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VI Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo C

Dichosos ustedes (cf. Lc 6,17.20-26)

Un paciente, al que el médico había recetado medicina, dieta, ejercicio y dejar el cigarro, aunque mejoraba cada vez más, se sintió incómodo con el tratamiento. Hasta que un día, muy de mañana, llamó al consultorio y dijo: “Ya me cansé del tratamiento ¿Podría mejor tomar la medicina sólo cuando me sienta mal, hacer la dieta y el ejercicio cuando me nazca, y fumar un cigarro al día?”. “Si”, fue la respuesta. Entonces, sorprendido, exclamó: “Si podía ser así, ¿por qué me dio una receta tan exigente doctor?”. “¿Doctor? –respondió la voz– ¡Soy el velador! Y por mí haga lo que le dé la gana”.

Dios no es como ese velador, que ni sabe ni le interesa el paciente; él sí sabe y se interesa por nosotros ¡Y cómo no, si él nos creó! ¡Somos hijos suyos! ¡Nos ama! Por eso, cuando vio que al desconfiar de su amor adquirimos la enfermedad mortal del pecado, se hizo uno de nosotros en Jesús para, amando hasta dar la vida, ofrecernos una salud que dura, no un rato, sino por siempre[1]

Lo único que hace falta es que le tengamos confianza y, poniendo nuestra esperanza en en él[2], con la ayuda de su Palabra, de sus sacramentos y de la oración, sigamos la “receta” que nos da en las bienaventuranzas, en las que nos dice que para ser por siempre felices debemos ser pobres, tener hambre, llorar y no echarnos para atrás cuando suframos alguna persecución por ser discípulos suyos. 

¿A qué pobreza se refiere? A la moderación, que nos ayuda a no dejarnos esclavizar por la codicia[3], que daña nuestra relación con Dios y con los demás ¡Cuántas injusticias, pleitos y violencia en casa y en la sociedad son provocados por la avaricia! No es la fortuna, sino el apego a la fortuna lo que está mal, como señala san Ambrosio[4]. Por eso el Papa aconseja recordar que si Dios nos da algo, es para hacer el bien a los otros[5].

Eso requiere tener hambre; hambre de ser buenos y de amar; hambre de ser comprensivos, justos, pacientes y serviciales; hambre de perdonar y de pedir perdón por los errores que cometemos, con los que ofendemos a Dios, nos degradamos y lastimamos a los que nos rodean. Así, esa hambre nos permite sacar lo malo que hay en nuestra vida llorando nuestras faltas, dispuestos a corregirnos y mejorar, aprendiendo a llorar por las penas ajenas, como señala san Juan Crisóstomo[6].

Sin duda, ser moderados, tener deseos de ser buenos, reconocer nuestras faltas, hacer nuestro lo que le sucede a los demás y echarles la mano, nos traerá persecuciones, internas y externas. Porque nuestro egoísmo nos hará la guerra, y no faltarán las presiones de una sociedad individualista, que, como hace notar el Papa, nos hace creer que lo más importante es la diversión, y que enseña que, cuando nos topemos con alguien que sufre, lo mejor es mirar para otro lado[7].

Pero quien hace eso se encierra en la soledad estéril e irreal de un mundo virtual, que tarde o temprano termina. Por eso, no nos dejemos guiar por mundanos criterios, sino por la Ley de Dios. Así seremos dichosos y exitosos por toda la eternidad[8] ¡Vale la pena!

 

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

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[1] Cf. 2ª Lectura: 1 Co 15,12.16-20.
[2] Cf. 1ª Lectura: Jer 17,5-8.
[3] Cf. SAN JUAN CRISÓSTOMO, Catena Aurea, 9620.
[4] Cf. Catena Aurea, 9624.
[5] Cf. Homilía, 24 de mayo de 2018.
[6] Cf. SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom 18, ad prop. Antioch.
[7] Cf. Homilía, 9 de junio de 2014.
[8] Cf. Sal 1.

 

 

V Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo C

La pesca milagrosa (cfr. Lc 5,1-11)

“Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada”. Cuántas veces, como Pedro, le hemos dicho esto a Jesús, después de haberle echado ganas para mejorar, para sacar adelante nuestro matrimonio, nuestra familia, nuestros estudios, nuestro trabajo, nuestra comunidad, nuestro Municipio, nuestro Estado y nuestro País, sin conseguir lo que esperábamos.

¿Y qué nos responde él? Que no nos rindamos y que nuevamente echemos las redes. Eso fue lo que le pidió a Pedro, quien pudo haber contestado: ¡Ya no! ¡Ni una vez más! No tiene caso seguir trabajando y seguir esperando”.  Sin embargo, al tiempo de explicarle que ya había puesto su mejor esfuerzo sin ningún resultado, le dice: “Pero confiando en tu palabra, echaré las redes”. 

¿Y qué pasó? Que no quedó defraudado. La pesca fue tan abundante que hasta tuvieron que venir a ayudarlo sus compañeros. Entonces Pedro comprendió que Jesús es Dios. Y, de rodillas, con honestidad y humildad, exclamó: “¡Apártate de mí, Señor, que soy un pecador”. Pero Jesús le respondió: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”. Así le confía una gran misión: ayudarle a rescatar a la gente de las amargas aguas del pecado, del mal y de la muerte, subirla a la barca de la Iglesia, y llevarla hasta Dios, en quien somos por siempre felices. 

Hoy Jesús nos invita a que, confiando en su palabra, le sigamos echando ganas para ayudarle a cambiar la vida de nuestra familia y de la gente que nos rodea, especialmente la que más necesitada. Nos llama, a pesar de nuestras fallas y de nuestras caidas. Nos llama aunque a veces nos sintamos desanimados. Él puede purificarnos a través de su Palabra, de sus sacramentos y de la oración para que, ante tanta necesidad, tengamos la fuerza y la valentía para decirle, como el profeta Isaías: “Aquí estoy, Señor, envíame a mi”[1].

Así lo hizo San Pablo, que aunque había perseguido a la Iglesia de Dios, después de encontrar al Señor resucitado se convirtió en un generoso y audaz apóstol que con humildad reconocía: “Por la gracia de Dios soy lo que soy”[2]. Jesús, como recuerda el Papa, nos pide buscar y “pescar” a la familia, a los amigos,a los compañeros y  a los demás para comunicarles el amor de Dios que restituye a todos la plena dignidad y libertad[3]

Para ello nos pide remar mar adentro, lo que, como explica san Ambrosio, significa entrar hasta el fondo[4].

