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Los sacerdotes en su misión pastoral / Video del Papa / julio 2018

El sacerdote de tu parroquia está siempre a tu disposición. Para dar la misa, visitar a un enfermo, hablar con quien no tiene quien le escuche y un montón de cosas más. Pero no es un superhombre. Es una persona que, como todos, también se siente a veces solo. En esos momentos de soledad tu puedes hacer mucho por él. Escúchale, visítale, sonríele. Lo necesita. “El cansancio de los sacerdotes… ¿Saben cuántas veces pienso en él? Los sacerdotes, con sus virtudes y sus defectos, desarrollan su labor en tantos campos… De la catequesis a la liturgia, de la caridad a los compromisos pastorales e incluso administrativos.

Y ante tantos frentes abiertos no se pueden quedar parados después de una desilusión, rendirse ante las dificultades o dejarse vencer por su fragilidad. En esos momentos es bueno que recuerden que la gente quiere a sus pastores, los necesita y confía en ellos. Recemos juntos para que los sacerdotes que viven con fatiga y en la soledad el trabajo pastoral se sientan ayudados y confortados por la amistad con el Señor y con los hermanos.”

 

 

XIV Domingo Ordinario, ciclo B (2018)

Estaba extrañado de la incredulidad de la gente (cf. Mc 6,1-6)

En 1968, Suiza era líder en la venta de relojes, con el 68% del mercado mundial. Pero en 1980 se quedó con sólo el 10% ¿Qué sucedió? Que apareció el reloj de cuarzo, con el que la industria japonesa se benefició. Lo irónico es que el reloj de cuarzo no se diseñó en Japón, sino en Suiza. Pero cuando sus creadores lo presentaron en 1967 a los industriales, éstos lo rechazaron, porque no tenía engranes y necesitaba batería[1].

Lamentablemente, esta “parálisis paradigmática” se repite hoy, en que parece que para estar a la moda hay que rechazar a Jesús. Por eso hay quienes no van a Misa, no se confiesan, no tienen interés en escuchar su Palabra y no platican con él en la oración. No aceptan que nos haga ver lo que es bueno y lo que es malo, y menos que lo haga por medio de la Iglesia. No quieren oírlo cuando habla a través de papá, de mamá, de los maestros y de personas buenas. Lo descartan en la persona de un pobre, un migrante, o alguien necesitado de ayuda, material o espiritual.

Pero al rechazar a Jesús, perdemos la oportunidad de que nos traiga la buena nueva[5], y nos haga el milagro de llevarnos a Dios, que nos libera del pecado, nos da su Espíritu y nos hace hijos suyos, partícipes de su vida por siempre feliz. Perdemos la oportunidad de que nos guíe con su Palabra, nos fortalezca con sus sacramentos y nos consuele en la oración. Perdemos la oportunidad de que nos haga el milagro de ayudarnos a ser mejores y sacar adelante nuestro matrimonio, nuestra familia, nuestro noviazgo, nuestros ambientes de amistades, de estudios y de trabajo, nuestra sociedad y nuestro mundo.

Por eso, para ayudarnos a reaccionar, Jesús se asombra de la incredulidad de la gente, como dice san Beda[6] ¡Venzamos la parálisis paradigmática de la desconfianza! Reconozcámoslo y descubramos que él nos envía a ser profetas de Dios; profetas que, dejándose guiar por el Espíritu del Amor, construyan un matrimonio fiel, una familia unida y una sociedad en la que todos podamos vivir en paz, realizarnos y salvarnos.

A la mejor nos atemorizan nuestras debilidades y el posible rechazo de la familia, los amigos y la demás gente. Quizá nos desanime que, cuando tratamos de hablar de Dios, estar cerca de él y hacer algo por los demás, haya quien nos diga: “Ya te crees santo. Como si no te conociéramos ¡Que te compre el que no te conoce!, rata de sacristía”.

Si, no faltarán los problemas, internos y externos. Pero, ¡animo! Porque Dios siempre nos ayuda. Así se lo hizo ver a san Pablo, cuando le dijo: “Te basta mi gracia”[7]. Por eso el Papa nos dice: “No te desanimes… El Señor cumplirá tu misión también en medio de tus errores y malos momentos, con tal que no abandones el camino del amor y estés siempre abierto a su acción”[8]. Con esta confianza, ¡sigamos adelante!

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

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[1] Cf. Paradigms: Business of Discovering the Future, HarperCollins Publishers, New York, 1993, pp. 15-17.
[2] Ídem.
[3] Cf. 1ª Lectura: Ez 2, 2-5.
[4] Cf. Sal 122.
[5] Cf. Aclamación: Lc 4,18.
[6] Cf. In Marcum, 2, 23.
[7] Cf. 2ª Lectura: 2 Cor 12, 7-10.
[8] Gaudete et exsultate, 24.

 

 

 

XIII Domingo Ordinario, ciclo B (2018)

¡Óyeme, niña, levántate! (cfr. Mc 5, 21-43)

¡Cómo duele ver enfermo a un hijo, o a papá, a mamá, a un hermano, al esposo o la esposa! ¡Cómo angustia mirar que su vida se va apagando! ¡Cómo se sufre cuando una persona querida se destruye a causa del egoísmo, la envidia, el rencor, la avaricia o las adicciones! ¡Cómo preocupa ver nuestra sociedad enferma de mentira, injusticia, pobreza, corrupción, indiferencia y violencia! Así lo vivía Jairo, cuya hija estaba agonizando.

