About admin

50 años del Pontificio Colegio Seminario Mexicano

 

El 12 de octubre de 2017 el Pontifico Colegio Seminario Mexicano (PCSM) cumplió 50 años de recibir a los Sacerdotes mexicanos enviados a Roma para conseguir una especialización en las universidades e institutos pontificios.

Previo a la construcción del Colegio los presbíteros mexicanos se albergaban junto a todos sus hermanos latinoamericanas en un solo y único plantel en la ciudad de Roma: el Colegio Pio Latinoamericano.

Sin embargo, llegó el momento en que éste, ya no era capaz de contener el número de seminaristas que las diócesis de México pretendían enviar para cursar estudios superiores en Roma.

Primero el Colegio Pio Latinoamericano, y después el Colegio Mexicano, siempre se han asegurado en ofrecer una formación integral del presbiterio de nuestra patria, aprovechando las virtudes y dones de los maestros que la Iglesia católica tiene en el viejo continente.

 

Misión

El Colegio Mexicano funciona como un internado/residencia en donde los alumnos viven, en lo que se preparan con una formación teológica en las universidades, academias, ateneos e institutos pontificios.

Todos estos centros de estudios tienen una propuesta formativa propia y ofrecen múltiples posibilidades para la formación permanente integral. Así mismo, el PCSM está integrado por dimensiones que buscan formar esta conciencia a través de los estudios, las actividades de animación espiritual, de la vida comunitaria y pastoral durante el curso escolar.

 

Relación con el Santo Padre

El 12 de octubre de 1967 el Papa Pablo VI participó en la ceremonia de inauguración del Colegio Mexicano en donde le pidió a los Sacerdotes entender el mundo, conocer y compartir sus problemas, sus angustias, sus legítimas aspiraciones en el carácter sagrado del Ministerio del Culto y del servicio divino, pues debe conservar siempre su primacía la actitud sobrenatural que se alimenta con la meditación de la Palabra de Dios y con el trato familiar y asiduo con el Padre, por su Hijo Jesucristo en el Espíritu Santo.

Tras la inolvidable primera visita a tierras mexicanas del Papa Juan Pablo II, el 13 de diciembre de 1979 acudió también al Colegio Mexicano. Y no menos relevante fue la segunda visita el 24 de noviembre de 1992, año en que se conmemoraban los 500 años del inicio de la evangelización en el continente americano, y en el que se celebró el 25 aniversario de la fundación de este Pontifico Colegio Mexicano, y cuyo mensaje se centraba en torno a la Exhortación Apostólica Postsinodal: “Pastores Dabo Vobis”. Por tercera vez el caluroso 21 de mayo del 2000, el Papa Juan Pablo II visitaba el Colegio después de haber canonizado a 27 mártires mexicanos de la persecución religiosa.

Su santidad en aquella ocasión de feliz memoria pedía la intercesión de Santa María de Guadalupe, para que acompañara siempre la vida del Colegio, en donde comentó: “Me siento muy a gusto en esta vuestra casa…”

El papa Francisco se sumó a los festejos por el 50 aniversario del Pontificio Colegio Mexicano de Roma. Durante la Audiencia General del 11 de octubre de este año 2017.

Animó a todos a que, siguiendo el ejemplo de nuestra Madre la Virgen María, vivan con una esperanza vigilante, y sean para cuantos los rodean portadores de la luz y de la caricia del Dios de la Misericordia. Y finalizó: Que Dios los bendiga.

Al final de la audiencia, el papa saludó a los Eminentísimos Cardenales Francisco Robles Ortega y Alberto Suárez Inda, así como a un numeroso grupo de obispos, sacerdotes y fieles mexicanos.

 

Departamento de Prensa de la CEM

 

 

Reflexión dominical XXVIII Domingo Ordinario, ciclo A

Los invitados al banquete de bodas (cf. Mt 22, 1-14)

Dios nos quiere mucho ¡Y cómo podría no querernos, si él nos creó! Por eso nos invita a ser felices por siempre gozando de su amor[1]. Esto es lo que Jesús nos enseña a través de la parábola en la que nos habla del Reino de Dios como un banquete de bodas, donde él enjugará nuestras lágrimas y destruirá la muerte[2] ¡Qué gran esperanza!

Esperanza, es lo que necesitamos todos para seguir adelante. Porque, ¿quién no tiene penas? ¿Quién no enfrenta dificultades? ¿Quién no quisiera vencer a la muerte? La esperanza es confianza en que el futuro será mejor. Por eso el Papa dice que la esperanza mantiene la vida[3]. Y esa esperanza nos la da Jesús, que ha venido a rescatarnos del pecado, a reunirnos en su Iglesia, a comunicarnos su Espíritu y a hacernos hijos de Dios, ¡partícipes de su vida plena y eterna!

Y por si fuera poco, él mismo nos conduce para que alcancemos esa dicha sin final[4]. Sin embargo, a veces no le hacemos caso. Preferimos, como dice el Papa, apoltronarnos en el sillón de las ganancias, de los placeres, de algún hobby. Entonces el corazón no se dilata, sino que se cierra. Y como todo depende del yo –de lo que me parece, de lo que me sirve, de lo que quiero– se reacciona de mala manera, como los invitados en el Evangelio, que maltrataron a quienes llevaban la invitación, sólo porque los incomodaban[5].

Por eso hoy se maltrata a los que proclaman la verdad de Dios, y defienden la vida, la dignidad, los derechos y los deberes humanos. Y así el mundo se vuelve oscuro. La gente se siente sola, sinsentido y desesperanzada.

Porque cuando desconfiamos de Dios nos sucede lo que al mosquito al que su mamá le advertía: “Vuela con cuidado, porque hay muchos peligros”. Pero éste le respondía: “No es cierto. Cuando salgo toda la gente me aplaude!” ¡El mosquito no se daba cuenta que la gente trataba de matarlo!

Dios, que nunca deja de amarnos, no se resigna, sino que nos sigue invitando al banquete de la vida verdadera. Ojalá le hagamos caso y nos demos la oportunidad de participar en el banquete de su amor sin final, vistiendo el traje de fiesta, que, como recuerda san Gregorio, es el amor[6]. Ese es el traje que debemos vestir cada día, en casa, la escuela, el trabajo, la parroquia, la comunidad: el amor, que es saber comprender, ser pacientes, justos, serviciales, perdonar las ofensas y pedir perdón a los que ofendemos.

¿Qué cuesta trabajo? Sí. Pero, como dice san Pablo, todo lo podemos unidos a aquel que nos da fuerza[7]. Como los mártires de Tlaxcala, canonizados hoy por el Papa, permanezcamos unidos a Jesús escuchando su Palabra, recibiendo sus sacramentos, conversando con él en la oración, y él nos ayudará a vestir el traje del amor a Dios y al prójimo, que hará nuestra vida feliz en esta tierra y felicísima por siempre en el cielo.