 

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

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[1] Cf.1ª Lectura: Is 6,1-2.3-8.
[2] Cf. 2ª Lectura: 1 Cor 15,1-11.
[3] Cf. Ángelus, 7 de febrero de 2016.
[4] Cf. Catena Aurea, 9504.

 

 

El Video del Papa / Febrero 2019

Hay temas en los que es obligado tomar partido. Como la trata de personas. No se puede ser neutral. Si no estás en contra, si no haces algo contra ella, estás contribuyendo a que ésta tremenda injusticia siga existiendo. Abre los ojos a la realidad. Abre tu corazón a las victimas.

“Aunque tratemos de ignorarlo, la esclavitud no es algo de otros tiempos. Ante esta trágica realidad, no podemos lavarnos las manos si no queremos ser, de alguna manera, cómplices de estos crímenes contra la humanidad. No podemos ignorar que hoy hay esclavitud en el mundo, tanto o más quizás que antes. Recemos por la acogida generosa de las víctimas de la trata de personas, de la prostitución forzada y de la violencia.”

El Video del Papa difunde cada mes las intenciones de oración del Santo Padre por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia. Por la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración) http://www.oraciondelpapa.net

 

 

 

Se desprende plafón en Parroquia de Guadalupe

El pasado 5 de febrero de 2019 se desprendió parte del plafón de la nave lateral izquierda de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Matamoros.

Así lo informó Francisco Gallardo, párroco de la iglesia: “pasado el medio día se desprendió una parte de plafón, sin causar accidente a ninguna persona. Se comenzaron las revisiones propias de la instalación para luego de evaluar los daños, dar inicio a restaurar la parte afectada. La zona dañada estará sin utilizarse. El templo sigue con sus servicios habituales fuera de peligro”.

El templo de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, es una de las iglesias con fuerte afluencia de peregrinos y feligreses, pues es de gran tradición las “peregrinaciones de toda la ciudad” a ese lugar donde esta situada la bendita imagen de la Guadalupana.

Agradecemos el apoyo de la comunidad para seguir reconstruyendo no solo las iglesias, sino los mas importante, el tejido social de nuestras comunidades, en la justicia, la solidariad y la paz.

 

Foto/comunicaciones/DM

 

IV Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo C

Nadie es profeta en su tierra (cf. Lc 4,21-30)

Una persona conducía por la carretera, cuando de pronto un coche salió de una curva e invadió su carril. Al verlo, se hizo a un lado para evitar que chocaran. Y cuando pasó a su lado, el otro conductor le gritó: “¡Burro!”. ¿Cómo se atrevía a insultarlo, si era él quien había invadido su carril? Entonces, disgustado, le contestó: “¡Cerdo!”. Y retomó su camino. Pero al dar la vuelta a la curva, chocó contra un burro.

El otro conductor no lo estaba insultando, sino previniéndolo. Pero sus prejuicios no le dejaron interpretar la señal. A veces nos pasa igual. Cuando las cosas no suceden como esperábamos, tendemos a sentirnos agredidos y respondemos a la defensiva, en lugar de tratar de comprender las señales que nos están dando.

Eso fue lo que sucedió a los paisanos de Jesús. Por eso, aunque al regresar de comenzar públicamente su misión en Cafarnaúm, les anuncia que en él se cumple la promesa de salvación que Dios había hecho, ellos pasaron de la admiranción a la murmuración ¿Cómo decía que era el Mesías, si sabían quién era? ¿Porqué no hacía para ellos los milagros que había realizado en Cafarnaum?

Entonces Jesús trata de hacerles ver que, como anunció Dios a través de los profetas Elías y Eliseo, él demuestra que es el Salvador al ser ungido por el Espíritu y enviado por el Padre, más allá de los límites de Israel, para salvar a todas las naciones[1]. Así, como señala el Papa, les explica que su servicio no excluye a nadie[2].

Pero ellos, en lugar de entender lo que les decía, lo interpretaron como una ofensa, y, llenos de ira, lo sacaron de la ciudad e intentaron despeñarlo ¿Cuántas veces, cuando las cosas no suceden como queremos, nos sentimos agredidos por Dios, y, enojados, llegamos a sacarlo de nuestra vida, de nuestra familia y de nuestros ambientes?

Sí, a lo mejor, al ver que él no nos cura de una enfermedad, no nos resuleve algún problema o una pena como lo ha hecho con otras personas, le digamos: “¡Fuera contigo y con tu Iglesia!”. Pero los que perdemos somos nosotros. Porque la enfermedad, los problemas y las penas y seguirán ahí, pero ahora estaremos solos para enfrentarlos, sin sentido y sin esperanza.

Por eso, por nuestro bien, adoptemos la actitud correcta, dejándonos iluminar por su Palabra, sus sacramentos –sobre todo la Eucaristía–, y la oración. Así superaremos el prejuicio de interpretar como una agresión lo que dicen y hacen los papás, los hermanos, los hijos, la esposa, el esposo, la suegra, la nuera, los vecinos, los compañeros y la demás gente, y podremos comprender las señales que Dios nos envía a través de ellos.

De esta manera nos convertiremos en una señal del amor de Dios para los que nos rodean, a pesar de que más de una vez comprobemos que nadie es profeta en su su casa y en sus ambientes. Porque no faltará quien piense: “Y a éste, ¿qué le picó?”. ¿Qué hacer entonces? ¿Enojarnos y tirar la toalla?

Jesús, aunque fue rechazado, no se “enganchó”, sino que siguió adelante. Como dice san Ambrosio: “ni rechaza a los que quieren estar con él, ni obliga a los que no quieren”[3]. Así nos enseña que el amor es comprensivo y servicial; que no es presumido, grosero ni egoísta, sino que disculpa y espera sin límites[4]

Por nuestro bien, aprendamos a ver las señales que Dios nos envía y aceptémoslo como nuestro salvador. Y como Jesús, no nos enganchemos en los rechazos, sino sigamos adelante, y, con amor, proclamemos a todos la misericordia de Dios[5].

 

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

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[1] Cf. 1ª Lectura: Jer 1,4-5. 17-19.
[2] Cf. Ángelus, Domingo 31 de enero de 2016.
[3] Cf. Catena Aurea, 9428.
[4] Cf. 2ª Lectura: 1 Cor 12, 31-13,13.
[5] Sal 70.