También es terrible estar enfermo. Porque además del padecimiento, la enfermedad, sea física, emocional o espiritual, nos aísla. Y es desesperante gastar tiempo, dinero y esfuerzo en remedios, y ver que, lejos de curarnos, vamos empeorando. Eso era lo que sufría la mujer que padecía de flujo de sangre, cuya enfermedad, además, la hacía “impura”, “contagiosa”, lo que la aislaba de su familia y del resto de la comunidad.

¿Y qué hicieron ella y Jairo? Se acercaron a Jesús, que vino a su encuentro. Eran realistas; sabían que sus problemas eran muy grandes, y que parecían no tener remedio. Pero no se resignaron. Confiaron en que Jesús podía sacarlos adelante. Porque ambos, iluminados por la fe, supieron ver que él es Dios hecho uno de nosotros para salvarnos.

Ese Dios que lo creó todo saludable y para que subsistiera[1]. Ese Dios que, cuando vio que, seducidos por el demonio, desconfiamos de él y pecamos, con lo que abrimos las puertas del mundo al mal y la muerte, se encarnó de María y vino a nosotros para, amando hasta dar la vida, liberarnos del pecado y hacer nuestra vida por siempre feliz, dándonos su Espíritu, uniéndonos a él y haciéndonos hijos suyos ¡Así ha convertido nuestro duelo en alegría[2]!

Lo único que hace falta para que pueda sacarnos adelante es que tengamos fe, es decir; que confiemos en él, uniéndonos a él a través de su Palabra, sus sacramentos y la oración, y que hagamos lo que nos pide ¿Y qué nos pide? Que lo amemos a él y al prójimo, como Jesús, que se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza[3].

Se trata de compartir nuestro ser, nuestro tiempo, nuestras capacidades, nuestra fe y nuestros bienes para ayudar a hacer sana, feliz y eterna la vida de la familia, los amigos, los vecinos, los compañeros de escuela, de trabajo y de comunidad; de los enfermos, los pobres, los migrantes, las víctimas de la violencia, y los que andan por mal camino.

Habrá momentos en los que parezca que todo está perdido, como sucedió a Jairo, a quien le mandaron decir: “Ya se murió tu hija ¿Para qué sigues molestando al Maestro?”. Pero Jesús lo animó, dándole esta esperanza: “No temas, basta que tengas fe”. Él, como dice el Papa, nos repite esto[4]. Lo hace sobre todo cuando sentimos que nosotros, nuestra familia, nuestra Iglesia y nuestra sociedad ya no tienen remedio; que ya nada se puede hacer, y que ni siquiera tiene sentido acudir a él.

Así como curó a la mujer que padecía flujo de sangre, sanándola, como dice san Juan Crisóstomo, de la causa de su mal, es decir, sus pecados[5], también Jesús puede curarnos a nosotros de los nuestros. Y así como resucitó a la hija de Jairo, él, como explica san Beda, puede levantarnos para que adelantemos en las buenas obras[6], y resucitarnos al final para que gocemos de Dios por toda la eternidad ¡Ánimo! Tengamos fe, y él lo hará.

 

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

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[1] Cf. 1ª Lectura: Sb 1,13-15; 2,23-24.
[2] Cf. Sal 29.
[3] Cf. 2ª Lectura: 2 Cor 8, 7.9.13-15.
[4] Cf. Angelus, 28 de junio de 2015.
[5] Cf. Homilia in Matthaeum, 31.
[6] Cf. In Marcum, 2,22.

 

 

Taller de Liturgia 2018 para la Zona de Matamoros

La Comisión de Pastoral Litúrgica mediante su coordinador el Pbro. Lic. Martín Amaya Hernández invita a todos los agentes de liturgia a este taller: “Queridos hermanos por este medio les hago llegar la invitación para nuestro segundo Taller de Liturgia 2018 para la Zona de Matamoros esperando contar con su valiosa participación”.

 

 

Ordenaciones Diaconales en la Catedral de Matamoros

 

Mons. Eugenio A. Lira Rugarcía, VI Obispo de la Diócesis presidirá la Misa donde 5 seminaristas recibirán el orden del diaconado. Viernes 29 de junio del 2018 a las 11 am la comunidad en oración se reunirá en la Catedral para ser testigos de tan especial celebración. Sigamos trabajando y orando por las vocaciones. Todos invitados a seguir la transmisión por el canal de DiócesisMat en YOUTUBE a partir de las 10:45 am de ese día.

 

 

 

¡Cumplamos con la importante responsabilidad de votar!

El domingo primero de julio elegiremos Presidente de la República, senadores, diputados y presidentes municipales. Es muy importante que quienes estamos en edad y condiciones para votar cumplamos con esta responsabilidad ciudadana. Para hacerlo bien, podemos seguir cinco pasos:

  1. Informarnos;
  2. Reflexionar;
  3. Compartir con respeto nuestros puntos de vista con otras personas para enriquecernos mutuamente;
  4. Acudir responsable y libremente a votar por aquellos candidatos que consideremos los mejores;
  5. Participar en la construcción de una sociedad próspera y en paz.