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

__________________________________

[1] Cf. Aclamación: Ef 1, 17-18.
[2] Cf. 1ª. Lectura: Is 25, 6-10.
[3] Cf. Audiencia, 27 de septiembre de 2017.
[4] Cf. Sal 22.
[5] Cf. Homilía 15 de octubre de 2017.
[6] Homiliae in Evangelia, 38.
[7] Cf. 2ª. Lectura: Flp 4, 6-9.

 

 

El video del Papa para el mes de octubre

 

Este mes el Papa Francisco nos pide que recemos por los derechos de los trabajadores y desempleados. El trabajo es uno de los derechos fundamentales de la persona. Luchemos para que todos tengamos acceso a él en unas condiciones dignas.

“Debemos recordar siempre la dignidad y los derechos de los trabajadores, denunciar las situaciones en las que se violan estos derechos, y ayudar a que contribuya a un auténtico progreso del hombre y de la sociedad. Pidamos hermanos por el mundo del trabajo, para que a todos se pueda asegurar el respeto y la protección de sus derechos y se le dé a los desempleados la oportunidad de contribuir con el trabajo a la construcción del bien común.”

 

 

Reflexión dominical XXVII Domingo Ordinario, ciclo A

Los viñadores asesinos (cf. Mt 21,33-43)

Bajó una araña y comenzó a construir su tela. Concluida su ardua labor, revisó escrupulosamente el resultado; era extraordinario. Pero de pronto descubrió un hilo que salía del centro hacia arriba. Molesta, cortó aquel extraño hilo que “afeaba” su obra. Pero cuando lo hizo, todo se vino abajo, porque era el hilo del que había descendido y entorno al cual estaba tejida la tela.

A veces nos pasa lo mismo; habiendo salido de Dios, de quien lo hemos recibido todo, queremos construir nuestra existencia personal, familiar y social sin él, que nos ama y que ha hecho todo por nosotros. Él nos creó a imagen suya. Y aunque desconfiamos de él y pecamos, con lo que abrimos las puertas del mundo al mal y la muerte, nos envió a los profetas y, como dice san Hilario, nos regaló la torre de los Mandamientos que llevan al cielo[1], hasta llegar al extremo de enviar a su propio Hijo para salvarnos, convocarnos en su Iglesia, darnos su Espíritu y hacernos hijos suyos, ¡partícipes de su vida por siempre feliz!

Por eso, puede preguntarnos: ¿Qué más podía hacer por ustedes? ¿Qué más podía hacer por ti? [2]. Sin embargo, muchas veces lo hemos rechazado, sintiéndonos, como señala el Papa, fuertes y autónomos[3]. Pero en realidad, salimos perdiendo. Porque entonces tarde o temprano todo se derrumba. La soledad, el sinsentido y la desesperanza comienzan a invadirnos. En casa empieza a faltar lo esencial: el amor.

En nombre de lo útil y práctico, comenzamos a “construir” ciencia sin conciencia, tecnología sin ética, economía sin responsabilidad social, arte sin estética, legalidad sin justicia, comunicación sin verdad, trabajo sin trascendencia, estudio sin conocimiento profundo, familia sin bases, matrimonio sin esfuerzo, noviazgo sin respeto, amistades sin lealtad. Así, terminamos provocando soledad, injustica, corrupción, pobreza, violencia y muerte. Porque como decía Donoso Cortés: “la sociedad que vuelve la espalda a Dios, ve ennegrecerse de súbito, con aterradora oscuridad, todos sus horizontes”[4].

Jesús no quiere eso para nosotros. Por eso, a través de una parábola, nos recuerda dos cosas: que Dios es el dueño de la viña, es decir, de todo cuanto existe, y que él, Cristo, es la piedra fundamental para edificar y dar fruto verdadero. Comprendiéndolo, reconozcamos nuestro error, roguemos a Dios que venga a nosotros y nos restaure[5], comprometiéndonos a poner de nuestra parte, como enseña san Pablo, todo lo que es virtud[6]. Entonces su paz, que tanto anhelamos, estará con nosotros. ¡Vale la pena!

 

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

___________________________________

[1] Cf. In Matthaeum, 22.
[2] Cf. 1ª. Lectura: Is 5,1-7.
[3] Cf. Homilía del 3 de junio de 2013, en Santa Marta.
[4] Cf. Ensayos sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo.
[5] Cf. Sal 79.
[6] Cf. 2ª Lectura: Flp 4,6-9.

 

 

Reflexión dominical XXVI Domingo Ordinario, ciclo A

El segundo hijo se arrepintió y fue (cf. Mt 21, 28-32)

¿Quién hay que no haya cometido errores? ¿A caso no más de una vez, sabiendo muy bien lo que debíamos decir y hacer, no lo hicimos? Pero Dios nos recuerda que siempre hay esperanza. Nos dice que si cambiamos y practicamos el derecho y la justicia salvaremos nuestra vida[1].

Y es que él, autor de cuanto existe, no es un juez implacable que se apresure a condenar al que falla ¡Al contrario! Cuando vio que le dijimos “no”, con lo que abrimos las puertas del mundo al mal y la muerte, envió a su Hijo para que, amando hasta dar la vida, nos rescatara del pecado, nos convocara en su Iglesia, nos comunicara su Espíritu y nos hiciera hijos suyos, ¡partícipes de su vida por siempre feliz!

¡Dios ha hecho suyo nuestro interés! ¿Qué nos toca hacer? Confiar en él y seguir su camino para alcanzar lo que promete[2]. Y ese camino es el amor, que, como dice san Pablo, consiste en mantenernos unidos y buscar el interés de los demás[3]. Por eso Jesús nos recuerda que el Padre nos invita a trabajar en su viña, que somos nosotros mismos, nuestra familia, nuestra Iglesia, nuestro país y nuestro mundo.

Pero quizá tengamos que reconocer que, aunque le hemos dicho que “sí”, no lo hemos hecho. Que no hemos cuidado nuestra salud física y espiritual. Que no nos hemos interesado por conocer su Palabra ni nos hemos dejado guiar por ella. Que no hemos aprovechado la fuerza que nos da en sus sacramentos y que muchas veces lo hemos dejado “plantado” con la Misa dominical. Que no buscamos un rato para hablar con él.

Que en casa no hemos sido capaces de comprender, respetar, perdonar, ser amables, fieles y serviciales con la esposa, el esposo, los hijos, los papás y los hermanos, ni de dedicarles un poco de nuestro tiempo y de nuestra atención. Que en nuestros ambientes de vecinos, de amistades, de escuela, de trabajo y de sociedad hemos olvidado lo realmente importante: la vida de las personas. Que hemos descuidado nuestra tierra.