 

 

El Papa Francisco viaja a Emiratos Árabes Unidos

Quedan pocos días para que el Papa Francisco emprenda un viaje, que ya se ha definido como histórico, a los Emiratos Árabes Unidos. Será el próximo domingo 3 de febrero cuando, por primera vez en la historia, un Pontífice pise el suelo de la península arábiga.

El viaje, que durará hasta el martes 5 de febrero, tendrá un componente interreligioso muy fuerte: el acto central de la visita será el encuentro interreligioso que se celebrará en Abu Dhabi sobre la fraternidad humana.

Además, como reveló este viernes 1 de febrero el Director de la Sala de Prensa del Vaticano, Alessandro Gisotti, el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmad Muhammad Al-Tayyib, acompañará al Santo Padre prácticamente a lo largo de todo el viaje desde el momento en que Francisco desembarque en el Aeropuerto Presidencial de Abu Dhabi.

Sin embargo, en sus declaraciones a los medios de comunicación, Gisotti también quiso destacar un segundo, y no menos importante, objetivo del viaje: respaldar a la comunidad católica de los Emiratos Árabes Unidos.

Alessandro Gisotti recordó que la comunidad cristiana de los Emiratos, al igual que en casi todos los países del Golfo Pérsico, es una comunidad inmigrante formada por trabajadores extranjeros, sobre todo provenientes de países asiáticos, que se encuentran en el país por motivos profesionales.

Según datos difundidos por el Vaticano, con una población de más de 9 millones de habitantes en una superficie de 83.600 kilómetros cuadrados, casi el 10 % son católicos. Según esos mismos datos, el 76% de los emiratíes son musulmanes.

Además, llama la atención la gran pluralidad étnica del país. De hecho, los emiratíes locales son una minoría que representa al 12% de la población. El 59% de los habitantes son sudasiáticos, el 10% egipcios, el 6% filipinos y el 13% restante de otros orígenes.

El país se fundó en el año 1971 tras finalizar el período colonial impuesto por los británicos. El Estado es una federación de 7 Emiratos que poseen una amplia autonomía. Los dos centros del poder político y económico son las ciudades de Abu Dhabi y Dubai. La economía del país se sustenta en la explotación de los recursos petrolíferos, en los que Emiratos Árabes Unidos es muy rico, y en su actividad financiera.

Aunque el sistema jurídico del país se sustenta en la sharía, o ley islámica, la amplia presencia de población extranjera y su actividad económica y atracción turística han favorecido una apertura del país y una tolerancia hacia otras religiones.

Emiratos Árabes Unidos posee una circunscripción eclesial, 8 parroquias y 15 centros pastorales. Cuenta con 1 Obispo, 136 sacerdotes y 43 religiosas. Además, la Iglesia en el país gestiona 20 escuelas infantiles y 7 escuelas de educación primaria y secundaria. En cuanto a la atención sanitaria, la Iglesia gestiona 6 centros sanitarios de diversa índole.

El Papa aterrizará en el Aeropuerto Presidencial de Abu Dhabi a las 22.00 (hora local). Allí le recibirá el Príncipe Heredero Mohammed bin Zayed Al Nahyan. Como novedad, en este viaje, en vez de desembarcar en la pista de aterrizaje, el Santo Padre accederá directamente a una sala noble de la terminal por medio de un “finger”.

Según explicó Alessandro Gisotti, esta medida se trata de una deferencia con el Papa de las autoridades a las altas temperaturas que se están registrando en el país.

Tras ser recibido por el Príncipe Heredero, el Papa saludará al Gran Imán de Al-Azhar. Se trata de la quinta ocasión en que el Papa se encuentra con la máxima figura de referencia de los musulmanes de tradición suní.

Finalizada la ceremonia de bienvenida, el Santo Padre se trasladará a su residencia durante su estancia en Abu Dhabi: el Al Mushrif Palace, una de las residencias oficiales del Estado reservadas para los huéspedes ilustres.

La agenda oficial del Papa en los Emiratos comenzará el lunes 4 de febrero por la mañana con una Misa privada celebrada a las 8,45. Posteriormente, se trasladará al Palacio presidencial para la ceremonia de bienvenida y una reunión con el Príncipe Heredero.

Finalizado el encuentro privado, el Santo padre firmará en el Libro de Honor del Palacio y se procederá a un intercambio de regalos.

Después de una interrupción para el almuerzo en su residencia, la agenda del Papa recomenzará a las 17,00 con el encuentro privado con los miembros del Consejo Musulmán de Ancianos en la Gran Mezquita del Jeque Zayed.

Allí lo recibirán el Gran Imán de Al-Azhar, el Ministro de Asuntos Exteriores, de Tolerancia y de Cultura. En el interior de la mezquita, el Papa visitará la tumba del Jeque Zayed, fundador del país. El Consejo Musulmán de Ancianos es una organización internacional independiente que promueve la paz en la comunidad islámica.

Junto al Gran Imán de Al-Azhar se trasladará al Memorial de los Fundadores, un monumento nacional que conmemora la vida y la herencia del Jeque Zayed. Allí, a partir de las 18,10, el Papa participará en el Encuentro Interreligioso, donde pronunciará un discurso.

El martes 5 de febrero, último día del viaje del Papa, el Santo Padre visitará a las 9,15 la Catedral de San José, una de las dos iglesias católicas en Abu Dhabi. En la Catedral lo recibirá el Vicario Apostólico de Arabia del Sur, el Vicario General y el párroco de la Catedral.

Junto a algunos miembros de la comunidad católica, Francisco permanecerá unos minutos en oración en el interior de la Catedral antes de trasladarse al Estadio Zayed Sports City para celebrar la Santa Misa.

Como señaló el Director de la Sala de Prensa, el estadio tiene un aforo de 43 mil personas, y sin embargo unas 135 mil personas han adquirido un billete para participar en la Misa. Eso significa que un gran número de fieles seguirá la celebración eucarística desde el exterior del estadio.

Además, Alessandro Gisotti también destacó que el Gobierno declaró ese día como no laborable para aquellos que tengan billete para participar en la Misa. Subrayó que se trata de un gesto particularmente fuerte hacia la comunidad cristina.

Una vez concluida la Misa, el Papa Francisco se trasladará al aeropuerto donde tendrá lugar la despedida oficial. El avión pontificio despegará de Abu Dhabi a las 13,00 y aterrizará en el aeropuerto de Roma-Ciampino a las 17,00, hora de Italia.