Sabiendo que Dios nos quiere y se interesa por nosotros, pidámosle que nos ilumine para que tengamos una jornada electoral pacífica y participativa. Podemos hacerlo con la siguiente oración:

Señor, ahora que viene el momento de elegir a nuestros gobernantes y a los que nos van a representar, te pedimos que nos ilumines para que, debidamente informados y habiendo reflexionado, votemos libre y responsablemente por aquellos que consideremos los mejores para sacar adelante a nuestro país, a nuestro estado y a nuestro municipio, y ayúdanos para que todos participemos con ganas en la construcción de un México próspero y en paz. Te lo pedimos por intercesión de nuestra Madre la Virgen de Guadalupe. Amén.

 

+Eugenio Andrés Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

 

 

Natividad de San Juan Bautista

San Juan, ruega por nosotros

Cuando nos miramos con profundidad, sentimos la necesidad de decirle a Dios, como el salmista: “Tú me conoces… tú me formaste… soy un prodigio”[1] ¡Sí! ¡Somos una obra de arte de Dios! No estamos hechos en serie, sino en serio ¡Hemos sido hechos con amor!

Por eso, cuando nos metimos en un lío tremendo al desconfiar del Creador y pecamos, con lo que abrimos las puertas del mundo al mal y la muerte, él decidió salvarnos enviando a su Hijo, a quien, como anunció a través del profeta Isaías, convirtió en luz de las naciones, para que su salvación llegue hasta los últimos rincones de la tierra[2].

Jesús, Dios hecho uno de nosotros, ha venido a liberarnos del pecado, darnos su Espíritu, unirnos a él, y hacernos hijos de Dios, partícipes de su vida por siempre feliz, que consiste en amar ¿Cómo lo hace? Con la omnipotencia del amor; amando hasta dar la vida. Y para prepararnos a recibirlo, el Padre envió a Juan, quien, como recuerda san Pablo, predicó un bautismo de penitencia[3], invitando a todos a abrirse al Salvador[4].

Esa fue la misión de Juan, cuyo nacimiento hoy celebramos; nacimiento milagroso, ya que sus padres eran ancianos y su madre estéril. Por eso Zacarías, cuando el ángel le anunció que su súplica había sido escuchada y que su esposa Isabel le daría un hijo al que llamaría Juan, dudó. Y esa duda, esa desconfianza, le hizo quedarse mudo.

Cuando dudamos de que Dios puede hacer cosas grandes en nosotros y a través de nosotros, quedamos incomunicados, cerrados en nosotros mismos; centrados en nuestras limitaciones y dificultades, ya no somos capaces de hablarle con confianza, y ya no podemos hablar de él a los demás ni comunicarles su amor. Nos quedamos mudos.

Sin embargo, Dios siempre nos saca adelante. Él, como dice el Papa, cumple nuestra misión también en medio de nuestros errores y malos momentos, con tal que no abandonemos el camino del amor y estemos siempre abiertos a su acción[5].

Así sucedió con Zacarías, quien, como señala san Ambrosio, al hacer lo que Dios le mandó poniendo a su hijo el nombre de Juan, recuperó el habla. La lengua que fue atada por la incredulidad, fue liberada por la fe[6].

Juan, como recuerda Orígenes, significa “el que manifiesta a Dios” [7]. El nombre expresa la misión, ya que, como hace notar Benedicto XVI, el bautista no fue sólo hombre de oración, de contacto permanente con Dios, sino también un guía en esta relación[8].

Eso es lo que debemos ser nosotros; amigos de Dios, que lo escuchan cuando habla en su Palabra, que lo reciben en los sacramentos, que conversan con él en la oración, y que lo manifiestan a los demás, procurando cada día construir un matrimonio fiel, una familia unida, un ambiente de amistades, de escuela y de trabajo que anime a todos a ser mejores, y una sociedad en la que se respete la vida, la dignidad y los derechos de todos.

¡Hagámoslo sin miedo! No nos preguntemos con desconfianza que irá a ser de nosotros. Recordemos que estamos en las manos de Dios. Y esas son las mejores manos.

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

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[1] Cf. Sal 138.
[2] Cf. 1ª Lectura: Is 49, 1-6.
[3] Cf. 2ª Lectura: Hch 13, 22-26.
[4] Cf. Lc 3, 4.
[5] Cf. Gaudete et exsultate, 24.
[6] Cf. Catena Aurea, 9157
[7] Ídem.
[8] Audiencia, 29 de agosto de 2012.

 

 

Comunicado de los Obispos mexicanos: «Por la unidad de las familias migrantes»

Saludamos con la paz de Cristo, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Los obispos mexicanos manifestamos nuestra grave preocupación ante el anuncio que el gobierno de los Estados Unidos ha hecho respecto de que casi 2 mil niños migrantes han sido separados de sus padres en las últimas semanas. De esta manera, se eleva el total de niños en esta situación a casi 4 mil del año pasado a la fecha. En esta misma línea el Papa Francisco ha manifestado su preocupación sobre el creciente número de niños, niñas y adolescentes migrantes no acompañados que existen en algunas partes del mundo. Las familias no deben ser separadas. Al contrario, el bien común se consolida con la unidad de las familias.