Sin embargo, siempre es posible recapacitar. Como el hijo que primero dijo al papá “no”, pero luego, como hace notar san Jerónimo, enmendó con sus obras su rebeldía[4]. El pasado no lo podemos cambiar. Pero como dice el Papa Francisco: “eso no quiere decir que no haya posibilidad de escribir una nueva historia, una historia hacia delante” [5].

¡Escribamos esa nueva historia hacia delante! Hagámoslo unidos a Dios y entre nosotros. Construyamos el matrimonio, la familia, la Iglesia, la sociedad, el país y el mundo que Dios quiere y todos soñamos. Así, “rebasando” a los que anclados en sí mismos no se atreven a mejorar y sólo se dedican a condenar a los demás, iremos haciendo la diferencia ¡Vale la pena!

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

___________________________________

[1] Cf. 1ª Lectura: Ez 18, 25-28.
[2] Cf. Sal 24.
[3] Cf. 2ª Lectura: Flp 2,1-11.
[4] Catena Aurea, 5128.
[5] Visita al centro de readaptación social, Ciudad Juárez, 17 de febrero de 2016.

 

 

Mons. Franco Coppola, Nuncio Apostólico en México visita Matamoros

 

Con motivo del XX aniversario de la Universidad del Noreste de México, Mons. Coppola, representante del Papa Francisco, llegó a la ciudad del Matamoros, Tamaulipas, por la mañana del 29 de septiembre a las 8:00 am. Fue recibido en el aeropuerto por Mons. Eugenio Lira, Obispo de Matamoros, autoridades civiles entre ellos el Lic. Jesús de la Garza Díaz del Guante, Presidente Municipal, alumnos de la Universidad, seminaristas, sacerdotes y medios de comunicación.

Posteriormente el Sr. Nuncio Apostólico tuvo un desayuno con los sacerdotes de la Diócesis en la Casa Episcopal; al término, se trasladó a las instalaciones de la Universidad del Noreste de México, con ubicación en la Calle Sexta y Glz. Villarreal, Col. Euzkadi en esta ciudad. Le dió la bienvenida a la Universidad el Pbro. Dr. Eduardo González, Rector, personal docente, y administrativo, para luego dar un recorrido por las instalaciones recién restauradas, bendecir los edificios, develar una placa alusiva y compartir la Santa Misa a las 12 pm junto con feligreses, bienhechores, religiosas, sacerdotes y laicos.

Cabe mencionar que Mons. Coppola, Nuncio Apostólico, se refirió a la Universidad como “un espacio propio para buscar la verdad, no sólo el conocimiento, sino ir más allá, al corazón del joven para hacerlo más humano. Es la primer Universidad que visito en el país, a un año de mi llegada como Nuncio”.

 Son 20 años de vida que lleva en la región esta institución educativa que además tiene Campus en las ciudades de Río Bravo y Valle Hermoso, a lo que el Sr. Nuncio expresó: “es muy joven aún, tiene tiempo de fortalecerse en los tiempos que le tocó vivir” y añadió: “así como en la Palabra de Dios se habla de la semilla de mostaza, que siendo pequeña se transforma en un gran árbol, así esta Universidad, habrá de crecer”.

Mons. Eugenio Lira, Obispo diocesano agradeció el gran esfuerzo de Mons. Coppola de venir a bendecir las nuevas instalaciones y dejarnos un mensaje alentador y lleno de esperanza: “muy agradecidos Sr. Nuncio Apostólico, tenga a bien recibir nuestra gratitud y oración por su persona y ministerio, aquí en esta Diócesis tiene su casa”.

Mons. Coppola a su llegada en el aeropuerto de Matamoros

Bienvenida a la Universidad

Panorámica de las instalaciones del Campus Matamoros

Develación de placa conmemorativa

Mons. Franco Coppola, Mons. Eugenio Lira

Santa Misa concelebrada por el presbiterio de la Diócesis

 

 

 

Reflexión dominical XXV Domingo Ordinario, ciclo A

¿Vas a tenerme rencor porque yo soy bueno? (cf. Mt 20, 1-16)

Dios, dueño de la viña, sale a distintas horas del día a buscar trabajadores para sus campos. Lo hace porque ama a su viña y porque ama a las personas. No quiere que sus campos estén desolados e infecundos. Tampoco quiere que alguien se quede con una vida estancada, vacía y sin sentido.

“Vayan también ustedes a mi viña”, nos dice a cada uno, en cualquier etapa de nuestra vida, como explica san Gregorio[1]. Invita a los niños, a los adolescentes, a los jóvenes, a los adultos y a los ancianos a trabajar en su viña, que es nuestra familia, nuestra Iglesia, nuestros ambientes de vecinos, de amigos, de noviazgo, de estudio, de trabajo, nuestra ciudad, nuestro estado, nuestro país y nuestro mundo.

Así lo han entendido muchos, como lo hemos comprobado ahora que una porción de la viña de Dios, México, ha sufrido graves afectaciones provocadas por terribles fenómenos naturales. Son miles los que están colaborando en las labores de rescate, atendiendo a los damnificados en los albergues o en sus propias casas, llevando ayudas a los centros de acopio, orando, y generando una enorme red de auxilio.

Escuchando la invitación de Dios y viendo el ejemplo de tantas personas, frente al drama que están viviendo nuestros hermanos en Baja California, Chiapas, Ciudad de México, Estado de México, Guerrero, Morelos, Oaxaca, Puebla y Tlaxcala, recordemos que, como decía san Juan Pablo II: “A nadie le es lícito permanecer ocioso”[2].

Quizá aún no hayamos hecho algo. Sin embargo, estamos a tiempo de abandonar la mediocridad de una vida egoísta e indiferente, y de seguir a Dios por el camino del amor. Hagámoslo, aunque a veces no comprendamos porqué permite que pasen tantas desgracias en su campo. Recordemos con honestidad y humildad que sus caminos siempre aventajarán a los nuestros[3].

Confiemos en que él, que mira más allá de lo inmediato, es misericordioso, cariñoso, justo y bondadoso en todas sus acciones[4]. Y con esta confianza, trabajemos en su viña, llevando una vida digna del Evangelio de Cristo, procurando, como san Pablo, eligir aquello que haga bien a los que nos rodean[5].

Echémosle ganas, evitando las rivalidades o envidias. No seamos como aquellos que, a pesar de que el dueño de la viña les pagó lo que les había prometido, se quejaron de que, habiendo llegado a primera hora, recibieron lo mismo que los que llegaron después. “Se quejan –comenta un autor– de lo que se da a otros como si se les quitara a ellos”[6].