 

ACIPrensa

 

 

Misa en San Fernando, Tamaulipas, como parte del 60 aniversario de la Diócesis

En cada municipio de las Zonas Pastorales habrá celebraciones como parte del Jubileo por el 60 aniversario de la fundación de nuestra Diócesis.

El próximo viernes 8 de febrero de 2019 habrá Misa concelebrada en la Parroquia de San Fernando presidida por nuestro Señor Obispo Mons. Eugenio Lira a las 5:00 pm. Posteriormente se tendrá un convivio entre toda la comunidad.

Se invita a toda la comunidad diocesana y en especial a los hermanos de la Zona Pastoral para dar gracias al Señor por los beneficios recibidos y pedir bendición al Señor para los habitantes de la región.

 

Mensaje del Sr. Obispo frente a la situación laboral en Matamoros

H. Matamoros, Tam., 27 de enero de 2019

 

Frente a la situación laboral que estamos viviendo en Matamoros, inspirado en la Doctrina Social de la Iglesia (cf. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 547  y 548) y en el Mensaje que el Papa Francisco dirigió al mundo del trabajo durante su Visita Apostólica a México (Ciudad Juárez, 17 de febrero de 2016), me permito compartir algunas reflexiones que quizá puedan ser de utilidad.

1º   Es muy importante que en este proceso actuemos con prudencia, virtud que dispone para discernir el verdadero bien y elegir los medios adecuados para llevarlo a cabo, y que hace posible tomar decisiones realistas, responsables y coherentes.

2º   Recordar que, aunque en ocasiones puedan considerarse como antagonistas, en realidad a los trabajadores y a los empresarios los une la misma responsabilidad: generar espacios de trabajo digno y útil para la sociedad.

3º   Tomar conciencia de que las decisiones de hoy tendrán repercusiones en el futuro. Así, pensando en el Matamoros que queremos dejarle a nuestros hijos, disponernos a buscar acuerdos que beneficien a todos y nos permitan convivir unidos, progresando y en paz.

4º   Tener en cuenta que aunque en una negociación no sea fácil armonizar todas las partes, termina haciendo más daño no negociar, y así estar dispuestos a dialogar, a comparar propuestas y a negociar, sabiendo perder un poco para que todos ganen.

Pongamos en manos de Dios, que se interesa por nosotros, todas nuestras inquietudes (cf. 1 Pe 5, 7). Él siempre está cerca (cf. San Agustín, Sermón 171). Que la Madre de Guadalupe nos ayude a comprenderlo, y así saber dialogar, comparar propuestas y negociar, conscientes de que, como dice el Papa, “todos estamos en el mismo barco”.

 

+Eugenio Andrés Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

 

III Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo C

El Espíritu del Señor está sobre mí (cf. Lc 4, 16-21)

Los ojos de todos estaban fijos en Jesús, como lo están los nuestros ahora ¿Verdad? Fijamos la mirada en él porque esperamos que nos ayude a salir adelante y nos conduzca hasta alcanzar una vida por siempre feliz. Y hoy Jesús nos responde que sí; que en él se cumple todo lo que Dios había prometido y que tanto esperamos.

El Padre, creador de todas las cosas, lo ha enviado con la fuerza de su Espíritu de Amor para –como explican san Juan Crisóstomo, san Teofilacto y san Ambrosio– sacarnos de la cautividad del pecado, curarnos de la ceguera del egoísmo, liberarnos de la opresión de la muerte, unirnos a él y hacernos partícipes de su vida eterna[1].

Por eso, escuchar su Palabra y celebrarlo en sus sacramentos, especialmente en la Eucaristía, es nuestra fuerza[2]. Él nos da la fuerza de la fe, de la esperanza y del amor para salir adelante, incluso en los momentos más difíciles, cuando todo se ve oscuro y nos sentimos cansados de creer, de esperar y de amar.

Jesús nos hace ver que no podemos resignarnos a que las cosas sean como son; él, que nos ha hecho hijos de Dios y nos ha comunicado su Espíritu, nos invita a compartir su misión: transformar el mundo anunciando el Evangelio, que, como señala el Papa, convierte los corazones, sana las heridas y transforma las relaciones humanas[3]. Porque anunciar el Evangelio es proclamar que el verdadero poder, que lo mejora todo, es el amor, que en definitiva es Dios.

Y Dios, que es amor, nos ha unido a sí mismo y entre nosotros. Eso no significa que nos haya hecho a todos iguales. Cada uno somos únicos e irrepetibles, y por eso, diferentes de los demás. Precisamente, el que cada uno tengamos nuestra propia manera de ser, de sentir, de pensar, de hablar, de actuar, nuestras propias cualidades, experiencias, gustos y conocimientos, nos hace complementarios.

Por eso san Pablo, comparándonos con los miembros del cuerpo, nos recuerda que nos necesitamos unos a otros[4]. ¡Qué importante es comprenderlo! Sólo así valoraremos, respetaremos, ayudaremos y nos dejaremos ayudar por los demás; por la esposa, el esposo, los hijos, los papás, los hermanos, la suegra, la nuera, los compañeros de escuela o de trabajo, y toda la gente, especialmente los más necesitados.

No lo olvidemos: todos nos necesitamos. Y si a veces sentimos que nos cuesta trabajo aceptar a los demás, dejarnos complementar por ellos y testimoniarles el Evangelio, no nos desanimemos. Acudamos a Dios, nuestro refugio y salvación, y pidámosle que nos ayude a que lo busquemos siempre y nos dejemos transformar por él[5].

“Déjate transformar –aconseja el Papa–… El Señor cumplirá tu misión también en medio de tus errores y malos momentos, con tal que no abandones el camino del amor y estés siempre abierto a su acción” [6]. Con esta confianza, ¡a echarle ganas!

 

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

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[1] Cf. Catena Aurea, 9414.
[2] Cf. 1ª Lectura: Neh 8, 2-4.5-6.8-10.
[3] Cf. Ángelus, Domingo 24 de enero de 2016.
[4] Cf. 2ª Lectura: 1 Cor 12, 12-30.
[5] Cf. Sal 18.
[6] Gaudete et exultate, 24.

 

 

Misa para pedir a Dios por la situación laboral en Matamoros

H. Matamoros, Tam., 25 de enero de 2019

Comunicado 

Misa para pedir a Dios por la situación laboral en Matamoros

 

Preocupado por la situación laboral en distintas maquiladoras en H. Matamoros, y escuchando la exhortación del Apóstol San Pablo a orar (cf. Flp 4,6), invito a todos a la Santa Misa el domingo 27 de enero a las 11:30 hrs en Catedral para pedir a Dios que nos conceda el don de la prudencia para discernir el verdadero bien y elegir los medios adecuados para llevarlo a cabo (cf. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 547), y así puedan tomarse acuerdos que beneficien a todos y nos permitan convivir unidos, progresando y en paz.