Este es el resultado de una política migratoria de “tolerancia cero”, que promueve el arresto a todos los adultos que intentan entrar de manera ilegal a los Estados Unidos, incluyendo aquellos que buscan asilo y huyen de condiciones de peligro y vulnerabilidad en sus países de origen. Mientras los adultos son arrestados y detenidos, los niños acompañantes son separados de sus familiares y enviados a diferentes instalaciones de detención.

Así mismo nos preocupa que también existen muchos niños migrantes solos o que se encuentran en compañía de personas que no son sus padres o sus tutores oficiales, en cuyo caso, están más expuestos a ser presa del crimen organizado o de la trata de personas. Estos niños es preciso rescatarlos por razones humanitarias y tratarlos de manera justa, respetando con gran cuidado sus derechos humanos.

Hacemos un fuerte llamado al gobierno de Estados Unidos, a salvaguardar la integridad de las familias migrantes y el derecho que, tanto padres e hijos tienen de permanecer unidos. La soberanía política de cualquier Estado descansa en una soberanía anterior y mucho más fundamental: la soberanía de las familias. Las familias poseen una dignidad que les es propia y que no es fruto del estatus migratorio de sus integrantes sino de su propia naturaleza como célula esencial de la vida social. Además, separar a las familias, genera consecuencias más peligrosas y dañinas para los niños, porque los hace más vulnerables y los expone a otros riesgos que, sin el cuidado y resguardo de los padres no podrán afrontar. El interés superior de los niños tiene primacía sobre cualquier otra cuestión o discusión en esta materia.

Confiamos a Santa María de Guadalupe las esperanzas y el cuidado de todos los migrantes y refugiados, y muy especialmente de los niños y niñas latinoamericanos que padecen esta situación en los Estados Unidos. Jesucristo nos recuerda a todos: “En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25,40).

Por los obispos mexicanos,

+ Card. José Francisco Robles Ortega
Arzobispo de Guadalajara
Presidente de la CEM

+ Mons. Alfonso Miranda Guardiola
Obispo Auxiliar de Monterrey
Secretario General de la CEM

   

Diplomados de verano ofrece UNM

La Universidad del Noreste de México, Campus Matamoros, del 16 al 27 de julio de 2018 ofrece diplomados de verano a toda la comunidad, con la finalidad de capacitar y profundizar áreas de actualidad tan necesarias para nuestras comunidades y sociedad.

Invertir tiempo y recursos en la educación bien vale la pena para desarrollarnos como personas, y que mejor en una institución que ofrece un profesorado capaz, reconocido y cercano. Les esperamos!

 

http://www.unm.edu.mx/

CEM presenta Protocolo de Seguridad Eclesial

Hoy es urgente abordar el tema de la violencia con seriedad, valorando que como Iglesia, y por la vocación recibida por Jesucristo, es imprescindible mantener la unidad, y estar preparados para afrontar responsablemente, los posibles riesgos de inseguridad, que tanto personas como instituciones (escuelas, parroquias, albergues, capillas, congregaciones, fundaciones, casas de migrantes, centro de atención, etc.), pueden recibir, simplemente por el hecho de ser figuras administradoras de espacios públicos, que abren sus puertas a todos sin discriminación alguna.

Estos protocolos retoman la experiencia de muchos sacerdotes y obispos, comprometidos en temas de construcción de paz, diálogo, mediación y procedimientos de seguridad. Su preocupación surgió de un previo análisis de la realidad, en donde detectaron que ante todos los riesgos que enfrenta la comunidad eclesial, el primer aspecto a resolver es, evitar a todas luces la negación, esto es, poner en duda el hecho de que hay una latente posibilidad de ser víctimas de una situación de peligro.

Existen un sin número de riesgos por considerar, por lo que protocolos de seguridad son necesarios, pero su eficacia radica en la implementación de canales directos, sencillos, por lo que es imprescindible que cada diócesis adecue estos “protocolos base”, a las necesidades particulares de su realidad.  El diálogo o comunicación en los primeros minutos de un evento delictivo es vital, los criminales saben perfectamente que el éxito de sus operaciones depende de, cómo aislar y cortar los canales de comunicación.

Este material está dirigido a toda la comunidad eclesial, pero muy especialmente a aquellas personas que por su labor pastoral están expuestos como: obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, agentes de pastoral, directores de institutos, de colegios, de conventos o cualquier otro espacio religioso; parroquias, capillas, oficinas diocesanas, seminarios, y laicos en general.

Este manual se divide en dos capítulos:

  1. Seguridad Personal
  2. Seguridad de Recintos Religiosos

En cada capítulo el lector encontrará “Protocolos de Prevención” y “Protocolos de Actuación”, así como Anexos prácticos para ejecutar un “Plan Preventivo”. Confiamos en Dios, que este manual sea bien recibido y utilizado, como prevención, por toda la comunidad eclesial. Gracias.

+ Alfonso G. Miranda Guardiola
Obispo Auxiliar de Monterrey,
Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano
y Responsable del Observatorio Nacional de la CEM.

