familia, una sociedad, una Iglesia y un mundo mejor?

La clave para dar fruto es el amor. Por eso, debemos imitar a Jesús, que en lugar de decir, “sí, hay que cortar la higuera infecunda”, pidió una prórroga para ella y le echó la mano para ver si daba fruto. Como él, en lugar de pensar que la gente se merece lo que le pasa, ayudémosla a salir adelante.

No pensemos que si las cosas van mal en casa es por culpa del esposo, la esposa, los hijos, los papás, la suegra, la nuera, los hermanos, y que por eso, la infelicidad que sufren se la merecen. Que si un compañero sufre bullying, se lo ganó por ser un “nerd”. Que si alguno padece injusticia o pobreza, es por ser “dejado” o flojo. Que un migrante se merece ser maltratado porque seguramente es un criminal. Más bien pensemos qué podemos hacer para ayudarlos. O de lo contrario, como advierte san Pablo, habiendo recibido tantas gracias de Dios, no entraremos en la tierra prometida[7]

 

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

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[1] Cf. 1ª Lectura: Ex 3,1-8.13-15.    
[2] Cf. Sal 102.
[3] Cf. Catena Aurea, 10301.
[4] Cf. Benedicto XVI, Ángelus, 17 de marzo de 2006.
[5] Cf. Homilía 29 de mayo de 2015, en Santa Marta.
[6] Cf. Catena Aurea, 10306.
[7] Cf. 2ª Lectura: 1 Cor 10,1-6.10-12.

Oración por el eterno descanso del Sr. Baltazar Rivera

H. Matamoros, Tam., a 19 de marzo de 2019,
Año jubilar diocesano

 

Al  Pueblo de Dios de la Diócesis de Matamoros:

Con profunda pena les informo que el Sr. Baltazar Rivera Brito, Papá del Padre Jesús Benito Rivera Ojeda, fue llamado a la Casa del Padre, a la edad de 86 años el día de hoy, 19 de Marzo de 2019 en Becal, Campeche.

Don Baltazar estará siendo velado en su domicilio, en Campeche, a partir de hoy, y la misa de cuerpo presente será mañana 20 de marzo de 2019 en su tierra natal.

A mis hermanos sacerdotes les invito a que tengamos en cuenta esta intención en las eucaristías y juntos elevemos a Dios nuestra oración, para que el Dios del consuelo, fortalezca al Padre Jesús Benito y a la familia Rivera Ojeda en este momento de dolor y les dé el consuelo necesario.

 

+Eugenio Andrés Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

 

Cielo Abierto en la Diócesis de Matamoros

El sábado 13 de abril desde las 5:00pm en el Estadio Hogar de H. Matamoros, Tamaulipas, se tendrá este concierto de adoración, alabanza y música, abierto para todo aquel que quiera renovar su fe y fuerza para la vida en familia, en un ambiente de total oración al Señor.

Evento gratuito con una gran producción, fruto de bienhechores de diversas partes del país, organizados por Grupo Emmanuel. Cantautores y músicos profesionales que con su vida y ministerio,  han recorrido ciudades y países en latinoamérica, el Caribe y Estados Unidos. Entre los participantes de talla internacional estarán Carlos Omar y Miriam, matamorenses que acompañan estas giras de oración y música en el continente. Les esperamos! Boletos gratuitos en tu parroquia y en el evento.

 

 

Pre-vida para jovencitas que quieran descubrir su vocación

Si eres una joven que guste de las cosas de Dios, que te interese tener un sentido de vida, que quieras buscar ser plena en el servicio, te esperamos en este retiro para conocer el llamado de Dios, y poco a poco descubrir tu vocación. No esperes más, ya son muchas jóvenes alegres en consagrar su vida a Cristo. Te esperamos en Cd. Reynosa! Informes: (899) 134-9793 Sor Mercedes, promotora vocacional.

 

 

Diócesis celebrará 60 aniversario con diversas actividades

Nuestra comunidad diocesana, como iglesia particular de Matamoros, encabezada por Mons. Eugenio Lira, VI Obispo desde su fundación, celebraremos con júbilo 60 años de vida. Para ello, la semana previa a Semana Santa tendremos un Misa de acción de gracias en la Catedral de Matamoros (11 de abril de 2019 a las 6:00 pm) la cual será presidida por Mons. Franco Coppola, Nuncio Apostólico en México, y concelebrada por obispos, sacerdotes, religiosas y laicos de la región, de la Provincia eclesiástica de Monterrey, de la frontera Tex-Mex y de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

Cabe destacar el ciclo de conferencias sobre la temática migratoria, donde agradecemos la respuesta de los expositores, los cuales son expertos en la materia tanto en lo académico como el lo experiencial. Tendremos la visita de Mons. Gustavo García Siller, Arzobispo de San Antonio Texas, Dra. Cirila Quintero Ramírez, P. Sean Carrol SJ, P. Conrado Zepeda SJ, P. Francisco Gallardo.