 

+Eugenio Andrés Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

 

Comunicado ante los hechos ocurridos en Tlahuelilpan, Hidalgo

A 19 de enero de 2019

 

A TODOS LOS FIELES CRISTIANOS CATOLICOS DE LA COMUNIDAD
DE TLAHUELILPAN Y DE LA DIÓCESIS DE TULA,
Y A TODOS LOS HERMANOS Y HERMANAS DE NUESTRO PAIS.

A nombre de todos los obispos y sacerdotes de México, nos unimos al dolor que sufre la comunidad de Tlahuelilpan, perteneciente a la diócesis de Tula, junto con su obispo Mons. Juan Pedro Juárez Meléndez, y con todo el Estado de Hidalgo, especialmente. Ofrecemos todas nuestras plegarias y eucaristías, así como nuestra solidaridad con las familias de las víctimas, heridos y desaparecidos.

Apreciamos y alentamos la compañía y el consuelo que el Sr. Obispo y sus sacerdotes, están ofreciendo, en hospitales y capillas funerarias, a los familiares de todos los afectados por este accidente.

Esta situación ha provocado una conmoción en todo el País, por lo que nos unimos a las plegarias, vertidas en lágrimas, de todas las personas que sufren y lloran en este momento, ante nuestra Madre de Guadalupe, para recibir de Ella, el alivio, la fortaleza y el consuelo que en esta hora necesitamos.

Hacemos nuestra la plegaria de Mons. Juárez Meléndez, que implora fervientemente en la casita de la Morenita, pues María no nos abandona y siempre está cerca de nosotros y nos dice una vez más: ¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu Madre? Solo, en Jesucristo su Hijo, muerto y resucitado, Ella puede mostrarnos ante estos hechos, el camino de la esperanza, de la luz y del consuelo.

Ponemos en sus benditas manos, a aquellos que el Señor ha llamado a su encuentro, para que les conceda el eterno descanso; rogamos por la salud de aquellos que están heridos, y suplicamos por los que aún están desaparecidos, hacemos votos para que se tengan buenas noticias de ellos.

Que Dios nuestro Padre, bondadoso y misericordioso se apiade de nosotros y nos conceda la fortaleza de su presencia, para afrontar estos momentos de tanto dolor y sufrimiento, confiando en su Palabra, que nos da esperanza, nos cura y nos salva.

Santa María de Guadalupe, ruega por nosotros.

 

Mons. Rogelio Cabrera López
Arzobispo de Monterrey y
Presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana

+Alfonso G. Miranda Guardiola
Obispo Auxiliar de Monterrey
Srio. Gral. de la Conferencia Episcopal Mexicana

 

 

II Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo C

Hagan lo que él les diga (cf. Jn 2,1-11)

Hoy encontramos a Jesús, a su Madre y a sus discípulos en una boda ¿Y no es una boda una especie de “síntesis” de la vida? En ella, el hombre y la mujer, creados por Dios con la capacidad y la responsabilidad de amar, buscan la felicidad que se encuentra en el amor. En una boda están la familia, los amigos, los compañeros de escuela, de trabajo, alguno que otro colado, y hasta los envidiosos y chismosos.

¿Y qué pasó en aquella boda? Que se acabó el vino, símbolo del amor y la alegría[1]. A veces nos pasa igual; empezamos con muchas ganas en nuestra vida, en nuestro matrimonio y en nuestros ambientes, pero luego sentimos que nuestros buenos propósitos se evaporan ante una caída, una pena, los problemas y las decepciones en casa, la escuela, el trabajo, la Iglesia y la sociedad.

Quizá aquellos novios buscaron culpables: “Si ella fuera previsora esto no habría pasado”. “Si él no fuera tan tacaño habría comprado más vino”. “Si mis papás y mis suegros no se hubieran metido… Si mis familiares y amigos no bebieran tanto…”. Y a lo mejor alguno pensó: “Por mi culpa todo fracasó ¿De qué sirvió esforzarse?”.

Probablemente, cuando las cosas andan mal en nuestra vida, en nuestra familia, con los vecinos, en la escuela, en el trabajo, en la Iglesia y en la sociedad, le echemos la culpa a los demás. Y quizá concluyamos que las cosas son como son; que somos unos perdedores y que ya nada se puede hacer.

Pero resulta que en esa boda estaba María, como lo está en nuestra vida. Y no fue indiferente, sino que, señalando a su Hijo, dio este gran consejo: “Hagan lo que él les diga”. También nos lo repite hoy, como recuerda el Papa[2]. Así nos hace ver que no estamos abandonados, porque en Jesús, Dios se ha hecho uno de nosotros y ha venido a sacarnos adelante, como anunciaba Isaías[3].  

Amando hasta el extremo, Jesús transforma todas las cosas y las hace más útiles y hermosas de lo que eran antes, como recuerda san Juan Crisóstomo[4]. Sólo hace falta que pongamos de nuestra parte y hagamos lo que nos dice.

¿Y qué nos dice? Que, confiando en su poder[5], escuchemos su Palabra, recibamos sus sacramentos, oremos y pongamos de nuestra parte toda la fe, toda la esperanza y todo el amor que podamos, y él se encargará del resto; se encargará de hacernos ver que debemos poner al servicio de los demás los muchos dones que nos ha dado[6].

Sólo poniendo al servicio de los demás lo que somos y tenemos, las cosas irán mejorando en nuestra vida, en nuestro matrimonio, en nuestra familia, en nuestra Iglesia y en nuestra sociedad. Por eso, por nuestro bien y el de los que nos rodean, en las alegrías y en las penas, tengamos siempre presente el gran consejo de María: “Hagan lo que él les diga”.

 

 

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

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[1] Cf. JUAN PABLO II, Catequesis 5 de marzo de 1997.
[2] Cf. Audiencia 8 de junio 2016.
[3] Cf. 1ª Lectura: Is 62,1-5.
[4] Cf. In Ioannem, hom. 21.
[5] Cf. Sal 95.
[6] Cf. 2ª Lectura: 1 Cor 12,4-11.

 

Inicia la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

Este viernes 18 de enero comienza la celebración de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que este año lleva por título “Actúa siempre con toda justicia”, una cita tomada del libro del Deuteronomio.