 

DESCARGA EL PROTOCOLO DE SEGURIDAD ECLESIAL 

 

 

Inició la semana de formación permanente para sacerdotes

En las instalaciones de la Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes en Matamoros, se congregan todos los sacerdotes de la Diócesis junto con Mons. Eugenio Lira, del 18 al 22 de junio del 2018 para profundizar sobre temas de actualidad, en esta ocasión relacionados con la espiritualidad sacerdotal.

La comisión del clero invitó como predicador a Mons. Daniel Flores, Obispo de la vecina Diócesis de Brownsville, Texas y quien amablemente accedió para compartir su experiencia y conocimientos.

En oración esta semana por los frutos en cada sacerdote, para que sigan respondiendo a la vocación que han sido llamados en el amor y servicio a sus comunidades.

 

Foto/@pepecerra

XI Domingo Ordinario, ciclo B (2018)

El Reino de Dios es como un grano de mostaza (cf. Mc 4, 26-34)

Casi a todos nos gusta ver resultados rápido. Si nos ponemos una loción para que crezca el cabello, queremos verlo abundante en una semana. Si empezamos a hacer ejercicio, queremos tener una figura espectacular en un mes. Si estudiamos un nuevo idioma, queremos hablarlo a la perfección en quince días ¡Somos así! El problema es que esa impaciencia puede llevarnos a desanimarnos y a “tirar la toalla”.

Sin embargo, hay que tener presente que las cosas toman tiempo. De ahí el refrán: “No por mucho madrugar, amanece más temprano”. Si lo comprendemos, aprenderemos a hacer lo que debemos hacer y a tener paciencia para ser constantes ¡Así veremos resultados! Porque hay que ir paso a paso.

Es lo que Jesús nos enseña a través de la parábola del hombre que siembra la semilla, que poco a poco va creciendo y produciendo fruto. Él es esa semilla que el Padre plantó en el mundo para que, encarnándose de María y amando hasta dar la vida, nos liberara del pecado y de la muerte, nos hiciera fructificar dándonos su Espíritu y nos concediera anidar para siempre en la casa del Padre, como anunciaba el profeta Ezequiel[1].

Y toda esta maravilla comenzó de manera muy sencilla, como empieza todo; un gran árbol proviene de una semilla, un ser humano de una célula llamada cigoto, un atleta primero anduvo a gatas antes de jugar fútbol, un pintor comenzó haciendo trazos antes de realizar obras de arte. De igual manera, Jesús comenzó por hacerse pequeño al encarnarse de María para sembrar en nosotros su Palabra, que produce el fruto de la eternidad.

Lo único que hace falta es que la recibamos ¿Cómo? Comenzando por tener buenos deseos y procurar hacer el bien, como dice san Gregorio Magno[2]. Así, dejando que el amor inspire nuestra manera de pensar, de hablar y de actuar, Dios nos ayudará a ir madurando poco a poco hasta que, cuando llegue el momento de la ciega, es decir, el juicio final, podremos gozar del fruto del amor unidos a él por toda la eternidad[3].

Claro está que esto sigue un proceso. Por eso san Felipe Neri decía que no se llega a santo en cuatro días, sino poco a poco[4]. No seamos impacientes. Nadie puede, de la noche a la mañana, ser la mejor persona, el mejor marido, la mejor esposa, el mejor padre, la mejor madre, el mejor hermano, el mejor cristiano, ni el mejor ciudadano. Hay que ir poco a poco, avanzando cada día, guiados por la fe, como dice san Pablo[5].

Esa fe que, como señala el Papa, nos hace ver que la victoria de Dios es segura; que su amor hará brotar y hará crecer cada semilla de bien presente en la tierra. Esto nos abre a la confianza, al compromiso y a la esperanza, a pesar de las injusticias, problemas y sufrimientos[6]. Así que a echarle ganas. Y paciencia, con nosotros y con los demás.

Porque a siempre habrá cosas que no nos gusten en casa, la escuela, el trabajo, la Iglesia y la sociedad. Pero no seamos como aquél que entró a la farmacia y preguntó: “¿Tiene pastillas para la impaciencia? ¡Ya déjelo! ¡Adiós!”. No exijamos que los demás sean perfectos ya. Como Jesús, sembremos en ellos la semilla del amor, con paciencia y perseverancia, confiando en que Dios hará germinar, poco a poco, en nuestra familia y en el mundo, la verdad, la justicia, el bien, el progreso y la vida.

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

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[1] Cf. 1ª Lectura: Ez 17, 22-24.
[2] Cf. Catena Aurea, 6426.
[3] Cf. Sal 91.
[4] Cf. Manuscrito ACOR, A. III. 9, en www.oratorio.mx.
[5] Cf. 2ª Lectura: 2 Cor 5, 6-10.

 

 

Réplica de la Capilla Sixtina en Cd. Reynosa, Tamaulipas

 

El 15 de junio del 2108 a las 7 pm se llevó a cabo en las instalaciones del Parque Cultural Reynosa la inauguración de la Réplica de la Capilla Sixtina, obra patrocinada principalmente por el Grupo Financiero Banorte y Maseca de México.