Estos días están enmarcados con la oración permanente, mediante la celebración del Te Deum (10 de abril, 7:00 pm , Catedral de Matamoros) , las noches de adoración en las parroquias y el concierto de adoración y alabanza de Cielo Abierto (abril 13, Estadio de Futbol Hogar, Matamoros, 5:00 pm).

Invitamos a toda la comunidad diocesana de los 8 municipios que conforman la Diócesis (Camargo, G.Díaz Ordaz, Reynosa, Río Bravo, Matamoros, Valle Hermoso, San Fernando, Villa de Méndez), para estar presente y participar en las diversas actividades, así como a todo hombre y mujer de buena voluntad que quiera asisitir será bienvenido. Toda actividad es gratuita. Y que estos festejos nos recuerden que somos iglesia peregrina, somos familia, al servicio de la comunidad, para Gloria de Dios.

 

 

¿Quieres ser sacerdote? Descubre tu vocación

Si eres un varón que está por concluir alguna etapa de secundaria, preparatoria o alguna carrera o técnica, te esperamos para que te preguntes: ¿podría yo ser sacerdote?

Si tienes ganas de conocer un poco más sobre el llamado de Dios en tu vida para servir, si quieres saber cómo se forma un futuro sacerdote, si quieres descubrir tu camino en la vida, entonces te esperamos en este fin de semana. No tengas miedo y decídete. Informes: (868) 812-0623 P. Santiago, promotor vocacional.

 

 

¿Quién es San José? Su fiesta el 19 de marzo

A San José Dios le encomendó la inmensa responsabilidad y privilegio de ser esposo de la Virgen María y custodio de la Sagrada Familia. Es por eso el santo que más cerca esta de Jesús y de la Stma. Virgen María. Nuestro Señor fue llamado “hijo de José” (Juan 1:45; 6:42; Lucas 4:22) el carpintero (Mateo 12:55).

No era padre natural de Jesús (quién fue engendrado en el vientre virginal de la Stma. Virgen María por obra del Espíritu Santo y es Hijo de Dios), pero José lo adoptó y Jesús se sometió a el como un buen hijo ante su padre. ¡Cuánto influenció José en el desarrollo humano del niño Jesús! ¡Qué perfecta unión existió en su ejemplar matrimonio con María!

San José es llamado el “Santo del silencio” No conocemos palabras expresadas por él, tan solo conocemos sus obras, sus actos de fe, amor y de protección como padre responsable del bienestar de su amadísima esposa y de su excepcional Hijo. José fue “santo” desde antes de los desposorios. Un “escogido” de Dios. Desde el principio recibió la gracia de discernir los mandatos del Señor.

Las principales fuentes de información sobre la vida de San José son los primeros capítulos del evangelio de Mateo y de Lucas. Son al mismo tiempo las únicas fuentes seguras por ser parte de la Revelación.

San Mateo (1:16) llama a San José el hijo de Jacob; según San Lucas (3:23), su padre era Heli. Probablemente nació en Belén, la ciudad de David del que era descendiente. Pero al comienzo de la historia de los Evangelios (poco antes de la Anunciación), San José vivía en Nazaret.

Según San Mateo 13:55 y Marcos 6:3, San José era un “tekton”. La palabra significa en particular que era carpintero. San Justino lo confirma (Dial. cum Tryph., lxxxviii, en P. G., VI, 688), y la tradición ha aceptado esta interpretación.

Si el matrimonio de San José con La Stma. Virgen ocurrió antes o después de la Encarnación aun es discutido por los exegetas. La mayoría de los comentadores, siguiendo a Santo Tomás, opinan que en la Anunciación, la Virgen María estaba solo prometida a José. Santo Tomás observa que esta interpretación encaja mejor con los datos bíblicos.

Los hombres por lo general se casaban muy jóvenes y San José tendría quizás de 18 a 20 años de edad cuando se desposó con María. Era un joven justo, casto, honesto, humilde carpintero…ejemplo para todos nosotros.

 

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Mons. Eugenio Lira compartirá ejercicios espirituales en la Catedral

Del lunes 25 al miércoles 27 de marzo del 2019 en punto de las 6:30 Mons. Eugenio Lira, Obispo de Matamoros, dará ejercicios espirituales de cuaresma en la Catedral de Matamoros, ubicada en el centro de la ciudad.

Como cada año, este tiempo especial de oración y conversión nos invita para acercarnos a Dios, y de forma especial este año, meditar sobre lo correcto e incorrecto en nuestra vida, familia y entorno, para dar un giro transformando nuestro corazón según el querer del Señor. Los esperamos con los brazos abiertos en este tiempo de ejercicios. Dios les bendice.

Los ejercicios espirituales del Señor Obispo serán transmitidos en vivo por nuestras redes en facebook y el canal de youtube (DiocesisMat). También estarán disponibles a cualquier hora en youtube para que los puedan compartir con sus grupos parroquiales y comunidades.