Desde hace ya algunos años, el Consejo Ecuménico de las Iglesias y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos encargan los materiales de oración para esta semana, que se celebrará hasta el 25 de enero, a Iglesias y comunidades eclesiales confesionales diversas de alguna región geográfica. En esta ocasión, para la semana de oración de 2019, se lo han pedido a los cristianos de Indonesia, un país que es mayoritariamente musulmán.

El sitio web del Vaticano recuerda que las fechas de la celebración de esta semana “fueron propuestas en 1908 por (el anglicano) Paul Watson para cubrir el periodo entre la fiesta de San Pedro y la de San Pablo, que tienen un hondo significado”.

En el hemisferio sur donde el mes de enero es tiempo de vacaciones de verano, explican, “las Iglesias frecuentemente adoptan otras fechas para celebrar la Semana de Oración, por ejemplo en torno a Pentecostés (sugerido por el movimiento Fe y Constitución en 1926), que representa también otra fecha significativa para la unidad de la Iglesia”.

En el marco de estas celebraciones el Papa Francisco presidirá el rezo de las vísperas a las 17:30 (hora de Roma) en la Basílica San Pablo Extramuros en Roma, este viernes 18 de enero.

Tradicionalmente el Santo Padre hace esta oración el 25 de enero, Fiesta de la Conversión de San Pablo Apóstol, pero este año se ha movido la fecha debido a la Jornada Mundial de la Juventud Panamá 2019 en la que participará del 23 al 28 de enero.

Como se recuerda, San Pablo –entonces conocido como Saulo– fue derribado del caballo camino a Damasco por el mismo Jesús a través de una luz del cielo que brilló sobre él y sus compañeros, quedó ciego y luego decidió convertirse en cristiano.

El miércoles 16 de enero, en la Audiencia General, el Papa Francisco dijo que “también este año estamos llamados a rezar, para que todos los cristianos vuelvan a ser una única familia, coherentes con la voluntad divina que quiere que todos sean una sola cosa”. “El ecumenismo no es una cosa opcional”, agregó.

ACIPrensa

 

Textos de la semana de oración

 

Bautismo del Señor, ciclo C, 2019

Tu eres mi Hijo muy amado; en ti me complazco (cf.Lc 3,15-16.21-22)

Como nosotros, la gente en aquel tiempo esperaba con ansia que alguien viniera a echarle la mano para mejorar su vida. Algunos pensaban que el Bautista era el esperado. Pero él, al tiempo de aclarar con honestidad que no lo era, anunció que ya venía el que habría de bautizar con el Espíritu Santo y con fuego.

Y el momento llegó; Jesús se presentó en el Jordán. Y mientras era bautizado y estaba orando, se abrieron los cielos, bajó sobre él el Espíritu Santo y se escuchó la voz del Señor[1], que dijo: “Tú eres mi Hijo muy amado; en ti me complazco”.

¿Qué mejor presentación podíamos esperar? El propio Dios, creador del universo, declara que Jesús, su Hijo, Dios hecho uno de nosotros, es el esperado; porque, como explica san Beda, a través de él, el Padre cumple lo que desea: salvarnos[2].

Por eso Jesús, que no tiene pecado, se coloca entre los pecadores, para acercarse a nosotros y sacarnos adelante ¿Cómo? Con el poder del amor, que es Dios. Así, amando hasta dar la vida, nos libera del pecado, nos da su Espíritu, nos une a su cuerpo, la Iglesia, y nos abre las puertas del cielo haciéndonos hijos de Dios, partícipes de su vida por siempre feliz.

Esto es lo que nos hace ver al inaugurar para nosotros el bautismo en el Jordán, como explican san Agustín y san Beda[3] ¡Eso fue lo que sucedió el día que fuimos bautizados! Por eso el Papa nos invita a festejar la fecha de nuestro bautismo, para reafirmar nuestra unión a Jesús y al Espíritu Santo, y vivir como hijos de Dios[4] .

Sí, somos hijos de Dios. Y Dios es amor. Por eso, lo nuestro es amar. Sólo así, amando, podemos realizarnos, construir un mundo mejor y alcanzar la vida eterna. Y Jesús nos enseña que, quien se deja guiar por el Amor, pasa por la vida haciendo el bien[5].

¿Hemos pasado por la vida haciendo el bien a nuestra familia y a la gente que nos rodea? A lo mejor nos respondemos que lo hemos intentado, pero que no es fácil, porque muchas cosas en casa, la escuela, el trabajo, la sociedad, la Iglesia y el mundo están resquebrajadas y casi a punto de apagarse.

Jesús también encontró un ambiente difícil. Es más, muchas veces ha encontrado que nosotros mismos estamos algo resquebrajados y casi apagados ¿O no? ¿Y qué hace? ¿Termina de rompernos o de apagarnos? ¡Al contrario! Nos echa la mano para sacarnos adelante[6]. Así nos enseña cómo actúa quien es hijo de Dios.

Aprendamos de Jesús a dejarnos guiar por el Espíritu de Amor que hemos recibido en el bautismo, para que, como él, fortalecidos con su Palabra, sus sacramentos y la oración, pasemos por la vida haciendo el bien, ayudando a restaurar lo resquebrajado y avivar lo que se está apagando en nosotros mismos, en nuestro matrimonio, en nuestra familia, en nuestra comunidad y en el mundo. Así, también el Padre podrá complacerse en nosotros.

 

+Eugenio A. Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

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[1] Cf. Sal 28.
[2] Cf. Catena Aurea, 9321.
[3] Cf. De Trinitate, 5, 26; Catena Aurea, 9321.
[4] Cf. Ángelus, 10 de enero de 2016.
[5] Cf. 2ª Lectura: Hch 10,34-38.
[6] Cf. 1ª Lectura: Is 42,1-4.6-7.

 

 

Papa Francisco en la Jornada Mundial de la Juventud. Diócesis presente.

El Papa Francisco tendrá un encuentro con los jóvenes del mundo en Panamá. Cientos de delegaciones de jóvenes están a unos días de vivir un encuentro entre ellos y las diversas comunidades que les habrán de recibir. Días de oración, misión y reflexión, actividades que ayudan al joven para aprender a escuchar y hacer algo por los demás.

De la Diócesis de Matamoros participarán varios jóvenes del Colegio De La Salle, mismos que participarán en una misión previa en Costa Rica, antes de encontrarse con el Papa en Panamá. También al canta autor católico Carlos Omar, de Matamoros, Tamaulipas, participará con sus cantos en varios conciertos programados en la Jornada. De igual manera, la Lic. Gabriela Pacheco de Cristo en Línea.com transmitirá enlaces y entrevistas en este gran evento.