El Sr. Gobernador Francisco García Cabeza de Vaca y su esposa Mariana Gómez asistieron al evento así como los Obispos Mons. Eugenio Andrés Lira Rugarcía, Obispo de Matamoros y Mons. Mario Alberto Avilés, Obispo Auxiliar de la Diócesis de Brownsville, Texas, Antonio Berumen, Director General del Proyecto, Gabriel Berumen, Productor, entre otras autoridades y personalidades.

Esta obra itinerante por el País estará en Cd. Reynosa un mes a partir del 16 de junio del presente año, de forma gratuita para toda la familia, con la consigna de mostrar a los ciudadanos réplicas de las pinturas contenidas en la Capilla Sixtina, edificio que forma parte del Vaticano en la ciudad de Roma, Italia.

En su intervención Mons. Eugenio Lira, Obispo de Matamoros expresó: “vale la pena visitar esta impresionante exposición, patrimonio artístico de la humanidad, que brotando de la fe, nos invita a la reflexión”.

Obtenga sus boletos en http://sixtinaenmexico.com  La entrada es gratuita. También puede ir directamente al lugar y se le asignará un boleto gratuito.

 

Encuentro Diocesano de las Obras Misionales Pontificio Episcopales

Las Obras Misionales Pontificio Episcopales (OMPE) son una gran ayuda para animarnos a vivir la misión que Jesús nos ha confiado: compartir con todos la alegría del Evangelio, saliendo incluso más allá de nuestras fronteras.

Por eso los invito a participar en el Encuentro Diocesano de la OMPE  que se llevará a cabo el próximo sábado 23 de junio en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, de Reynosa, Tam., de las 8:00 am a las 3:00 pm, y que en esta ocasión se centrará especialmente en la Unión de Enfermos Misioneros (UEM), con la guía de las Hermanas del Instituto de colaboradoras del Apostolado Social y el Padre Roberto Figueroa Velázquez.

Les pido de manera especial a todos los agentes de pastoral de la salud, y que se dedican a visitar a las personas mayores, que asistan a este encuentro, que será de mucha ayuda para acrecentar nuestra espiritualidad y labor misionera.

Pongamos en manos de Dios, por intercesión de Nuestra Madre, Refugio de Pecadores, este Encuentro, para que produzca muchos frutos en bien de nuestra comunidad diocesana, de toda la Iglesia y del mundo entero.

+Eugenio  Andrés Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

 

X Domingo Ordinario, ciclo B (2018)

Quien cumple la voluntad de Dios, es mi familia (cf. Mc 3, 20-35)

La confianza es básica en toda relación. Y sólo se puede confiar en quien nos demuestra que es bueno y que busca nuestro bien. Sin embargo, a veces nos falla y confiamos en quien no debemos.

Eso les pasó a Adán y a Eva; aunque Dios les había demostrado que era bueno y que quería su bien creándolos, dándoles todo y enseñándoles a distinguir lo bueno de lo malo para que eligiendo el bien fueran felices por siempre, prefirieron confiar en el demonio, que les sugirió inventarse su propio bien y su propio mal[1].

Pero como la realidad es lo que es y no lo que a nosotros se nos antoje, terminaron por echarlo todo a perder; confundieron a Dios con un enemigo del que hay que alejarse; se sintieron solos, débiles y a disgusto consigo mismos; y se vieron uno al otro como un objeto que puede usarse y desecharse según la propia conveniencia.

Por desgracia, esta historia se repite en nuestra vida; seducidos por el demonio, desconfiamos de Dios y decidimos inventarnos nuestro propio bien y nuestro propio mal. Así, si se nos antoja toda clase de placeres, ¡a darle al cuerpo lo que pida! Si nos conviene ser mentirosos, injustos, infieles, tramposos, flojos, corruptos, envidiosos, indiferentes y violentos, ¡adelante! ¡Todo se vale!

Pero de esta manera, tarde o temprano, echamos a perder nuestra vida, nuestra salud, nuestro matrimonio, nuestra familia, nuestra sociedad y nuestro medioambiente. Y quizá, como Adán y Eva, en lugar de reconocer nuestros errores, pedir perdón y corregirnos, le echemos la culpa a los demás; a los papás, a la pareja, a la sociedad, a la Iglesia y al mundo. Sin embargo, eso no resuelve nada.

Dios, que nos ama, nos rescata y nos ayuda a rehacerlo todo y a mejorarlo cada vez más. Para eso se hizo uno de nosotros en Jesús, quien, confiando en el Padre y amando hasta dar la vida, venció con el poder del amor al demonio y nos liberó de la prisión del pecado en la éste nos había encerrado[2], nos dio su Espíritu, nos unió a él y nos hizo hijos de Dios, partícipes de su vida por siempre feliz.

Sin embargo, el demonio insiste en que desconfiemos de Jesús; a través de una mala amistad, de una ideología o de la moda, hace que lo veamos fuera de la realidad, como hizo con algunos de sus parientes, que llegaron a decir que estaba loco. Satanás trata hacernos pensar que conocer la Palabra de Dios, ir a Misa, confesarse, orar, buscar la verdad y hacer el bien es vivir fuera de la realidad. Incluso, procura que, ante la evidencia de que Jesús es el Salvador, lo neguemos, como los escribas, que decían que estaba poseído por Satanás.