Hagamos bien lo que nos toca. Así, después de contribuir a construir una familia, una sociedad, un México y un mundo mejor, recibiremos la recompenza que Dios nos ofrece: una vida plena en esta tierra y feliz para siempre en el cielo.

 

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

________________________________________

[1] Cf. Homiliae in Evangelia, 19,1.
[2] Cristifideles laici, 3.
[3] Cf. 1ª Lectura: Is 55, 6-9.
[4] Cf. Sal 144.
[5] Cf. 2ª Lectura: Flp 1, 20-24.27.
[6] PSEUDO-CRISÓSTOMO, Opus imperfectum in Matthaeum, hom. 34.

 

 

 

Conferencia sobre Iglesia Católica y las diferencias luteranas

 

La Comisión Diocesana de Diálogo Interreligioso y Comunión invita a un encuentro sobre la Iglesia Católica y las Diferencias Luteranas donde se tendrá la conferencia por el Pbro. Dr. Eduardo González Oropeza, en las instalaciones de la Universidad del Noreste de México. ¡Todos invitados!

 

 

 

Comunicado: Abrazo en la fe a los que sufren, reconocimiento, gratitud

 

“La fe actúa por la caridad” (Gálatas 5, 6).

La Conferencia del Episcopado Mexicano, a 72 horas del sismo que sacudió la zona centro del País, a 2 semanas de los fenómenos meteorológicos en los Estados de Oaxaca y Chiapas, así como a un poco más de 3 semanas de las devastaciones que sufrió Baja California Sur, manifiesta su cercanía, en el abrazo de la fe, a tantos hermanos que sufren, así como el reconocimiento ante las innumerables muestras de verdadera generosidad y entrega incansable, de tantos hombres y mujeres que han respondido ante la emergencia con entrañas de compasión y valentía. También manifiesta su compromiso por fortalecer los esfuerzos que están en sus manos, en organizar una ayuda concreta a las zonas damnificadas, que requieren una respuesta inmediata y de largo plazo.

Ofrecemos nuestra oración, así como esfuerzos solidarios concretos, por tantas personas que han perdido la vida, a un ser querido, han sido dañadas en su salud, o se han visto privadas de su vivienda y/o espacios de trabajo, educación, culto, entre otros.

Valoramos y alentamos los esfuerzos de nuestros hermanos obispos, sacerdotes y sus comunidades parroquiales, de distintas congregaciones religiosas y grupos laicales, escuelas y universidades católicas, que desde sus específicos carismas y dones, han prestado una ayuda ininterrumpida a los damnificados, a través de la instalación de refugios, centros de acopio, atención en hospitales, así como en el constante aliento a través de la Palabra y los servicios religiosos. Es alentador constatar que comunidades parroquiales y religiosas concretas, a pesar de ser las primeras damnificadas por el derrumbamiento de sus instalaciones, han hecho a un lado su dolor para volcarse en el servicio de la sociedad a la que sirven en una dinámica fraterna y generosa.

Reconocemos también los múltiples gestos decididos de caridad, que se traducen en toneladas de ayuda que estamos comunicando entre las distintas diócesis del País, en beneficio de los sectores más apartados y desprotegidos; el envío confiado de apoyos económicos para la necesaria atención de la emergencia y la reconstrucción, por parte de otras Conferencias Episcopales, empresarios, fundaciones, organismos civiles y eclesiales internacionales, ente otras, que han salido a nuestro encuentro. Toda esta ayuda es gestionada y coordinada a través de Cáritas de México. Por supuesto, agradecemos profundamente la oración, aliento y cercanía del Papa Francisco, así como su donativo económico. Por otro lado, seguimos impulsando, para este sábado 23 y domingo 24, una Colecta Nacional en todos nuestros templos, que pueda recoger la solidaridad de nuestros fieles a favor del Pueblo de México.

Llamamos a todos los miembros de la sociedad, en estos momentos, a priorizar el valor e integridad de la vida humana en todos sus sentidos. Hoy, la realidad nacional nos convoca a pensar, actuar y convivir en los más altos valores de la generosidad, la gratuidad, el bien, la verdad y la caridad, que no provienen solamente de nuestras fuerzas o inteligencias, sino que son dones de Dios, que debemos acoger, cuidar y fomentar. Es tiempo de elevar nuestra mirada y encontrarnos en un fin común, que nos saca de cualquier egoísmo, protagonismo o interés particular. El claro testimonio de muchas personas -especialmente jóvenes-, nos muestran que la corresponsabilidad y la confianza, es el camino de toda civilización verdaderamente humana.

Con relación a la organización y estructura de la ayuda por parte de la Iglesia Católica, comunicamos que la Conferencia del Episcopado Mexicano, a través de su Comisión de Pastoral Social, y específicamente a través de la oficina de Cáritas Mexicana, I.A.P., organizará el Plan de Emergencia Estratégico, con el fin de ayudar a comunidades que están en diez entidades federativas. Nos encontramos en la difícil tarea de reunir información y hacer un análisis de la realidad, junto con la enorme tarea de organizar la ayuda inmediata que está en nuestras manos. También estamos haciendo un esfuerzo de comunicación a través de la plataforma: mexicoestadepie.org.

Hoy, más que nunca, estamos llamados a ser una Iglesia “en salida”, capaz de diálogo y encuentro, dispuesta a vivir el don y la gratuidad, de ser pobre en tanto tiene la capacidad de vaciarse de sí misma para mostrar el amor concreto del Padre, que a través de su Hijo nos enseña a ser caridad, sacrificio, entrega y fecundidad en medio del mundo, de manera discreta y sencilla.

El sismo no ha sido una sacudida solo de las placas tectónicas, sino también de nuestra conciencia nacional, que nos invita a revisar profundamente nuestro modelo de desarrollo, los valores que lo motivan, así como las prácticas de relación entre los seres humanos, entre éstos y el medio ambiente. Hoy, como señala el Papa Francisco en su encíclica social Laudato Si’, estamos llamados a construir un desarrollo humano, integral, sostenible y con fines trascendentes.

Nos unimos a las distintas iniciativas espontáneas de oración, que han surgido dentro y más allá de nuestras fronteras, ante esta prueba de la naturaleza que nos llama a vivir el cuidado de unos por otros, en esta Casa Común. Imitemos el sí de María de Guadalupe para ser instrumentos de fe, esperanza y caridad. Ciudad de México a 22 de septiembre del 2017.