Estemos en sintonía de tan importante acontecimiento para la vida de los jóvenes, en bien de nuestra Iglesia y sociedad. Sigamos en oración.

 

Programa oficial de la visita apostólica del Papa Francisco a Panamá

Miércoles 23 de enero

09:35 Partida desde el aeropuerto de Fiumicino (Roma) del avión de Alitalia que llevará al Papa Francisco a Panamá.
16:30 Arribo al Aeropuerto Internacional Tocumen de Panamá y recibimiento oficial.
16:50 Traslado del Papa a la Nunciatura Apostólica.

Jueves 24 de enero

09:45 Ceremonia de bienvenida en el Palacio de las Garzas y visita de cortesía al presidente de Panamá, Juan Carlos Varela.
10:40 Encuentro con las autoridades, cuerpo diplomático y representantes de la sociedad en Palacio Bolívar – Ministerio de Relaciones Exteriores. Discurso del Santo Padre.
11:15 Encuentro con los obispos centroamericanos en la iglesia San Francisco de Asís. Discurso del Santo Padre.
17:30 Ceremonia de acogida y apertura de la JMJ en el Campo Santa María la Antigua – Cinta Costera. Discurso del Santo Padre.

Viernes 25 de enero

10:30 Liturgia penitencial con los jóvenes privados de libertad en el Centro de Cumplimiento de Menores Las Garzas de Pacora. Homilía del Santo Padre.
11:50 Traslado en helicóptero a la Nunciatura Apostólica.
17:30 Vía Crucis con los jóvenes en el Campo Santa María la Antigua – Cinta Costera. Discurso del Santo Padre.

Sábado 26 de enero

09:15 Santa Misa con la dedicación del altar de la Catedral Basílica de Santa María la Antigua con los sacerdotes, consagrados y movimientos laicales. Homilía del Santo Padre.
12:15 Almuerzo con los jóvenes en el Seminario Mayor San José.
18:30 Vigilia con los jóvenes en el Campo San Juan Pablo II – Metro Park. Discurso del Santo Padre.

Domingo 27 de enero

08:00 Santa Misa por la Jornada Mundial de la Juventud en el Campo San Juan Pablo II – Metro Park. Homilía del Santo Padre.
10:45 Visita a la Casa Hogar del Buen Samaritano. Discurso del Santo Padre. Rezo del Ángelus.
16:30 Encuentro con los voluntarios de la JMJ en el Estadio Rommel Fernández. Discurso del Santo Padre.
18:00 Ceremonia de despedida en el Aeropuerto Internacional de Panamá.
18:15 Salida del avión hacia Roma.

Lunes 28 de enero

11:50 Llegada al Aeropuerto de Roma/Ciampino.

 

 

El Video del Papa / enero 2019

Jóvenes que se mueven, que se lanzan a la aventura de la fe, que siguen el ejemplo de María. Miles. Cientos de miles. Millones de ellos se reúnen este mes de enero en Panamá en la Jornada Mundial de la Juventud 2019. Compartamos con ellos la alegría del Evangelio.

“Ustedes jóvenes tienen en la Virgen María un motivo de alegría y una fuente de inspiración. Aprovechen la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá para contemplar a Cristo con María. Cada uno en su idioma, recemos el Rosario por la paz. Y pídanle fuerzas para soñar y trabajar por la paz. Recemos por los jóvenes, especialmente los de América Latina, para que, siguiendo el ejemplo de María, respondan al llamado del Señor para comunicar la alegría del Evangelio al mundo.”

El Video del Papa difunde cada mes las intenciones de oración del Santo Padre por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia. Por la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración): http://www.oraciondelpapa.net

 

 

La epifanía del Señor

Vimos surgir su estrella y hemos venido a adorarlo (cf. Mt 2,1-12)

Los magos de oriente, que no eran hechiceros sino científicos de su época, no eran de esos que se quedan sólo mirando los fenómenos o los acontecimientos, sino personas profundas que trataban de entender su significado, uniendo fe y razón. Por eso, cuando vieron un evento astronómino extraordinario, comprendieron que se trataba de una señal que les enviaba el Creador de todas las cosas para conducirlos hacia el Salvador.

Como ellos, seamos gente profunda y tratemos de comprender el significado de las cosas. Porque, como dice san Juan Crisóstomo, al igual que a los magos, Dios nos envía señales para econtrarlo a través de aquello que nos es familiar; personas, situaciones y acontecimientos[1]. Para reconocerlo, sólo hace falta que unamos fe y razón, y luego, que nos arriesguemos a ponernos en movimiento hacia donde él nos indica.

Así lo hicieron los magos ¿Por qué? Porque no eran de esos conformistas que se resignan a vivir sometidos a sus pasiones y que piensan que no vale la pena esforzarse para que las cosas mejoren en casa, la escuela, el trabajo, la Iglesia, la ciudad, el país y el mundo ¡No! Ellos sabían que Dios nos ha creado para lo grande, y se lanzaron a la aventura de encontrarse con él.

Como los magos, sintamos deseo de Dios; esa nostalgia que, como dice el Papa, lleva a romper aburridos conformismos e impulsa a comprometerse por ese cambio que anhelamos y necesitamos[2]. Y aunque a veces las penas y las dificultades en casa, la escuela, el trabajo y la sociedad nos hagan perder de vista las señales que nos animaban y guiaban, ¡nada de rendirse ni dar marcha atrás!

Los magos perdieron de vista la estrella, pero siguieron adelante y fueron al lugar donde era lógico encontrar al rey recién nacido: el palacio. Y aunque no estaba ahí, preguntaron por él a quien podía informarles. Como ellos, cuando no veamos claro en nuestra vida personal, familiar y social, acudamos a quien nos puede orientar: la familia, los buenos amigos, la Iglesia, aunque no sean perfectos.

Herodes, que de hecho era muy imperfecto, ni cuenta se había dado de lo que estaba sucediendo. Por eso al oír a los magos se sobesaltó. Pero Dios se valió de él para que, al consultar a los sumos sacerdotes y a los escribas acerca de lo que decían las Sagradas Escrituras, les hiciera saber dónde podían encontrar al Salvador: en Belén

Entonces los magos vieron surgir de nuevo la estrella que los condujo hasta Aquel que nos da la paz[3]. Y cuando lo tuvieron delante, no se decepcionaron de ver solamente a un niño débil con su madre en una humilde casa, sino que, iluminados por la fe, lo reconocieron como Dios y salvador de todos[4], y lo adoraron.