Frente a todo esto, Jesús nos invita a unir la fe y la razón para comprender la realidad. Así, a los escribas les ayuda a darse cuenta de lo ilógico de su argumento, haciéndoles ver que un reino o una familia divididos no pueden subsistir ¿Y de dónde viene la división? De la desconfianza, fruto del desamor, que puede llevarnos hasta blasfemar contra el Espíritu Santo rechazando la salvación que Dios nos ofrece, y a terminar condenándonos para siempre[3].

No caigamos en la trampa. Confiemos en Dios y cumplamos su voluntad[4], dejándonos amar por él, amándolo, amándonos a nosotros mismos y amando a los demás. Así, como María, seremos parte de su familia. Hagámoslo, a pesar de que cueste trabajo, sabiendo que, aunque esta morada terrena se desmorone, él nos tiene preparada una morada eterna en el cielo[5] ¡A echarle ganas!

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

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[1] Cf. 1ª Lectura: Gn 3, 9-15.
[2] Cf. SAN BEDA, Catena Aurea, 6323.
[3] Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1864.
[4] Cf. Sal 130.
[5] Cf. 2ª Lectura: 2 Cor 4,13-5,1.

 

 

 

Internet y las redes sociales para comunicarnos mejor

Internet y las redes sociales nos abren muchas posibilidades. Pero es necesario usarlas bien y para el bien. No para aislarnos, sino para comunicarnos mejor. No para difundir mentiras, sino para contar verdades.

“Internet es un don de Dios, pero también es una gran responsabilidad. La comunicación, sus lugares, sus instrumentos han traído consigo un alargamiento de los horizontes, un ensanche, para tantas personas. Aprovechemos las posibilidades de encuentro y de solidaridad que ofrecen las redes sociales. Y que la red digital no sea un lugar de alienación. Sea un lugar concreto, un lugar rico de humanidad.

Pidamos juntos para que las redes sociales no anulen la propia personalidad, sino que favorezcan la solidaridad y el respeto del otro en sus diferencias.”

 

 

 

Votar de forma responsable y orar por el proceso electoral

A un mes de la elección de Presidente de la República, senadores, diputados y presidentes municipales, les recuerdo a los que están en edad y condiciones para votar que es muy importante cumplir con esta responsabilidad ciudadana el próximo domingo primero de julio. Para hacerlo bien, podemos seguir cinco pasos:

1. Informarnos;
2. Reflexionar;
3. Compartir con respeto nuestros puntos de vista con otras personas para enriquecernos mutuamente;
4. Acudir responsable y libremente a votar por aquellos candidatos que consideremos que son los mejores;
5. Participar en la construcción de una sociedad próspera y en paz.

Como creyentes, es también importante pedir a Dios por el proceso electoral (no a favor o en contra de partidos o candidatos concretos). Para ello, les propongo la siguiente oración, que puede rezarse al final de la Santa Misa, en reuniones de grupos de apostolado, en casa o en otros momentos:

Señor, ahora que viene el momento de elegir a nuestros gobernantes y a los que nos van a representar, te pedimos que nos ilumines para que, debidamente informados y habiendo reflexionado, votemos libre y responsablemente por aquellos que consideremos los mejores para sacar adelante a nuestro país, a nuestro estado y a nuestro municipio, y ayúdanos para que todos participemos con ganas en la construcción de un México próspero y en paz. Te lo pedimos por intercesión de nuestra Madre la Virgen de Guadalupe. Amén.

Encomendando a todos al Señor, pido a los sacerdotes dar a conocer a los fieles esta circular al término de las celebraciones eucarísticas dominicales.

+Eugenio Andrés Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

H. Matamoros, Tam., 1 de junio de 2018

 

 

Mons. Ignacio Vaquera cumple 40 años de vida sacerdotal

En punto de las 7 pm del primer día de junio del 2018 la comunidad diocesana dio gracias al Señor en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe (Matamoros) por los 40 años de vida sacerdotal de Mons. Ignacio Loth Vaquera Gallardo.

Originario de Nuevo Laredo, Tamaulipas, se formó en los seminarios de Matamoros y Monterrey, Nuevo León. Sacerdote dinámico, creativo y de gran preocupación pastoral por las familias.

Ha ejercido su ministerio como formador del Seminario (Monterrey, N.L.) y en las Parroquias de San Martín de Porres (Reynosa), Nuestra Señora de San Juan de los Lagos (Matamoros), Nuestra Señora de Guadalupe (Valle Hermoso) y actualmente en Nuestra Señora de Guadalupe (Reynosa).

Elevamos nuestra oración para que siga siendo un sacerdote entregado a la comunidad. Oramos por las vocaciones.

Oremos por las vocaciones

 

IX Domingo Ordinario, ciclo B (2018)

El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado.

“¿Por qué hacen tus discípulos algo que no está permitido hacer en sábado?”, preguntaron a Jesús los fariseos, que, sintiéndose superiores a todos, estaban siempre dispuestos a acusar a los demás. Por desgracia hay muchos como ellos; personas que, como dice san Agustín: “no buscan lo que hay que corregir, sino en qué pueden morder”[1].