 

+ José Francisco Cardenal Robles Ortega
Arzobispo de Guadalajara y
Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

+ Alfonso G. Miranda Guardiola
Obispo Auxiliar de Monterrey y
Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

 

 

Obispo de Matamoros envía comunicado sobre el sismo

Al clero y a los fieles de la Diócesis de Matamoros:

Luego de las devastaciones sufridas en Baja California, Chiapas y Oaxaca, nuevamente nuestro país se ve golpeado por un fenómeno natural; Ciudad de México, Estado de México, Guerrero, Morelos, Puebla y Tlaxcala han sido azotados por fuertes sismos, que han dejado heridos, muerte, destrucción y mucho dolor.

Seguramente, al ver la magnitud de la desgracia, nos preguntemos: “¿porqué pasan estas cosas?”. La respuesta no es sencilla. Sin embargo, para no sentirnos solos, sin sentido y sin esperanza, debemos tomar conciencia que Dios está con nosotros. De lo contrario, como dice Benedicto XVI, todo se convierte en un enigma indescifrable (cf. Discurso a la V CELAM, Aparecida, Brasil, 13 de mayo de 2007, n. 3).

En Jesús, Dios viene a nosotros; y lleno de compasión, cura nuestras heridas (cf. Lc 10, 33-35). Lo hace ayudándonos a descubrir que, como dice san Gregorio Magno, es una dura carga vivir sometidos a las cosas temporales y querer estar siempre en lo que es inestable (cf. “Moralia”, 30) ¡Dios nos hace ver que lo realmente valioso es el amor, que dura para siempre! (cf. 1 Cor 13,13).

Así lo demuestran los miles de voluntarios que están colaborando en las labores de rescate; las personas que están llevando ayudas a los centros de acopio; los que están atendiendo a los damnificados en los albergues o en sus propias casas; los que están orando; los que están generando una enorme red de auxilio.

¡Sumémonos a estos esfuerzos! Una forma de hacerlo es a través de las parroquias, a las que les pido que a partir de hoy y hasta el 1 de octubre funjan como centros de acopio. Ahí se podrá llevar: alimentos no perecederos (sopas de pasta, arroz, frijol, latería abre-fácil, etc.), material de enfermería (algodón, gasas, jeringas, alcohol, cubre-bocas, guantes de látex, etc.), artículos de aseo personal, y botellas de agua. En esta ocasión no se recibirá ropa. Lo recopilado será distribuido y enviado de forma equitativa por Pastoral Social-Cáritas Diocesana a las zonas afectadas.

También podrá enviarse ayuda a través de un depósito bancario a la cuenta de Cáritas nacional. Los datos son: BBVA Bancomer. A nombre de: Cáritas Mexicana I. A. P. Número de cuenta: 0123456781. CLABE INTERBANCARIA: 012 180 00123456781 5

Unido al Papa Francisco, que nos ha mostrado su cercanía, invito a todos a pedir a Dios que, por intercesión de nuestra Madre de Guadalupe, conceda la vida eterna a los difuntos, consuelo a sus familias, salud a los heridos, fortaleza al personal de servicio y a los voluntarios, y un generoso espíritu de solidaridad a todos ¡Juntos, levantemos a México!

 

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

 

 

Informe de Cáritas sobre situación del sismo en México

 

Emergencia en México por sismo de 7.1 el 19 de septiembre de 2017

 

VISIÓN DE CONJUNTO DE LA SITUACIÓN

Un sismo de 7.1 grados Richter ocurrido este 19 de septiembre del 2017 a las 13:14:40 horas (tiempo del Centro de México) con epicentro 12 km al sureste de Axochiapan, Morelos. Latitud: 18.4°. Longitud: -98.72°. Profundidad: 57 km y a 120 km de la ciudad de México.

Ha sido lastimada la población de diferentes lugares de nuestro País, principalmente en los Estados de: Morelos, Tlaxcala, Puebla, Guerrero, Oaxaca, Estado de México y la ciudad de México.

A las 01:00 horas, tiempo del Centro de México se reportan 248 personas muertas, 117 en la ciudad de México, 72 en Morelos, 43 Puebla, 12 Estado de México, 3 Guerrero, 1 Oaxaca. Las cifras se van actualizando.

Han pasado más de 12 horas del sismo y la prioridad es el rescate de las personas debajo de los escombros. En la ciudad de México se reportan 45 edificios colapsados. Cientos de personas se organizan y trabajan en acciones de rescate y remoción de escombros, otros ayudan con provisiones de agua y alimento. Se instalan lámparas para continuar con las labores

Algunos edificios muy dañados siguen colapsándose en las últimas horas. Cientos de personas han sido evacuados de hospitales.

En distintos puntos de la ciudad se abrieron albergues para dar protección y alimento a las personas siniestradas. Centros de acopio en funcionamiento solicitan guantes, lámparas, picos, palas, equipo de corte, cubrebocas, guantes, para los brigadistas al rescate.

Se instruye a la población atender a las indicaciones de Protección Civil.

La cobertura del desastre por el sismo, en los medios de comunicación, están enfocados principalmente a la ciudad de México, falta conocer la situación de las poblaciones de diócesis circunvecinas. El 40 % de la población está afectada por cortes en la energía eléctrica.

El aeropuerto internacional de la ciudad de México reanudó operaciones a partir de las 10 de la noche con importante número de cancelaciones y demoras de vuelos.

Además de las casas y edificios que han colapsado o sufrido daños en distinto grado, también hay daños en un gran número de templos históricos.

 

RESPUESTA DE CÁRITAS

Cáritas Mexicana está operando desde la Secretaría General de la Conferencia del Episcopado Mexicano, en coordinación con diferentes grupos y organismos de la Iglesia, se monitorea la situación y se gestionan apoyos para este momento de la emergencia.

El Consejo de presidencia del Episcopado Mexicano emitió un comunicado invitando al Pueblo de Dios a unirse en solidaridad con los que están sufriendo el desastre.

 

INFORME DE SITUACIÓN DE CI – SITREP

Las Diócesis se solidarizan en la emergencia y establecen comunicación con CEPS Cáritas Mexicana para ofrecer disponibilidad de servicio en lo que sea requerido.

La Iglesia está unida en la oración y la acción. Las personas siniestradas requieren atención a su estado emocional y Cáritas motivará junto con otros grupos de Iglesia la escucha y la pastoral del consuelo. También motivará la ayuda en centros de acopio dispuestos por las Diócesis y la colecta económica.

Cáritas y las iglesias diocesanas trabajará en evaluar daños y necesidades, sobre todo identificar a los últimos, los olvidados entre tantos necesitados.

Cáritas se articulará con otros actores, de gobierno y de la sociedad civil, para hacer sinergia en esta fase de respuesta a la emergencia. Este 20 de septiembre están convocadas organizaciones a continuar con la respuesta al sismo del pasado 7 de septiembre y a coordinar acciones por el sismo de este 19 de septiembre.