También sobre nosotros resplandece el Señor[5], que viene a liberarnos del pecado, darnos su Espíritu y hacernos hijos suyos. Encontrémoslo en su Iglesia y reconozcámoslo en su Palabra, en sus sacramentos –sobre todo en la Eucaristía–, en la oración, en la familia, en los compañeros, en la gente que nos rodea y en los más necesitados. Y dejándonos iluminar por él, volvamos a nuestra vida de cada día por un camino nuevo: el amor a Dios y al prójimo, que es el camino que conduce al progreso y a la vida por siempre feliz.

 

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

 

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[1] Cf. Sobre el Evangelio de San Mateo, Homilía VI.
[2] Homilía en la Misa de la Epifanía del Señor, 6 de enero de 2017.
[3] Cf. Sal 71.
[4] Cf. 2ª Lectura: Ef 3,2-3.5-6.
[5] Cf. 1ª Lectura: Is 60,1-6.

 

 

La Sagrada Familia, ciclo C, 2018

¿No sabían que debo ocuparme en las cosas de mi Padre? (cf. Lc 2, 41-52)

Sin duda, un ingrediente fundamental del amor es la confianza. Esa confianza que brota de saber que quien ama es bueno y busca el bien del amado. Así lo demuestra Jesús, que, cuando el Padre, creador bondadoso y amoroso de todas las cosas decidió rescatarnos del lío en que nos metimos al desconfiar de él y pecar, le dijo: “Aquí estoy para hacer tu voluntad”1.

La Sagrada Familia peregrina al Templo de Jerusalén. Va a la casa del Padre, porque sabe que gracias a Jesús todos somos familia de Dios, creador de cuanto existe ¡Sí! Jesús, nacido de la Virgen María, es Dios hecho uno de nosotros para liberarnos del pecado, darnos su Espíritu y hacernos hijos suyos, partícipes de su vida por siempre feliz, que consiste en amar.

Es con esta confianza que María y José van al Templo con Jesús. Saben que Dios nos ama y es bueno. Por eso quieren estar cerca de él, para recibir la fuerza de su amor y así poder hacer su voluntad, que es lo mejor para todos. Eso es lo que Jesús enseña cuando, habiéndose quedado en el Templo, a la pregunta de su mamá acerca de su conducta, responde: “¿No sabían que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?”

Con esto, Jesús, que era adolescente, no enseña a los hijos a ser desobedientes ¡Al contrario! Él, que en el Templo hablaba de las cosas de Dios con los maestros de la Ley, sabe que por nuestro bien Dios manda respetar a los padres . Por eso, lo que enseña es que quien se ocupa en las cosas de Dios hace lo que él pide.

¿Y qué pide Dios? Que seamos compasivos, bondadosos, humildes, pacíficos, pacientes y agradecidos. Que sepamos sobrellevarnos unos a otros y perdonarnos mutuamente. Y especialmente, que vivamos el amor, que es vínculo de unidad ¡Sólo así seremos dichosos !

Así lo vive Jesús. Por eso el Evangelio señala que bajó con sus padres a Nazaret y vivió sujeto a su autoridad. “Sigamos –dice san Beda– el camino de su vida humana, si nos deleita la idea de ver la gloria de su divinidad” . Sigamos su camino si queremos construir una familia, una Iglesia y una sociedad cada vez mejores, y alcanzar la eternidad.

Echémosle ganas, sin dejar que las penas y los problemas nos desanimen, como supo hacerlo la Sagrada Familia, a pesar de que en el momento menos oportuno María y José tuvieron que ir a Belén para empadronarse; a pesar de que no encontraron posada y María tuvo que dar a luz al Hijo de Dios en un sucio pesebre; a pesar de que tuvieron que emigrar a Egipto porque Herodes quería matar al niño; a pesar de que al volver de la peregrinación a Jerusalén, se les perdió Jesús.

Aunque las cosas no estaban saliendo como humanamente se hubiera deseado, aquella Familia no se sintió defraudada por Dios ni desconfió de él ¡Al contrario! María y José, en lugar de perder el tiempo echándose la culpa el uno al otro o de “tirar la toalla”, buscaron juntos a Jesús donde debían: en el Templo, y lo hallaron. Busquémoslo también nosotros en la Iglesia y lo encontraremos .

Si en casa estamos enfrentando penas o problemas, no empeoremos las cosas echándonos la culpa unos a otros, distanciándonos, fugándonos en vicios y malas amistades, perdiendo la esperanza y alejándonos de Dios, sintiendo que él nos ha dejado. Más bien echémosle ganas y busquemos juntos a Jesús en su Palabra, sus sacramentos y la oración. Así recibiremos la fuerza de su Amor para amar y salir adelante, y, como dice el Papa, ser fermento de bien en la sociedad .

Que el único Dios, que por ser Padre, Hijo y Espíritu Santo es Familia, y ha hecho de la humanidad una sola familia, nos conceda, por intercesión de la Sagrada Familia, la inteligencia y la valentía de hacerlo así.

 

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

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1.Cf. 1ª Lectura: Eclo 3,2-6.12-14.
2.Cf. 2ª Lectura: Col 3,12-21.
3.Cf. Sal 127.
4.Catena Aurea, 9242.
5.Cf. Orígenes, In Lucam, 19.
6.Cf. Ángelus, 27 de diciembre de 2015.

 

 

Mensaje de Mons. Eugenio Lira para el Año Nuevo 2019

Amigas y amigos:

Termina un año en el hemos vivido muchas cosas; unas bonitas y otras difíciles. Pero vale la pena reconocer lo mucho que Dios nos ha ayudado y agradecérselo, y también agradecer a la familia y a los que nos han echado la mano.

Y ahora que comienza 2019, sería muy bueno proponernos tomarnos de la mano de Dios y echarle ganas para mejorar nuestra vida y ayudar a que las cosas mejoren en casa y en nuestra sociedad.

No esperemos a que todo sea ideal para decidirnos a hacerlo; lo que suceda y lo que los demás hagan no está en nuestras manos, pero sí lo que nosotros decidamos hacer.

Siendo comprensivos, justos, serviciales, pacientes, perdonando y pidiendo perdón haremos realidad aquello que todos nos deseamos al iniciar este 2019: ¡feliz año nuevo!

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros

 

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