¡Qué diferente es Jesús! Él, que nos ama, lo demuestra cuando a esos que creyéndose perfectos condenaban a todos, les responde: “El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado”. Con estas palabras no enseña a desobedecer las leyes y las normas, sino algo mucho más profundo; nos hace entender que todo lo que Dios hace, dice y manda es para nuestro bien.

Precisamente, el mandamiento de santificar el sábado tenía como fin ayudar al pueblo a imitar a Dios[2], que como dice el relato de la creación, descansó el séptimo día ¡Todo lo que Dios hace es a nuestro favor! Por eso nos liberó de la carga del pecado[3] ¿Cómo? Haciéndose uno de nosotros en Jesús[4], quien por eso se declara “dueño del sábado”.

Y dado que Jesús, Dios encarnado que dio su vida para rescatarnos del pecado, darnos su Espíritu y hacernos hijos del Padre, resucitó el domingo, el sábado ha quedado sustituido por este día, que anuncia la creación renovada y la esperanza de descansar para siempre con Dios[5].

Por nuestro bien, Dios nos invita el domingo a unirnos a él y recibir la fuerza de su amor participando en la Santa Misa, y a renovar nuestro matrimonio, nuestra familia y nuestra sociedad, conviviendo para hacer de la casa un verdadero hogar y de nuestra sociedad un lugar donde todos podamos vivir en paz, progresar, encontrar a Dios y ser felices.

Así lo enseña Jesús cuando en la sinagoga pone en medio al hombre de la mano tullida. Lo hace para que, como explica san Juan Crisóstomo, viéndolo, los demás se compadezcan[6]. Él quiere que aprendamos a ver a las personas; que tomemos conciencia de papá, de mamá, de los hijos, de la esposa, del esposo, de los hermanos, de la suegra, de la nuera, de los vecinos, de los compañeros de escuela o de trabajo, y de los más necesitados ¡No son cosas! ¡Son personas!

Ante ellos, nos pregunta: “¿Qué está permitido hacer, el bien o el mal”. Los fariseos se quedaron callados, porque no entendían que, como señala el Papa: “lo que mide la perfección de las personas es su grado de caridad, no la cantidad de datos y conocimientos que acumulen”[7] ¿Y nosotros? ¿Qué le contestamos?

Ojalá, como él, que vio y sanó al hombre que tenía la mano tullida, seamos capaces de ver y ayudar a la familia y a los que nos rodean, sin condenarlos, sino comprometiéndonos a hacer el bien, como hijos, como padres, como esposos, como hermanos, como estudiantes, como trabajadores y como ciudadanos.

Si sentimos que nos cuesta trabajo porque tenemos el corazón un poco tullido, no nos desanimemos; dejémosle a Jesús que nos sane para que su amor se extienda en nosotros de tal manera que podamos amar y hacer el bien a los demás.

 

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

__________________________________
[1] Sermón 19, 2.
[2] Cf. 1ª Lectura: Dt 5,12-15.
[3] Cf. Sal 80.
[4] Cf. 2ª Lectura: 2 Cor 4,6-11.
[5] Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, Compendio, 452.
[6] Cf. Homilia in Matthaeum, hom. 41.
[7] Gaudete et exsultate, 37.

 

 

Arzobispo emérito tamaulipeco fallece: Mons. Arturo Szymanski

Elevamos nuestras oraciones como familia diocesana por el eterno descanso de Mons. Arturo Szymanski Ramírez tamaulipeco y Arzobispo emérito de San Luis Potosí. Descanse en paz.

Curriculum Vitae

Nació el 17 de enero de 1922 en Tampico.
Cursos sus estudios en los seminarios de Tampico, San Luis Potosí y de Montezuma EUA.
Se ordeno el 22 de marzo de 1947 para la Diócesis de Tampico.
Nombrado Obispo por el Papa Juan XXIII en 1960, Coadjutor de San Andrés Tuxtla.
El Papa Juan XXIII lo nombró Obispo de San Andrés Tuxtla el 20 de febrero de 1965.
Fue trasladado a la Diócesis de Tampico por el Papa Pablo VI el 13 de agosto de 1968.
El Papa Juan Pablo II lo nombró primer Arzobispo de San Luis Potosí el 29 de enero de 1987.
Fue aceptada su renuncia 20 de enero de 1999 por el Papa Juan Pablo II.

Desempeño los siguientes cargos en la CEM:

Presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia, Música y Arte Sacro durante dos trienios.
Presidente de la Comisión Episcopal del Clero dos trienios.
Representante de la Región pastoral del Bajío, trienios 1989-1991, 1991-1994.
Vocal del Consejo de Presidencia Trienio 1989-1991.
Vocal de la Comisión Episcopal de Diócesis 1997-2000.
Presidente de la Comisión Episcopal de Causas de Canonización dos trienios.
Suplente ante el Consejo Nacional de la Basílica de Guadalupe trienio 2003-2006, 2006-2009.
Vocal de la Comisión Episcopal del Clero trienio 2003-2006.

Ante el CELAM presto los siguientes servicios:
Miembro del Departamento de Liturgia, dos períodos.

Ante la Curia Romana presto los siguientes cargos:
Padre Conciliar en el Concilio Vaticano II (1962-1965)
Miembro del Comité Central de los Congresos Eucarísticos Internacionales.