 

COORDINACIÓN

Cáritas Mexicana sesionará con la Secretaría General de la Conferencia del Episcopado Mexicana para diseñar y coordinar acciones de repuesta en un breve plan.

 

MEDIOS – COMUNICACIONES

http://www.cem.org.mx/Slider/144-ver-detalle.html
Twitter: #Iglesiamexico Whatsapp grupales www.caritasmexicana.org  www.cem.org.mx

 

PROMESAS Y CONTRIBUCIONES

Se pone a disposición la cuenta bancaria de Cáritas Mexicana

 

PRINCIPALES PERSONAS DE CONTACTO

Director y Portavoz/ P. Rogelio Narváez Martínez/ Secretario Ejecutivo de la Comisión Episcopal de Pastoral Social – Cáritas Mexicana. rogelionarvaez@gmail.com
Coordinador de MAGRE: José Luis López Santiago emergencias@ceps.org.mx
Técnico de comunicaciones. Alberto Arciniega aarciniega@gmail.com

 

 

Comunicado de Obispos sobre el sismo en nuestro País

Nos unimos a la pena por las víctimas del sismo, ocurrido el 19 de septiembre del 2017, en diferentes lugares de nuestro País, principalmente en los Estados de: Morelos, Tlaxcala, Puebla, Guerrero, Oaxaca, Estado de México y la Ciudad de México.

Una vez más, estamos siendo testigos de la solidaridad del pueblo de México, que ve en el que sufre a su hermano. Miles de manos han formado cadenas de vida, para rescatar, alimentar, o poner su granito de arena ante estas emergencias.

Hoy más que nunca invitamos al Pueblo de Dios, a unirse en solidaridad por nuestros hermanos que están padeciendo los diferentes calamidades que han azotado nuestro país.

Desde la Secretaría General de la Conferencia del Episcopado Mexicano, en coordinación con diferentes grupos y organismos de la Iglesia, seguimos muy atentos a la información que va surgiendo en las distintas zonas afectadas, buscando la manera de coordinarnos y poder colaborar más. Pedimos el consuelo de nuestra Madre María de Guadalupe, para que por su intercesión nos auxilie y nos fortalezca, en la reconstrucción de nuestra patria.

 

+ José Francisco Robles Ortega
Arzobispo de Guadalajara y
Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano

+Alfonso G. Miranda Guardiola
Obispo Auxiliar de Monterrey y
Secretario General de la Conferencia del
Episcopado Mexicano

 

 

Reflexión dominical XXIV Domingo Ordinario, ciclo A

¿Cuántas veces tengo que perdonar? (cf. Mt 18, 21-35)

León Tolstoi cuenta que las niñas Akutina y Melania jugaban en un charco, cuando Melania tropezó y salpicó el vestido nuevo de su amiga, que comenzó a llorar. Su madre la oyó, y enojada le dio un coscorrón a Melania, que entonces también se puso a llorar. La madre de Melania la oyó, y comenzó a discutir con la madre de Akutina. Los vecinos se aglomeraron y pronto todos estaban gritándose y empujándose. Mientras, Akutina, que había limpiado su vestido, se puso a jugar de nuevo con Melania. Al verlas, una señora dijo a la gente: “Están peleando por causa de estas dos niñas, cuando ellas se han olvidado de todo y juegan. Son más inteligentes que ustedes”[1].

Efectivamente, aquellas niñas no dejaron que un incidente que ya no podía cambiarse arruinara su presente y su futuro. Es cierto que a veces sufrimos situaciones más graves y dolorosas que las de este cuento. Sin embargo, como decía san Juan Pablo II, el rencor es como una herida siempre abierta y sangrante, que se convierte en fuente de venganza y causa de nuevas ruinas[2].

Jesús lo sabe. Por eso, deseando nuestra paz y felicidad, nos invita a vivir la experiencia liberadora del perdón, siempre y sin interrupción, como dice san Juan Crisóstomo[3]. Dios mismo, que por amor nos ha creado para que fuéramos felices, después que le ofendimos con nuestra desconfianza, no nos trató como merecían nuestras culpas, sino que envió a su Hijo para perdonarnos y rescatarnos de la muerte[4]. Y aunque muchas veces hemos vuelto a fallarle, siempre que hemos acudido a él para pedir su perdón en el sacramento de la Confesión, ha perdonado nuestra deuda y nos ha reiterado la invitación a ser felices amándonos unos a otros, como él nos ha amado[5].

“Piensa en tu fin y deja de odiar –dice el Sirácide– … Perdona la ofensa a tu prójimo y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas”[6]. Todo en esta vida se pasa. Somos peregrinos hacia la patria eterna. No dejemos que el rencor nos encadene ¡Por favor, no permitamos que las cosas malas que nos han herido en el pasado arruinen nuestro presente y echen a perder nuestro futuro!

Perdonar no significa olvidar o negar lo que ha ocurrido. El perdón exige la verdad y la justicia. Dios no niega que con el pecado le ofendemos; sin embargo, nos perdona. Y por nuestro bien nos invita a perdonar a los que nos ofenden ¿Qué es difícil? ¡Claro que lo es! Pero no estamos solos: ¡somos de Cristo!, como recuerda san Pablo[7]. Confiemos en él, y con la ayuda de su Espíritu de amor vivamos amándonos y perdonándonos los unos a los otros, como él nos ama y nos perdona a nosotros.

 

+Eugenio Andrés Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

____________________________________________________

[1] Melania y Akutina, http://www.temakel.com/rs17tolstoi.htm.
[2] Cf. Mensaje para la XXX Jornada Mundial de la paz, 1997.
[3] Cf. Homiliae in Matthaeum, hom. 61,1.
[4] Cf. Sal 102.
[5] Cf. Aclamación: Jn 13, 34.
[6] Cf. 1ª Lectura: Ecl 27, 33-28,9.
[7] Cf. 2ª Lectura: Rm 14, 7-9.

 

 

 

Seminaristas de 8 Diócesis reunidos en Tampico

Del 15 al 17 de septiembre del 2017 el Seminario de Tampico es sede del Encuentro Provincial de Seminarios Mayores, donde los seminaristas que estudian los grados de Filosofía y Teología de los Seminarios de las Diócesis de Piedras Negras, Saltillo, Monterrey, Linares, Nuevo Laredo, Matamoros, Ciudad Victoria y Tampico están reunidos para convivir en fraternidad, compartir la fe, asistir a charlas formativas y participar de momentos deportivos.