 

 

 

Más de mil catecúmenos de Matamoros participaron en retiro

El sábado 16 de marzo del 2019 en las instalaciones de CASACOR Mons. Eugenio Lira presidió la Misa del encuentro anual de los catecúmenos de la zona pastoral de Matamoros, la cual comprende todo el municipio.

Fueron alrededor de 1,300 jóvenes entre 14 y 16 años quienes cursan en las diversas parroquias los talleres de catecumenado, preparación para el sacramento de la confirmación. Cabe mencionar que en la Diócesis, dentro el proceso evangelizador y sacramental, el sacramento de la confirmación se administra al tener cumplidos los 15 años, como una forma de atraer a los jóvenes a la iglesia.

Mons. Eugenio Lira expresó en sus redes sociales luego del evento que: “Jesús nos invita a vivir como hijos de Dios, que es amor, amando a todos, incluso a los que no nos quieren. Con su ayuda podemos hacerlo”.

El siguiente encuentro de catecúmenos será en Reynosa el 23 de marzo en las instalaciones del Lienzo Charro. La zona de Reynosa comprende los municipios de Camargo, G. Díaz Ordaz, Reynosa y Río Bravo.

 

 

II Domingo de Cuaresma, ciclo C (2019)

Este es mi Hijo, escúchenlo (cf. Lc 9,28-36)

En la vida tenemos esperanzas y temores ¿Cuál es nuestra mayor esperanza? Alcanzar una vida por siempre feliz ¿Y cuál nuestro mayor temor? Que todos nuestros esfuerzos terminen en nada.

Por eso comprendemos que Abraham, tras escuchar la promesa que Dios le hacía de darle descendencia y tierra, replicara: “Señor, ¿cómo sabré que voy a poseerla?” [1]. Quizá, nos preguntemos lo mismo: ¿Cómo saber que, si pesar de las penas y dificultades vivimos amando como Dios pide, de verdad alcanzaremos la eternidad?

Pues hoy Dios, que es nuestra luz y salvación[2], nos responde a través de Jesús, quien, mientras oraba en el monte, cambió de aspecto, sus vestiduras se hicieron blancas y relampagueantes, y se puso a conversar con Moisés y Elías –que aparecieron de pronto– sobre la liberación plena y definitiva que nos conseguiría amando hasta dar la vida.

Así nos deja ver la meta que estamos llamados a alcanzar. “Él –explica san Pablo– transformará nuestro cuerpo miserable en un cuerpo glorioso, semejante al suyo” [3] ¡Esta es nuestra esperanza! ¡No hay otra mayor! ¡Vivir felices para siempre! “Nadie dude que recibirá la recompensa prometida –comenta san León Magno–, ya que a través del esfuerzo se llega al reposo[4].

Así es; para llegar a esa meta maravillosa hay que hacerle caso al Padre, que nos dice: “Éste es mi Hijo; escúchenlo”. Escuchemos a Jesús, que nos habla y nos transfigura a través de su Palabra, de sus sacramentos, de la oración, de la penitencia, de los demás y de los acontecimientos ¿Y qué nos dice? Que siguiendo su ejemplo y con la fuerza del Espíritu Santo amemos a Dios y al prójimo siempre, en las buenas y en las malas.

Se trata de que, como señala el Papa, transformados por Jesús, comuniquemos a todos el amor vivificante de Dios, especialmente a quienes sufren, a cuantos se encuentran en la soledad y en el abandono, a los enfermos y a los que, en diversas partes del mundo, son humillados por la injusticia, la prepotencia y la violencia[5].

Como Jesús, transfiguremos la luz de Dios a los demás; una luz de amor que les haga sentir bien ¿Se fijaron que Pedro dijo a Jesús: “Maestro, sería bueno que nos quedáramos aquí”? ¿Porqué se lo dijo? Porque se sintió a gusto, amado y pleno en la presencia de Dios. Qué bonito sería que con nuestra forma de ser, de pensar, de hablar y de actuar hiciéramos sentir la presencia amorosa de Dios a la familia, a los vecinos, a los compañeros de escuela o de trabajo, y a cuantos tratan con nosotros.

¿Qué a veces será difícil? No cabe duda. El propio Jesús lo vivió. Pero permaneció fiel al amor y así transformó para siempre nuestra vida, la historia de la humanidad y el futuro de la creación. Fijando la mirada en él, no perdamos de vista la meta que nos muestra. No dejemos que nada nos distraiga ni nos desanime. Todo en esta vida se pasa. Pero el que persevere en el amor y en el bien alcanzará la eternidad feliz que tanto anhelamos ¡A echarle ganas!

 

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

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[1] Cf. 1ª Lectura: Gn 15, 5-12.17-18.
[2] Cf. Sal 26
[3] Cf. 2ª Lectura, Flp 3,17-4,1.
[4] Sermón 51,3-4.8: PL 54, 310-311.313
[5] Cf. Ángelus, 6 de agosto de 2017.