Cada año, esta reunión de Seminarios Mayores sirve como medio para que los seminaristas compartan experiencias de vida formativa, así también para que los sacerdotes que integran el equipo formador de cada Seminario compartan sus proyectos propios y tengan líneas comúnes de trabajo, de acuerdo a la región noreste (Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas) que en la Iglesia le llaman Provincia Eclesiástica de Monterrey, por ser ésta la cabecera de la Provincia.

Pidamos a Dios que nuestros seminaristas aprovechen y valoren estos espacios para bien de su formación sacerdotal, así como la oración por cada sacerdote formador y obispos de cada Diócesis, para que sigan consagrados en su labor, en bien de los futuros sacerdotes.

Oremos por las vocaciones.

 

 

Reflexión dominical XXIII Domingo Ordinario, ciclo A

Si tu hermano te escucha, lo habrás salvado (cf. Mt 18,15-20)

Todos cometemos errores, grandes o pequeños. Errores que nos afectan a nosotros y a los demás, a veces gravemente y a veces no tanto, pero que siempre tienen consecuencias. Y en muchas ocasiones no nos damos cuenta. Por eso, ¡qué bien nos hace que alguien nos ayude a ver nuestros errores y a corregirnos!

Sin embargo, con frecuencia, cuando vemos que alguien comete un error, para no meternos en líos hacemos nuestro aquello de: “ese es su problema; cada quien su vida”. Pero, ¡cuidado! Porque esa frase deja ver que nos hemos dejado contagiar de un terrible virus, que está difundiéndose por el mundo: el individualismo egoísta, que nos hace indiferentes hacia los demás.

¡Qué distinto es Dios, que nos ha creado a imagen suya! Él, al ver el lío que nos provocamos cuando cometimos el error de desconfiar de él y pecar, con lo que abrimos las puertas del mundo al mal y la muerte, no dijo: “ese es problema suyo” ¡Al contario! Se hizo uno de nosotros en Jesús para salvarnos.

Él, que amando hasta dar la vida nos ha rescatado del pecado, nos ha reunido en su Iglesia, nos ha dado su Espíritu y nos ha hecho hijos suyos[1], nos enseña que la única manera de participar de su vida por siempre feliz es amando. Por eso, invitándonos a interesarnos por los demás, nos dice lo que a Ezequiel: “A ti te he constituido centinela”[2].

Un centinela es alguien que cuida, que protege. Esto es lo que nos pide Jesús que hagamos frente al hermano que peca, ayudándolo a corregirse. No se trata, como hace notar san Agustín, de buscar lo que debemos reprender, sino de ver lo que debemos corregir, y hacerlo con amor[3]. El Papa comenta que no se puede hacer una cirugía sin anestesia, porque el enfermo moriría de dolor. “Y la caridad –explica– es como una anestesia que ayuda a recibir la cura y a aceptar la corrección”[4].

De ahí el consejo de san Pablo: “No tengan con nadie otra deuda que la del amor mutuo… quien ama a su prójimo no le causa daño a nadie”[5]. Si descubrimos que el esposo, la esposa, los hijos, los papás, los hermanos, los suegros, las nueras, los amigos, los compañeros o alguien está equivocando su camino y no le decimos nada, le hacemos daño. Y eso es señal de que no lo amamos, al menos lo suficiente.

Pero, ¿qué hacer cuando después de varios intentos de ayudarle con amor, vemos que no se corrige? No cerrar el corazón[6], sino, como aconseja Jesús, orar unidos a la Iglesia por esa persona, rogando a Dios que, como dice el Papa, nos de fuerza para el gran servicio, bello y doloroso, de ayudar a los hermanos y a las hermanas a ser mejores, y que lo hagamos siempre con caridad, en la verdad y con humildad[7].

No lo olvidemos: “un mundo diferente no puede ser construido por personas indiferentes”[8]. Por eso, ayudémonos unos a otros a corregirnos y a mejorar, haciéndolo siempre con amor. Que nuestra Madre, Refugio de los pecadores, nos obtenga de su Hijo la fuerza necesaria para hacerlo así.

 

+Eugenio Andrés Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

___________________________________________

[1] Cf. Aclamación: 2 Cor 5,19.
[2] Cf. 1ª Lectura: Ez 33,7-9.
[3] Cf. Sermones, 82,1,4.
[4] Cf. Homilía del 12 de septiembre de 2014 en Santa Marta.
[5] Cf. 2ª Lectura: Rm 13,8-10.
[6] Cf. Sal 94.
[7] Cf. Homilía del 12 de septiembre de 2014 en Santa Marta.
[8] Cf. The Stars and Stripes (London Stars and Stripes), Hash Marks, 1944 January 11, Quote Page 2, Column 2, London, Middlesex, England. (NewspaperArchive), en https://quoteinvestigator.com/2014/07/30/different/.

 

 

 

Diócesis recaudará colecta especial a favor de los damnificados

 

Al clero y a los fieles de la Diócesis de Matamoros:

 Como ustedes saben, muchos hermanos y hermanas están sufriendo a causa de los huracanes y el terremoto que han azotado a nuestro país.

En la parábola del “buen samaritano”, Jesús nos enseña a compadecernos de quien tiene alguna necesidad y a hacer algo por él (cf. Lc 10, 33-35). Iluminados por su palabra y su ejemplo, sintámonos llamados a ser solidarios con quienes han perdido a sus seres queridos y todas sus pertenencias.

Una manera concreta de hacerlo es sumándonos a la colecta especial que se llevará a cabo en las parroquias, rectorías y capillas de nuestra Diócesis, el próximo domingo 17 de septiembre, la cual se hará llegar a las diócesis afectadas para que la distribuyan entre aquellos que tengan más necesidad. También es posible hacerlo a través de un depósito bancario a la cuenta de Cáritas nacional. Los datos son:

BBVA Bancomer A nombre de: Cáritas Mexicana I. A. P
Número de cuenta: 0123456781,
CLABE INTERBANCARIA: 012 180 00123456781 5

Los donativos son deducibles de impuesto. Para solicitar el recibo correspondiente, favor de enviar los datos fiscales y comprobante de depósito al correo: emergencias@ceps.org.mx (Tels. 01 (55) 55631604 y 01(55) 55636543). 

Pidamos a Dios que, por intercesión de nuestra Madre, Refugio de los pecadores, fortalezca a los damnificados; ayude a sus comunidades a salir adelante; mueva el corazón de todos para que seamos generosos; y a los difuntos les conceda la vida eterna.

 

+Eugenio Andrés Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

 

 

El Papa bendijo a los jóvenes en Colombia

 

Después de asistir al encuentro con las autoridades en la Casa de Nariño, el Papa Francisco se trasladó al Palacio Arzobispal desde cuyo balcón dirigió un saludo y posterior bendición a los fieles reunidos en la Plaza de Bolívar. En su gran mayoría, el auditorio del Papa estaba compuesto por jóvenes.

“Hoy entro a esta casa que es Colombia diciéndoles, ¡La paz con ustedes! Así era la expresión de saludo de todo judío y también de Jesús. Porque quise venir hasta aquí como peregrino de paz y de esperanza, y deseo vivir estos momentos de encuentro con alegría, dando gracias a Dios por todo el bien que ha hecho en esta Nación, en cada una de sus vidas”.

El Papa enfatizó en el amor de Dios por los colombianos, para luego dirigirse a los jóvenes. “Para mí siempre es motivo de gozo encontrarme con los jóvenes. En este día les digo: mantengan viva la alegría, es signo del corazón joven, del corazón que ha encontrado al Señor. Nadie se la podrá quitar (cf. Jn 16,22)”.

El Papa instó a los jóvenes a la ayuda generosa a los más necesitados: “Ustedes, los jóvenes, tienen una sensibilidad especial para reconocer el sufrimiento de otros; los voluntariados del mundo entero se nutren de miles de ustedes que son capaces de resignar tiempos propios, comodidades, proyectos centrados en ustedes mismos, para dejarse conmover por las necesidades de los más frágiles y dedicarse a ellos. (…) Dejen que el sufrimiento de sus hermanos colombianos los abofetee y los movilice. Ayúdennos a nosotros, los mayores, a no acostumbrarnos al dolor y al abandono”.

Resaltó el Pontífice que considera a los jóvenes “la esperanza de Colombia y de la Iglesia”, y que en su camino se adivina al Mensajero de la Paz.

Finalmente, y dirigiéndose no solo a los jóvenes, instó a que “las dificultades no los opriman, que la violencia no los derrumbe, que el mal no los venza. Creemos que Jesús, con su amor y misericordia que permanecen para siempre, ha vencido el mal, el pecado y la muerte. Sólo basta salir a su encuentro (…) los animo a afianzarse en el Señor, es el único que nos sostiene y alienta para poder contribuir a la reconciliación y a la paz”.

 

gaudiumpress.org

 

 

XXIV Encuentro Nacional de Pastoral de la Comunicación

 

La Comisión Episcopal para la Pastoral de la Comunicación (CEPCOM) y la Arquidiócesis de Monterrey tienen el honor de INVITAR:

A todos los directores, responsables, coordinadores y agentes de la Pastoral de la Comunicación y a quienes colaboran en la Pastoral de la Comunicación de los diferentes Institutos, Comunidades y Organismos de la Iglesia al XXIV Encuentro Nacional de Pastoral de la Comunicación que se llevará a cabo del 9 al 13 de octubre de 2017 en la Ciudad de Monterrey, Nuevo León.

El objetivo de este encuentro es «Construir modelos de comunicación significativos para dialogar con las distintas audiencias de la Iglesia». El tema del presente encuentro será: “Una Iglesia Unida, Comprometida y Competitiva”.

El Santo Padre en su mensaje para la LI Jornada Mundial para las Comunicaciones Sociales nos invita a «Comunicar esperanza y confianza en nuestros tiempos», a través del lenguaje sencillo del Evangelio donde «las imágenes  -más que los conceptos- sean las que comuniquen la paradójica belleza de la vida nueva en Cristo».

Muchos son los desafíos que nos presentan los nuevos tiempos en materia de comunicación, pero estamos ciertos que en Cristo la Iglesia tiene la capacidad de construir nuevos modelos que comuniquen la perfecta belleza del Evangelio, y en Nuestra madre María de Guadalupe, la perfecta imagen de la inculturación de este mensaje de salvación.

En Cristo, perfecto comunicador, discípulos y misioneros.

Más información http://encuentro-comunicadores.cepcom.org.mx

 

 

Encuentro Nacional de Pastoral Social 2017

Estimados Hermanos y Hermanas que colaboran y trabajan en la Pastoral Social:
Les saludo con afecto, deseándoles todos bien en el Señor.

Tengo el gusto, a través de esta comunicación de CONVOCARLES a participar en el Encuentro Nacional de Pastoral Social, que se tendrá en la Casa Lago, Sede la Conferencia del Episcopado Mexicano, en Cuautitlán Izcalli, Estado de México, los días 25 al 29 de septiembre de 2017.

El Objetivo de nuestro Encuentro Nacional es: Suscitar el Encuentro de los Agentes de la Pastoral Social en las Provincias y Diócesis de nuestra nación para que, en el conocimiento de nuestras funciones y partiendo del estudio de la Populorum Progressio y en el conociendo el pulso pastoral de nuestros Obispos recibamos las herramientas pastorales y espirituales para trabajar con bondadosa incidencia en nuestros lugares de origen la atención a los más pobres, la participación ciudadana y el cuidado de la Casa Común.

Los temas que abordaremos, reflexionándolos desde las exigencias de la caridad y la justicia son:

Trascendencia de la Populorum Progressio.
Proyecto Global Pastoral 2017/2031/2033.
El Camino de la Pastoral Social y sus retos en la Actualidad.
Reconstruyendo la Espiritualidad Evangelizadora.
El papel de la Pastoral Social en la estructura de la CEM.
Defensa de la Tierra.
Red Panamazónica y propuesta de la Red Mesoamericana y México.
Relanzando un trienio con acciones Pastoral a favor de la Paz en nuestro país.

La cooperación que pediremos a los participantes por concepto de alimentación y hospedaje es la siguiente: $2,900.00 por participante en habitación doble; $3,000.00 por participante en habitación sencilla.

Mucho ayudaría a la organización del Encuentro tener sus inscripciones y el depósito respectivo por anticipado en Cáritas Mexicana IAP de Bancomer Sucursal 0395 No. de Cuenta 0194037480 Clabe Interbancaria 012 180 00194037480 0 y mandando su ficha de inscripción y de depósito a Romelia Bárcena Rivero a: direccion1@ceps.org.mx

Así mismo se les informa que las personas que gusten o puedan asistir un solo día, con hospedaje de una noche, el costo es de $600.00 pesos con derecho a los tres alimentos y los refrigerios en los recesos de ese día, y las personas que no tengan la necesidad de hospedaje, el costo por día es de $400.00 pesos con derecho a los tres alimentos y los refrigerios en los recesos de ese día.

El cupo de la casa es limitado, y si se rebasa, tenemos que buscar con tiempo hospedaje en centros alternativos, cercanos a la Casa Lago. Les agradecemos su ayuda y colaboración para su pronta pre-inscripción.

Esperando saludarles personalmente con ocasión de este encuentro, me reitero su servidor en Cristo.

 

+ José Leopoldo González González
Obispo de Nogales
Presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social